Cuentos cortos inéditos

Para mi primer post, decidí comenzar posteando cuentos cortos escritos por mi:


Big Bang




Prólogo

La humanidad ha avanzado en los últimos mil años, desde el primer viaje a la Luna, hasta hoy, hemos enviado satélites a más de cuatro sistemas solares cercanos. Hemos desarrollado técnicas para la obtención de energía, de cultivo, y de industria.
Los hombres vivimos contenidos en nuestro planeta, casi utópico, desarrollándonos cada vez más lento. Respondiendo las pocas preguntas de la vida que quedan sin responder, y entre ellas, la más importante ¿Cómo se creó el Universo?
La teoría del Big Bang había sido rechazada, puesto que, como explicaban los científicos de la actualidad, el B ig Bang requería de una pequeña explosión inicial, que daría como resultado inmediato el Big Bang.
Hacía solo tres meses la observación temporal era un hecho. El
Telescopio Temporal había sido creado, y el resultado de esto era un departamento gubernamental encargado de observar y filmar la historia pasada para transmitírsela al mundo. El departamento Temporal era donde yo trabajaba.
En el día que se creó el Telescopio Temporal hubo una gran excitación en la humanidad, a los pocos días el gobierno comenzó a contratar gente para que el departamento Temporal comenzase a funcionar.
Pocos días después de ser contratado, di una sugerencia que a nadie más se le hubiese ocurrido. Observar el comienzo del universo.
Desde la creación del Telescopio la religión había sufrido muchos golpes, este sería el golpe definitivo. Como era de esperar, mi idea fue aceptada, y con gran excitación por parte de todos calibraron el Telescopio.
Vimos el vacío en la pantalla… El universo sería creado en Quince segundos. Todos al unísonos participamos en la cuenta regresiva: Diez… Nueve… Ocho… Siete… Seis… Cinco… Cuatro… Tres… Dos… Uno… Interferencia… Nada se veía, por un lapso de alrededor de un día, todo era pura interferencia… Y luego aparecía el universo… Recién creado…
Intentamos otra vez, y de nuevo interferencia… De más esta decir que fue una gran decepción para nosotros. Pero nuestra desesperanza no era completa… No todo estaba perdido para nosotros… Sabíamos que si la luz podía pasar a través del Telescopio, con algunas modificaciones también nosotros lo lograríamos…
Capítulo 1

Me ofrecí a ser enviado al pasado, a observar yo mismo la creación. Desde ese momento el tiempo transcurría a una velocidad indescriptiblemente lenta. Cada día estaba más cerca de ser el primer viajero en el tiempo. El primero en ver la creación, y sin embargo todavía debía esperar.
Durante tres meses, el proyecto estuvo avanzando hasta llegar a la etapa final. La gran sala que me convertiría en energía. Y me arrastraría a través del espacio-tiempo había estado construyéndose por tres meses, en los cuales mi paciencia había terminado por agotarse y me comportamiento se había vuelto tosco por culpa de la excitación.
Capítulo 2

Pero hoy era el gran día, hoy por fin realizaría mi tan esperado viaje en el tiempo. No creo que ningún hombre haya hecho tal hazaña antes, y no creo que se permita a alguien realizarla después. Yo, solo yo seré conocido como el gran viajero del tiempo, el hombre que vio la Creación con sus propios ojos. El hombre que había estado en el comienzo de los tiempos, como un pasivo observador.
Los técnicos me guiaron a través del pasillo. Uno de ellos me otorgó un traje, que según decían, me ayudaría a poder ser convertido en energía, atravesar el Telescopio Temporal, y regresar sin problemas, protegiéndome de cualquier tipo de energía o radiación que posiblemente se encontrasen en el origen de los tiempos. Su voz me puso nervioso, pero trate de auto convencerme, el técnico sabía lo que hacía.. Me otorgaron también un alimento de extraña forma, me dijeron que era uno de los pocos alimentos capaces de convertirse en energía, por lo tanto no moriría de hambre, lo mire bien, no parecía en nada un alimento corriente, me encogí de hombros y lo comí, al fin y al cabo, ¿Quién trataría de envenenarme?
Capítulo 3

Entonces me introdujeron en la máquina. Primero sentí una ligera vibración, después todo lo demás fue casi imperceptible. Vi como el universo y el tiempo corrían, y sentí como si estuviese yendo corriente en contra… Finalmente llegué a mi destino. Miles de millones de años en el pasado, y me encontré a mi mismo flotando en el vacío que dentro de menos de un día contendría a todo el universo conocido.
No había otra fuente de luz que mi traje. No existía nada, excepto yo mismo. Todo lo que yo conocía todavía no existía y ahora me encontraba en un vacío… Sentí un escalofrío… Estaba solo, en el más estricto sentido de palabra.
Llevaba un cronómetro. Faltaba menos de una hora para el comienzo del universo. Me pregunté si estaba flotando, o cayendo sin sentirlo. No había respuestas.
Las preguntas daban de lleno en mí, y no podía menos que formulármelas a mi mismo, y normalmente no tenía respuesta.
¿Qué sucederá ahora? ¿Existirá realmente Dios?
La hora había pasado, era el momento exacto de la Creación.
Mire a mí alrededor… Esperando… Nada sucedía… Yo seguía siendo el único…
Mi estómago gruño… Hacía una hora que había comido esa extraña fruta y ya me entraba hambre de nuevo. Según los científicos la comida dentro de mí no había sido convertida a energía, por lo tanto no había atravesado el tiempo junto a mí. Me pregunto si ahora soy delgado… Miré hacia mi estómago, pero el traje no me dejaba observarse.
El tiempo seguía corriendo, ¿cuando llegaría lo que sea que tuviese que llegar?...
Mi estómago gruño de nuevo… Y entonces abrí los ojos sorprendido. En un instante comprendí la verdad.
La teoría del Big Bang decía que para que ocurriese una explosión, primero tenía que haber una pequeña explosión… El alimento que había comido… El hecho de haber sido enviado al pasado, yo DIego OStand… Todo cuadraba. Mi estómago empezó a zumbar.
Tenía muchas preguntas sin respuestas. Pero poco a poco las fui olvidando, o respondiendo. Ya no tenía tiempo… Pronto moriría… Me estremecí.
Pero… ¿Y la interferencia?... Me trataba de agarrar fervientemente a la idea de Dios… No podía ser falso… No podía… Me di cuenta que desde siempre mi deseo con todo esto había sido demostrar que Dios existía… Pero no… La respuesta a esa pregunta llegó al instante… Si yo me hubiese visto a mi mismo en el futuro… Probablemente hubiese quedado muy desconcertado… Así que los técnicos debieron de hallar la manera de ocultar un día al Telescopio Temporal. El zumbido de mi estómago aumento de frecuencia… Sin embargo me seguía aferrando a la vida… Temía la muerte… Y sobre todo a una muerte sin Dios.
Supuse que debería decir unas últimas palabras. Después de todo, la grabación se oiría… Y así como Neil Armstrong había dicho su frase “Un pequeño salto para el hombre, un gran salto para la humanidad”… Yo, primer pionero del tiempo, debía pensar en una frase…me distraje con ese pensamiento, de la melancolía por la proximidad de mi muerte. Sin embargo estaba feliz, por la importancia que tendría yo mismo. Sería recordado como un héroe entre su gente, además, pensé… Ahora formaría parte del Universo… Es más… Yo sería EL universo… Con esta idea en mente, y antes de explotar, pronuncié, sonriendo- Hágase la luz….
Y la luz se hizo.

Fin


Otro Día


Roger se despertó, como todas las mañanas, a las 7 en punto de la mañana, tomó su desayuno charlando animadamente con su esposa, ella le dio un beso despidiéndolo. Tomó a sus dos hijos de los brazos y les dijo que se portaran bien. Otro día más había comenzado.
Se vistió con su traje lentamente, presionó la tercera perilla que encendía la luz del baño, incluso su cuerpo tenía un horario establecido. Observó la hora titilando en el reloj despertador, 7.30. Como siempre, llegaría temprano al trabajo. Acabó con los pocos pelos que consolidaban su barba, siempre había estado afeitado.
Su viejo auto gruño y luego comenzó a vibrar, avanzó hasta la gasolinera más cercana, y cargó combustible, no porque su auto lo necesitara, sino porque era su rutina para que este no se agotara.
Llegó a su trabajo exactamente a las 8.25, por alguna extraña razón el tráfico parecía no afectarlo a el, todos los días a la misma hora.
El ascensor se encontraba en el primer piso, el trabajaba en el piso 23. El ascensor tardó 37 segundos en subir los 22 pisos que lo separaban de su oficina, era el tiempo que estaba marcado en la grilla pegada a la pared izquierda del ascensor, un tiempo que todavía se mantenía exacto.
Caminó hasta su oficina, desde hacía quince años que mantenía la misma oficina, el mismo puesto, la tercera oficina a la izquierda, y el mismo sueldo (cosa que era posible debido a la estable economía de su época). Siguió hasta el final del pasillo, la maquina del café parecía aceptar todo billete, por roto que estuviese. Y nunca volcaba su contenido, siempre el líquido exacto.
Volteó, su director había llegado, se sonrieron mutuamente y Roger se sentó en su oficina. Su trabajo consistía en analizar las cajas que se creaban en la empresa, cuyas especificaciones aparecían en el ordenador, y clasificarlas.
Su oficina era un pequeño cubículo con un ordenador y una amplia ventana desde la cual se oían los pocos ruidos provenientes de la calle. Siempre automóviles, nunca un auto de policía, un auto de bomberos, una ambulancia.
El horario del almuerzo eran 12.15, a esa hora un muchacho pasaba y le otorgaba a los empleados un emparedado de atún, y una botella de agua. Luego la gente continuaba trabajando. No había de esas conversaciones amistosas de oficina en el horario del almuerzo.
El día finalizaba a las 17.00 horas, y este hubiese sido un día mas, de no ser porque a las 16.59 se escuchó un ruido de la oficina de Roger. Primero un golpe seco, luego el ruido de unos cristales rotos, y después… nada…


Fin





Y por último por hoy :





Una birome


Junto con muchas otras, nació en una gran fábrica, donde fue encerrada, hasta que algún comprador fuese a reclamarlas a una tienda, en alguna parte del mundo. Pero el destino tenía otro plan, uno mucho más grande para ella.
Un pequeño viaje en auto, la llevó a la cima de una montaña, donde varias manos pasaron por ella, formando símbolos en una hoja que se titulaba… “Declaración de Paz”.
Fue a parar a una oscura caja, donde quedaría un largo tiempo… Unos meses en realidad.
La birome, en vez de pasar a una vitrina, en un museo, sería quitada furtivamente de su estuche para firmar otro tratado, “Pactos de confidencialidad”, no recuerdo bien los países implicados.
La birome nunca volvió a su estuche, se mantuvo en el piso, hasta que un humilde hombre encargado de la limpieza, recordó haber oído decir a su hijo que necesitaba una birome nueva para su escuela. Y esa era su intención al tomarla, pues bien, ¿quién se enteraría, y además estaba en el piso, a quién le iría a molestar?
La birome fue a parar a manos de un humilde empleado de limpieza, que la utilizaba a veces para escribir notas, puesto que su hijo ya había comprado su nueva birome. Una que, si bien no viene al caso, no estaría de más decir que nació el mismo día que su hermana, en la misma fábrica, solo que, a diferencia de la otra, no tuvo tanta suerte.
La birome, como todas las biromes, tenía su tiempo de vida… Un tiempo de vida limitado… Que acabo un día de marzo…
El humilde encargado de limpieza volvió a agitar la birome, mientras caminaba por la calle con un cuaderno de notas en la mano… “pollo 3 kilos, vacío 2 kilos, asa….” Decía la hoja, no había caso… La birome no escribía.
Un tacho de basura se asomaba a 15 pasos hacia el lado contrario del que debía ir… Decidió probar suerte arrojando… No hubo caso. La birome terminó en el piso.

Ese mismo día, un hombre había cumplido 45 años de trabajar en una fábrica de biromes, curiosamente la misma que había dado a luz a nuestra pequeña compañera, ese hombre caminaba por las mismas, y finalmente se retiraba a casa para recibir una, quizás no tan generosa, pensión de jubilación.
En su camino encontró una birome, rodando por el piso, camino a terminar en la alcantarilla… Apretó un poco el paso y la pisó, evitando así que rodara hacia un futuro incierto.
El hombre la tomó, y algo lo impacto… Algo en esa birome, una especie de vínculo.
Dicen que ese hombre nunca volvió a ser el mismo… Que reparó esa birome, y se encariño tanto a ella, que perdió todo lo demás… De él solo se sabe una última carta a su único hijo.

“Querido hijo,
He pasado años de mi vida buscando una respuesta a una pregunta que no lograba comprender en su totalidad… Una pregunta que un pequeño trozo de plástico, una birome, me hizo sentir…
He trabajado toda una vida creando biromes, biromes que la gente usa, y desusa, gasta o malgasta… Pero todo parecía bien en ese momento, la duda surgió después.
La pregunta es: ¿quién fui?
Cuando finalmente obtuve la respuesta, me di cuenta que no me quedaba nada… Excepto una pequeña birome.
Porque hijo, yo soy esta birome, nazco como millones, y es aquello para lo que lucho, para lo que doy parte de mí, lo que me identifica del resto.
Una birome puede ser simplemente una birome, o puede luchar contra la pobreza y el hambre del mundo…
Hijo, te doy mi único bien, esta pequeña birome… Esta en tus manos transformarla en algo más.”


Fin



Si estos cuentos son de su agrado, procederé a postear más, mientras los vaya escribiendo. Agradezco puntos, comentarios, críticas

10 comentarios - Cuentos cortos inéditos

@manuelmandeb08
Te dejo mis 10 de hoy. ¡Salud! Mañana los leo con más atención.
@cosoth
+10 for you! lo leere igual mañana para contarle a mi hermanito thanks!
@Ko_ha
me parece muy bien. avisame por MP si subis más...
@Ko_ha
AH! y pone algunas fotos así queda mas vistoso y descansa la vista (=

Ko_ha dijo:me parece muy bien. avisame por MP si subis más...
@facundor12
despues lo leo
parecen buenos los cuentos