Reflexiones sobre el día del periodista


¿Qué es ser periodista en Argentina, año 2010? ¿Qué es ser periodista en esta era de la información instantánea y del pensamiento único?

Reflexiones sobre el día del periodista


Es corta la retrospectiva que puedo hacer yo para tratar de entender estas cuestiones: no asistí al periodismo de los '80, era demasiado chico y lo poco que leí luego fue la Humor. En los '90 asistí a una progresiva entronización del periodismo, quien se fue colocando y fue colocado -¿el huevo o la gallina?- en un lugar de fiscal general pero también de juez, decretando que cosas están bien y cuáles mal. Inmaculados Portadores del Sentido Común.
Habrá que buscar también responsabilidades en un Estado que se ausentaba cada vez más, pero la tendencia era y sigue siendo la misma: si no pasa en los Medios es que no ha pasado nada. A esa pregunta oriental, sobre si un árbol que cae en medio del bosque hace ruido si nadie lo escucha, el periodismo respondió definitiva y categóricamente que no.

La información está hoy en día al alcance de cualquiera que tenga conexión a internet y, debido a ello, la credibilidad periodística es hoy más importante que antes y que nunca. ¿Quién le podía discutir algo a Mariano Moreno en La Gazeta? Sólo un testigo presencial. ¿Quién puede discutirle hoy algo a Luis Majul? Cualquiera con dos gramos de cerebro. ¿Cambió el receptor? ¿Cambió el emisor? ¿Cambiaron los canales, los códigos, hay muchísimas más interferencias? La respuesta a todas estas preguntas es la misma: si.

Ignacio Ramonet dice en el libro "Como nos venden la moto" que:

Ramonet dijo:

...se establece, poco a poco, la engañosa ilusión de que ver es comprender (...) ¿cómo pretender que todo acontecimiento, por muy abstracto que sea, debe necesariamente presentar una parte visible, mostrable, televisable?... (pág. 51)

...Muchos ciudadanos consideran que, confortablemente instalados en el sofá de su salón y viendo en la pequeña pantalla una sensacional cascada de acontecimientos a base de imágenes fuertes, violentas y espectaculares, pueden informarse seriamente. Es un error mayúsculo, por tres razones: primero, porque el informativo televisado, estructurado como una ficción, no está hecho para informar, sino para distraer. A continuación, porque la sucesión rápida de noticias breves y fragmentadas produce un doble efecto negativo de sobreinformación y desinformación. Y, finalmente, porque querer informarse sin esfuerzo es una ilusión que tiene que ver con el mito publicitario más que con la movilización cívica. Informarse cansa y a este precio el ciudadano adquiere el derecho de participar inteligentemente en la vida democrática...

...La prensa escrita ha simplificado su discurso en el momento en que aparecen nuevos poderes que nadie denuncia y el mundo (...) se ha complicado de un modo considerable... (pág. 53)

...Esto suscita en ciertos ciudadanos una sumisión sin límites, una indiferencia que algunas llaman consenso. Y en otros, un sentimiento cada vez más consciente y violento de que la acumulación de abusos, manipulaciones, y vigilancias, al servicio de los nuevos poderes, amenaza con corromper la democracia... (pág. 56)



Feliz día entonces a los periodistas que se informan antes de informar. Que leen mucho. Que tratan de conservar su honestidad intelectual. Que reniegan del mote de independiente porque saben que nadie puede hablar desde el Olimpo. Que aman a su profesión. Que la honran no vendiendo humo. Que defienden su libertad de expresión y por eso defendieron la nueva Ley de Medios.

Fue desperdiciada la oportunidad de asistir al Bicentenario del Día del Periodista con la nueva Ley de Medios -la de la democracia- vigente. ¿Amerita el festejo?