10 cuentos de Terror no apto para cardiacos !

A QUIEN NO EN UNA NOCHE DE LLUVIA, UNA PIJAMADA CON LOS PRIMOS ETC, LE HAN CONTADO UNA HISTORIA DE TERROR, CUENTOS, LEYENDAS QUE TE ERIZAN LA PIEL, ACA LES DEJO UNAS HISTORIAS QUE HAN LLEGADO A MIS OIDOS, CUENTOS QUE EN ALGUN MOMENTO ME ERIZARON LA PIEL, LO HARA CON USTEDES?? AVERIGUENLO !!
10 cuentos de Terror no apto para cardiacos !


cuentos

D A L E P L A Y


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miedo

Debajo de la cama

DEBAJO DE LA CAMA

La imagen que más le había impresionado en toda su vida pertenecía a una película de la cual no recordaba ni el título. Había una niña tumbada sobre su cama. Poco más allá, a su izquierda, había un espejo, y ella podía verse dormir. La luna reflejaba su imagen, y cada noche, por aquello del miedo que atenaza a los niños, la cría se miraba en el espejo y aprovechaba para ver si debajo de su cama había algo de lo que debiera tener conocimiento. Tras ver que no había nada se quedó tranquila. Unas escenas más adelante volvió a hacer lo mismo y luego cerró los ojos. Su mano cayó hacia el suelo. En un momento dado notó una humedad viscosa en su mano lacia y abrió los ojos sin atrever a moverse un ápice. Giró la cabeza hacia la izquierda y miró el espejo. Bajo su cama había un hombre con ojos de sádico, que lamía su mano con la boca sangrienta en un rictus perverso.

Aquella escena era la que más terror le producía, pero ella no tenía un espejo al lado de la cama para mirar si estaba sola en la habitación, y por más que había pedido a sus padres que le pusieran un espejo estos siempre le habían dicho lo mismo: no hay sitio. A un lado tenía el balcón y al otro un armario y la puerta. No cabía esa posibilidad, y ponerlo enfrente no tenía sentido.

De modo que Leticia miraba debajo de su cama nada más entrar en la habitación, con las luces abiertas y la puerta del cuarto abierta, por si tenía que gritar y ser escuchada por sus padres. Una vez comprobaba que no habia nada, cerraba la puerta para asegurarse de que nadie podía entrar, y tras leer algunas páginas de un libro de la colección del Barco de Vapor, se dormía con la luz de la lamparilla encendida. Más tarde, como cada noche, entraría alguno de sus padres para darle un beso en la frente y cerrar la luz. También cerraban la puerta por expreso deseo de ella. Si antes no habían entrado, después tampoco lo harían.

Una noche entró e hizo su rutina habitual. Cuando terminó abrió el libro que estaba leyendo, sus ojos consumieron ávidamente unas páginas y cayó rendida. Su madre entró veinte minutos después, besó su frente, cerró la luz y se marchó, dejando cerrada la puerta.

Leticia no pudo ver como media hora más tarde el pomo de su puerta giraba lentamente. La puerta no chirribaba, de modo que tampoco se enteró cuando ésta se abrió lentamente y “algo” que no tenía forma ni color se deslizó por el suelo sin hacer ningún ruido. Ella permanecía inerte sumida en sueños cuando la sábana que la cubría comenzó a deslizarse hacia sus pies. Un pequeño cosquilleo producido por el movimiento de las sábanas hizo que moviera las piernas incómodamente, casi en un arranque nervioso, pero no llegó a despertarla. Cuando las sábanas terminaron en el suelo Leticia comenzó a tener una pesadilla. Sus ojos, ocultos tras los párpados cerrados, se movían rítmica y velozmente. Mientras tanto un ser invisible a la vista humana, deslizaba parte de sí por las piernas desnudas de Leticia, provocando que toda su piel se estremeciera y el bello de todo su cuerpo se erizara. Un frio glacial recorrió sus pies, sus piernas, su cintura, su pecho y sus brazos y terminó llegando hasta su rostro como un suspiro mortal. Leticia sintió que el corazón se le congelaba y abrió los ojos en un rictus de horror. Respiró hondo y comenzó a hiperventilarse mientras sus manos se agarraban fuerte a la sábana de fondo. Cuando logró aminorar la velocidad de su respiración y su corazón volvió a su número de palpitaciones habitual, Leticia parpadeó un par de veces más y se centró. Algo fallaba. No era solo la pesadilla que le había despertado, había algo más. Era un presentimiento. En un moviento tan rápido como el miedo le permitió, encendió la luz de la habitación.

Sentada aún en la cama se miró las propias piernas y encontró la respuesta a su pregunta. La sábana que cubría su cuerpo ahora no estaba. Miró a un lado y otro de la cama sin apenas mover más músculo de su cuerpo que el del cuello, y no encontró la pieza que faltaba. De un bote se puso de rodillas y se acercó hasta los pies de la cama. Allí abajo, de forma circular, estaba toda la sábana que debía haber estado cubriendo su cuerpo. Comenzó a sentir otra vez el miedo que la había hecho hiperventilarse y su respiración volvió a agitarse. De haber sido asmática ya habría sufrido un ataque. Era una suerte ser una niña sana. Si hubiera tenido setenta años probablemente aquella noche habría muerto de un ataque al corazón.

Alargó el brazo para recuperar su sábana y se la echó por encima. Todavía luchaba por recuperar también la serenidad. Tenía tanto miedo que apenas le salió un susurro de la boca cuando creyó estar gritando “mamá”. Su carne de gallina y su bello erizado no la tranquilizaba en absoluto. Tras gemir comenzó a llorar. Si las palabras no salían de su boca, tendría que ir hasta la habitación de sus padres para dejarse consolar... y aquello también le provocaba pavor. La habitación estaba dos cuartos más allá, al fondo del pasillo. Pero si quería que hubiera alguien con ella hasta que consiguiera volver a dormirse, tendría que salir de su propia habitación. Con todo el valor que una niña de doce años podría tener, Leticia localizó primero las zapatillas para ponérselas lo más rápido posible y salir corriendo de allí. Pensó que si corría llegaría antes a la habitación de sus padres y podría meterse entre ambos para recuperar la tranquilidad y el sueño. Sólo sus padres tenían esa capacidad de devolverle la paz. Ella era muy joven, no podía hacerlo todo sola. Necesitaba dos adultos a los que amaba y en los que confiaba.

Decidida, tras localizar sus zapatillas, se abrazó a la sábana, se calzó y corrió hacia la puerta de su habitación. Fue entonces, cuando al alargar el brazo para abrir el pomo, se dio cuenta de que la puerta estaba abierta. El miedo la paralizó de nuevo y sus ojos bailotearon de terror. No se atrevía a girarse y en el umbral permaneció el tiempo que a ella le pareció una eternidad. Sus pies no se atrevían a dar un paso más. Comenzó a hiperventilarse de nuevo y sintió marearse, y en un arranque último de valor extendió el brazo y abrió la luz del pasillo. ¿Iba a morir de miedo? Aquella duda consiguió que echara a correr hasta la habitación de sus padres pero fue tan rápida y torpe que se estampó contra la puerta semiabierta.

Cayó al suelo y se dañó un tobillo, pero provocó el suficiente ruido como para que su padre se despertara y abriera la luz.
- ¿Leticia?

La niña alzó su rostro poco a poco. Primero vio las baldosas del suelo, luego llegó hasta las zapatillas de su padre, y entonces miró debajo de la cama de matrimonio.

Antes de que la habitación comenzara a darle vueltas y cayera al suelo había podido ver que debajo de la cama de sus padres estaba su madre sobre un charco de sangre y un ser etéreo, como el cristal, al cual sólo se podía con los ojos de la infancia, lamía la barbilla sangrienta de su madre.
FIN.

terror

gritos

A solas con la muerte


Aquella noche miró hacia el pasado para encontrarse con su otro yo, aquella muchacha asustadiza y tímida que no era capaz de decir una palabra más alta que la otra.
Se miró al espejo intentando analizar sus gestos, buscando qué era aquello que la había hecho cambiar tanto como para convertirse en lo que ahora era. ¿Adónde habían ido a parar aquellos sentimientos de culpabilidad de las primeras veces? ¿Qué había sido de su arrepentimiento, dónde estaban sus comeduras de cabeza, aquel dolor intenso que había sentido su pecho, esa lucha de sus ojos intentando evitar llorar?
Ya no quedaba nada de aquello.
Ella se había convertido en una implacable máquina de muerte.
Ya no había compasión en sus ojos a la hora de matar.
Ya acabó la venganza, porque ahora no se sentía pequeña e indefensa, porque ahora ya tenía el control que había estado ansiando durante toda su vida.
Y, mirándose ante el espejo, sintió ganas de llorar, no por sus actos, si no al ver en lo que se había convertido, ya que había pasado de ser una dulce personilla, sincera, silenciosa, sufriente y simple, a aquello.
¿De qué le había servido? Si realmente era gratificante la venganza o si sólo era una idea que había creado en su mente para convencerse de que llevaba la razón era algo que ya no se sentía capaz de evaluar.
Y ahora estaba a solas. A solas con la muerte. Meditando sobre el sentido de todo lo que había hecho. Pensando en cómo habría sido la vida de aquellas personas si ella no se la hubiera arrebatado. Acordándose de las familias de todas sus víctimas. Era extraño que se hubiera puesto a pensar en ello.
¿Qué estaba fallando en ella? ¿Por qué se creía malvada? ¿Por qué sentía compasión? Toda su vida había consistido en una cruzada de venganza hacia el pasado, hacia los malos tratos que sufrió, que la convirtieron en un ser alienado, inútil, que se dejaba llevar. Y había disfrutado tanto siendo ella quien llevaba las riendas...

Pero ahora el camino llegaba a su fin. Ya no sentía deseos de volver a matar. La cuenta había sido saldada. La venganza había llegado a su término y se dio cuenta de que su falsa personalidad, la de aquella imparable asesina, era tan sólo una mala fachada que ella misma había creado. Y la fachada había cedido ante la realidad.

Ya no había vuelta atrás. No podía permitirse el hecho de volver a ser como antes. No volvería a llorar, ni a quejarse, ni a sufrir por ella ni por nadie. Jamás podría aceptar a su verdadero yo. No sabría como convivir con él.

Sin más escapatoria abrió el bolso, sacó su pistola, se miró al espejo y, apoyando el arma sobre su sien, disparó con una sonrisa en los labios. Había ganado la batalla.
FIN

10 cuentos de Terror no apto para cardiacos !

cuentos

Pata de gallo

Bueno, esta historia me la contó una amiga.
Resulta que una vez murió un hombre y todos estaban muy tristes por su muerte. Estaban en el velatorio y dicen que al poco rato llegó un hombre al que nunca habían visto. Muy triste se paró junto al ataud y ahí estuvo un buen rato llora que llora, hasta que después se fue a sentar a un rincón y no paraba de llorar.

A la mañana fueron a enterrar al difunto y una persona se acercó a este hombre misterioso y le preguntó:
- ¿Usted era pariente del difunto? es que se ve que lo quiso mucho.

A lo que el hombre respondió:
- No, él sólo era mi amigo.. sí, era mi amigo, pero él no me conocía.

Después de escuchar esto el otro hombre se extrañó mucho y le preguntó que cómo era eso de que era su amigo pero que nunca lo conoció. Y le preguntó, otra vez el hombre misterioso respondió con estas palabras:
- Sí, él era mi amigo, lo que pasa es que él siempre prendía una veladora al alma más perdida del mundo, y esa alma.. soy yo.

La persona se fue muy confundida...
Pero dicen que después vieron al hombre que nadie conocía que se estaba quitando un zapato y que claramente vieron que tenía una pata de gallo.

Y se supone que el único que tiene la pata de gallo y que es el alma más perdida del mundo es... el Diablo.

leyendas

miedo

El Nahual

Esto le pasó a mi primo hace poco. Él vive en un pueblo tan tradicionalista y viejo que las historias de aparecidos y brujería son de casi todos los días, él no creía en esas cosas hasta que lo vivió en carne propia.
Dice que en su casa no se explicaban por qué, pero que todas las mañanas encontraban la cocina revuelta, como si hubiera entrado un animal, todos los trastos tirados, la harina, el azúcar; es que ellos compran siempre bultos de harina y azúcar y manteca porque hacen pan. El patio que tienen es muy grande y la cocina está un poco alejada de la casa.

Por más que se atrancaba la puerta, parecía que un animal o alguien entraba a tirar todo, mi tía cansada de esa situación, decidió espiar a ver lo que era. Pasaron 4 noches y nada, la quinta noche se levantó al escuchar mucho ruido en la cocina, levantó a mi primo y sigilosamente se asomó, cuál fue su impresión al ver por la ventana a un enorme cerdo negro y repulsivo, tirando las cosas, husmando en las cacerolas, los trastos... Lo que más le sorprendió es que la puerta estaba bien atrancada y no había agujero por el que semejante animalón pudiera meterse , y como se las sabe de todas todas, le dijo a mi primo que trajera un lazo y que se "orinara en él". Mi primo trajo el lazo y le dijo que para qué se lo iba a orinar y mi tía que lo regañó y lo hizo orinarse en el lazo. Mi tía tomó el lazo y entró, el animal se le aventó agresivo queriéndola morder, y en una de esas mi tía que lo laza..., en serio que el animal tenía una fuerza descomunal que hasta mi primo la tuvo que ayudar. Lo amarraron en un árbor en medio del patio y dijo, si en verdad no es nada malo, mañana mismo lo echo en la cazuela, canijo animal.

No lo van a creer, pero a la mañana siguiente, lo que mi primo vió no lo podía creer: el cerdo ahora era humano, era una anciana vecina de ellos, doña Teresita; estaba completamente desnuda. Mi tía dijo que se había rumoreado que era nahual , pero no lo creía, le reprochó, "¿por qué me hace eso doña Tere?, yo no le he hecho nada malo para que me perjudique así"; la anciana le pidió mil disculpas diciendo que era la costumbre y que no sabía que era su casa, pero que la dejara ir, que no la molestaría más. Mi tía, como se pasa de buena, le dió con qué vestirse y la dejó ir, diciéndole que si lo volvía a hacer que no dudaría en matarla ahí mismo.

Mi primo desde ahí quedó pasmado e investigó lo que era un nahual, según dice es un brujo malo que pacta con Satanás y tiene la facilidad de cambiar su cuerpo a la de un animal grande , cerdos, perros, coyotes, etc. para hacer daño a las casas o para asesinar a sus enemigos.

terror

gritos


El espíritu de una anciana

Esto le pasó a mi prima Priscilla (por poner un nombre) cuando tan solo tenía unos pocos años, no me acuerdo muy bien la edad que tenía. Yo soy menor que ella, dos años menor. Todo sucedió en Valencia (España) y mi tía (la madre de Priscilla, hermana de mi madre) vivía con sus dos hijas (mis primas, Priscilla e Indira) y su marido en una casa, concretamente en la c / Rualla. La casa era alquilada, pues no paraban de trasladarse de casa. Yo iba muchas veces de visita con mis padres y mi hermana, y allí pasabamos fines de semana... y tal.
Yo era muy pequeñita entonces y no me acuerdo muy bien. Pero sé que aquella casa no me daba buenas sensaciones. Le tenía miedo, concretamente a una parte de la casa. A una habitación. Como un trastero. Allí mi tía guardaba cosas. Aquella habitación era muy pequeña y era, también, oscura. Tenía una puerta con un cristal, un cristal de esos que no se ve lo que hay detrás, era rugoso (no sé cómo explicarlo).

Yo siempre que pasaba por delante de esa puerta iba corriendo, por el miedo que tenía, y no sé por qué. Mis tíos y mis primas se cambiaron de casa, a una también alquilada (ya tienen una propia). Cuando ya éramos más mayores, me contaron que mi prima Priscilla veía la sombra de una mujer mayor (una viejecita), en el cristal, detrás de la puerta, en esa habitación que tanto miedo me daba.

Ella era muy pequeñita, así que no creo que se lo inventara. Mi tía estaba asustada porque una niña tan pequeña y viendo la sombra de una mujer... pfff !! qué repelús me da cada vez que lo pienso. Después mi tía se enteró de que allí vivía una mujer. Una mujer mayor que murió en esa misma casa. Esa mujer era la misma que mi prima Priscilla había descrito a mi tía, la mujer de detrás del cristal.

Estando allí, en esa misma casa, también sucedían otras cosas. Mientras dormían, mi tía veía sombras que cruzaban el pasillo. Caminaban por el pasillo en dirección a la habitación de mis primas. No le daba importancia, porque pensaba que eso sería producto de su imaginación. También se movían objetos, aunque muy pocas veces.

Un día a mi tía casi se le quema la casa (esa casa, donde sucedían esos hechos extraños) sólo por dejarse una olla al fuego. La cocina se inundó de un humo negro que no dejaba respirar. Algo o alguien hizo que ese humo desapareciera y que el fuego se apagara.

Ahora ya están en otra casa, la suya propia. Y desde aquel momento que no han vuelto a suceder cosas extrañas, ni Priscilla a ver a la mujer vieja del cuarto oscuro y pequeño. ¿Sería aquella mujer que murió la misma que vió mi prima? Aquellas sombras serían las de la mujer? Quién sabe...

10 cuentos de Terror no apto para cardiacos !

cuentos


¿Una muñeca diabólica?


Me imagino que ya habrás visto CHUCKY EL MUÑECO DIABÓLICO, pues esta historia que me la contó un muy buen amigo mío, se le parece mucho a la de la película.
Cuenta él (mi amigo) que tenía una vecina, una chica de más o menos 25 años, no recuerdo su nombre (la llamaremos Brenda). Brenda tenía una preciosa hija, una niña de aproximadamente 2 años, a la cual amaba y cuidaba como a su propia vida. El padre las había abandonado al saber del embarazo, pero esto no impidió que salieran adelante. Brenda trabajaba en un banco de reconocido prestigio aquí en mi país, siendo una de las mejores ejecutivas, a tal punto que empezó a ascender rápidamente y llegó a ser la Subgerente de aquel banco. Algo que trajo como consecuencia los celos y envidias de las demás ejecutivas, entre ellas la mejor "amiga" de Brenda, desde siempre habían sido amigas, se podría decir que eran como uña y carne, es decir inseparables, pero el éxito de una vino a despertar resentimientos y odios ocultos en la otra.

Un día Lunes por la mañana (un día anterior al cumpleaños de la baby de Brenda), como todos los días Brenda se encontraba en su oficina, cuando esta amiga entró y empezaron a conversar sobre los arreglos de la fiesta de cumpleaños que se realizaría al día siguiente, Brenda muy emocionada pensaba como agasajaría a su pequeña.

Sin embargo ese día acontecería algo maligno y peligroso. Era ya Martes por la tarde, el ambiente era festivo, alegre e infantil, lleno de globos, dulces, y pastel. En realidad eran muy pocos los invitados, la mayoría familiares y amigos entre ellos esta loba vestida de oveja.

Llegó la hora de abrir los obsequios y la mayoría eran juguetes, camisitas, falditas, zapatitos... en fin, todo lo que utiliza una niña de 2 años. Entre los juguetes se encontraba esta hermosa muñeca: Ojos azules, pelo rubio, vestidito azul. ¿Adivinen de quién era el obsequio? Exactamente era de esta mujer, quien había planeado algo horrible para dañar a Brenda y su hija.

La pesadilla comenzó esa misma noche. Era medianoche y la niña comenzó a llorar. Brenda, alertada, se levantó a ver qué pasaba, entró al cuarto de la nena y se acercó a su camita. Al no ver el motivo por el cual la niña lloraba, se quedó con ella, hasta quedar nuevamente dormida. A la mañana siguiente la niña amaneció con moretes en los brazos y piernas. Brenda, preocupada, no fue a trabajar y llevó a la niña al médico. El doctor le dijo que esos moretones eran producto de golpes fuertes, y le preguntó a Brenda si su pequeña se había caído de la cama o golpeado con algún objeto. Ella le contestó que no, que prácticamente su madre la cuidaba todo el día, mientras ella trabajaba en el banco. El médico le aconsejó que observara muy bien a la nena, para que no siguiera sufriendo más golpes.

Brenda le comentó este suceso a su "amiga", y ésta con una reacción hipócrita le expresó su tristeza por lo sucedido, pero en su interior se gozaba pues ella bien sabía el mal que había provocado.

Esa noche volvió a suceder algo, a la medianoche la nena lloraba y gritaba, Brenda nuevemente alarmada se levantó para ver qué le sucedía ahora a la niña. Entró a su cuarto y observó que la niña estaba descubierta, la cubrió nuevamente y se quedó con ella, toda la noche. Al día siguiente la nena volvió a amanecer con moretones, pero ahora había algo más: Brenda descubrió pequeñas mordidas en todo el cuerpecito y algunas eran muy profundas. Esto empezó a asustar a Brenda y se lo comentó a su madre. La señora muy extrañada se preocupó, (la madre de Brenda era de esas señoras que creían en maleficios y brujerías), por lo tanto la madre de Brenda se fue inmediatamente a consultar con uno de esos médium (brujos), para saber de una vez por todas qué sucedía, -todo esto, claro, sin el consentimiento de Brenda-.

A todo esto Brenda muy preocupada, y su querida "amiga" se gozaba más y más en su interior. Pasaron los días y la pobre nena no había noche que no fuera atacada por alguien o por algo. Brenda, desesperada, lloraba desconsolada por lo que le pasaba a su nena. Cuando su madre llegó la encontró llorando en la cama, y le dijo que había averiguado algo, que la llevaría a descubrir lo que pasaba. Brenda le preguntó que cómo había averiguado y su madre le comentó que había visitado a un brujo para que le dijera qué estaba sucediendo. Brenda más alterada le dijo: ¿Brujería? ¿mi nena está siendo martirizada por un espíritu?. La madre no le quiso comentar mucho, sólo le dijo: Esta noche velaremos y veremos qué es lo que pasa. Así fue se quedaron en el pasillo frente al cuarto de la nena, con la puerta semicerrada, lo suficiente para poder observar dentro de la habitación.

Faltaban 3 minutos para media noche. Todo estaba listo, ellas observaban fijamente a la nena que dormía plácidamente, luego el reloj sonó dando a conocer que era media noche y sucedió algo que dejó perplejas a ambas: observaron cómo aquella muñeca se levantaba de aquel estante en donde estaba, y caminaba hacia la niña.

Brenda y su madre no lo podían creer, ¡era un juguete que tenía vida!, y al instante observaron que aquella muñeca estaba golpeando y mordiendo a la niña. Enseguida la niña comenzó a gritar. Brenda entró corriendo y agarró a la muñeca y la tiró al suelo, la muñeca tenía los ojos rojos como brasas encendidas, y el semblante de la cara era demoníaco. Trataron de capturarla, pero se les escapó por el pasillo y desapareció.

Al día siguiente Brenda y su madre encontraron a la muñeca tirada en el patio de la casa, inmediatamente la quemaron, y pasó algo increíble... en las cenizas se formó el nombre de aquella mujer que había hecho el maleficio. Y Brenda tremendamente afectada, se puso a llorar, no lo podía creer, su mejor amiga había tratado de dañarla. Brenda renunció a su trabajo y se cambió de vecindario junto a su madre e hija.

Meses después sorprendida leía en el periódico que, aquella mujer que se había hecho pasar por su amiga y que le había hecho el maleficio, la habían encontrado muerta colgando de un árbol detrás de su casa, sin saber los motivos de aquel suicidio.

Extraño ¿verdad?

Así que, como diría mi viejo amigo, no confíes ni de tu propia sombra.


leyendas


miedo

Lo que voy a contar ocurrió una noche de Noviembre, hace aproximadamente quince años... Un tío hermano de mi papá viajaba de la ciudad de Durango a la ciudad de Chihuahua, a bordo de un Volkswagen junto con su esposa y un matrimonio amigo.

Eran aproximadamente las dos o tres de la mañana; de pronto, a un lado del camino observaron a un niño como de doce años desnudo, el cual hacía autoestop. Eso les pareció rarísimo, así que decidieron acelerar, y ¡¡¡cuál fue su sorpresa que el chico los seguía corriendo!!!

A pesar de que aceleraban el chico cada vez estaba más y más cerca del automóvil... de pronto, brincó junto a la puerta del chófer, y se pudieron percatar que el supuesto niño tenía en las cuencas de los ojos una luz roja fulgurante, y con la mano, en la cual terminaban unas uñas larguísimas y negras, señalaba el seguro de la puerta, pidiendo que le abriesen...

El hermano de mi madre, que iba al volante, sólo fijó la mirada al frente del camino, pisando al fondo el acelerador; su esposa, que estaba sentada al lado, gritaba y lloraba como desesperada, y el otro matrimonio, tratando de serenarse, cerró los ojos y comenzó a rezar.

Luego de unos diez minutos de haber empezado a orar, mi tío dejó de escuchar los rechinidos en la ventana, así que se animó a voltear, y mayor fue su sorpresa al ver que no había nadie trepado en el alero de la puerta, pero quedaron los rayones en la ventana.

terror

gritos

La historia le sucedió a un amigo de mi padre cuando aún era un niño.

El era hijo de militar y muy seguido cambiaban de residencia de un lugar a otro. En esta ocasión y cuando él tenía apenas 10 años se mudaron con toda la familia a vivir a Guanajuato, una ciudad muy típica del interior de la república, dicha ciudad está llena de casas antiguas y callejones solitarios. Alquilaron una casa grande y muy céntrica. Antes aquí las casas las construían de una sola planta, con un jardín en medio y habitaciones separadas, quiero decir que para llegar a cualquier habitación de la casona incluida la cocina se tenía que atravesar por lo que aquí se conoce como patio (que es como un jardín central).

Para no hacer más largo el cuento... una noche el militar y su esposa salieron de noche a un compromiso que tenían y decidieron dejar a los niños solos en la casona, visto que ya eran lo suficientemente grandes para cuidarse solos, pues a media noche a este niño (ahora el amigo de mi padre) se le ocurrió ir a la cocina a prepararse cualquier cosa para matar el hambre que le había empezado a dar y silenciosamente atravesó el jardín y al llegar a la cocina sintió que alguien venía por detrás.

Dice que volteó de inmediato y lo que vió lo dejó paralizado: del área de recámaras venía a toda prisa una mujer flotando con un camisón blanco, la mujer tenía una expresión de pánico en la cara y su camisón (bata de dormir) tenía manchas de sangre.

Él se quedó mudo viendo cómo la mujer se aproximaba aprisa hacia él y justo en el momento que entraría a la cocina la mujer se cayó al piso y la imagen desapareció ante sus ojos. El niño también entró en estado de shock.

Cuando los padres regresaron y lo encontraron en ese estado se preocuparon y al día siguiente empezaron a investigar si en esa casa había sucedido algo anteriormente. Su sorpresa fue mayor cuando se enteraron que efectivamente hacía varios años atrás (cuando la casa era nueva) la habitaba una pareja de esposos; aparentemente el esposo también era militar y salía de viaje seguido. Un día al llegar a la casa sorprendió a la mujer con otro hombre y le disparó hiriéndola. Ella en su desesperación trató de huir y de la recámara principal corrió hasta la cocina con su camisón blanco y justo antes de llegar ahí cayó inconsciente muriendo desangrada.

Dicen los vecinos que este hecho se repetía en la vieja casa cada determinado tiempo, y pues, bueno, ellos se mudaron de ahí de inmediato. Esta historia es completamente real, repito, le sucedió a un buen amigo de mi padre el cual tuvo que tomar terapia muchos años y todavía tiembla cuando tiene que contar lo que le sucedió, es algo que no ha podido superar.

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Una casa siniestra

Esto le ocurrió a mi amigo Aldo, durante su permanencia en una casa que hace muy poco tiempo habían adquirido junto con su familia. Era una casa hermosa y muy grande, pero a pesar de todo eso, parecía hasta cierto punto un poco tenebrosa.
En cierta ocasión Aldo y su hermano mayor, Edgar, se quedaron solos en la casa, ya que sus padres y demás hermanos habían hecho un viaje fuera del país. Aldo se encontraba en el cuarto de estudio, él acostumbraba estudiar de noche; eran más ó menos como las 10:30 p.m., cuando Aldo empezó a sentir malestar en su vejiga y pues, claro, tenía que vaciarla, así que se dirigió al baño. Y al abrir la puerta, cuál fue su sorpresa que encontró a su hermano Edgar ocupando el baño. Al verlo Aldo se disculpó y volvió a cerrar la puerta, y se dirigió al otro baño que se encontraba en la 2ª. planta de la casa, así que subió y como para llegar al baño tenía que pasar por el cuarto de Edgar, al pasar por allí encontró a Edgar viendo televisión muy tranquilo.

Al verlo Aldo sintió que sus piernas no le respondían y empezó a sudar helado, como pudo entró al cuarto y le preguntó a su hermano, que si había bajado al baño de la sala. Edgar le dijo que no, que no se había movido de su cuarto. Aldo comenzó a llorar como un niño, y temblaba como gelatina.

Edgar le preguntó: ¿Qué te pasa? y Aldo no podía pronunciar palabra. Cuando al fin Aldo se tranquilizó empezó a relatar lo que había sucedido. Al oírlo Edgar no sabía qué decir, también estaba asustado, así que decidieron no salir del cuarto, le pusieron el cerrojo, y se durmieron con la luz encendida.

Al día siguiente, al bajar al cuarto de estudio, Aldo encontró sus libros tirados.

En otra ocasión a la mamá de Aldo le pasó algo parecido, se encontraba sola en la casa, y escuchó que en las habitaciones de arriba caminaban y a veces las puertas se cerraban solas. Ella se asustó mucho y decidió ir a visitar a su vecina, y esperar a que regresara su familia. Al final Aldo junto a su familia decidieron cambiarse de casa.

Muchas personas habitaron en esa casa, pero no duraban mucho, y se retiraban también.

Hoy en día esa casa se mantiene sola, muchos son los rumores, se dice que en ella vivió una señora que mantenía pacto con el diablo, otros dicen que una persona murió allí y no encontraron su cuerpo. En fin creo que nunca se sabrá la verdad.

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El toro negro


La siguiente historia ocurrió hace muchos años, y se ha venido contando año tras año, cada vez que se acerca la "SEMANA SANTA" (Celebración Religiosa, en la cual se recuerda la vida, muerte y resurrección de Cristo), en mi país se celebra, ya sea a finales de Marzo o a principios de Abril.
Sentados bajo la sombra de un frondoso árbol de Ceiba, mi abuela y yo conversando después de un día pesado y agotador, nos refrescábamos con un guacalito con agua fresca y natural, recién sacada del arrolluelo que emanaba de una roca inmensa, rodeada de enormes árboles y matorrales, que adornaban aquel caminito, que nos llevaría de regreso a la casa de mi abuela.

Era Jueves (Jueves Santo), bien lo recuerdo cuando la abuela me decía: Hijo, no vayas a salir mañana (Viernes Santo), y si sales regresa temprano. Le respondí: ¿Por qué, abuela?¿Por qué no quieres que salga mañana?. Ella me contestó: Porque mañana es Viernes Santo, y no se debe de andar haciendo otra cosa más que rezar y meditar en nuestro señor Jesucristo. Y era cierto, todos los años el Viernes Santo, ni aún los peones trabajan tarde… Mi abuela procuraba que nadie trabajara tarde.

Yo, un poco intrigado, le pregunté: Abuela ¿por qué es tan especial el Viernes Santo? y ella me contestó: Porque la Semana Santa es un tiempo de reflexión sobre nuestras vidas, y sobre el sacrificio que hizo Cristo por nosotros, en especial el Viernes Santo, porque en ese día fue cuando sufrió y padeció.

Pon mucha atención a lo que voy a contarte : "Esto sucedió en un pueblo de por aquí, muy cerca. Se trataba de un hacendado (poseedor de tierras), muy rico. Este hombre se llamaba Demetrio, era el hombre más rico de aquel lugar, poseía muchas tierras, ganado y tenía a muchos jornaleros bajo su cargo. Este hombre entre más riquezas tenía más quería obtener, sin importarle como obtenerlo; se decía que este hombre no respetaba a nadie, lo único que le importaba era obtener y obtener riqueza. Llegó la Semana Santa y don Demetrio como era de suponerse no guardaba ningún respeto por lo religioso, continuaba sus labores como cualquier semana normal. Pasó el Lunes, Martes, Miércoles..., en fin, llegó el Viernes.
Era Viernes, ya casi eran las 3:00 de la tarde cuando don Demetrio andaba en el campo con sus jornaleros, ya trayendo el ganado; don Demetrio tenía centenares de vacas, toros, bueyes y terneros. Cuando dieron las 4:00 todo el ganado estaba apartado, cuando de repente vieron a lo lejos un toro negro .
Don Demetrio dijo: Ese toro no me parece conocido, pero aún así me lo llevaré. Los jornaleros le dijeron: No, don Demetrio, no lo haga, ya es tarde y es Viernes Santo, tenemos que regresar estas horas son sagradas, y él les respondió: Qué sagradas, ni qué nada, hoy es un día común y corriente, y les ordeno que me traigan ese toro.

Los hombres asustados, le dijeron: No, don Demetrio ese toro no es suyo, además nunca lo habíamos visto por acá. Y don Demetrio muy enojado, está bien cobardes, iré yo a traerlo. Y subido en su caballo, salió a perseguir a aquel animal.

Los jornaleros regresaron a la Hacienda, a esperar a don Demetrio, pero se hizo de noche, y su patrón no aparecía por ninguna parte. Al día siguiente salieron a buscarlo, y no encontraron ni el rastro. Se dice que aquel toro negro no era otro más que el demonio, quien había venido a saldar cuentas con don Demetrio.

Se dice que cada Semana Santa, específicamente el Viernes, cuando ya empieza a oscurecer, si pones mucha atención, escucharás por los montes a un toro corriendo y a un hombre persiguiéndolo en su caballo. Ese es don Demetrio que anda purgando esa pena, por no respetar las cosas sagradas"

Bueno hijo, me dijo la abuela, ya es hora que nos vayamos, porque ya se hizo tarde.

Esa noche no pude dormir, pensando que don Demetrio andaría por allí, persiguiendo al toro negro. Así que al día siguiente (Viernes Santo) ni siquiera pensé en salir, y me quedé con mi abuela, meditando y reflexionando.

Así que tengan cuidado, si se topan con un toro negro el Viernes Santo.


terror

HISTORIAS REALES O NO ?? CADA QUIEN TIENE SU OPINION !!

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10 cuentos de Terror no apto para cardiacos !

19 comentarios - 10 cuentos de Terror no apto para cardiacos !

@hernan5000
Buen post
Lei algunos porq me duele la cabeza a esta hora ya :S
Segui asi
@trofila -1
Esta algo largo asi que favoritos para leerlo mañana, mañana puntos
@asaelmendez +1
Yo era muy pequeñita entonces y no me acuerdo muy bien. Pero sé que aquella casa no me daba buenas sensaciones.


Sos hombre o mujer? jaja
@trofila -1
trofila dijo:Esta algo largo asi que favoritos para leerlo mañana, mañana puntos

lamento la tardanza jajaja +5
@elkapo2011
Lei solo el primero , mire de reojo la imagen aquella que esta debajo de la frase que dice "...no confies ni de tu propia sombra" y casi me da un infarto lol xD

+10
@Alex_lml
+10 justo buscaba una buena historia de terror que no fuera creepy pasta
@socramf -1
..."larga el faso, las pastillas y el alcohol"...
@Frank_999
con esas historys me hago alto guiso...
Re contundentes man!