Comparto con ustedes la ya quinta entrega de este breve ensayo sobre la sociedad actual y sus problemas, tiene gran hincapié en el ámbito argentino, espero tengan tiempo de leerlo.

5 - Pobreza y hambre.

Me parece pésimo que alguien como yo sea el que exponga sobre estos temas, por el siguiente motivo: ni yo, ni nadie que lea esto paso jamás sintió el hambre. Recuerdo que en mi colegio un profesor de lengua nos decía: "Ustedes pueden sentir pena por la gente que pasa hambre, pero ustedes nunca podrán ponerse en su lugar porque por fortuna ustedes nunca pasaron hambre. El vacío que sienten en la panza horas antes de almorzar no es hambre, es un mero antojo. El hambre es desesperación, es muerte". Y el viejo tenia razón, era un colegio lleno de gente de clase media, de pibes que no tenían ninguna dificultar económica.
La pobreza y el hambre van de la mano, paseándose por el mundo y dejando huellas que extrañamente nuestra cabeza tiene la peculiaridad de no reconocer.
Nos horrorizamos por los genocidios que ocurrieron a lo largo del mundo: La masacre de la colonización de America, el Holocausto Judío, el Genocidio Armenio, el Genocidio Ucraniano. Entre todos estos suman más de 20 millones de victimas, 20 millones de cadáveres fruto de la violencia del hombre, y estas cosas nos movilizan (o deberían hacerlo) nuestra cabeza. La violencia de todos los días nos conmueve las tripas, los robos, los asesinatos, y todas las atrocidades que nos muestran por el noticiero y que nos hace entrar en cólera. La muestra firme del hombre contra el hombre, la evidencia de la rabia humana contra el semejante, parece estar en las armas, en la sangre, en el sonido que produce una bala al impactar un cráneo.
La sociedad vive narcotizada de la violencia que se le muestra todos los días, (irónicamente actúa con violencia en respuesta a esa violencia) pero no responde de igual manera cuando se le habla de la pobreza y del hambre. "¿Pobreza, hambre? déjeme en paz, yo solo quiero estar tranquilo, tengo mi trabajo, tengo mi casa, tengo mis cosas, que me importa si el otro muere de hambre o de frío, problema del otro".
Por día mueren unas 25 mil personas de hambre, hay una dictadura argentina cada día, cada 2 días podríamos llenar el estadio de River con cadáveres flacos y podridos de gente que no tenia para comer, cada semana podríamos llenar unos 2500 colectivos que se llenarían de moscas por las personas pobres que dejaron este mundo con el estomago vacío, si siguiéramos coleccionando cuerpos pestilentes en un mes podríamos reemplazarlos por todos los habitantes de San Juan, y en un año le daríamos un guiño a Hitler porque habríamos matado como sociedad a unos 8 millones de seres humanos . Claro, es evidente que se le congestione la boca del estomago al leer esto, no está preparado para leer esto, usted está acostumbrado a que la gente muere por violencia o por enfermedades, y el hambre usted la mira de lejos, lo sé porque está leyendo esto, si tendría hambre no estaría leyendo esto, estaría buscando algo para comer.
El hambre es violencia, la pobreza es violencia, el solo hecho de que sus victimas no mueran manchadas de rojo no significa que no sea violencia. Ahora bien, usted quizá caerá en la bajeza intelectual de pensar "Bueno, pero no alcanza para todos, que se le va a hacer". Lamento informarle que como planeta producimos cada vez más comida por cabeza de la que necesitamos, ¿y aun así no alcanza? ¿No estaremos haciendo algo mal? o mejor dicho ¿Nos importa hacer algo mal?
Hoy en día podríamos llenar toda Europa de gente pobre, gente que no tiene para cubrir sus necesidades de vivienda, comida y salud. Pero el mundo no se conmueve por eso. Al argentino lo conmueve más el asesinato de una "persona bien" de Palermo que la muerte por hambre de un pibe de la villa, cada vez que alguien muere por violencia está en boca de todos, pero si alguien muere de hambre es una pena menor. Y claro, es entendible, el pibe que nació en zona norte le quitaron la vida, la hermosa vida que tenia por delante, pero al moreno de los suburbios no, no le quitaron la vida porque nunca la tuvo, solo murió, de hambre, pero bueno, mala suerte, nació pobre.
Hay algo que es preciso entender, así como los que más tienen más podrán tener siempre, los que menos tienen están cada vez más condenado a eso, a vivir así y a que sus futuras generaciones sufran lo mismo, nacer pobre es nacer con mala suerte para toda la vida.
Pero a la sociedad no le interesa la pobreza, no le preocupa, hasta parecería ni llegarle a mover un pelo. Cada tanto hacen colectas por televisión y listo, le dan una moneda a la piba que da tarjetas por el tren y listo, ya está, se siente bien, siente que ya dio todo lo de si para mejorar eso.
Después si la pobreza estalla y nos corta el transito, si se manifestara, es lo peor que podrían haber hecho, "encima que les doy monedas me cortan la calle". O si algún gobierno se le ocurre distribuir la riqueza de los que más tienen es el peor de los pecados demagógicos, pero claro, si esos mismos son parte de los que más tienen, podrían empezar con ellos.
A la gente que no es pobre no le interesa la pobreza, usted va a leer esto y va a decir "uy, que mal" y va a seguir con su vida, porque usted no es pobre, entonces que tiene que venir este flaco a amargarme el día.
Ocurre socialmente un fenómeno, triste fenómeno, y es el siguiente: las clases medias ya no solo no se preocupan por la pobreza, sino que la atacan como si fueran los enemigos. De las clases más altas es difícil esperar algo, ¿Para que si están bien?. Pero esa actitud de la parte “menos pudiente y no pobre” de la sociedad que tiene la capacidad de ser más escuchada y actuar con más firmeza lo menos que podría hacer es solidarizarse. Pero no, por algún motivo (que si sigue las entregas podrá reconocerlo) no solo no se compromete sino que lo combate. Combate la pobreza, pero no con pan sino con violencia. Hay un actuar descarado y irracional del no-pobre. Que solo es cómplice en el genocidio anual que ocurre.
Cuando Marx pensaba en la lucha de clases no creo que estuviera pensando en esto, esto ya no es una lucha, es una guerra. Y cuando Adam Smith pensaba en el capitalismo tampoco creo que estuviera pensando en lo que ocurre hoy, esto ya no es capitalismo, es otra cosa. En el capitalismo de Adam Smith los capitalistas poseían los medios de producción con los que trabajaban sus empleados, estos producían más de lo que ganaban y ese exceso iba a parar a manos del capitalista burgués que invertía ese dinero en poner más fabricas y dar más trabajo y así. Hoy en día el capitalista ya no está tan interesado en reinvertir su ganancia. Y Adam Smith sabia bien que el libre mercado era lo mejor, porque las empresas competían unas con otras y siempre en esa lucha se equilibraban los precios y la libre fluctuación de la competencia aseguraba el mejor escenario. Bien, si el señor Smith reviviera diría "no, esto no es lo que yo dije, esto no es más capitalismo, esto es otra cosa, es peor". Ahora las empresas capitalistas no reinvierten y pueden jugar en los bancos a ganar su dinero con la especulación. Los mercados ya no se controlan pues los más grandes ya se comieron a los más chiquitos y se volvieron un inmerso mounstro incontrolable, o se asociaron con sus rivales para asegurarse su posición. Que solo alimenta la boca de los que gozan de más poder, que necesita para poder sobrevivir que halla gente pobre. Si en el mundo no habría hambre muchos millonarios no podrían comprarse hermosas joyas, así que ni hablar de solucionar el problema, pobre gente adinerada que sin lugar a dudas merece disfrutar de su fortuna. Que tantos esfuerzos hace por evitar que esa barbarie destroce su hermosa civilización.
Yo no vengo a ofrecer la solución, ¿Usted la tiene?, pero definitivamente entender el problema preciso y necesario para cambiar algo. No es posible que la sociedad acepte que halla personas con miles de millones de dólares mientras millones de personas mueren de hambre. Acá hay algo que está mal, mientras en EEUU la gente se ve invadida por una ola de obesidad y por morir con las arterias saturadas de grasa, en África la gente muere de delgada que es. "¡Que envidia!, no se tienen que perseguir por su figura" asegurará alguna gordita neoyorquina. La comida no falta, lo que faltan son las ganas de repartirla.
Este malestar que recorre algunas sociedades marginales del mundo debería recorrer cada espacio del mismo. Y es razonable que así sea primero para que las cosas cambien.
Una sociedad que tiene hambre es una sociedad que no puede pensar. Y los grandes pensantes con su estomago satisfecho les importa una mierda (y hay que decirlo así: ¡una mierda!) la pobreza. Y algún día ese enorme sujeto histórico, “esos negros” diría el señor de la capital, que están creando va a tomar vida, van a hacer un esfuerzo y van a tomar conciencia, y no esperen nada bueno de eso. Yo les diría a todos esos líderes del mundo, gente de gran poder que tiene su barriga llena, que no espere a que la violencia en forma de escasez que están cultivando se revele, que no les conviene. Pero tanto ellos como yo saben bien que el hambre no se revela, que no altera el ciclo de los días, porque el hambre no piensa.
¿Por qué tiene que morir esa gente? ¿En nombre de qué mueren de hambre?
Que quede claro, acá hay dos grandes males diseminados, uno es la pobreza, otro es la ignorancia o la despreocupación por el hambre. Los dos nacen en la sociedad, y cooperan mutuamente para que cada vez más gente no sea digna de ser, de existir, durante toda su vida y también durante la vida de sus hijos.



Entregas anteriores:

1 - La estigmatización infundada.

2 - Los medios de comunicación.

3 - Procesos de aculturación. .

4 - El Ser de consumo.

Próximas entregas:

6) Violencia.

7) Guerra.

8) Religión.

9) Tecnología encapsulante.

10) EL sujeto sujetado.

11) Desnaturalización del ser humano.

12) Consideraciones finales.