Carta de un hijo a su padre



Queridos amargos,

Sabemos lo que se siente estar en el último lugar y mirar para arriba mientras se cae una
lágrima. Es impotencia mezclada con desilusión, y te lo digo yo que sé de sentimientos.

Pero te veo tan mal, y no parece que seas mi padre, ese Rey de Copas orgulloso y tan lejano hoy. El que rió a más no poder cuando nos fuimos a la B, ese que goza cada vez
que nos gana y nos recuerda constantemente que somos los reyes del promedio.

Hoy ya no sos el mismo de siempre, el candidato firme en cada campeonato, el que se cae siempre faltando tres fechas.
No sos el de aquellos años tan lejanos, artífice de las Libertadores, que ganabas 3 partidos y salías nuevamente campeón.

Ya no alentás como antes, solo mirás como aquél vigilante de espaldas a la cancha y siempre antes de que termine el partido te vas insultando y diciendo No vengo más.
Tu cancha es tan inmensa como tu amargura, quizás alguna vez la terminen y que no sea más excusa del dirigente para decir que estan orgullosos. Y vos dirás de que carajo me
sirve una cancha tan linda, si nunca ganamos nada, y cada somos menos.


Pero no te hagas problemas, la revancha está a la vuelta de la esquina esperandote.
Y yo del lado de enfrente también espero que no te vaya tan mál…

Sabes que en el FONDO te queremos siempre, aunque nunca lo reconozcas