Pedro Alberto Ajaka
Emilito Esteban Bigliardi
Pancho Rodrigo González Garillo
Tatana Laura López Moyano
Dramaturgia y Dirección
Mauricio Kartun
Sala Teatro Abierto
Este espectáculo cuenta con el subsidio del Instituto Nacional de
Teatro (Filial Centro-Capital)
Ala de criados: Dependencias de servicio de las viejas mansiones. Habituales también en hoteles y clubes.
Semana Trágica: Disturbios sociales sucedidos en Buenos Aires en enero de 1919. Se daba en Argentina un incipiente proceso de industrialización en forma paralela al viejo modelo agroexportador lo que permitió la formación de un proletariado urbano. Corrientes de pensamiento revolucionario anarquista y marxista –maximalista– llegadas aquí de la mano de la abundante inmigración europea encendían entre los trabajadores la llama de la revolución social. La reciente experiencia de la Revolución Rusa era vista como una esperanza por los obreros. Y como una amenaza pavorosa por las clases dominantes.
Liga Patriotica: Guardia Cívica. Organización paramilitar que en defensa de sus intereses alistó contra las grandes huelgas del año ´19 a sectores económicamente poderosos junto a otros de clase media que creían en su arenga.
Pigeon Club: Club de tiro a la paloma. En la modalidad Shotting colombaire un lanzador de paloma a brazo arroja al animal con una pirueta que impide conocer su rumbo antes del disparo. Histórica institución de Mar del Plata. En las buenas épocas llegaban a lanzarse allí más de cinco mil palomas por semana. Las que no caían al mar, muertas o heridas, eran donadas a los asilos de caridad.
Pedazos que me gustaron de la obra :
Hay algo más fácil y trivial que dispararle a una tonina? Sí: dispararle a una mujer fea. Más fácil que la tabla del dos al decir de mi primo Argentino, Dios lo tenga en su fiesta eterna. Mi desfloración en el ala de criados. Donde terminan las panoplias de roble y los cortinados de terciopelo colorado. Antes del cuarto de plancha y de las calderas. En la frontera. Él Pincén y yo su cautiva. En su toldería. Pequeña, ordenada y sin ventanas. Una banderola apenas allá arriba, en la puerta, alta. Una virgencita con una vela. Un ropero y el relente. Ese tufo espeso, eterno y misterioso que guarda todo cuarto de criados. Se le anudaban los dedos en los botones del breeche. Soltátelos vos, me dijo. No estoy segura de que me haya tuteado. Lo había imaginado de otro modo. Siempre imaginé la primera vez de otro modo. Tal vez por eso tardó tanto. O porque nunca llegó la oportunidad, digámoslo. No estoy segura de que se haya dado cuenta de que fue la primera. Las manos de un artesano, imaginaba. Un joyero orfebre. Un relojero. Dedos suizos abriendo los botones. Soltando los lazos. Desenhebrando los cordones. Se le trababan los botones como a un picapedrero. Tiraba. Algo de una goma higiénica. Algo así dijo de una goma higiénica. Y date la vueltita. Groserías. Hablaba entre dientes. Una vulgaridad inefable. Bomba bomba. Tomá bomba bomba. Tatiana la princesa rusa fea. Y el mujik. No: lo imaginaba diferente. Se limpió con la sábana. Asomaba un colchón de estopa y lana. Tuve ganas de escapar. Y más ganas todavía de quedarme y que lo hiciera de nuevo. No pude luego sacármelo de la cabeza, más tarde cuando atacamos Juventud Moderna. Ganas de que vuelva a tironearme de la ropa como quien cincha a una potranca. Y ganas idiotas de escribirle un poema. Palabras que se me aparecían como nubes. Él y su grosería inmensa… “Un rapidito antes que nos busquen los niños…” “Bomba bomba…”. Y yo como una opa de estación escribiendo a toda hoja la palabra Bomba en letra gótica. Bomba: el amor es un atentado ácrata.
La metáfora es como un cartucho del 16 repleto de perdigones: abarca tanto que suele dar en el blanco. Pero mata además a todos los patos de alrededor. Así cualquier pelotudo es cazador. Algún gobierno de buen gusto debería prohibir la poesía.
Matan una gaviota. Es para hablar de otra cosa pero matan una gaviota. De qué sirve una gaviota muerta, dicen… De qué sirve una gaviota muerta. Lo leía en el salón del internado y pensaba en Tata: no es un tiro de sportman. Literatura rusa en francés… Maldita Mademoiselle Geneviève. Rusófila. Los suizos y su debilidad por la paz… Neutrales. Ambiguos como una metáfora. Ni idioma propio siquiera. Francés a rayas alemanas. Cuando siento que estoy por descomponerme de tanto francés me escapo en el tren rápido hasta el Ródano. Cruzo corriendo al cantón alemán para escuchar un rato el idioma. Como una cerveza fresca en el oído después de tanto almíbar. Para lo único que les sirven los expresos a los suizos es para escapar del francés.
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