Hoy se celebra el "Día del Médico"

Hoy se celebra el "Día del Médico"


La cantidad de médicos en Argentina es sorprendente. Después de Italia es el país del mundo con mayor cantidad por habitante. Algo que por lo visto va en aumento, ya que mientras la cantidad de habitantes se incrementa a un ritmo de 1,5% anual, los médicos lo hacen al 5%, por lo tanto es evidente la importancia de definir ciertas cuestiones.


off topic


El 3 de diciembre fue establecido como el “Día del Médico” en el Congreso Médico reunido en Dallas (Texas) en 1933 en conmemoración del nacimiento de Juan Carlos Finlay, un médico e investigador cubano nacido el 3 de diciembre de 1833, que hizo aportes trascendentales para la erradicación de la fiebre amarilla.

En la Argentina se conmemora por iniciativa del Colegio Médico de Córdoba, avalada por la Confederación Médica Argentina, y oficializada por decreto del gobierno nacional, en 1956. La profesión médica actualmente alterna entre grandes avances a nivel tecnológico y científico, con fundamentales cambios en la relación médico paciente, e incidencia en los costos de las prestaciones, tanto en el nivel público como en el ámbito privado.

“Creemos que la eficiencia en el control de los costos y de la calidad no debe basarse en soluciones simplistas cuya variable de ajuste sean los ingresos de los profesionales o la limitación de los servicios para los usuarios, sino el mejoramiento de los mecanismos de autogestión entre ambos”, dijo Horacio Dillon,

“No tengo miedo: me codeo con la muerte todos los días”, dijo René Favaloro

René Favaloro demostró que ser médico no es una profesión sino una elección de vida. Fue uno de los médicos más prestigiosos de la Argentina. Reconocido a nivel mundial por sus avances en la medicina, como la creación de la técnica del by-pass que salva hasta la fecha a millones de personas. El 29 de julio de 2000 por decisión propia le puso final a su vida. Tenía 77 años.

Nacido en La Plata, el 12 de julio de 1923, hijo de un carpintero y de una modista, René Favaloro vivió una infancia pobre en el barrio El Mondongo, un barrio de inmigrantes. De su padre a través de la carpintería logró una sorprendente habilidad manual. se graduó en 1949 y ejerció 12 años como médico rural en la localidad de Jacinto Aráuz. En 1962 se fue a EEUU, a la Cleveland Clinic.

Por su trato diario con la muerte, decía Favaloro: “Todos nos vamos a morir. No tengo miedo: me codeo con la muerte todos los días. Mi madre murió a los 91 años, mi padre a los 86; pero eso no quiere decir nada. Por eso cada día hay que tratar de hacer lo mejor para uno, la familia y la sociedad. Lo que va a quedar es el recuerdo”.

De chico le gustó el fútbol, y se hizo un hincha fanático de Gimnasia y Esgrima (de La Plata). Estudioso, fue un alumno aplicado, que hizo de la autodisciplina una filosofía de vida.

En 1950 se radicó en Jacinto Aráuz, un perdido pueblito de La Pampa. Se integró con los lugareños, lo que le permitió ir descubriendo las profundas necesidades sanitarias de su pueblo. Casado con María Antonia, su novia de la escuela secundaria, Favaloro pasó a ser en ese rincón pampeano el médico de todos.

Austero, vivió con su mujer en una vieja casa. En su libro Recuerdos de un médico rural, cuenta: “En ella empezamos a organizar eso que llamamos clínica y que, en verdad, era sólo un centro asistencial adecuado a las necesidades de la zona”.

Dos años después de la radicación de Favaloro en La Pampa, llegó su hermano, también médico, y con grandes sacrificios armaron una sala de cirugía. Empecinados, trabajando más de 12 horas por día, los dos hermanos pudieron por fin comprar un equipo de rayos X. Escribía: “Todo lo que ganábamos lo invertíamos para agrandar y mejorar la clínica. Jamás compramos una sola hectárea de campo en Jacinto Aráuz”.

Pero su destino no era el de ser un buen médico rural, y decidió buscar otros horizontes y profundizar su especialización en la medicina. Así, viajó a los Estados Unidos.

“Alguna vez en un acto académico en USA se me presentó como a un hombre bueno que sigue siendo un médico rural. Perdónenme, pero creo, es cierto. Espero que me recuerden así”. Comenzó su carrera profesional en un pueblo humilde de la provincia de La Pampa y desde allí, no sólo los atendía en la enfermedad, sino que además los educó en la higiene básica para prevenir dichas enfermedades.

Creía, convencido, que el acto médico “debe estar rodeado de dignidad, igualdad, piedad cristiana, sacrificio, abnegación y renunciamiento”. Con esta convicción partió desde La Pampa a los EE.UU. en busca de su verdadera vocación como médico: el área cardiovascular.

En los EEUU, estudió y trabajó duro hasta sentirse realmente listo para regresar al país y así enseñar y transmitir todo lo aprendido. “Una vez más carta de despedida al director de la Cleveland Clinic, Donald B. Effler el destino ha puesto sobre mis hombros una tarea difícil. Voy a dedicar el último tercio de mi vida a levantar un Departamento de Cirugía Torácica y Cardiovascular en Buenos Aires. En este momento en particular, las circunstancias indican que soy el único con la posibilidad de hacerlo. Ese Departamento estará dedicado, además de a la asistencia médica, a la educación de postgrado (à) y a la investigación clínica”.

En 1992, The New York Times lo consideró un “héroe mundial que cambió parte de la medicina moderna y revolucionó la medicina cardíaca”. El diario estadounidense no exageraba: Favaloro realizó 13.000 by-pass hasta sus 69 años, cuando decidió dedicarse íntegramente a la enseñanza.

En 1971 regresa al país y cuatro años más tarde crea la Fundación Favaloro con ese objetivo en mente; y tuvo el orgullo de formar a más de 450 residentes provenientes de todos los lugares del país y Latinoamérica.

Veinte años más tarde funda el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la Fundación Favaloro con el único lema de tener una “tecnología de avanzada al servicio del humanismo médico”.

Luego de una larga carrera como médico y docente, el 29 de julio del 2000, a los 77 años, envuelto en una gran depresión se quita la vida de un disparo al corazón. A nueve años de su trágica muerte, su fundación sigue funcionando con la misma vocación que sólo él supo inculcarle a cada uno de sus trabajadores.

“No se hable de debilidad o valentía. El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, con ella me voy de la mano”. Médico y docente, pero sobre todo, un hombre que sabía que la única carta de triunfo en esta vida es la de morir de la misma forma en que vivió: sin traicionarse a uno mismo.

En una de las últimas conferencias importantes que dio en el exterior, René Favaloro resumió el decálogo del buen médico. Fue en Dallas, durante un homenaje al fundador de la Sociedad Internacional de Cardiología, Paul Dudley White. De él, Favaloro dijo extraer estos diez legados:


1. La historia clínica está por encima de cualquier avance tecnológico;

2. Todos los pacientes son iguales;

3. El trabajo es en equipo.

4. Máximo respeto al médico de cabecera;

5. Cobrar honorarios modestos;

6. Hacer docencia e investigación;

7. Prevenir, estimular la vida sana;

8. No perder el humanismo;

9.
Abogar por la paz y

10. El optimismo tiene efectos biológicos.


Fuente

6 comentarios - Hoy se celebra el "Día del Médico"

@blanconegro
Feliz día doc!!! feliz día a todos!
@Crack2391
Asi deberian ser nuestros billetes de 100

medico

Grande Rene!

Y un abrazo a los heroes de todos los Dias!
Los de la Salud!
@luisda
Feliz día medulac!!!!!
@monky666
Feliz día docc..!!

feliz día a todos los medicos.!
@mcfly_06
En 1992, The New York Times lo consideró un “héroe mundial que cambió parte de la medicina moderna y revolucionó la medicina cardíaca”


Que grande Favaloro !!


monky666 dijo:Feliz día docc..!!

feliz día a todos los medicos.!


Lo mismo digo, feliz dia doc