En varios lugares del mundo, y me atrevería a decir que en varios países de Latinoamérica también, cuando compras algo, tienes el derecho de usarlo como se te dé la gana. Vil prueba de ello es aquella caja de Encarta 2007 que me sirve para que la puerta del cuarto de mi hermano no se cierre por la corriente de aire. El disco lo uso para jugar freesby con mi perro, pero duró apenas 3 días (el disco, no el perro).



PlayStation 3: El derecho de hacer lo que quieras con ella



También puedo hacer lo mismo con los cuchillos. Un clásico ejemplo de derecho de uso que citaron nuestros usuarios mongonuel y tglaria en el foro. Al comprar un cuchillo, tengo el derecho a usarlo hasta de espejo, sin embargo eso no limita que alguien pueda usarlo para matar a una persona, algo que no sólo es deplorable sino también ilegal. Algo así es el tema del Jailbreak.

Por si recién están entrando al mundo de la Internet, Jailbreak se refiere al proceso para liberar las restricciones que tiene un aparato, permitiendo que sea usado para otras cosas además de las que fue hecha. Por ejemplo, digamos que compramos una casa el el sur. La casa te permitirá protección ante la interperie, lo suficiente para no morir de hipotermia, pero consideras que no es suficiente. ¿Qué tal si aplicamos jailbreak? Instalemos una estufa gigante a leña en algún lugar estratégico para tener algo de calefacción en las frías noches de invierno. Lo mejor de todo, es que es totalmente legal, y la empresa que construyó la casa no puede demandarte por estar usando su producto para algo que no fue inicialmente hecho, y mucho menos por haber abierto un agujero en el techo.

Lo mismo sucede con el Jailbreak del iPhone, iPad y iPod Touch. El término, que se hizo famoso en los móviles de Apple, está permitido legalmente en Norteamérica, y lo único que ha podido hacer la empresa de la manzanita es advertir que la garantía podría verse nula. Lo mismo está sucediendo con la PlayStation 3, la consola de Sony, que sólo hace algunas semanas fue “vulnerada” para permitir lo mismo. Muchos aseguraron que la consola era la más segura de la generación, pero el grupo de hackers fail0verflow, los mismos detrás que del The Homebrew Channel de Nintendo Wii además de informar cómo funciona, demostró que en realidad no era tan “segura” después de todo.




Hagamos algo de historia



PlayStation 3 nació el 2006, un año después de XBOX 360 y apenas días antes del lanzamiento de Wii. Con un precio bastante alto, prometía retrocompatibilidad con PlayStation 2, cuatro puertos USB 2.0, WiFi, lector de tarjetas Flash, y la posibilidad de instalar Linux. Respecto a lo último, Linux habría las puertas a muchas cosas, especialmente para transformar a la consola en un mejor concepto de computadora con un poder mediano. También, se pensaba en la posibilidad de crear programas dentro de Linux, instalar el siempre fácil de usar Ubuntu, etcétera.


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Sí era posible meter Ubuntu en PS3 - Imagen cortesía de Softpedia


Pero la comunidad se encontró con un sistema operativo capado hasta más no poder. Todo el código corría bajo la supervisión del Hypervisor, una capa de software sobre el OS que limita lo que puede correr y lo que no, además de ocultar lo que realmente ocurría en la memoria. Aunque permitía que el software casero funcionara, los límites eran demasiado evidentes para pensar en ampliar las posibilidades, o incluso manejar el GPU de la consola, por lo que Linux en la PS3 sólo se transformó en una atractiva característica de venta para un nicho muy específico.

Después, por el poco éxito que tuvo la consola, lentamente Sony decidió cortar el precio de su producto después de varias versiones posteriores. Lamentablemente también significó que desaparecieran características para bajar el costo de producirla. El primero que más dolió fue la parcial y posterior nula compatibilidad con títulos de PS2, para luego hacer desaparecer el lector de tarjetas y quedar con 2 puertos USB. Como dijo GeoHot en su extinto blog, es la única consola que con el tiempo perdió más características de las que ganó.

Finalmente, Linux se transformó en un asunto de segundo plano, era algo inútil para la gente común más allá de servir como una computadora de sobremesa que no podía competir contra las posibilidades de una de verdad. Algunas entidades supieron aprovecharla, como la Fuerza Aérea de Norteamérica que usaron miles de consolas para realizar cálculos grandes.

Para mejorar su oferta, Sony decidió lanzar la versión la PlayStation 3 Slim, una versión más pequeña, pero sin la posibilidad de instalar Linux, opción llamada “OtherOS”. Algunos meses después que George Hotz efectivamente hackeara la consola, decidió investigar la posibilidad de volver a instalar Linux en el nuevo modelo, pero Sony decidió adelantarse y lanzó un nuevo firmware que deshabilitaba la función completamente en todas las versiones (antiguas y nuevas), algo que no le gustó a muchos, especialmente a GeoHot, a la Fuerza Aérea de Gringolandia y aquellos que sí usaban el sistema a pesar de sus limitaciones.








Sony, en pocas palabras, obligó a los usuarios a renunciar sorpresivamente a una característica de la consola. Si no renunciaban a éste, y se quedaban con el Firmware antiguo, la consola no podría conectarse a PlayStation Network y ocupar la mayoría de las funciones que usan ese servicio, como los juegos en línea y otras cosas. También eso significó dejar parte de algunos juegos inservibles, como los modos multijugador y cooperativo, valor que es intrínseco al precio que uno paga por un videojuego.

El asunto sobre el nulo soporte de Linux de un día para otro incluso llegó a la corte en Australia, sin embargo perdió el juicio dejando a Sony con la razón. En Europa, el asunto fue al revés, porque Amazon tuvo que compensar a un usuario de la consola por la característica inhabilitada, gracias a las leyes europeas vigentes que protegen al consumidor.




Jailbreak con dongles USB



Así pasó el tiempo, hasta que supimos que unos personajes habían inventado unos supuestos dispositivos USB, llamados “dongles”, que permitían correr un gestor de copias y respaldos de videojuegos, aprovechándose de una vulnerabilidad en el Firmware 3.41. Sony luchó legalmente en varios países pero sin muchos frutos, como el caso de España, donde no solo perdieron la demanda sino que también debieron compensar económicamente a las tiendas que cesaron la venta de dichos dongles.









Con esto de los dongles, también empezaron a aparecer copias de juegos en Blu-Ray no autorizadas por Internet, incluso de aquellos que bordean el límite del disco azul (25GB o 50GB en algunos casos). Era comprensible, como no muchos tenían la paciencia para esperar a que la consola copiase un disco azul al disco duro, dejándola “ocupada” en el intertanto, era mejor descargarlo y pasarlo vía FTP.

Como era de esperar, Sony lanzó un nuevo Firmware, que rápidamente tapó la vulnerabilidad que explotaba el dongle en la versión 3.41 del respectivo, dejando a varios usuarios con la opción de no poder conectarse a la PlayStation Network al no tener el sistema al día, como ocurrió con el caso de Linux. También aparecieron juegos como Gran Turismo 5 requiriendo el Firmware más reciente para funcionar, anunciando a los usuarios que estarían obligados sí o sí a actualizar el sistema y perder el Jailbreak.




fail0verflow y el milagro



Hasta mediados de Diciembre, muchos coincidían que la PlayStation 3 era la consola más segura, pero el grupo fail0verflow anunció que su trabajo, que habían comenzado con antelación, ya tenían grandes frutos. En la XXVII Chaos Communication Congress de Berlín demostraron que no era la consola más segura para limitar su funcionalidad. Explicaron en gran parte cómo se componía el sistema, y que todas las medidas de “protección” de la consola eran inútiles, en realidad no funcionaban como requerían.

Entre ellas, un detalle dejado al aire por Sony permitió el cálculo de las llaves de encriptado, que permitía firmar paquetes y aplicaciones como si se tratase del fabricante mismo. El error, que afecta a todo el sistema, era difícil de parchear por Sony, aún cuando las llaves no estaban contenidas en la consola. Estas llaves, que en realidad es un código que permite verificar la autenticidad del software, estaban presentes en casi todo el software de la consola, por lo que si Sony las cambiaba, todo lo creado antes de tal acción no funcionaría.










Publicado el método, GeoHot no se demoró más que algunos días en usar el modus operandi que fail0verflow demostró en público, colgando el código maestro que decodifica toda la consola en su sitio personal, y demostrando la posibilidad de correr aplicaciones caseras en el último Firmware 3.55. El usuario KaKaRoTo decide lanzar un Custom Firmware – según el es mejor llamarlo un Modified Firmware porque no es un Firmware hecho desde cero – habilitando la instalación de paquetes, mientras que al rato GeoHot hace lo mismo pero sin la necesidad que dichos paquetes estuviesen efectivamente firmados, sólo encriptados, desatando la locura.

La comunidad empieza a modificar el corazón de la consolas, pasando varios paquetes y programas a la versión más reciente, mientras que aún se investiga la posibilidad de correr respaldos de forma amigable en el sistema. Que es posible, lo es.




Piratería, un efecto indeseado



"Abrir” una consola para que pueda correr lo que quieras, y no estar restringido a lo que desee el fabricante, es un arma de doble filo. La piratería es una de ellas: un efecto indeseado, terciario e indirecto de permitir correr software casero y sin verificar. Para que efectivamente la consola pueda correr una copia no original, tienen que ocurrir cuatro cosas:

1: La consola debe estar “jailbreakada” para correr software casero (homebrew).

2: Debe existir un homebrew que permita correr copias no originales de forma adecuada.

3: Debe existir un homebrew que permita transferir una copia no original al sistema PlayStation 3 por alguna vía.

4: La consola debe parchearse íntegramente de forma adecuada para que corra, específicamente, copias no originales que no sean provenientes directamente de un disco original.


Pero muchos medios, especialmente n00bs de turno, tienen a creer erróneamente que, para correr copias no originales y dar comienzo a la piratería, debe ocurrir sólo esto:

1: La consola, al estar “jailbreakada”, puede correr copias piratas inmediatamente.


Por supuesto, lo anterior, es una falacia del porte del Titanic. El Jailbreak sólo permite correr directamente software casero y sin una verificación directa de Sony mismo. No permite la piratería de forma directa, así como al comprar un cuchillo no salta mágicamente a cortar el cuello de quien lo compra.

Esto es totalmente lo opuesto a los modchips, que sí lo permiten directamente. Aquellos chips, que se hicieron muy famosos con la PSX, tienen el único propósito de permitir directamente la carga de juegos no originales, lo que es un paso directo a la piratería. Así también con algunos (no todos) dongles USB que integran un programa para copiar y cargar copias no originales.




¿Pudo haberse evitado?



Uf, creo que esa pregunta es difícil de contestar, pero la respuesta va más o menos así: Se podría haber evitado en la medida que la PlayStation 3 hubiese ofrecido las herramientas y características que una comunidad constantemente busca e inventa.









Hubiese sido genial que la consola permitiese la copia de los discos que posees en el disco duro, de forma encriptada, amarrándote con una verificación quincenal o mensual por si acaso. También que Linux siguiese vivo y con acceso pleno al hardware de la consola para que se pudiese usar software casero en un entorno poderoso y seguro. Finalmente, la retrocompatibilidad con la generación anterior y esos discos de PlayStation 2 que en algunas casas ocupan una estantería entera, en vez de obligarte a comprar una consola nueva.

Sin embargo, nada de esto ha sucedido. No se puede respaldar, no hay Linux, menos software casero, y nula retrocompatibilidad. Si Sony pudiese escuchar a los usuarios y crear productos que satisfacen sus necesidades, abrir posibilidades, y no sólo a servir como un producto que perdió funciones durante el paso de los años, habría menos gente enfocada a vulnerar algo que no tendría necesidad o razón.




El Jailbreak pinta para rato



Es cosa de mirar al pasado para darse cuenta que liberar un dispositivo para que funcione más allá de sus limitaciones es algo bueno, pero no para todos. En la PlayStation 3, es un hecho que si un producto ofrece más a simple vista, como un producto denominado “conveniente”, las ventas de tal aumentan.

Lamentablemente, el prontuario de las dos versiones anteriores se debe bastante a la piratería, basta recordar que las dos anteriores generaciones se hicieron muy famosas en Latinoamérica por la capacidad de correr juegos piratas, y que muchas tiendas se dedicaban a vender copias cuando el control en el comercio era poco eficaz.

Parece que todos piensan que la tercera no será la excepción, respecto al tema de la piratería, pero personalmente difiero. A pesar que el homebrew permite la piratería como un daño colateral terciario, a quienes deberían perseguir es a quienes venden y se hacen ricos ilegalmente, no a los que hacen programas caseros como utilidades para que gente como yo no saque el disco del juego a cada rato – tampoco estoy dispuesto a pagar dos veces por un disco. En otras palabras, no por ser el australopithecus anamensis que inventó el cuchillo eres igual de culpable que aquél asesino moderno que lo utiliza para matar.

Así mismo como pasó con la forma de desencriptar los DVD con DeCSS, así como también con la clave de los HD-DVD, así como el jailbreak de iPhone, y un montón de otras cosas más, la capacidad de ocupar tu PlayStation 3 de la forma que mejor lo desees tiene pinta para ser otro fracaso más por parar la “scene”, la comunidad que se encarga de ofrece software sin lucro.



Playstation


El asunto se torna muy difícil para Sony si tomamos en cuenta que sólo han hecho enojar a la comunidad, demandando a diestra y siniestra a todo aquél que está haciendo uso de la consola más allá de lo que permite. La comunidad ve esto como una provocación, y es cosa de notar que el código y las herramientas para crear cosas en consola se esparcen por toda la Internet. Y para rematar, este proceso de Jailbreaking se ve muy similar al realizado en el iPhone, que ahora es legal, por lo que la demanda tiene pocas posibilidades de triunfar.