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Padre e Hija: El primer amor

Nuestra forma de elegir pareja tiene que ver, mas de lo que creemos, con la relación que hayamos tenido de pequeñas con nuestro padre o incluso con la que tenemos con el siendo adultas.

¿Como está la visión que tenemos sobre sobre nosotras mismas?

Diferentes pero iguales.

Es posible que los hombres con quienes nos hemos relacionado compartan una o más características. En la mayoría de los casos, pudimos habernos topado con algún defecto común a todos ellos, el cual provoco el rompimiento, Pero incluso cuando nuestras parejas sean muy diferentes entre si hay algo que las une a todas, La imagen de nuestro padre como modelo ideal.

Más allá de la razón

Através del complejo de Edipo Sigmund Freud analizo el vínculo que tenemos con nuestros padres. Según el, al ser pequeñas y entender las diferencias de genero nos enamoramos e idealizamos al padre del sexo opuesto. Luego, en el caso de las mujeres adultas, buscamos en la pareja rasgos similares a los de papá. Por eso buscamos apegarnos a nuestra madre, ser parecidas a ella así poder estar con alguien que sea como mi papá.

El papel de casa uno

Los roles paternos han cambiado, A pesar de que nuestra madre sigue siendo la base de nuestra seguridad, aun el padre es quien prohíbe o permite. Así, es la imagen que asociamos con autoridad. Esto se debe a la ley que representa. “El hombre con el que voy a casarme se perece a mi papá” en que los dos muestran su preocupación por mi alterándose o gritando. En general es quien vela por nuestra seguridad y tranquilidad… En esta relación la madre juega un papel fundamental. Complementar la labor del padre ambos trabajan para que através de la figura paterna la niña vea una alternativa valorada como mujer, como compañera y pareja de la figura masculina. Las mamas y los papás que reconocen lo femenino en sus hijas mantienen fronteras claras de que puede hacer y que no, las ayuda a caminar con confianza hacia la adultez.

Mantener el equilibrio

Parece que siempre estaremos en busca de la guía de nuestro padre, lo que también para el representa una gran responsabilidad.

Resulta complicado para el padre permitir a su hija confiar en su propia capacidad de seducción y de construirse a si misma como sujeto pensante, pero no demasiado, pues le impedirá vivir su vida de forma independiente. Esa mirada justa tienen una doble función: ayudar a construir la imagen femenina y garantizar la prohibición del incesto. Se trata de dirigir ala chica una mirada que con o sin palabras le diga. “Eres hermosa, eres inteligente, algún día podrás gustarle a quien quieras y serás amada por un hombre que o seré yo”.

Cuando algo falta

Por circunstancias que no siempre controlamos, a veces la relación con papá se dificulta o incluso no podemos convivir con el. Entonces elegimos otra figura masculina, para sustituir aquella. En algunos casos, El proceso de desidealización resulta complejo, sobre todo si nuestro padre murió cuando éramos chicas o cuando aun no llegábamos ala adolescencia, que es cuando la bajamos del pedestal. En esos casos, la consecuencia es que la edad adulta es exigiremos algo que no podremos obtener, pues lo que creemos buscar en realidad nunca existió, mas que en nuestra mente. Cuando el padre no estuvo presente por haber falleció, quizá elijamos una pareja de la edad que el tendría hoy o de la que tenia al morir, señal de que no nos hemos desprendido de la imagen. En caso de abandono es posible que siempre tengamos la idea de que no supimos retenerlo y difícil mente creeremos que un hombre pueda amarnos. Cuando existe una agresión del padre hacia la hija lo mas importante para superar la adversidad es contar con al menos una persona a la que se pueda acudir. El apoyo sensible y confiable de la madre es la mejor herramienta para superar algo así de difícil.

El príncipe azul

En alguna ocasiones no lo gramos desterrar la imagen ideal y eso puede interferir en todas nuestras relaciones de pareja. Por ejemplo, si la madre se interpuso entre el padre e hija sin permitirles compartir de manera directa, es muy probable que al llegar ala madurez esa mujer busque relaciones en las que ella sea la otra. También puede suceder que de forma inconciente recurramos a estrategias para no permitir que ningún hombre destrone a nuestro padre: Espaciar la intimidad con la pareja por la escusa del trabajo excesivo, por alguna adicción o por otro motivo es una forma de obstaculizar la cercanía amorosa. Así confirmamos que al parecer, ningún hombre será igualmente valioso

Padre de carne u hueso

Cuando logremos bajar a nuestro padre del altar, podremos entender que también es un ser humano y no la pareja ideal que buscamos, y que además es de mama no nuestro. Entonces podremos vivir con otro hombre, asumiendo que no tiene que ser como papá.
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