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Historias de terror 2 parte!!

Una noche en el panteon

Historias de terror 2 parte!!

Parecía una noche normal de halloween normal como todas, salimos a pedir calaverita, pedimos dulces por aquí y por allá cuando en eso pasamos por un panteón y le pedíamos calaveritas a todas las personas que estaban esa noche.
Cuando vimos al frente y llego una pequeña brisa , entonces fuimos a una parte que decía panteón privado de los Dylan , nos dio curiosidad y todo estaba oscureciendo en eso se empezaron a oír voces que venían de un cuarto del panteón , nos dio un poco de miedo pero nos animamos a entrar mientras más nos acercábamos mas se oía un llanto y otra voz que decía ayuda!! Auxilio!!!!
Al oírlo nos asustamos y salimos corriendo directo hacia la puerta pero en eso la puerta se cerró dejándonos adentro. Todo estaba oscuro pero por suerte encontramos una veladora, había muchas telarañas, caminamos, caminamos y caminamos parecía que ese cuarto no tenia fin, hasta que en una de esas no se porque nos caímos , mi hermana empezó a gritar y yo le pregunté que qué le pasaba, ella no respondió, parecía que no estaba con nosotras. En ese mismo instante sentí un escalofrió, no le tome ni la mayor importancia, pero al poco rato algo me mato del susto ya que volví a ver a mi hermana toda llena de sangre caminando hacia mi, yo alcance a oír que mientras caminaba decía 123 sal de la puerta del ropero que aquí tengo tus 3 deseos ……….. mi prima y yo nos asustamos tratamos de salir a como pudimos , desde ese entonces ya no volví a ver a mi hermana pero siempre al pasar por su cuarto se llega a oir su canto 123…….



Kruela y sus hijos.

historias

En un pueblito de esta ciudad, muchos años atrás, habitaba en una casucha una señora cuyo nombre era Rosa. Rosa era una mujer feliz, vigorosa y muy bella. Pero… al fallecer su marido, Rosa fue, con el paso de los años, volviéndose loca. Ella y su marido habían criado 4 hijos. Rosa, muy poquito a poco, fue empezando a tratarlos muy mal .Los hijos ya no se le acercaban, porque Rosa cada vez que los veía se enojaba muchísimo, y los golpeaba tan fuerte, que los gritos de las pobres criaturas penetraban en los oidos de uno. La familia vivía en el campo, y por eso no se podían escuchar los gritos de las criaturas.
Rosa tenía 2 hijas mujeres y 2 varones. El mayor se llamaba Francisco, después javier y luego Mariah y Guadalupe. En el pronóstico de la radio, se anunciaban fuertes granizos, intensas nevadas y muchas tormentas eléctricas. Iba a hacer mucho frío, y Rosa dijo a sus 4 hijos:

-Empaquen machetes y hachas. Iremos a cortar leña al bosque. ¡¡¡Ya!!!

Los niños, sin decir una palabra, ya tenían armados los bolsos con linternas, hachas, machetes y carne podrida por si se encontraban con algún animal.

Ya estando en el bosque, Rosa dijo a Francisco:

- Tu vendrás con migo. El resto de ustedes, busque leña por ahí.
Francisco, sin decir una palabra agarro su bolso y siguió a la madre. Cuando estaban lo bastante alejados de los demás, la madre le dijo muy lentamente a Francisco:
- Dame tu bolso.
El lo hizo, se lo entrego.
- Espero que comprendas lo que hago. Tu padre era el único que trabajaba, y sin el estamos perdidos Tu eres una boca mas a alimentar, y yo muero de hambre. Lo siento, pero al mismo tiempo, no lo lamento…

Y sacando el hacha del bolso voló la cabeza de Francisco.

Con el hacha ya bien lavada, volvió corriendo hacia los niños y les dijo:

- A Francisco se lo comió un oso. Será mejor que volvamos a casa.

Las pobres criaturitas no sabían lo que les esperaba...

Ya en casa, todos acostados, cenados, bañados y aseados, Rosa llamo a Javier.
Javier obedeció. Rosa le dijo:

- Hazme un té.
Javier obedeció, de nuevo.
Ya el té estaba preparado cuando Rosa dijo:

- Ahora tráeme ese bote que esta ahí.
Y luego echo en el té lo que había en el frasco.
Rosa dijo:

-Tómatelo ..."hijito"...

Javier no entendía nada, y penso que solo era un cariño muy repentino y raro de su madre. Javier lo tomo sin sospecha alguna.
Al ratito, Javier cayó al suelo. Lo que pasa es que el té tenía cianuro, un veneno letal en los humanos.

Luego fue al cuarto de Lucia y de María corriendo, mientras decía:
- ¡¡¡ A Javier le vino un paro cardíaco de la nada!!!
Lucia logro dormirse, pero María no.
A la mañana siguiente, ya levantada la madre llamo a María.
- Debes estar muy cansada como para ir a hacer tus quehaceres ¿No?
María asintió con la cabeza. Rosa la acostó en su cama, y comenzó a cantarle la nana del pajarito, canción que ella le cantaba a María cuando ella era apenas una bebe.
A María le agrado esta sensación de ternura, y quedo profundamente dormida, ya que no había descansado en toda la noche transcurrida.
Cuando María soñaba con el coro de los Ángeles, Rosa había agarrado un cuchillo recién afiladito, y lo atravesó por el corazón de María

Como las 2 ocasiones anteriores, fue corriendo hacia Lucía y dio esta excusa:
- A entrado un asesino a la casa ¡¡¡ Y mato a María!!!
Ya estaba sola Lucia, y Rosa dijo:
- Debo confesarte una cosa, querida y odiada hija mía…Yo he sido la que mato a tus hermanos. Yo lo hice todo. Corte la cabeza de Francisco… envenene con cianuro a Javier… e hice que María durmiera para poder atravesarle el corazón con un machete. Y ahora, voy a ahorcarte muy lentamente, para que sufras como ninguno de tus hermanos. ¡¡¡ Te odio pedazo de cucaracha!!!
- ¡¡¡ No madre!!!¡¡¡ No lo hagas!!!
Y Haci lo hizo.
También mato a 5 familias mas, y se dice que las 6 casas, contando la de ella estan embrujadas, y que si alguien va a un bosque cualquiera y dice 5 veces “Francisco”, el chico se te aparece por detrás y te saca la cabeza con un hacha.
ALGUNOS DICEN QUE ELLA MISMA FUE QUIEN MATO A SU ESPOSO. HAY RUMORES DE QUE TODABIA ESTA VIVA. OTROS DICEN QUE ES UNA BRUJA QUE ANDA MATANDO A LOS NIÑOS DE LAS FAMILIAS, PERO LO QUE TODOS SABEN ES QUE ESTA HISTORIA ES 100 por ciento REAL


No Abras La Puerta

terror

Hace 2 años, estaban en su casa, tan tranquilos, María, una señora de 40 años que se había divorciado recientemente, con su hijo pequeño de tan solo 8 años.

Como era de costumbre María se tenía que ir todas las noches a trabajar, era una mujer con muchas responsabilidades (tanto en su trabajo como en su casa) y no podía atender a su hijo en todo momento. Pero aquel día sería muy diferente al resto; ya que, cuando se encontraban cenando vieron en las noticias que un asesino en serie, muy peligroso y agresivo había escapado del centro penitenciario de la ciudad. Lo más grave de la noticia no era que este interno hubiese escapado, lo peor era que había sido visto a pocas manzanas del hogar de la familia. Esto provocó la incertidumbre de María que al irse al trabajo tenía que dejar a su hijo solo en casa.

María para prevenir desgracias cerró las ventanas, puertas, y le explicó lo siguiente a su hijo:

- No abras ninguna ventana ni las puertas. Aunque llevo las llaves, por si ocurre algo, yo golpearé 3 veces seguidas la puerta o simplemente me reconocerás por la voz y entonces sabrás que soy yo.

Llegado el momento, María se fue a trabajar y dejó a su hijo solo. Éste, lleno de miedo, cerró la puerta a cal y canto y se puso a ver la tele para relajar la mente. Al cabo de rato, el chico ya estaba dormido cuando de pronto llaman a la puerta. El chico se despertó y aterrado se dirigió muy despacio hacia la puerta y dijo:

- ¿Eres tú mamá?

La respuesta vino con otra serie de golpes acompañados de un susurro escalofriante que decía: JABREME DA PUETA. El niño atemorizado huyó hacia su habitación donde se pasó la noche llorando y esperando a que llegase su madre, hasta tal punto que se quedó dormido.

Al día siguiente cuando se levantó se dio cuenta de que su madre no había vuelto. Y aún con miedo se dirigió a la puerta que conducía a la salida de la casa y se encontró a su madre con las piernas cortadas (por lo que no pudo llegar al timbre), la lengua cortada (por lo que no le pudo reconocer la voz) y totalmente ensangrentada.

Desde ese día este chico tuvo que ser hospitalizado en un psiquiátrico y no pudo dormir sin sufrir constantes pesadillas.





El Manicomio

Cortos

Me llamo Leopold Alexander, vivo en el número 16 de Rótterdam street, Praga. Praga es una ciudad misteriosa y con muchas leyendas urbanas que hablan de asesinatos brutales y sucesos paranormales, pero a mi me parece una ciudad bastante tranquila y acogedora. Bueno, en invierno hace mucho frío y nieva bastante pero a mi particularmente me gusta la nieve, me encanta ver las calles de Praga cubiertas de blanca nieve, es fabuloso ver las aceras de la calle totalmente ocultas tras una gruesa capa de nieve, me encanta.

Trabajo como vigilante en el cementerio, hago el turno de noche, ya que yo no tengo reparos en hacerlo no como ese idiota y miedica de Josh Hardey.

Josh Hardey es un tipo desagradable de rasgos duros mas comunes en un simio que de una persona, le tenia un odio indecible, cuando estaba a su lado me infundía un gran agobio, como si estuviese vigilando cada uno de mis movimientos y las pocas palabras que salen de mi boca en su presencia.

No sé de que tiene miedo, trabajar de noche es mejor que hacerlo de día con todos esos familiares pululando de un sitio a otro arreglando las tumbas de sus difuntos y poniendo grandes coronas y ramos de flores, cuando estas solo en la caseta todo es mas tranquilo, no escuchas ningún llanto de ningún familiar, ni al reverendo diciendo el maldito discursito y los ensalmos de despedida, los odio.

En definitiva, es una tontería tener miedo de los muertos. ya que están bajo tierra dando de comer a los gusanos, eso lo tengo más que superado, lo único que no tengo superado es ver aquel maldito manicomio, no puedo ni acercarme a él.

El manicomio de nightwish, situado a las afueras de praga, sólo a un par de kilómetros de la mansión que poseo también a las afueras, una herencia familiar.

No me gustaba ir a la mansión por el maldito manicomio, no soportaba verlo, me repugnaba el solo contemplarlo, y me disgustaba bastante pues era desaprovechar una preciosa y lujosa mansión, con unos paisajes preciosos nevados en invierno. Era 10 de diciembre de 1920 y acababa de coger vacaciones, me las merecía después de tantas horas de trabajo, me encontraba en mi apartamento tomando una taza de café caliente mientras observaba el paraje nevado de la calle, cuando me sobrevino una idea a la cabeza.

No tenia que ir a trabajar hasta el 2 de enero y me fastidiaba tener una mansión apartada de la urbe, y no es que hubiese mucho ruido en praga es sólo que me gustaría contemplar los campos nevados de los alrededores de la mansión, la única cosa que me repelía de mi afán por visitar la mansión era ese maldito manicomio.

Después de unos minutos de reflexión y terminarme el café deje la taza en la cocina y encamine los pasos a la habitación, cogí la maleta de debajo de la cama y empecé a meter algo de ropa pues me disponía a ir a la mansión, lo había decidido, ningún manicomio iba a impedirme disfrutar de una tranquila semana en una lujosa mansión.

Deje las llaves a la señora Dorney para que echase de comer a los peces y ventilase el apartamento y me encamine al Rissoletto, un restaurante italiano que encantaba a Lucca Lioni un amigo con el que salía de vez en cuando para que me prestase su flamante rol´s durante mi estancia en la mansión.

Después de convencer durante un buen rato a lucca y invitarle a comer cedió a dejarme el coche durante la semana siguiente, lucca era un italiano apuesto de ojos negros y pelo castaño, con una complexión atlética y un acento sugerente que hacia que las mujeres cayeran rendidas a sus pies, por otra parte lucca estaba metido en el mundo de la mafia, de ahí que tuviese un flamante rol´s roice y un enorme apartamento en el centro de Praga.

Conduje el coche otra vez hasta mi casa para recoger las maletas y fui a comprar algo de comida para mi estancia en la mansión, después cogí la carretera que se dirigía a Rort Renua un pequeño pueblo rustico y de mala muerte a la 1 de la tarde. Estaba a unos 30 kilómetros de Praga cuando llegue al letrero que indicaba el camino a seguir hacia Fort Renua, entonces cogí una carretera que iba hacia al este en sentido opuesto al poco deseado pueblo. Ya era de noche cuando llegaba a mi destino, un escalofrió recorrió mi espalda al contemplar la horrible silueta del manicomio que se recortaba en la noche, entonces aparqué el coche y aparté la mirada para posarla en la gran mansión.

Estaba en perfecto estado, una mansión gótico-románica preciosa, salí del coche, cogí el equipaje del maletero y fui hasta el porche de la casa, sujetado por dos columnas de madera de roble cada una con unas serpientes enroscadas talladas en ellas, abrí la puerta adornada con florituras y con dos angelitos tallados en ella con dos pequeñas trompetas.

La mansión era enorme, hacia mucho que no iba, un enorme recibidor con una lámpara de araña y unas escaleras situadas a unos metros frente a mi con una gran alfombra roja cubriéndolas. Subí por ellas hasta la habitación que tenia que ocupar y que tenia una terraza con vistas a los nevados y al inquietante manicomio, tenia que ocupar forzosamente aquella habitación ya que la otra que había estaba en obras.

Coloque mi ropa en el armario, saqué sabanas y mantas para hacer la cama junto a un bonito y caro edredón rojo de sayo, después de hacer la cama abrí las puertas de la terraza para ventilar la habitación ya que había un fuerte olor a cerrado y a productos químicos debido a la obra de la otra habitación, salí fuera, era como si aquel maldito manicomio me llamase, y ahí estaba, era horrible contemplarlo.

Ahora lo veía con claridad y a pesar de la oscuridad que reinaba en el llano y la distancia que me separaba de él, era gigantesco, me hacia sentir agobio, desesperanza y miedo, un edificio que escondía horribles secretos tras esos muros de piedra gris cubierta por enredaderas y hiedras, con sus ventanas adornadas por barrotes y su gran muro que se extendía como si quisiese llegar hasta mi para atraparme , un sólido portón de acero oxidado, no había ninguna luz en sus ventanas, no me acercaría a ese edificio ni de día, ni aunque me pagasen con una piscina llena de dinero, aquel manicomio me repelía como los polos iguales de los imanes.

Salí de la terraza y cerré las puertas dejando atrás la horrible visión de la horrible mole y me dirigí a la cocina, hice un guiso de pollo con setas y patatas, y después de acabarlo cogí un libro de la biblioteca y mientras me encaminaba hacia el salón contemple un gran cuadro que había en la pared del pasillo de mi difunta madre cuando era joven, era una mujer preciosa, estaba vestida con un vestido de gran escote, su melena rizada y rojiza le caía sobre los hombros, una cara angelical, tenia una nariz respingona, unos ojos grandes y verdes como la esmeralda, y una boca con unos carnosos labios. Su figura esbelta y con curvas bien definidas.

Más adelante había otro de mi padre también murió, un hombre de complexión fuerte, de aspecto duro, con un pelo bien recortado, con una nariz también respingona, de ojos azules, una media sonrisa adornaba su rostro.

Llegue al salón encendí la chimenea y acerque un sillón a ella lo bastante para estar al calor de las danzantes llamas, abrí el libro, su autor era Poe, y su titulo era el escarabajo de oro, no pude evitar quedarme dormido, soñé algo horrible, andaba por un largo pasillo parecido al de un hospital, con camillas en medio y habitaciones cada una con sus respectivos números, las paredes estaban deterioradas, de pronto caí en la cuenta de que las ventanas que había a los lados tenían barrotes y el miedo se apodero de mi pues caí en la cuenta de que me hallaba en el manicomio.

Entonces una de las puertas de detrás mío estalló en astillas y de ella salieron mi madre y mi padre, ella tenia la cabeza abierta iba vestida con un camisón lleno de sangre seca, mi padre tenia la caja torácica abierta y sin sus órganos vitales, de pronto sus gargantas articularon un sonido gutural pero claro, para mi sorpresa lo único que dijeron fue, asesino, en un espantoso y fantasmal dueto, entonces empezaron a andar hacia donde yo estaba, yo solo pude huir espantado y meterme en la habitación mas cercana, la 106.

Cuando me di la vuelta vi una escena horrible fue como si estuviese en una obra teatral y yo fuese un mero espectador, me observe a mi mismo en el cuarto de mis padres subido en la cama de matrimonio abriéndole el pecho a hachazos a mi padre para acto seguido sacarle sus órganos vitales con las manos mientras mi madre acurrucada en una esquina daba agudos chillidos mientras contemplaba la horrible escena.

La cara de mi otro yo desquiciado era horrible, estaba contraída por una mueca burlona, era la locura en su pleno apogeo, luego con un grito sobre humano hundió el hacha en la cabeza de mi madre para acto seguido despertar bruscamente de tan horrible sueño, pero al intentar reincorporarme no pude, pues me di cuenta de que unas correas de cuero me ataban a una cama, ya no estaba en el sofá de la mansión, si no en una oscura habitación que se iluminaba de vez en cuando por los truenos de una tormenta.

Pero mas grande fue mi sorpresa al observar esa temida ventana, una pequeña ventana adornada con oxidados barrotes, entonces una voz ronca atrajo mi atención.

– Vaya, vaya ya te has despertado leo-no podía ser, tenia que ser otro sueño, esa cara simiesca, esa complexión.-bueno,¿otra vez soñando cosas malas?

– Josh (dije con voz ronca) ¿Don... donde estoy?

– ¡¿Que donde estas?! ¡Loco hijo de puta! ¡Estas en el manicomio de Nigthwish, abriste el pecho a tu padre con un hacha y luego se lo incrustaste a tu madre en la cabeza.

Mi expresión era de perplejidad, pero ahora comprendía, todo había sido un sueño, soñé con Praga, donde estaba mi apartamento, con mi trabajo y la casa de mis padres a las afueras, Lucca, un mafioso al que debía dinero, Josh, el vigilante del cementerio que me provocaba esa angustia era el celador, por eso no podía acercarme al manicomio en el sueño, por eso lo temía, porque era mi prisión y no quería volver a ella, ahora comprendo todo.

Os preguntareis porque asesine tan brutalmente a mis padres, os diré, que no lo sé, pues un loco no atiende a razones.




El Niño Que Nunca Durmió

relatos

¿Qué se esconde en lo rincones más minúsculos cuando se oscurece? Con temor Fabián pensaba eso todas las noches cuando se iba a la cama. Apenas ponía la cabeza sobre la almohada y sentía que algo debajo de él cobraba vida, el pavor lo atormentaba día y noche. Sus padres inmersos en su vida adulta no notaban la falta de descanso que comenzaba a hacer merma en la salud del pobre niño.

En las mañanas cuando se levanta para ir al colegio, Fabián sentía que su cuerpo pesaba y pesaba cada vez más, hasta que un día ya no fue capaz de levantarse, sus padres, asustados corrieron al hospital. Fabián estaba gravísimo, alucinaba, entre delirios gritaba que algo lo perseguía, que estaba en espera de él, que todas las noches se subía encima suyo y no lo dejaba moverse ni respirar y que le hacía daño.

Los médicos intentaron de todo para ayudar a Fabián, le dieron medicamentos para dormir, calmantes, lo ataron a la cama, pero todo era imposible, simplemente nada funcionaba, un miedo atroz le torturaba. Apenas cerraba los ojos e imágenes aterradoras venían a su cabeza.

Dos semanas duró en ese estado hasta que un día no pudo más, su pequeño cuerpo sucumbió ante el estrés y la falta de descanso y su corazón dejó de latir. Ni siquiera cuando lo preparaban para su sepelio pudieron cerrarle los ojos.

Cuando la familia se disponía a darle el último adiós, Don José, abuelo de Fabián, se acercó hasta el féretro, con cierto temor hecho un vistazo al cuerpo sin vida y casi cae de espaldas al percatarse de que Fabián lo estaba viendo, sus ojos abiertos lo miraban, con odio, con desprecio. Don José salió corriendo de la habitación, huyendo de esos ojos que le seguían, que le recriminaban la culpa de una muerte prematura, una muerte que ahora no le dejaría dormir a él, que lo torturaría como él lo hacía noche tras noche con el pobre Fabián.



El Exorcismo Fallido De Juan Pablo II

Historias de terror 2 parte!!

El Papa, se enfrentó cara a cara con el diablo al exorcizar fallidamente en el Vaticano a una joven poseída.

Juan Pablo II tuvo un encuentro cara a cara con el demonio. Así lo confirmó el exorcista de la diócesis de Roma, el padre Gabriele Amorth, al diario «Il Messaggero», que ha publicado detalles desconocidos hasta ahora de lo sucedido.

Durante la audiencia general, en la que estuvieron presentes unos 40 mil peregrinos, cuando Juan Pablo II impartió su bendición, una guapa muchacha de 19 años, originaria de un pueblecito cercano a la localidad italiana de Monza, comenzó a gritar de manera alocada. Se encontraba en las primeras filas, pues sus padres habían pedido que participara entre los enfermos.

Ante tanto escándalo, como era de esperar, llegaron a toda prisa los agentes de policía italianos, que trataron de calmarla. Demostró, sin embargo, una fuerza sobrehumana, pues logró rechazar a los uniformados. Con voz cavernosa gritaba frases sin sentido e insultó al obispo Gianni Danzi (secretario general de la Gobernación de la Ciudad del Vaticano), que trataba de calmarla con un crucifijo.

La muchacha respondió “vomitando” al prelado frases injuriosas. Intuyendo que la muchacha estaba poseída por el demonio, monseñor Danzi informó al secretario de Juan Pablo II, monseñor Stanislaw Dziwisz, quien a su vez refirió lo que estaba sucediendo al pontífice.

Cuando el Papa terminó la acostumbrada vuelta en “papamóvil” por la plaza de San Pedro para saludar más de cerca a los peregrinos, se encontró en un lugar apartado con la “endemoniada”. El Papa hizo un exorcismo y rezó por ella durante una media hora. Al final, le aseguró que ofrecería la misa del día siguiente para que fuera liberada de la posesión. Parece que el exorcismo sólo logró un beneficio pasajero para la chica.

El sacerdote Gabriele Amorth, quien es quizá el exorcista más famoso del mundo por sus libros de gran éxito, uno de los más conocidos es “Habla Un Exorcista” (Planeta+Testimonio), revela: “Había hecho un exorcismo a la muchacha en la mañana del día anterior, junto a otro exorcista de Roma, el padre Giancarlo Gramolazzo. La muchacha es realmente un esplendor por su bondad y pureza. Sufre padecimientos atroces que ofrece al Señor por la conversión de los pecadores. Es un caso tremendo de posesión diabólica. Da una pena terrible el verla sufrir totalmente retorcida”.

Según Amorth, “El Papa la vio, la llamó, la acarició y la trató con mucho cariño durante media hora. Le dijo que en la mañana del día siguiente, jueves, celebraría la misa por ella. En el exorcismo estuvo presente el obispo Danzi. Al día siguiente, el jueves por la tarde, volví a hacer sobre ella un exorcismo junto al padre Giancarlo que duró dos horas. En este exorcismo también participó monseñor Danzi».

En esa ocasión, la voz diabólica aludió al encuentro del día anterior con el Papa. “¡Cómo estaba contento el diablo”, continúa diciendo el padre Amorth. Menudas carcajadas que se echaba. Llevó a la pobre muchacha a decirme: “¡Ni siquiera tu jefe (es decir, el Papa) ha logrado hacer nada conmigo!”.

El exorcista de la diócesis de Roma afirma que el caso de esta muchacha es dramático y lo atribuye a un maleficio. Cuando era muy pequeña ya sufrió una posesión. La actual dura desde que tenía doce años. En estos momentos, “Cuando no se manifiesta la posesión, la muchacha no sólo es preciosa, sino que además manifiesta una gran bondad y aceptación de los sufrimientos ofreciéndolos al Señor. Antes llevaba una vida casi normal, desde hace tres años, sin embargo, no ha podido ir al colegio ni trabajar.”



La Bestia De Elena

historias

María caminó decidida hacía el parque, el viento frío golpeaba sus mejillas. Era tarde, la luz de las farolas dotaba una tétrica escena frente a sus ojos, sombras mortecinas reflejadas por los árboles y arbustos. Los juegos infantiles se movían a rítmicamente, pareciendo que aún los espíritus de los niño jugaran en ellos.

Se detuvo en seco, los pasos detrás de ella también, metió la mano en el bolsillo y sacó la navaja que Mario le diera ese mismo día, la empuñó con fuerza y giró violentamente gritando con fuerza... estaba sola, la calle a sus pies estaba desierta, hasta el mismo viento dejó de soplar, los columpios dejaron de sonar, las sombras se desvanecieron por un segundo. Con el corazón palpitando con furia siguió su camino, sus zapatillas rojo fuego de charol sonaban con eco en las calles que estaban extrañamente desiertas y pacíficas.

Una extraña humedad impregnó el ambiente, grandes gotas de sudor rodaban por su frente y cuello, su respiración era cada vez más acelerada y el abrigo negro de terciopelo le pesaba como si trajera un oso encima. No había taxis a la vista y aún faltaba mucho para llegar a su destino. Las primeras gotas sonaron en los cristales de los vehículos estacionados a su paso, sonaron con un eco exagerado para el momento y la ocasión.

Con las gotas regresó el sonido de los pasos tras de ella, la llovizna pronto se convirtió en tormenta, se le dificultaba ver más allá de cuatro pasos delante de ella.

Corría con la navaja en la mano, haciendo sonar aún más sus tacones, levantando charcos a su paso. El miedo le impedía pensar con claridad, corría ya sin dirección fija. Tarde, demasiado tarde, se dio cuenta de que estaba perdida, las calles le eran completamente ajenas, era como si estuviera en una ciudad totalmente desconocida.

Horrorizada trató de escapar de la sombra que la perseguía. Cuando se dio cuenta de su fatal error era demasiado tarde, la última voltereta del destino y de la calle, le había llevado a un callejón sucio y oscuro, con olor nauseabundo. Tuvo que aguantar las arcadas para no vomitar. Se giró buscando la salida pero los pasos le habían alcanzado por fin.

El monstruo estaba ante sus ojos, la gigantesca sombra se abalanzó sobre ella. De un salto la derribó, le destrozó la ropa, los tacones rojos se perdieron en la lucha. Ella lucho con fuerza, mordió, tiró golpes y arañazos y la bestia gimió herida y escurriendo sangre, con baba brotando de su hocico arremetió con fuerza, sus garras se hundieron en su delicada y tersa piel dejando marcas imborrables. La bestia mordió hasta el cansancio cada parte de su cuerpo, sus piernas, su vientre, sus pechos. Ella lloró, gimió y al final se rindió. Después de que hubo saciado su hambre, la bestia sonrió y se alejo tal como había llegado, perdiéndose en las sombras de la ciudad.

Ella recobró el sentido horas después, dolida y sangrando se arrastró por las calles sucias, buscando ayuda sin encontrar una sola alma penando en la soledad de la noche.

Perdió el sentido. Veinticinco años después la pobre mujer sigue luchando noche tras noche con la bestia en sus sueños, en sus pesadillas. Mi pobre madre sigue tirando golpes y arañazos en el aire, gritando en las noches en busca de ayuda y yo sigo buscando a la bestia que me dio vida al mismo tiempo que se la quitaba a ella.



El Diablo En La Discoteca

terror

Una noche de viernes santo, se hizo una fiesta en la discoteca más famosa de la ciudad, dicen que en un momento determinado de la noche, entró a la discoteca un joven, que atraía las miradas de todas las jovencitas que se encontraban en el lugar, era alto, muy bien vestido, con unos ojos algo extraños pero encantadores.

Este apuesto joven se acercó a una muchacha para sacarla a bailar y ella encantada por su apariencia aceptó sin pensarlo dos veces, mientras bailaban él le advirtió que no mirara sus pies ya que se sentía un poco intimidado y no era capaz de seguir el ritmo, ella asintió con la cabeza.

Pero al cabo de un rato no resistió mirar sus pies, ella se quedó sin aliento al ver unas garras horribles y se desmayó enseguida, todo el mundo al ver a esta joven tendida en el suelo corrió a socorrerla, y el joven con el que bailaba ya había desaparecido del lugar.

La muchacha cayó en un terrible estado de coma, y sus padres ordenaron revisar las cámaras del lugar para identificar al hombre que todos creían que era el culpable de su estado, pero para sorpresa de todos, en el video de seguridad se veía claramente que la jovencita se movía sola por toda la pista de baile, el hombre no se reflejaba en la grabación. Para confirmar esta escalofriante historia en el baño del establecimiento en uno de los espejos decía: "Viernes Santo, muerte de Cristo, Viernes Santo yo revivo y riego sangre y temor entre los humanos"

La discoteca estuvo varios días impregnada con un olor a azufre y la joven murió después de un tiempo con unas marcas de quemaduras en la espalda. ¿Te atreverías a irte de fiesta ahora en Viernes Santo?



Maldiciones Que Se Revocan

Cortos

Esto que voy a contarles le sucedió a una amiga hace un tiempo ya.

Iba con ella a comprar unos materiales a un centro comercial, al salir del auto una mujer se acerco a nosotros y le pidió que le regalara dinero, era una mujer joven, parecía una mendiga, mi amiga le dijo que en lugar de mendigar debería trabajar que era una mujer joven y fuerte, luego le dijo que ella mismo le podía dar un trabajo, en mi casa tengo ropa para lavar.

Entonces la mujer se puso histérica, y comenzó a gritarle un poco de sandeces, le dijo que ella no iba ser empleada de ella si eso era lo que quería luego empezó a insultarle, le dijo cosas horribles.

Muerta de hambre, seca te has de morir, le gritaba, con las tripas pegadas al espinazo, vomitando te has de morir muerta de hambre, te vas a retorcer en tus babas miserable y cosas por el estrilo con una cantidad de groserías que no quiero repetir.

Ni siquiera entramos al centro comercial mi amiga y yo subimos al auto y regresamos a su casa.

Mi amiga tenía una perrita pastor alemán que era su mascota, en el camino mi amiga se sentía muy mal, al llegar, la perrita estaba tirada en el suelo, vomitaba, se veía super desmejorada, estaba seca literalmente y como si tuviera un fuerte dolor se retorcía y se quejaba, ella llamó a un veterinario pero el pobre animalito murió.

El veterinario dijo que pudo haber comido algún veneno, pero mi amiga decía que toda esa cantidad de maldiciones que la mujer le echo revocaron en su perrita que era lo que ella tenía más cerca y que su mascota murió con los mismos síntomas que la mendiga le dijo.

Dicen que en ocasiones las cosas malas que deben sucederle a alguien se revocan en los animales que le pertenecen o al menos eso dijo ella.

No puedo decir a ciencia cierta que eso fue lo que sucedió pero así fue como pasó.



La Habitación 66

relatos

(Hay que dejar descansar a los muertos)

Aquel caso había llenado las portadas de varios diarios nacionales durante días. Fue tal el revuelo, que los responsables del hotel decidieron clausurar aquella habitación para siempre. Ahora, el hotel volvía a ser noticia. Tras el cambio de titularidad de la cadena, la habitación iba a ser reabierta. Raúl quería tener información de primera mano.

- ¿Y dice usted que esta habitación permanece tapiada desde hace casi seis años? Preguntó el periodista.

- Así es. Tras aquellos horribles sucesos, todos los que trabajábamos en el hotel convenimos que era mejor así. Contestó el hasta entonces encargado del Meridien.

- Pero, ¿qué fue exactamente lo que ocurrió aquí?

- Uff... por lo visto la historia se remonta al 1890, aproximadamente.

- ¿Ya existía este hotel por aquel entonces?

- Más o menos. En aquellos años, donde hoy está el Meridien había un hotel pequeño y de mala reputación. Cuentan que allí los hombres pudientes de la época llevaban a las queridas y a las prostitutas.

- ¿Y qué pasó?

- Pues bien,...la leyenda dice que uno de esos hombres llevó al hotel a una niña. Probablemente, su hijastra. Por lo visto, la violó y maltrató hasta que la criatura falleció, sin que nadie hiciese nada por socorrerla. Cuando descubrieron el cuerpo, la gente del pueblo se tomó la justicia por su mano. Aquel hombre fue linchado y sus restos esparcidos por todo el pueblo para que su alma nunca descansara en paz.

- ¿Y qué relación tiene el actual hotel con ese suceso?

- Aparentemente, la única relación es el terreno donde se ubicaba aquel hotel y el número de la habitación, la 66.

- Curioso... ¿y qué ocurrió después?

- Parece ser que el hotel fue clausurado. La gente de la zona decía que el edificio estaba embrujado y que por las noches se oían lamentos. Al tiempo, el hotel fue vendido y se tiró abajo para construir el actual.

- Ya veo.

- Los fenómenos empezaron tan sólo inaugurar el Meridien.

- ¿Fenómenos como cuáles?

- Al principio, el tema se limitó a alguna que otra queja por parte de los clientes. Cuando se hospedaban en la 66 muchos pedían que se les cambiara de habitación debido a los ruidos, lamentos y quejidos.

- ¿Y después?

- Bueno, hubo muchos casos. Ahora me viene a la mente el de un directivo de la Samsung. El pobre hombre relataba así la noche que pasó en la 66 cuando la policía le interrogó:

“Aquella noche estaba cansado. Me cambié, me lavé los dientes y me metí en la cama sobre las once. Primero fueron los ruidos. Era como si estuviesen peleándose en la habitación contigua a la mía. Se oían gritos, golpes y lamentos. La verdad es que pensé en llamar a recepción para quejarme pero, dada la violencia de aquella discusión, creí que llamarles la atención podía volverse en mi contra. Al cabo de algo más de un hora aquellos ruidos pararon. Después, cuando ya había conseguido conciliar el sueño, la luz de mi habitación se encendió sola. Me incorporé extrañado pero, al no ver a nadie la apagué y seguí durmiendo. Después, el teléfono. No dejaba de sonar y cuando descolgaba no había nadie. Traté de llamar a la recepción, pero el teléfono no daba señal. Fue entonces cuando algo empezó a agredirme. Aquella habitación cobró vida propia. Los muebles salieron volando contra mi cama, las luces y la televisión se apagaban y se encendían solas,...creí que me volvía loco”

- Al pobre hombre lo encontraron por la mañana en estado de shock acurrucado tras la puerta del baño y lleno de sangre y de heridas. Según explicó, ni la puerta, ni las ventanas se abrían. El teléfono estaba arrancado de la pared y los muebles hechos trizas.

- ¿Y nadie oyó nada?

- Nada que llamase demasiado la atención. Las dos habitaciones contiguas estaban ocupadas pero, en ambos casos, pensaron que sus vecinos de habitación tenían un riña. Teniendo en cuenta el destrozo no comprendo con nadie se quejó.

- ¿Hubo más casos?

- Muchos más. Al menos, unos quince o veinte de distinta consideración. Hasta que ocurrió la tragedia.

- ¿Qué fue lo que ocurrió aquella vez?

- De todo. Aquella noche se dieron un cúmulo de terribles coincidencias.

- Cuénteme.

- Verá, dada la experiencia con aquella habitación, yo tenía por costumbre dejarla vacía y si la ocupaba solía hacer una ronda nocturna. Solía además llamar a última hora del día con alguna excusa y, por la mañana, me ocupaba personalmente de verificar que el huésped bajaba a desayunar.

- ¿Qué fue lo que falló?

- Todo. Aquella noche tuve que irme a casa, estaba indispuesto. Pedro, el recepcionista, se quedó a cargo de todo. Sobre las once de la noche llegó un hombre buscando una habitación. El hotel no estaba del todo lleno, pero Pedro le dio la 66 sin más. La verdad es que no se me ocurrió avisarle de que no la diera, o pedirle que en caso de darla hiciese la ronda, ni que verificará que el huésped bajaba a desayunar.

- Siga.

- Para más casualidades, las habitaciones contiguas estaban libres aquella noche.

- Ya.

- No fue hasta casi la tarde siguiente en que la mujer de la limpieza dio la voz de alerta. El espectáculo era dantesco.

- ¿Por?

- El cuerpo del huésped estaba despedazado y los restos repartidos por toda la habitación. No recuerdo haber visto algo semejante en toda mi vida. La sangre de aquel hombre había sido esparcida por toda la habitación, salpicando paredes y muebles, como si de un lienzo se tratara. Las vísceras habían sido colgadas de la lámpara del techo y la cabeza puesta dentro del inodoro, con los ojos perfectamente abiertos mirando hacia el exterior.

- ¡Jesús!

- Según la autopsia el hombre aún estaba con vida cuando le extrajeron las vísceras. ¿Puede usted imaginarse el dolor?

- Dios mío....

- ¿Y ahora qué?

- No sé lo que puede pasar si reabren esa habitación.

- ¿Y el actual propietario sabe la historia?

- Por supuesto. Yo mismo me encargué de contarle todo, pero no me creyó. Se tomó todo a risa.

- ¡Que insensato!

- El hotel reabre sus puertas la próxima semana y la 66 estará nuevamente en funcionamiento. Increíble pero cierto.


Raúl salió de aquella cafetería pensativo. Por un instante, pensó en hospedarse en aquella habitación. Seguro que a la revista le podría interesar un reportaje de investigación así.

- Buenas tardes, querríamos una habitación para una noche. Dijo Raúl

- Por supuesto. Respondió el recepcionista del Meridien.

- ¿Podría ser la 66? Es que a mi mujer le hace gracia por lo de la leyenda. Afirmó Raúl agarrando a Sara, la fotógrafa de la revista, por la cintura.

- Ningún problema.

Una vez en la habitación, Sara empezó a instalar las cámaras y los dispositivos para la detección de movimiento y calor.

- ¿Sabes que igual no pasa nada no?

- Lo sé, pero tenía que hacerlo. Contestó Raúl.

- Ponte cómodo, la noche va a ser larga.

La noche, al contrario de lo que creían, para ellos fue extremadamente corta.
A la mañana siguiente, el hotel se llenó de policía. Nuevamente, el Meridien volvía a ser noticia nacional.

“Se encuentran los cuerpos descuartizados de una pareja en la habitación 66 del hotel Meridien.

Como ya ocurrió hace seis años, hoy el Hotel Meridien vuelve a ser, por desgracia, titular de todos los periódicos por un trágico y macabro suceso. Hayan los cuerpos descuartizados de una joven pareja de periodistas que pasaba la noche en la famosa habitación 66. La policía está ahora investigando el suceso. Fuentes del hotel apuntan a que la pareja estaba realizando un reportaje y que las grabaciones están en manos de la autoridad competente.”

- ¿Qué hay en la cinta? Preguntó el jefe de policía la inspector encargado del caso.

- Verá señor, casi toda está en blanco. Es decir, parece como si se hubiese grabado a oscuras y sin ningún ruido. Pero al final...
- ¿Al final qué?

- Mejor véalo usted mismo.

El inspector conectó la cámara al televisor y le dio al play. Entonces, tras unos minutos en completa oscuridad y silencio, una cara blanquecina y medio desdibujada apareció súbitamente frente a la pantalla y una voz fuerte, profunda, ronca y entrecortada que parecía provenir de otro mundo dijo:

- ¡Fuera de aquí! ¡Este...es ahora mi hogar! ¡He dicho fueeerrrrraaaaa!

Al tiempo, la habitación 66 volvió a ser clausurada, pero esta vez, por orden judicial.



La Mujer Del Pasillo

Historias de terror 2 parte!!


Una noche de Halloween, por hacer algo de miedo, jugamos a la Ouija, cosa de la que siempre me arrepentiré.

La noche era fría, en el ambiente se notaba un aroma extraño, no sé definirlo con palabras; unos amigos y yo buscamos una vieja Ouija que mi familia siempre ha tenido guardada, era de mi bisabuela, la cual había muerto cuando yo aún no había nacido, y siempre había querido conocerla. Mis amigos hacían eso por diversión, yo por un fin, quería hablar con mi bisabuela.

La Sesión comenzó, entre risas mis amigos bromeaban, yo estaba muy serio, concentrado, pero ellos no lo notaron, hasta que cayó un rayo que iluminó toda la habitación oscura, seguido de un trueno, que estremeció hasta el último de mis huesos. Asustados por el rayo, mis amigos, se quedaron en silencio, como yo, concentrándose, de repente, el puntero de la Ouija comenzó a moverse, preguntamos al unísono, quién era, pero no respondió. El puntero se movía sin cesar de un lado para otro, sin formar palabras. Al final paró, y lentamente, formó las siguientes palabras: “Estoy yendo a por ustedes”. Llamaron a la puerta, pero nadie se atrevió a abrirla, oímos la voz de quien llamaba, era una mujer, estaba en el pasillo, gritaba por entrar a mi habitación, el cerrojo estaba echado, no podía entrar, pero parecía que iba a tirar la puerta abajo.

La mujer gritaba desesperada, la puerta iba a caer, así que empujamos la cama para atascarla. La mujer cada vez más desesperada, gritaba mi nombre. Yo tuve el impulso de abrir la puerta, pero me contuve, esos gritos eran desesperados. Entonces me di cuenta, era mi bisabuela, algo me lo decía, aunque no podía explicar cómo lo sabía. Me lancé a abrir la puerta, quería verla, tenía que verla, pero mis amigos me agarraron. Los gritos cesaron, una de mis amigas, tuvo un ataque de nervios, nos acercamos a consolarla, pero una voz grave y fuerte salió de ella diciendo que no nos acercáramos, nos quedamos de piedra.

La mujer del pasillo comenzó a gritar de nuevo: “¡Se los advertí, y no me hiciste caso, ahora morirás!”. Mi amiga comenzó a moverse de un lado a otro, diciendo que nos mataría, intentamos abrir la puerta pero no pudimos, los gritos volvieron a cesar, conseguimos abrir la puerta, yo salí primero, pero se cerró detrás de mí. Oí los gritos aterrorizados de mis amigos, histéricos, pidiendo socorro, dando patadas a la puerta para abrirla.

Escribo mi historia, cuarenta y cinco años después de que ocurriera, pues acabo de salir de la cárcel, culpado por el asesinato de mis amigos, los cuales encontré muertos cuando conseguí abrir la puerta de mi habitación.



El Veneciano

historias


Eran las cinco de la madrugada de un caluroso día de verano en Madrid. Las calles de la ciudad están vacías y silenciosas. Un Seat Ibiza gris metalizado rompe el silencio de la noche circulando por la calle de una zona residencial de las afueras de la capital. En el coche viajan dos jóvenes de unos diecinueve años de edad que vuelven de pasar una noche de fiesta. En la radio del automóvil que está encendida se puede escuchar:

“Ayer se escapó de la cárcel un peligroso criminal alias “El veneciano”. Dicho asesino psicópata está acusado de la muerte y violación de doce chicas de las que nunca se encontraron los cuerpos. La policía está en su busca… “

El coche se detiene frente a un chalet y se baja una chica.
– Gracias por traerme a casa Toni -le dice Alicia

– ¿Me llamarás esta tarde?

– Por supuesto mi “corazón”, además estoy sola en casa y mis padres no están. Se fueron esta noche y no vienen hasta dentro de dos días, así que podremos hacer lo que nos dé la gana tu y yo, los dos solos.

– Joder que bien ¿No?

– Ya te digo, bueno venga chao mi niño.

– Te quiero. Le dice la chica.

– Y yo más.

Cierra la puerta del coche y después de volver a arrancar, este se marcha calle abajo. El silencio vuelve a las calles y sólo se oye el ruido de los tacones al caminar. Alicia es de mediana estatura, pelo moreno, liso, largo y peinado con flequillo a un lado, ojos marrones y muy guapa. Alguien observa a la joven sin que está se dé cuenta. Se trata de una sombra escondida detrás del arbusto de un parque cercano que ha estado espiando todo el rato desde que llegó el coche al lugar.

Alicia entra entonces a su casa, un bonito y grande chalet que esta a unos pocos metros de la carretera donde la habían dejado. Nada más entrar enciende la luz del pasillo y se dirige a su habitación. De pronto suena el teléfono fijo, y Alicia lo coge.

– ¿Si?-pregunta la joven, pero nadie contesta y vuelve a preguntar- ¿Si?… ¿Hay alguien ahí?… ¿Hola?…

Siguen sin contestar y cuelgan.”¿Quien puede ser a estas horas y que quiere?” se pregunta Alicia, que no da mayor importancia a lo ocurrido. “Bah, se habrán confundido” piensa después.

A los cinco minutos exactos vuelven a llamar de nuevo. Alicia que está confundida descuelga el auricular y vuelve a preguntar:

– ¿Si?… ¿Quien es?… ¡Esto no son horas de llamar, por favor conteste, dígame quien es y que quiere! ¿¡Me está oyendo!?

Alicia no recibe respuesta y vuelven a colgar. Ahora empieza a ponerse nerviosa, y para colmo acaban de saltarse los plomos de la casa y todo ha quedado en oscuridad total. La joven va ahora a tientas por el pasillo buscando una linterna para alumbrarse. De camino escucha un ruido seco del final del pasillo y se detiene asustada.

– ¡¿Anda alguien ahí?!-grita con miedo.

Todo sigue en silencio y oscuridad total. De repente, alguien asalta a Alicia por detrás y esta cae al suelo desmayada sin conocimiento.

Alicia abre los ojos y mira a su alrededor. Todo sigue a oscuras, pero puede reconocer las paredes de su habitación. Está maniatada con unas esposas al respaldo de una silla y tiene la boca tapada con una tira de cinta aislante, de forma que está totalmente inmovilizada y amordazada. Enfrente de ella hay un hombre enmascarado que como si del carnaval de Venecia se tratase, lleva una máscara de un payaso con la nariz puntiaguda.

El hombre misterioso la acaricia el pelo y después sigue mirándola en silencio. Alicia está aterrorizada y empieza a llorar, lo último que ve es un cuchillo carnicero aproximándose a su hermoso cuello.



Las Sombras Y El Perro

terror

Era prácticamente la medianoche cuando me encontraba dormido, recuerdo que de pronto me sentí entre dormido y despierto y quise despertar, pero no podía. Algo me jalaba hacia dentro de la cama y poco a poco sentía que me iba hundiendo, mientras más trataba de levantarme más me hundía y de pronto sentí unas manos que me tomaban de los hombros jalándome hacia dentro de la cama.

No podía abrir los ojos ni podía hablar, entonces de pronto ya pude abrir los ojos y vi el techo de mi cuarto, sentía las manos que me jalaban y trataba de gritarle a mi mamá o a alguno de mi familia para que me ayudara. Pero sucedió lo más horrible de toda la noche.

Así sin poderme mover pude voltear y vi que una sombra pasó rápidamente por la ventana, de pronto sentí mucho frío y una ráfaga de aire entró. Eso era imposible porque no tenía abierta la ventana, sin embargo la sentí.

Me encontraba desesperado y con mucho miedo, sentía esas horribles garras jalándome hacia la cama, no podía hablar ni moverme solo mirar como pasaban las cosas esa noche.

La sombra se proyecto por el techo y yo empecé a rezar, sentía que algo no estaba mal y sólo rogaba porque fuera lo que fuera no se apoderara de mi, la cama empezó a sacudirse como si alguien la estuviera empujando y yo rezaba aun con más fuerza, de pronto se escuchó un grito hueco, sonoro, muy grave... como si se fuera alejando, era como un quejido y lo acompañaron otros quejidos como los que se ven en las películas de muertos.

Se alejaron y por fin pude moverme, mi cuerpo me dolía y estaba empapado en sudor y pronto descubrí que todo lo había soñado. Me levanté y fui a la cocina a tomar un vaso de leche caliente, tratando de quitar de mi cabeza la terrible sensación y la experiencia tan amarga que había vivido.

Ya más tarde regrese a la cama, sólo para escuchar una voz horrible que decía mi nombre, me levanté rápidamente y entonces descubrí algo que me dejó aterrado. Alrededor de mi cama había tierra o ceniza, no lo sé, era un polvo oscuro que no sé de donde había salido.

Salté a la cama y comencé a rezar de nuevo, recuerdo que tenía lágrimas en los ojos y mucho miedo, las voces se escucharon de nuevo quejándose y yo deseaba que de nuevo fuera una pesadilla.

Me arrojé sobre la biblia que tenía guardada en un cajón y empecé a pedir porque no me pasara nada, luego escuché ruidos afuera y vi que la sombra se acercó a mi ventana. Abrasé la biblia con todas mis fuerzas y oré como nunca. Sonó un golpe seco y un grito, y de pronto ya no se escuchó nada más. A lo lejos el perro de la casa vecina aullaba y todo volvió a la normalidad. Al otro día me enteré que el perro había muerto en la noche y nunca supieron porque.



Noche De Espanto

Cortos


Hace un año en esta fecha, cambió mi vida para siempre. Subí junto a mi esposo, Modesto Almanza, al remolcador 13 de Marzo, que zarparía de la bahía de La Habana. Viajábamos alrededor de 70 personas, muchos de ellos eran familiares y amigos.

Cuando estábamos a siete millas de la costa fuimos interceptados por las embarcaciones castristas. De inmediato empezaron a darnos bandazos. Sentimos miedo por los niños a bordo, el más pequeño de cinco meses de nacido. Levantamos los niños y empezamos a gritar que por favor no dispararan. Alguien levantó a una niña y conociendo al que manejaba uno de los remolcadores que nos atacaba le gritó: "¡Chino, Jabao, no hagas eso, aquí hay niños!" Si no baja a su niña de tres años, se la matan con los chorros de agua de las mangueras de presión.
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En una acción programada, se nos puso un remolcador por atrás. El más grande, que era verde con una raya roja, un rayo rojo, se nos subió en popa y nos partió a la mitad el barco. Al suceder esto el barco quedó a la deriva porque el patrón, Fidelio Ramel, cayó al agua a consecuencia de la fuerza de las mangueras. Fue entonces que Raúl Muñoz asumió el control de la nave y trató de ayudarnos, de salvarnos porque ya el barco tenía tanta agua que estaba a punto de hundirse.

A pesar de eso, ellos seguían echando agua directamente a las caras de los niños, que ya ni respirar podían. Ya nosotros sabíamos que nos íbamos a hundir. En ese momento Raúl paró el remolcador. Ni eso respetó. La misión era hundirnos.

Cuando el barco se partió en dos, cayó una caja de madera al agua. Era la nevera que flotaba y muchos tratamos de llegar a ella. Fue entonces que comenzaron a girar las naves a nuestro alrededor, creando un enorme remolino que se tragaba a la gente. Así murió mi cuñada Pilar Almanza Romero. Cuando a mí me fueron a sacar del barco, su niño Yasel Perodin Almanza me tenía el pie agarrado. Cuando me sacaron se me desprendió el tenis y se fue, se lo tragó el remolino y no lo pude agarrar...eso fue terrible.

Después vi a mi cuñado Sergio Perodin salir con el otro niño y sentí alivio porque al menos uno se había salvado. Había una niñita inflada de tanta agua que parecía un sapito. Así nos dejaron hasta el amanecer que nos recogió una lancha Griffin. Fue una noche de espanto. Al subir los insulté, les dije que eran unos asesinos. Dejaron morir a niños y ancianos. Veintitrés niños muertos, asesinados de forma tan despiadada.

Ahí no terminó nuestra odisea. Mi esposo y mi cuñado fueron llevados a Villa Marista donde permanecieron arrestados durante varias semanas. Nunca recuperamos los cadáveres. En una ocasión cuando fui a Villa Marista y pregunté por qué habían mentido en la versión que ofreció la prensa castrista, me insultaron.

Fueron días terribles. Mi sobrino Sergito me preguntaba que por qué no sacaban a su mamá y a su hermanito del fondo del mar. ¡Tantas familias destruidas! ¡Tantos niños asesinados! Los hombres estaban presos, el pueblo estaba enardecido y sobre nosotros había una vigilancia tremenda. A pesar del acoso, di mi testimonio para que se conociera en el exterior. Yo sabía que era la única forma en que llegarían a conocer los hechos reales.

Después que mi testimonio se conoció a través de Radio Martí y La Voz de la Fundación, la Seguridad del Estado amenazó con arrestarme. Pero realmente ya poco podían hacer. Mi testimonio contribuyó a que se conociera la verdad. A que el mundo supiera la magnitud del crimen.

Unos meses más tarde abordamos una balsa. Nuestro destino fue Guantánamo. Al llegar a Estados Unidos mi familia y yo testificamos ante el Congreso norteamericano. Mi cuñado Sergio Perodin testificó ante la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra. Siempre estaremos dispuestos a denunciar la masacre del remolcador 13 de Marzo.

Nueve meses después del hundimiento del remolcador, di a luz a Maydli. Tal vez ella fue la sobreviviente más joven de la matanza. Tal vez ya yo llevaba a mi niña en el vientre aquel 13 de julio. Sin saberlo, mi instinto maternal me hizo luchar para salvarla. Hay días en los que miro su rostro y pienso en los 23 niños que yacen en el fondo del mar. Es en días como esos que no comprendo cómo existen personas que están dispuestas a llegar a acuerdos con una tiranía. ¿Qué garantías tienen de que no volverán a cometer semejante crimen?

A veces pienso que todo fue una pesadilla. Pero los gritos de horror de las madres que perdieron a sus hijos, las manitas de los niños hundiéndose para siempre en el fondo del mar y el llanto que compartimos es real. Tan real que me asusta pensar que los seres humanos puedan ser capaces de tanta crueldad.



Una Vida Anterior

relatos

"El 18 de Julio de 1.990 a las 9:15 A.M. nació mi hijo por cesárea. Un niño. A las 11:30 A.M el médico pediatra llegó a mi habitación para entregarme al bebé, me dijo algunas cosas y lo colocó a mi lado derecho. Tan pronto lo miré, sentí una extraña sensación en todo mi cuerpo, lo miré y sorprendida exclamé: "Mi Papá?"; "Qué hace aquí mi Papá?". Sentí que era mi padre el que me miraba y que estaba allí para darme lo que me había quedado debiendo.

Mi padre fue un hombre demasiado severo que impuso su voluntad en la familia (mi mamá y 8 hermanos), machista a morir y que tuvo conmigo un comportamiento poco claro para mí, pues siempre sentí que me evitaba, no le gustaba acariciarme, poco se dirigía a mí.

Cuando fui al colegio y a la Universidad me apoyó económicamente, pero, jamás hubo un diálogo. Jamás tocó a mi primera hija, ni entró a mi casa, ni siquiera me recibía un vaso de agua. Murió cuando Yo tenía 12 semanas de embarazo de Andrés.

Aquella extraña sensación de mi padre frente a mí, pequeño, indefenso y frágil, mirándome con aquellos hermosos ojos azules y dependiendo de mí, era indescriptible. Me sentía feliz, con ganas de llorar y no pude evitar decirle que Yo lo iba a amar y que no necesitaba darme nada, ni pagarme el amor que me había negado, porque siempre lo había comprendido y perdonado.

Al mes de haber nacido vino una hermana para conocer a Andrés. Y que sorpresa la que se llevó!!. Comentó lo siguiente: "Andrés es como mi Papá en persona". Me decía que algo tenía ese niño que la hacía conmover. Esta hermana era la hija preferida de mi Papá a quien él le brindaba desde niña muchas caricias y después de ser adulta (al terminar su carrera), ayuda económica lo que nunca hizo conmigo.

Desde los 2 ó 3 meses el niño comenzó a hacer un sonido con su rinofaringe (la garganta), idéntico al que hacía mi Papá, el cual lo hacía porque tenía una afección de las fosas nasales y los pulmones (Rinitis y Asma Bronquial), esta afección se desencadenó según él desde el día de mi nacimiento.

De día y de noche el niño estuvo haciendo este ruido, sin tener absolutamente ninguna congestión en sus fosas nasales!!. Mi Mamá y el resto de hermanos se sorprendían por este hecho y siempre comentaban: "Hace un ruido igual a como lo hacía su abuelito!!"

Cuando Andrés comenzó a hablar y se le preguntaba: "Cómo te llamas?", siempre decía: "José". "No", le decía Yo, "Tú no te llamas José, Tú eres Andrés". "No, no", siempre respondía, "Yo me llamo es José". Finalmente no le seguía insistiendo, hasta que se le pasó esa idea. Saben como se llamaba mi padre? José!!

Cuando tenía aproximadamente 15 meses fuimos a visitar a su abuelita (ella vivía en otra ciudad). Nos sentamos en la sala y de pronto el niño vio en la pared una foto del abuelito cuando era adulto (tendría unos 33 años), el niño corrió hacia esa pared y señalando la foto dijo en su lenguaje: "Yo, Andrés...Yo Andrés", todos sus familiares le decían: " Ese es su abuelito, el nono suyo, su nonito". "No, no, Yo Andrés...Yo Andrés".

Nadie de la familia fue capaz de convencer al niño de que ese no era él sino su abuelito. Y durante varios minutos estuvo mirando la foto y señalaba su pecho con el dedo índice y repitiendo: "Yo, Andrés...Yo Andrés...Yo, grande".

De aproximadamente 18 meses, salía de su alcoba con una correa enrollada alrededor de la mano y decía con actitud amenazante: " Le pego con la colea!. Toy blavo!. Le pego con la colea!". Al verlo inmediatamente venía a mi mente y sentía a mi Papá exactamente de la misma manera como nos castigaba de pequeños y utilizando las mismas palabras.

Cuando se le preguntaba: "¿Andrés Tú donde naciste?". Siempre respondía: "En Toledo". No había poder humano en ese entonces que lo convenciera que el había nacido realmente en otra ciudad (Manizales). Ya ustedes se imaginarán donde vivió durante toda su vida mi Papá: Pues en Toledo.

Cuando era algo mayor había dos cosas que le fascinaban: Hablar de Toledo y que Yo le contara como me comportaba y que sentía de niña por José mi Papá. Primero lo de Toledo, hablaba muchas, pero, muchísimas cosas de lo que hacía cuando vivía en este pueblo, siempre comenzaba: "Cuando Yo era grande y vivía en Toledo..." y seguía con toda una cantidad de relatos que ahora no recuerdo. Por supuesto mi niño nunca ha vivido en este pueblo!!. Segundo, lo de nuestra relación cuando era niña. Andrés durante las noches prefería antes de que le leyera cuentos, de que le contara como me comportaba y lo que sentía por Papá, aún recuerdo cuando me pedía: "Cuéntame una historia de cuando tú eras chiquita, con el nono Joche". Mientras le contaba él quedaba fascinado y encantado.

Andrés entró a estudiar a muy temprana edad (3 y ½ años), cuando llegó al colegio lo primero que dijo es que quería entrar al equipo de fútbol porque quería ser futbolista, es apasionado por este deporte, es más aún a la edad que tiene dice que cuando grande se va a ir a Italia para estudiar fútbol. Su Papá jamás ha tocado un balón de fútbol y a sus tíos no les gusta este deporte. Sin embargo, su abuelito era un aficionado y practicante y hasta bien entrado en años participaba en equipos de fútbol de rodillones (equipos donde juegan personas mayores), le gustaba exhibir las fotos con sus amigos de este deporte.

Hoy, sabemos que nos amamos entrañablemente. En secreto nos decimos cosas para que la hermanita y el papi no se den cuenta. Tiene 8 años, y hace 8 días me envió un mensaje: "Mami Yo te amo. Mami, desde que nací te amo con todo mi cuerpo, mi alma y mi corazón. Cuando te vi, creí que eras para mí un gran rayo de sol"






3 comentarios - Historias de terror 2 parte!!

@toyenksa
123? freddy viene por ti (?) jajajajaj