Estaba un hombre, sentado cerca del hogar de su casa, un lugar cálido y relajante, donde cada noche se posaba, en su sillón. Su esposa había salido a trabajar, como es usual, de noche, mientras el se quedó un rato leyendo, frente al fuego. A las 23:58, algo le hizo salir de su lectura, pero no fue una orden enviada por su cerebro, fue mas bien, como algo instintivo, algo que le salió de la nada, la necesidad de ir hasta un cuadro que había en la habitación de huéspedes, un cuadro que nunca había visto, y que al verlo sintió como un escalofrío que le subió rápidamente por la espalda, despertándolo de una especie de trance en el que había entrado cuando abandonó su lectura, y le hizo llegar hasta esa pintura.

Esa pintura, no parecía una pintura, si no, una foto, perfectamente detallada, era una figura femenina, una niña, mas específicamente, que no aparentaba tener mas de 10 u 11 años. Estaba en posición fetal, en una esquina de una lúgubre habitación, gris, oscura. EL cabello de la niña, era de un color castaño oscuro. Poseía un vestido, que no se adecuaba a la época actual, si no, que parecía de hace tiempo atrás, mucho tiempo atrás, una moda del siglo XIX, calculo.

El hombre, no podía divisar los ojos de la niña, ni su cara, ya que en la postura que estaba, no se lo permitía.

La habitación estaba cada vez mas oscura, y él allí, parado frente a esa pintura, que era alcanzada por una luz, proveniente del mismo cuadro que apuntaba hacia la silueta de la niña, mientras que el resto del lugar se sucumbía a una profunda oscuridad, y él, aún seguía estando allí, mirando atontado a la extremadamente realista pintura, que como ya mencioné parecía una foto, y podría decirse que era una, si no fuera por el margen superior, en el cual faltaba pintado, y se podían notar los trazos de lápiz.

El hombre permanecía, vegetativo, no podía moverse, seguía mirando a la niña. De pronto, parecía que la protagonista de la pintura se daba media vuelta, hasta que se pudo ver sus ojos. El hombre fue invadido por un miedo profundo, además de que le dió un shock de lo que estaba viendo. Los ojos de esa pequeña, parecían no existir, era como un abismo eterno hacia la nada, cosa que le hizo surgir otro escalofrío, pero esta vez por todo el cuerpo. Él, shockeado, mirándola. Cualquiera podría haber corrido en ese instante del miedo, pero él no podía, su cuerpo permanecía firme, frente al cuadro. Sentío que se deshacía todo, que quedaba él solo, junto al cuadro con la escalofriante imagen en un mar de oscuridad, y todo se había vuelto negro, completamente negro, solo un reflejo que apuntaba a la cara de esa... esa... ¿cosa?, la verdad es que ya todo se había vuelto raro, no podía moverse, su cuerpo estaba congelado.

La imagen que llevaba por ojos dos abismos eternos, arrugo su rostro, y surgieron de su boca, las palabras "ven, acércate". Su voz parecía endemoniada, una voz bien ronca, que daba mas miedo a la situación.

El hombre comenzó a moverse, de la nada, y se fue acercando al cuadro, hasta que lo atravesó, y comenzó a temblar violentamente, todo su cuerpo, convulsionado; y él, completamente asustado, fué perdiendo noción de la realidad, poco a poco, Poco a poco.

En menos de unos segundos, su cuerpo se había separado de su ser, y lo que antes era un hombre, se convirtió en nada...







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