Cuenta una leyenda que la Emperatriz Xi Ling Shi (Leizu), esposa del emperador Huangdi (el Emperador Amarillo), se encontraba tomando plácidamente un té debajo de una morera cuando accidentalmente un capullo cayó dentro de su taza. La joven, que contaba en aquel entonces con la edad de catorce años, descubrió que por efecto del calor un fino hilo se desprendía del capullo, tiró de él y pudo devanarlo por completo, descubriendo que se trataba de un solo hilo muy fino y resistente. Pronto en palacio se generó una industria dedicada en exclusiva a tejer el hilo de seda y se prohibió bajo pena de muerte revelar el secreto de elaboración de los tejidos de seda, así como sacar los gusanos o las semillas de la morera fuera de las fronteras de China.
A su muerte se conoció a Leizu como "la Diosa de los gusanos de seda".


Leizu: la Diosa de los gusanos de seda