Terror... unos relatos para pasar el hipo

Bueno, gente, aqui les dejo algunos relatos de terror.... espero que no tengan miedo. Esta recopilacion, la he sacado e varias fuentes en internet. Espero que les guste....


Nunca supo lo que pudo hacer por su vida... (Esta no es tanto de terror... pero esta bonita)

¿Recuerdas cómo te llamas? —Su voz era muy cálida y amable.
— Sarah —contesté, mientras en fracción de segundo la escena recorría de nuevo mi mente, aun no lo asimilaba. Nada me dolía pero el golpe me había aturdido bastante, sin embargo la misma voz me obligaba a reaccionar.
— Quiero que me digas cuando te duela algo, ¿de acuerdo? —Era un hombre joven, su voz tan serena y cariñosa era lo que me hacía sentir segura, bueno además era bastante guapo.
Solo asentí con la mirada, entonces me tomó con los brazos y logró sacarme del asiento con una precisión y delicadeza única. Mi coche había quedado en pésimas condiciones, afortunadamente él y su coche, corrieron mejor suerte.
— ¡Pero que estúpida!, lo siento mucho —una mezcla de vergüenza y angustia se apoderaron de mí, él fingió no escucharme, solo me miró y sonrió.
— Solo descansa cariño —me puso en el asiento del copiloto y reclinó un poco el respaldo—, ¿estás cómoda?
— Si, gracias… —lo miré a los ojos buscando un nombre.
— John, mi nombre John.
— Gracias de nuevo John, y realmente lo sien…
— Tranquila, descansa por favor —esta vez escuchar su voz de tan cerca me estremeció notoriamente. Él corrió a subirse de su lado y puso en marcha el coche.
Yo lo observaba todo el camino, allí, reclinada en el asiento y con la cabeza volteada hacia él, John me dirigía algunas miradas de vez en cuando, muy preocupado del camino y de mi condición. Lo veía como un ángel que me cuidaba y sentía que nada podía pasarme estando con él, fue entonces que comencé a relajarme de tal manera que el sueño me iba desconectando cada vez más de él y su coche, ahora solo escuchaba el ruido del motor…
Cuando desperté John ya no estaba, me había dejado en, lo que parecía, ¿el cuarto de un hospital?, se había tomado la molestia de traerme la maleta que tenía en mí coche, seguramente… ¡MIERDA!
Las cuatro con veinte, marcaba el reloj del cuarto, todavía podía llegar a tiempo para tomar el ferri, no podía recordar donde iba a viajar pero sabía que debía ir, recogí mis cosas rápido, me vestí y salí a toda prisa del hospital camino al puerto.
Cuando llegué lo vi enseguida, era hermoso, de color blanco y muy lujoso. No podía salir de mi asombro al ver que en él estaba John, con un traje y un sombrero muy elegante. Cuando me vio, me hizo señas y me sonrió desde la cubierta.
Tan pronto abordé, un sentimiento enorme de amargura me agobió, por poco me devolví pero las ganas de volver a ver a John, para agradecerle lo que había hecho por mí, me impulsaron arriba nuevamente.
— ¡Sarah! —su inconfundible melodiosa voz, venía de atrás. Cuando giré allí estaba, me sentí inmediatamente tan contenta que lo abrace muy fuerte y ahí me quede unos segundos.
— ¡John!, cuando te vi yo… fue increíble… necesito darte las gracias por lo que has hecho por mí, no sé cómo poder pagarte —fue inevitable, la mezcla de emociones desencadenó mis lágrimas.
— Yo sé cómo lo harás —me dijo mirándome con su sonrisa perfecta—, bájate.
— ¿Qué!? —Mi rostro se transformó por completo, me separé de sus brazos y lo miré muy extrañada.
— Vamos Sarah, tienes gente que te ama, tienes una hermosa hija que te necesita, además tu esposo me pidió por favor que te lo pidiera.
— ¿Mike!? pero eso no es posible, él…
— Si no me crees pregúntaselo tu misma.
— Hola Sarah —Mike apareció a mí espalda—, que guapa estás.
— Pero… —no pude decir nada, era Mike y vestía igual que John, solo que sin sombrero… ahora que veo bien aquí todos visten muy parecido— Mike yo…
— Tranquila Sarah sé cómo te sientes, quiero que entiendas que no fue tu culpa yo te amo y te amaré siempre —los ojos de Sarah se llenaron de lágrimas en segundos—. Oye linda, vamos no llores más te prometo que estaré siempre contigo y nuestra niña.
— Anna te extraña mucho amor —me clavé en sus brazos.
— Lo sé cariño y yo a ella, pero si tú te vas quedará muy solita y se pondrá muy triste, ella te necesita mucho ahora que yo no estoy, confió mucho en ti mi amor —el sonido del ferri zarpando le interrumpió, entonces la tomó de los brazos con firmeza—. ¿Confías en mí?
— Más que nunca —respondió ella secándose las lágrimas.
— Ven conmigo —caminaron hasta la orilla y él la miró con mucha decisión— quiero que saltes.
— ¡Estás loco!, ya está bastante alejado de la orilla no llegaré.
— ¿Confías en mí, me amas?
— Por supuesto pero es que… no quiero perderte de nuevo Mike, no podría sopórtalo —nuevamente lo abrazó fuerte.
— No me perderás mi vida confía en mí, te lo prometo estaré siempre con las dos —ella lo miró resignada pero sus ojos brillaron de una manera reconfortante.
— Está bien —él la beso en la frente mientras ella cerraba sus ojos, luego miró a John que estaba a la derecha de Mike—, gracias de nuevo John —él le devolvió una sonrisa cariñosa—. Te amo cariño.
— Yo a ti cielo, cuida mucho a Anna.
Sarah miró a la orilla, ya estaba bastante lejos nunca llegaría.
— ¡No podré hacerlo! —Gritó.
— Si podrás Sarah, solo ten fe —la dulce voz de John la alentaba— piensa en las personas que te aman y aquellos que te necesitan.
Sarah asintió con la cabeza, cerró los ojos, respiró muy profundo y saltó, el salto le pareció eterno fue como saltar por toda su vida, se le vinieron a la memoria todos los momentos que había pasado con Mike, antes del accidente que lo mató y del que ella siempre se había culpado. Abrió los ojos para ver la orilla, le faltaban unos cuantos centímetros para llegar, no lo lograría. En un último intento por aferrarse a la vida, estiró su brazo lo más que pudo pero fue inútil…
Cuando pensó que se había acabado, un brazo la cogió firmemente justo a tiempo, desde la orilla…
— ¡Está despertando doctor! —Gritó Anna muy contenta, la tenia del brazo tomada.
— ¿Qué!? —El doctor que estaba a punto de salir de la habitación se devolvió rápidamente y comprobó que los signos vitales de Sarah estaban restableciéndose—. ¡Esto es un milagro!, ¿Cómo te sientes Sarah?
— Muy mareada —la habitación le era familiar, ¡claro! Era la misma habitación donde la había dejado John, el reloj marcaba las cuatro con veinte y se esforzaba por recordar lo sucedido sin éxito— ¿Qué me pasó?
— Tuviste un accidente en tu coche, ¿no lo recuerdas?
— Ah... sí, ¿cómo está John?
— ¿Quién? —Todos en la habitación se miraron.
— John, el joven al que choqué —La madre de Sarah miró al doctor muy preocupada.
— Sarah, —dijo su madre— saliste corriendo muy angustiada del entierro de Mike, su repentina muerte fue un golpe muy duro para todos, en especial para ti y para Anna, pero no puedes conducir en esas condiciones cariño por poco te matas.
— Encontraron tu coche en un desfiladero en las afueras de la ciudad —añadió el doctor.
— Mami, estaba muy preocupada por ti, prométeme que nunca más me dejarás sola —Anna lloraba desconsolada.
Sarah estaba muy confundida, pero en ese momento eran las palabras de Mike, lo único en lo que podía pensar.
— Sí linda, te prometo que ahora estaremos juntas siempre —la tomó de la mano con delicadeza—. Quiero que recuerdes lo mucho que te ama tu padre y no porque él no esté ahora con nosotros dejará de hacerlo ¿de acuerdo?
— ¿Él nos mira desde el cielo mami? —Acurrucó su cabeza junto a Sarah.
— Así es cariño… y tiene un ángel que lo cuida… lo que sucedió fue que dios mandó un ángel a que cuidara y le mostrara el camino a Sarah la cual debia luchar por su vida y asi fue.



Carta de Suicidio Esta es la que tiene mayor puntuación (Puntos: 4294967295)

Si estás leyendo esto significará que ya no existo.

Hoy, día 29 de noviembre de 2009, Domingo, a las 3:00 horas, he decidido por voluntad propia y sin ninguna clase de coacción externa, poner fín a mi vida, y lo hago siendo plenamente consciente de que lo que me espera al otro lado no es sino el vacío más absoluto, la nada, la no existencia.

La sola idea hace que mi pulso se acelere y la sangre se me congele en el pecho. Ni siquiera en estos momentos soy capaz de levantar la mirada ante semejante visión y no estremecerme de terror, pero la idea de permancer un minuto más en este mundo es aún peor. Un mundo salvaje, egoísta y cruel, y lo que es aún peor, hipócrita, un mundo del que reniego y al que no quiero pertenecer. No, ya no.

Fui un iluso durante todos estos años al pensar que exitiría un papel para mi en esta pantomima, en este esperpento ridículo de sociedad, que finalmente encontraría mi lugar en el mundo, que lograría alzarme victorioso y alcanzar la meta para la que nací y para la que he estado preparandome durante toda mi miserable existencia. ¡Mierda!

Abrí mi corazón de par en par, dejé que cogieran todo cuanto quisieran hasta que me dejaron sin nada. He dedicado mi vida por entero a los demás sin preocuparme por mi propia felicidad, he dado todo lo que tenía y más, pero a cambio sólamente he recibido incomprensión, desprecio y la más absoluta y dolorosa ignorancia. El amor y la amistad son dos caminos vedados para mí, y mis ojos se inundan de lágrimas cada vez que pienso que me iré sin haber conocido a una sola persona con la que compartir todo lo que llevo dentro de mí ser. ¡Oh, malditos que me pisoteáis sin piedad!¡ Si pudiérais ver en mi interior!

Ya es demasiado tarde para la autocompasión, no puedo abandonar este mundo con mi corazón cargado de rencor y frustración. Mis últimas palabras han de ser de amor y agradecimiento, agradecimiento a mis padres que me dieron la vida y la esperanza de un mundo mejor y que desgraciadamente ya no están aquí. A ellos debo todo lo que he sido. Amor, a pesar de todo, hacia este mundo que seguirá girando impasible cuando todos hayamos desaparecido y en el que a fín de cuentas no siempre fui desgraciado.

He hecho todo lo que estaba en mi mano pero las cosas no han salido bien, soy débil y no he tenido el coraje necesario para seguir adelante, ya es tarde, las fuerzas me abandonan, la vida se me escapa. Me voy de este mundo y me voy solo.

Adiós.

Misa Palo


Por razones que no vienen al caso, tuve que viajar a República Dominicana en la primavera del 2001 por motivos laborales. La multinacional para la cual trabajo me buscó un piso en la calle Orquídea, en el barrio llamado Buenos Aires de Herrera. Un barrio muy humilde y pobre, donde cada día se cortaba la luz durante varias horas, donde la gente hace una comida diaria, donde se roba la luz, el teléfono e incluso internet. La empresa me asignó una guía local, que vivía en la misma calle llamada Eridania Guante. Al principio pasaba poco tiempo en el piso asignado. eridania y yo viajamos mucho por la isla: Bávaro, Sosua, Puerto Plata, Montecristi..., viajé por toda la isla durante casi 3 meses.

Percibí el miedo que le tienen los dominicanos a los haitianos, y la curiosidad que sentía por los ritos vudú y todo lo referente a la zombificación hacía que, constantemente, preguntara a Eridania por ellos. Ella esquivaba mis preguntas ya que no le gustaba nada hablar del tema. En Septiembre, me dieron 15 dias de vacaciones, y en vez de venirme a España, o viajar por la zona, decidí quedarme en el piso que tenia en Buenos Aires de Herrera. Aproveché para al final convencer a Eridania de que me hablara del tema, y me contara todo lo que sabía. Al final conseguí que me hablara de todo lo referente, comentándome, que cerca de su casa vivian unos haitianos, y que si me apetecía ir a ver una misa palo, podría llevarme, y que luego hablara con ellos de todas mis curiosidades.

Fue el 9 de septiembre del 2001 cuando, por la mañana me llevó a ver una misa de esas. Una misa que se practica mucho en Haiti, donde, con un ritmo frenético invocan a espíritus de antepasados fallecidos. Me llevó a una cabaña, rodeada de una vaya oxidada. Eridania me presentó a Hurda, una chica de unos 16 años, haitiana, la cual me acompañó dentro, quedándose Eridania fuera. El porche se veía con mucha gente de diferentes edades y alguna que otra botella de ron Brugal de buena mañana. Conforme entraba en la propiedad del comedor salía un ritmo brutal de sonido y gritos acompasados. Algo tremendo. Cuando estuve en la puerta de la casa, logré ver dentro lo que ocurría. La sala estaba llena de haitianos ¿por qué se que eran haitianos? por el color de la piel. El haitiano tiene un moreno quemado por el sol, el dominicano se cuida mucho su moreno acaramelado. Ví a una señora muy mayor, sentada en una butaca, con un puro y una petaca en su otra mano, detrás de ella habrían 5-6 haitianas jóvenes cantando en creolé, sin entender nada de lo que cantaban.

Delante de la mujer mayor tres jóvenes con el torso descubierto, bailaban a un ritmo parecido a la capoeira, pero con gran susto para mi, cuando les vi los ojos del revés, o sea blancos, como si algo les poseiera. Pensé sarcásticamente dentro de mi, de que la marihuana, con el peyote y ron, son mala combinación para una mañana. Giré la cabeza, y entre la multitud busqué con la mirada a Eridania, a ver si estaba fuera, o se atrevió a entrar. Allí estaba, fuera, sin atreverse a entrar. Mientras la miraba vi una niña junto a ella, una niña de unos 7-8 añitos, morenita de piel, que se agarraba a uno de los barrotes de la verja. Noté que me miraba y sonreía. Yo le sonreí y le hice 4 carantoñas. Hurda empezó a explicarme lo que acontecía dentro de la casa, contándome que esa misa se hacía en honor de una familia cercana a esta gente, que había fallecido en una balsera, trantando de llegar a Puerto Rico, lo que aquí llamamos pateras allí les llaman balseras.

Me contaba que con esa misa de lo que se trataba era de que dieran señales de que estaban bien, allá donde estuvieran, y que si algún miembro de esa familia se manifestaba, lo haría mediación de la señora mayor que estaba sentada en su butaca. Parecía curioso todo aquello, la verdad que yo seguía escéptico a todo aquello, pero siempre desde el respeto. Volví a girar la cabeza buscando a Eridania, la cual aun permanecía fuera, en la calle. Le dije a Hurda que ya me iba, que gracias por su hospitalidad y el haberme dejado ver aquella misa palo. Sortee a la gente que permanecía fuera hasta que llegue a Eridania. Me preguntó si me gustó lo que vi. Le respondí que impactante es, pero que bueno, seguía algo escéptico. Pasaron los días, y tras mis días de vacaciones en Santo Domingo donde aproveché para visitar la capital, volvimos al trabajo.

El 13 de octubre fuimos al norte de la isla al hotel Occidental Cayo Levantado situado en la isla "Cayo Levantado"; a sólo 15 minutos en barco de Santa Bárbara de Samaná. La isla cuenta con tres playas de arenas blancas y aguas cristalinas. La naturaleza y la fauna, están protegidas como parque natural desde sus bellos fondos marinos, hasta su camino forestal. A que mala fui.

Llegando a la isla, que serían aproximadamente las 7 de la tarde, estando a unos 200 mts de la costa, logré ver una niña corriendo por la playa, alejándose de lo que es el recinto hotelero. Que casualidad que, sino era la misma niña que vi en Santo Domingo en la misa palo, era su hermana gemela. me dejó un poco tonto, la verdad. Nos dieron una habitación con vista al mismo puertecito donde desembarqué. que tranquilidad reina en esa isla. el pensar que estas en una islita, con un solo hotel, y que tienes toda la islita para ti solo, es una gozada. Bajamos a cenar después de una ducha. Cenamos, dimos un pequeño paseo sin alejarnos mucho del hotel ya que solo está iluminado las inmediaciones del hotel, nos tomamos dos mamajuanas, y nos fuimos a la habitación. Ya acostados, yo me puse a ver la tele, precisamente el canal internacional de TVE, mientras Eridania se quedaba dormida enseguida. Llevaría media hora viendo la tele cuando de golpe se fue la luz, dándome un tremendo susto. Me lenvanté y me acerqué al balcón comprobando que se había ido la luz en toda la isla. Luz eléctrica no llega a esta islita, el hotel funciona con una planta propia de energía, por lo que me extrañó mucho que tardara mucho en volver la luz. Nada, que como no podía coger el sueño, me encendí un cigarro y me salí a la terracita de nuestra habitación. Se veía movimiento de empleados del hotel, supongo que tratando de averiguar donde coño estaba la avería. Aproximadamente serian las 2 cuando vi cerca del puertecito, en la playa, la silueta de una personita pequeña, que, andando se alejaba del hotel. La verdad que ya empecé a ponerme un poco nervioso. ¿ sería la misma niña de la tarde de cuando llegué? y... además eran las 2 de la madrugada. Apagué el cigarro, cerré la puerta de la terraza, y me metí en la cama. No llevaría ni 10 minutos acostado cuando llamaron a la puerta levemente. Pasé de responder y de abrir.

Volvieron a llamar, esta vez un poquito mas fuerte. ¿que hago? ¿me levanto o no? la luz aun no había vuelto. Que llamaran para decirme que la luz no volvería en horas, o que en pocos minutos volvería, me la traía al pairo, pasaba de levantarme. Os lo juro, se me estremeció el cuerpo cuando una voz de niña pronunció mi nombre: "Alfre...." Alfre solo me llaman 4 personas en Valencia, donde vivo. Todo el mundo me llama Alfredo, incluso en Rep. Dominicana nadie me llamo Alfre. Me cagué encima, os lo juro cuando volví a oír mi nombre y como decía "Alfre sígueme...." Desperté a Eridania y asustado intenté contarle lo que me había pasado. Su respuesta: "Alfredo deja ya tu coro y no me relajes mas" (Alfredo déjate de rollos y no me jodas mas). Durante unos minutos nada, silencio, abrazado a la almohada. No pasó ni media hora cuando volvieron a llamar pero esta vez sin nombrarme. Mira, me levanto, y abro.
Abro la puerta, se me eriza el bello ahora mismo mientras lo escribo y compruebo que no hay nadie en el pasillo, levemente iluminado por unas luces de emergencia. A lo lejos oía a una gente hablar sobre la luz, serian trabajadores del hotel. Iba a cerrar la puerta cuando una voz femenina y muy infantil volvía a nombrarme, miré al final del pasillo y allí estaba. Os lo juro, era la niña que estaba en Santo Domingo que aquella misa palo, era la niña que había visto cuando llegaba a la isla, era la niña que había visto un rato antes desde la terraza de mi habitación... Me sonreía y me hacia con la mano que la siguiera. No se, en ese momento no tuve miedo. Supongo que, el que fuera una niña no me impuso tanto miedo. Llegué a pensar que podría hasta ser una broma de mis superiores, que retorcida es la mente humana, no?.

Sí, seguí a la niña, comprobando que se alejaba del hotel, por una senda muy cercana a la playa. Que huevos le eché, de verdad y a que mala hora. Iba caminando tras la niña, a unos 9-10 mts. Hubo un momento que me entró algo de miedo, a ver que la senda se alejaba de la playa, en la completa oscuridad y sin un referente en la orientación. Supongo que "ella" lo notó, porque se giró y me sonrió diciéndome que no tuviera miedo. Al final del breve paseo llegamos a la parte oriental de la isla. La niña cuando salimos a un claro ya en la playa echo a correr hacia...... una barca, donde adivine varias personas subir. Yo ya no seguí. Me quedé observando como la niña subía el la barcaza esa, junto a mas gente. No pude adivinar cuantos iban en esa barcaza. Solo pude ver como en la tranquilidad del mar como se alejaba la barcaza, y como aquella niña se despedía de mi con la mano. Que mal, no sabia que era aquello, no sabia si debía ir corriendo al hotel y contar lo pasado, no sabia si aquello era real o que coño era..., el tema es que me acojoné y mucho al encontrarme solo, a un par de km del hotel. Salí a la playa y , a medio carrera, que al final se convirtió en carrera total e histeria, me encaminé al hotel, adivinando en la lejanía el resplandor del complejo. La avería por fin estaba arreglada. Conforme llegaba al hotel miraba hacia atrás, miraba al mar que lo tenia a la izquierda, miraba a todos los lados....

Llegué a mi habitación, Eridania durmiendo y la tele encendida, me acosté, y nada, desvelado, sin poder dormir. Al día siguiente no fui capaz de contarle nada a Eridania, ni a nadie. Hicimos lo que teníamos que hacer, y nos volvimos a Santo Domingo. Seguí con mi trabajo, y cuando tuve oportunidad busqué a Hurda, la amiga haitiana de Eridania, y le conté lo que me había pasado en Cayo Levantado. Teníais que haberla visto cuando le conté todo lo ocurrido. Solo os digo que se asustó mucho, que se tenía que ir un momento, que le esperara en mi piso, que vendría enseguida. Que mal rollo verla en ese estado, de verdad. Pasaron como dos horas cuando apareció Hurda con la señora mayor que estaba sentada en la butaca en la famosa misa palo. Lizzy se llamaba la anciana, que ya estaba enterada de todo lo que me había ocurrido por Hurda. La señora anciana me cogió la mano, y sentados uno frente al otro y sin soltarme la mano, me contó lo siguiente:
Esa niña que viste era mi nieta Liliana. En el verano de 1998 sus padres, junto a varios dominicanos, haitianos y cubanos, embarcaron al norte de Samaná dirección a Cayo Levantado, para hacer noche en esta islita para luego, en noche cerrada dirigirse a Puerto Rico en busca de mejor vida. De la balsera nunca se supo, dándoles el gobierno dominicano por desaparecidos, como cientos de personas que lo intentan cada año. Sin dejarme de acariciar mi mano, sacó una foto de ella junto a sus padres. Era ella, os lo juro. Era la niña que vi por tres veces. Me enseñó otra foto de la niña solamente, bien arreglada, peinada, la típica foto de pose, con un colgante tribal en el cuello algo curioso.

Mientras miraba las dos fotos y me invadía un ligero nerviosismo por lo vivido, Lizzy dejo mi mano, y mientras Hurda le ayudaba a levantarse, me dijo: " y ella te ha elegido para comunicarse con nosotros" Mira, os lo juro, conforme le di dos besos y se alejó de mi piso, ya estaba yo llamado a Eridania por teléfono, pidiéndole que llamara a Air Europa ( es mas barato de Iberia) para que me sacara el primer vuelo para España. Eridania no entendía nada, y no paraba de preguntarme porqué. Daba igual todo, yo me quería ir de ese país, yo no quería ser ningún portavoz de espíritus ni nada parecido. Llame a mis jefes y les comente que quería volver a España, que ya estaba un poco cansado de ese país después de estar en el mas de 5 meses. (Conforme llegué a España fui despedido, pero no viene al caso).

Eridania me consiguió vuelo para el 4 de noviembre del 2001 a las 17:30 desde el aeropuerto de Las Américas. Subí al avión y conforme despegábamos juraba dentro de mi no volver nunca mas a ese país. Eran 6-7 horas de vuelo, por lo que me quede frito enseguida. A Barajas fue a recogerme mi ex novia. Tras el pertinente abrazo y beso lo típico: "¿como te ha ido? ¿que me has traído?...... qué bonito colgante llevas, si que es chulo...." ¿Colgante?.... Sí, llevaba del cuello un colgante tribal muy cuco, que cuando me quite al verlo fue tal el susto que el grito que di alarmo a la gente que estaba en Barajas. No lo tiré, algo dentro de mi no me dejaba deshacerme de el, de verdad. Era el colgante que llevaba Liliana al cuello en aquella foto que me enseñó Lizzy
Han pasado casi 4 años, y me he decidido a contar lo que me pasó. Nunca me he atrevido a contar esto a nadie, y bajo el anonimato que da internet me he decidido a contarlo. El colgante aun lo conservo, metido en un joyero.

Lo relatado me aconteció en el año 2001 durante un viaje de negocios a república Dominicana. Sólo a mi novia he sido capaz de contar esto. No le encuentro ninguna explicación. He decidido enviárselo a uds por si a otra persona le ha ocurrido algo parecido.

Mientras Dormia

Una noche mientras dormía me ocurrió algo increíble. Llevaría un par de horas dormido cuando sentí una carga encima de mí, como si algo me aplastase contra la cama, intenté despertarme pero no podía, cosa extraña ya que tengo el sueño ligero y casi cualquier cosa me despierta fácilmente. Me esforzaba en despertarme pero no lo conseguía, era como si algo controlase esa fase del sueño no dejándome escapar de ella. Seguí sintiendo esa fuerza aplastándome, notaba como el colchón se hundía por el peso extra. Luché por despertarme pero era inútil, en sueños grité de rabia, cada vez con más fuerza. De repente oí mi grito, mis cuerdas vocales lo emitieron, conseguí que ese alarido pasase de la fase inconsciente a la consciente, en ese momento me desperté por el fuerte rugido que produje, de alguna manera traspasé esa barrera que separaba las citadas fases a través del chillido y conseguí acceder a la consciencia que me era privada. Raudo y totalmente despierto me dirigí al interruptor de la luz. Antes de encenderla vi un destello rojo en la oscuridad, también me pareció oír un pequeño murmullo, algo gutural.

Mi corazón latía apresuradamente, ya estaba totalmente consciente, y estaba seguro de no haber soñado ni el destello ni el murmullo. Sentí una presencia en la habitación, y no era mi miedo. Miré a todos lados, no vi nada. Al final desconcertado opté por dormirme de nuevo, yo no creía en lo sobrenatural, así que no le di mayor importancia. Seguí sintiendo la presencia, pero recurrí a mi mente científica decidiendo que alguna explicación lógica tendría todo eso, y la verdad importaba poco cual si asumía que era racional y no espiritual, así que resolví intentar dormir de nuevo. Lo conseguí al cabo de cierto tiempo.

Al poco volví a notar algo extraño, ya no era un peso que me aplastase contra el colchón, ahora era algo que tiraba de mí, sacándome de la cama y hundiéndome en el suelo, en una especie de inframundo siniestro. Pero tenía la sensación de que dejaba mi cuerpo atrás, me despojaban de él y me hundía en algo tenebroso. Otra vez no podía despertarme, veía una cegadora luz roja, y una pequeña sombra oscura que emitía un ruido parecido al de un perro iracundo. Grité de nuevo, di un golpe al aire con el puño hacia delante. Me desperté, no estaba en el suelo, estaba en mi cama, pero la mano me dolía, y no había la posibilidad de haber golpeado la pared ni nada, pegué al aire hacia delante, me desperté justo en ese momento, y el puño estaba en el vacío. Estoy seguro de no haber golpeado nada físico. La mano me dolía cada vez más, durante varios días tuve un pequeño moratón. Mi corazón latía cada vez más fuerte, pero ahora era por la rabia, noté que mis músculos se llenaban de una energía impresionante. Obviamente estaba produciendo una ingente cantidad de adrenalina. Mis ojos se colmaron de sangre, lo se porque me picaban intensamente, mi pecho se agrandó por el aire que cogieron mis pulmones, las venas de mis brazos se ensancharon, sentí que debía atacar aunque no sabía a que. Fue una sensación extraña, algo primitivo, como una presa que se siente acorralada y para defenderse se prepara a asestar un único golpe con toda su fuerza. En ese momento sentí como si pudiera tirar la pared de un solo puñetazo. Entonces la lámpara se movió en el techo, como si hubiera una corriente de aire, pero todo estaba cerrado. Luego un sonido en los libros de mi estantería. Y finalmente el silencio más absoluto. Dejé de sentir la presencia.

Algo vino a por mí una noche mientras dormía, lo se. No se que era, ni cuales eran exactamente sus intenciones. Pero si se una cosa. Volverá.

Accidente en santo domingo


Mis padres hicieron hace poco 25 años de casados. Para celebrarlo se fueron de viaje a Santo Domingo con unos tíos míos. En el hotel el guía turístico les dijo que si se encontraban a alguna persona malherida que no se pararan nunca a ayudarle por si algún familiar los veía y creía que habían sido ellos y podía vengarse allí mismo.

El caso es que un día mis tíos alquilaron un coche para dar una vuelta y mis padres se quedaron el hotel. Cuando mis tíos volvieron al hotel estaban blancos como la leche. En la carretera se habían cruzado con un hombre que estaba todo lleno de sangre y pedía ayuda. Como el del hotel les dijo que no pararan y que llamaran a la poli pues ellos siguieron. Pero a unos pocos metros decidieron dar la vuelta.

Cuando llegaron al lugar donde le habían visto el hombre ya no estaba. Se bajaron del coche y miraron. La carretera acababa en un barranco y allí había un coche volcado con alguien dentro.

Cuando se acercaron vieron que dentro del coche había una mujer que estaba muerta y el hombre que antes habían visto en la carretera.

Lo más extraño es que el coche estaba boca abajo y el hombre estaba en el asiento del conductor y con el cinturón bien puesto. Cómo llegó hasta allí es algo inexplicable.

No mires hacia atras

Alguna vez cuando tu estas en algún lugar solo ¿No sentiste que alguien te mira pero tú sabes que estás solo?

Bueno yo te diré la lo que te podría estar observando.
Hace algún tiempo un niño de 7 años llamado Antonni como todos los días iba de regreso del colegio hacia su casa por el mismo lugar, pero un día un perro negro lastimado de una pata se cruzo por su camino, Antonni conmovido fue tras el perro, lo siguió hasta un lugar desolado, y mientras el niño se dio la vuelta para ver donde estaba, el perro desapareció, entonces el niño perdido, fue en busca de ayuda para poder volver a su casa pero no encontró más que una pequeña casona, al ver que que anochecía se metió sin dudarlo, pero al entrar se dice que Antonni grito y grito de desesperación pero no había nadie para socorrerlo, pero ¿Por qué gritaba Antonni? Se dice que cuando entro a la casona una sombra sin cuerpo lo miro a los ojos con unos ojos amarillos, entonces Antonni se quedo petrificado del susto y murió.
Al día siguiente la policía junto a su madre lo fueron a buscar, y por la información que les dieron llegaron a la casona, apenas entraron vieron el cuerpo sin vida de Antonni en el suelo, pero lo mas extraño fue que al acercarse al cuerpo vieron que lo ojos de Antonni estaban de un color amarillo, los policías con un poco de miedo se lo llevaron. En el momento que iban de salida un policía miro atrás porque creyó que algo lo observaba, lo que vio fue dos pares de ojos amarillos ¿pero de quien eran ese par de ojos adicionales?, entonces el policía lleno de miedo no dijo nada, pero en el camino enloqueció y se suicido con su pistola pero nadie supo porque lo hizo.

Y ahora lo que te voy a decir no es un juego, cuando te encuentres solo y repites tres veces el nombre de Antonni en voz clara y fuerte sentirás que alguien te mira atrás tuyo, pero te aconsejo que no te des vuelta o podrías quedar marcado de por vida, yo lo intente apenas una vez, pero no lo hice directamente, sino a través de un espejo y lo que vi fue un par de ojos amenazantes color amarillos que me hipnotizaron por algunos segundos, de no haber sido por mi madre que llamo a la puerta tal vez jamás hubiera despertado.
Por eso te aconsejo no mirar hacia atrás, porque aunque no lo vi se dice que no solo te aparece un par de ojos, sino dos pares que se dice que un par son de Antonni, pero el otro par no se puede saber con exactitud pero se dice que son los mismos que miro Antonni antes de morir.


AHORA COMIENZA EL JUEGO... 3 DE ESTOS RELATOS SON HECHOS REALES... PERO CUALES? ESPERO QUE LES GUSTE


miedo

terror