SOL DE MEDIANOCHE - COMPLETO
Libro Saga Crepusculo - pov Edward.

Tengo Sol de Media Noche (Completo) y te lo muestro (CAP 19)

La continuación de sol de media noche sera noche entera
De esas intensas búsquedas y grupos de discusión encontré Sol de Medianoche Completo, si, ya se que solo hay oficial hasta el capitulo 12, pero esta es la continuación. Lamento que a Stephenie Meyer, le sigan currando con este libro, pero que se le hará. (Información Libre y sin ataduras)


Capitulo 19:
“La separación”
—Te quiero—, Dijo Bella con lágrimas en los ojos. —siempre te amaré, no importa lo que pase ahora.
Nos encontrábamos en el porche de su casa. Le había advertido que solo contaba con quince minutos para salir de casa.
Emmett y Alice vigilaban las inmediaciones. Aun no había rastro de James pero estaba seguro que en cualquier momento llegaría.
Me incline levemente hacia ella y le prometí que no le pasaría nada.
Quería envolverla entre mis brazos, protegerla de las sombras que nos amenazaban. Ahorrarle el sufrimiento que estaba por vivir.
—Bella date prisa—. Me miró intensamente y con las lágrimas contenidas en sus ojos se inclinó sobre sus pies y besó mis labios.
Demasiado efímero fue su contacto, demasiado cálidos y suaves sus labios. Demasiado rápido se dio media vuelta y dijo:
—Una cosa más, no hagas caso a nada de lo que me oigas decir ahora—
Sin mirarme propinó una patada a la puerta, la que se abrió con un estruendo.
Su padre se encontraba la sala y salto de la impresión.
— ¡Vete, Edward!—. Grito con todas sus fuerzas dandome un portazo en la cara.
Alice se encontraba detrás de la casa de Bella, estaba esperando por mí. Emmett recorría el perímetro cercano a la casa.
“Sin novedad”. Pensó mienstras se acercaba.
—Alice,— Le dije. —vigila hasta que salga por su ventana. Luego suban al jeep—.
La ventana de Bella permanecia abierta y ella se encontraba buscando algo debajo del colchón de su cama. Tome su pillamas que se encontraba en el suelo y lo metí en la maleta. Nos seria sumamente útil mas adelante.
— ¿Te ha hecho daño?—. Le preguntaba iracundo su padre.
No nos tomó demasiado tiempo armar su maleta. Bueno solo fue cosa de llenarla con lo primero que encontre a mano.
Charlie no paraba de gritar golpeando la puerta. En un minuto verdaderamente pensé que la derribaría.
—Estaré en tu coche, ¡venga!—. Le dije, pero ella se quedo quieta de pronto y tuve que empujarla para que abriera la puerta.
Ahora vendría la peor parte para ella. ¿Porque no podía tomarla y salir corriendo por la ventana?
Me escondí en su monovolumen esperando por ella.
“¡James!” Gritó la mente de mi hermana.
Justo en ese momento Bella salio de casa, dando fuertes gritos.
—Déjame ir, Charlie. No ha funcionado, ¿vale? De veras, ¡odio Forks con toda mi alma!.
Cualquier intención que hubiera tenido su padre de seguirla o detenerla quedaron ahí en el marco de la puerta.
James no se acercaría, había olido nuestra presencia y Bella corría con todas sus fuerzas hacia su coche.
Sus manos temblaban aferradas al volante. Su llanto fue transformándose en un sollozo desgarrador.
—Detente en el bordillo—. Le pedí.
—Pu-e-do con- ducir—. Dijo a duras penas. Su dolor calaba mi pecho y mi alma.
Tome su delicado cuerpo por la cintura. Mi pie ocupó su lugar en el acelerador y la levanté levemente para poder deslizarme en el asiento del conductor.
Sus manos estaban soldadas al volante pero con una caricia solté su agarre.
Por un momento nos quedamos así, ella protegida en mi regazo.
Suavemente la deposité en el asiento del copiloto.
Alice y Emmett ahora estaban muy cerca. Podía ver el Jeep por el espejo retrovisor.
“Edward” —. Llamó la mente de mi hermana mientras encendia los faros. “Nos sigue, le he visto, ahí en la orilla del camino—.
Bella dio un salgo al ver las repentinas luces tras nuestro.
—Es Alice—. Le dije, tomándola de la mano. Se encontraba nerviosa y asustada pero por lo menos ya no lloraba.
— ¿Y el rastreador? — Preguntó.
La tranquilice diciendo que James había llegado solo un poco antes de que ella saliera de su casa y que ahora nos seguía.
— ¿Podemos dejarle atrás? —.
—No—. Le dije queriendo que su vieja carreta fuera más rápida.
Podía ver entre los arboles como James apuraba su paso, casi dándonos alcance.
Alice aceleró, quedando a solo unos pocos metros. Emmett saco la mitad de su cuerpo por la ventana del copiloto y se dispuso a saltar.
Cuando James lo vio volando por el aire, hacia nuestro carro cambió de rumbo, adentrandose en el bosque.
El coche de Bella se sacudió con el impacto, provocando que ella lanzara un agudo grito.
Levanté mi mano, tapando su boca. Su respiración acelerada golpeaba mi palma.
— ¡Es Emmett! —. Le dije, tomándola ahora por a cintura y atrayendola hacia mi.
Me estremecí al sentir su cálido cuerpo contra el mio.
Prometí que todo estaría bien, mientras el pueblo quedaba atrás.
Si no fuera por esa chatarra que Bella insiste en llamar carro, habríamos llegado antes a casa de mis padres. Los arboles y sus sombras quedaban lentamente atrás.
Agradecí la presencia de mis hermanos más que nunca. De no ser por ellos estaba seguro que James no hubiera dudado en asaltar el coche.
Traté de que reconfortarla. Pero me era muy difícil fingir la sonrisa, sobre todo cuando le prometía que todo estaría bien.
Me miraba con ojos desesperados, tratando de creer en mis palabras. La futura separación le hería tanto como a mí.
¿Podría estar lejos de ella? Mi vida carecería de luz y sentido hasta que estuviéramos juntos otra vez.
—Nos reuniremos dentro de unos días—. Le dije, tratando de creer mas que nunca en mis palabras.
No habia nada que hubiera podido hacer para detener esto. Bella preguntaba por que le sucedía a ella. Pero su única culpa era tener aquel exquisito y deseable aroma. Pero aquello tampoco era su culpa en realidad.
Todo era culpa mía nuevamente. Si no hubiera retado a James quizás el no se hubiera encaprichado por Bella.
¿Pero que podía hacer? ¿Entregarla como ofrenda, en señal de bienvenida?
Para James era solo cosa de reto y desafio. No tenía sentido su existencia y ahora yo le había proporcionado la mayor y mas desafiantes de todas sus cacerías. Arrastrando en ello a Bella y a toda mi familia.
El no me consideraba un contrincante a su altura y la habría atacado sin pensarlo esta tarde.
Si el solo la persiviera como lo hacia yo, nos habriamos enfrentado a muerte sin pensarlo, de eso estaba completamente seguro. Y ahora no había mas salida que la muerte.
Ya estábamos llegando a casa de mis padres. Bella me miraba con ojos llenos de terror por lo que acababa de contarle. Pero recurrió a todo su valor para preguntar.
— ¿Cómo… se mata a un vampiro?—.
Bella, Bella. ¿Aquello era algo natural o se esforzaba para hacerlo?
—La única manera segura es cortarlo en pedazos, y luego quemarlos—. Le dije lo mejor que pude.
Pero sus acertadas preguntas no me daban tregua.
Quería saber si los otros lucharían al lado de James.
No esta seguro de Laurent, era una criatura oportunista, pero la hembra lucharía junto a James, de ello estaba seguro.
—Pero James y la mujer... ¿intentarán matarte? —. Me preguntó desesperadamente.
—Bella, no te permito que malgastes tu tiempo preocupándote por mí. Tu único interés debe ser mantenerte a salvo y por favor te lo pido, intenta no ser imprudente.
Ella no podía ver que James aun nos seguía, a lo lejos pero lo hacia. Le tranquilece diciendo que no asaltaría la casa, por lo menos no esta noche y no le daríamos aquella oportunidad.
James se detuvo unos metros antes de cruzar el río. Esperaría a Victoria antes de hacer algo.
Con el vehículo aun en marcha Emmett sacó a Bella del interior. Envolviéndola en sus brazos y apretándola contra su pecho.
“Uf”. Pensó mientras me lanzaba una rápida mirada. “Se siente como una estufa”.
Para entonces Alice se reunía con nosotros y en esa formación ingresamos rápidamente a la casa.
Laurent había venido a advertirnos sobre James. Pero no diría nada que yo no supiera ya.
—Nos está rastreando—. Le dije a mi padre.
Toda la familia se encontraba reunida en el primer piso.
Esme se sentía tranquila ahora que todos estábamos juntos.
Alice y Emmett se reunieron con mis otros hermanos.
Alice miró intensamente a Jasper tomándolo por las manos. El, inclinó su cabeza contra la de ella.
Cuanto tiempo había envidiado aquellas muestras de afecto. Y ahora que por fin tenía a mi compañera, la debía dejar partir para salvar su vida.
Mantenía aferrada la mano de Bella entre la mía, estrechándola suavemente.
Luego, ellos silenciosamente, subieron por sus cosas.
Algo parecido ocurrió con Emmett y Rosalie, solo que ella se encontraba a punto de unirse a James para acabar con Bella. Su mente escupía ponsoña y una sarta de blasfemias en contra nuestra.
— ¿Qué crees que va a hacer?—. Le preguntaba mi padre a Laurent.
El ya esperaba algo como eso, ya que James era una criatura acostumbrada a conseguir siempre lo que quería.
Este era el mejor juego de su vida.
Nosotros eramos sus contrincantes y Bella el premio.
Laurent estaba seguro que no podríamos contra el.
El odio inundó mi cuerpo. Pero no podía dejarme llevar por aquellos sentimientos. Nublarían mi razón y debía mantener la cordura, ser dueño de todos mis sentidos más que nunca. La vida de Bella y por consiguiente la mía, dependían de eso.
— ¿Estás convencido de que merece la pena?—. Dijo Laurent a mi padre mirando descaradamente a Bella.
Solté la mano la mano de Bella y me adelante interponiendo mi cuerpo entre ellos. El rugido que salió de mi pecho dió a entender que aquello estaba fuera de discusión.
—Me temo que tendrás que escoger—. Le dijo molesto mi padre.
Pero el había tomado su decisión mucho antes de que todo esto sucediera.
Estaba harto de James y de su forma de vivir. Ya no soportaba vagar descalzo por los bosques y llevar siempre harapos por ropa.
Sin embargo no lo enfrentaría. Se marcharía al norte; se uniría a Tanya y su aquelarre.
—No subestiméis a James. Tiene una mente brillante y unos sentidos inigualables. Se siente tan cómodo como vosotros en el mundo de los hombres y no os atacará de frente... Lamento lo que se ha desencadenado aquí. Lo siento de veras—.
Lo único que verdaderamente el sentía, era el no poder formar parte de nuestro grupo. No entendía el porque todos estábamos dispuestos a dar nuestras vidas por ella.
Tampoco entendía que el nuestro no era un aquelarre, era nuestra familia y Bella pertencía a ella.
—Ve en paz—. Le dijo mi padre despidiendose de el. Y de esa forma Laurent salió de nuestras vidas.
Carlisle quería saber a cuanta distancia estaba James. Esme no esperó mi respuesta y activó las persianas de seguridad.
—Está a unos cinco kilómetros pasando el río, dando vueltas por los alrededores para reunirse con la mujer—.
Les conté del plan que pensábamos llevar a cabo con la ayuda de Alice y Jasper.
— ¿Y luego?—.
—Le daremos caza en cuanto Bella esté fuera de aquí—. Le dije mirando a sus ojos, esperando su reacción.
Estaba listo para tomar a Bella y salir corriendo si mi padre se oponía. Pero su razón y su corazón iban tomados de la mano.
Comprendía, sabía que aquello era lo único que podíamos hacer. No solo por Bella, toda la familia estaba en peligro. James acabaría con cualquiera que se interpusiera en su camino.
—Supongo que no hay otra opción—. Dijo sombriamente mi padre. Que esa fuera la única y última salida le dolia de sobremanera.
Rosalie permanecía junto a Emmett. Me volví para pedirle que intercambiara sus ropas por las de Bella. Debíamos tratar de confundir a Jemes el mayor tiempo posible.
Pero ella se encontraba furiosa con nosotros.
— ¿Por qué debo hacerlo? ¿Qué es ella para mí? Nada, salvo una amenaza, un peligro que tú has buscado y que tenemos que sufrir todos—.
Emmett trato de tranquilizarla pero era inútil. Su cabeza hervía de rabia. Y no pretendía ayudarnos en nada.
Posiblemente ella misma le abriría la puerta a James para que ingresara a la casa.
Lo último que necesitaba en estos momentos eran las estupideces de Rosalie, no servía de nada tratar de hablar o pelear con ella, el tiempo era escaso y debíamos ver demasiados detalles.
Simplemente no valía la pena.
— ¿Esme?—. Le pregunte.
—Por supuesto—. Contestó mi madre. Tomando a Bella y corriendo al segundo piso.
Una vez que nos encontramos solos, mi padre habló.
—Rosalie, Edward es tu hermano y en esta familia nos protegemos mutuamente. ¿Qué harías tu, si fuera Emmett el que se encontrara en peligro? —
—¡No sería lo mismo!—.
—Es exactamente lo mismo. Bella es la compañera de Edward, el la ha escogido. Porque no quieres aceptar este hecho. Rosalie, no quiero decir algo de lo cual me arrepienta porque te amo, tu eres mi hija. Sin embargo si tengo que elegir, siempre eligiré lo correcto—.
Mi padre sufría enormemente al decir estas palabras.
Rosalie bajó la mirada, se sentía avergonzada y molesta. No quería molestar a Carlisle. Ella haría lo que el le pidiera, pero no aceptaría a Bella.
Por mi, estaba bien. No necesitaba que la tomara de la mano y salieran de compras. Seguramente de eso se querría encargar Alice. Pero me bastaba con que no le gruñiera siempre que la viera.
—Disculpa padre—. Le dijo ella. —Me comportare—.
Bien, una cosa menos de que preocuparme.
—Emmett, Edward preparaos—. Dijo mi padre. —Rosalie tu espera a Esme—.
Ya estaba todo dispuesto y sincronizado. Cuando bajaron Esme y Alice llevando por los codos a Bella.
Emmett, Carlisle y yo saldríamos primero en el Jeep para atraer a James. Luego Rosalie y Esme saldrían en el coche de Bella, atrayendo a Victoria. Eso dejaría a Bella, Alice y Jasper en libertad de movimiento. Debian viajar rápido y sin hacer ni una sola parada.
—Alice— Pregunto mi padre. —, ¿morderán el cebo?—.
Alice cerró los ojos y me sumergí en sus visiones…
Vi a James oculto en el bosque, no muy lejos, esperando por nosotros. Muy cerca de el se encontraba Victoria. Ella se encontraba agazapada a los pies de un árbol. Al vernos se incorporó de golpe. James le sonreía mientras se lanzaba tras nosotros.
Unos segundos después ella hacía lo mismo tras el monovolumen.
—Vamonos—. Dijo mi padre.
Bella permanecía junto a Esme y corrí hacia ella.
Aquello me parecía una pesadilla, si no hubiera sido capaz de razonar, hubiera jurado que era una pesadilla.
Bella llevaba las ropas de Esme, demasiado grandes para ella. Tenía los ojos llenos de lágrimas, su cabello estaba todo alborotado pero aun así era la criatura más hermosa que yo había visto en toda mi existencia.
La apreté levemente contra mi pecho, apoyando mi rostro en su cabello. Inspiré profundamente. El dolor en mi garganta no era nada en comparación al que sentía en mi corazón.
Quería parar el tiempo, que en un segundo ya no existieran paredes, ni familia, ni malditos vampiros sicópatas asechando por nosotros.
Tomé su rostro entre mis manos, grabando cada detalle en mi mente. Podía ver mi reflejo en sus ojos, los que me miraban con una mezcla de temor y angustia.
Me incliné para besarla por última vez. Si algo salia mal aquel sería mi último beso.
No pude pronunciar palabra alguna. Sentía un nudo en la garganta. Además que se puede decir en estas circunstancia. ¿Cuidate? Que estúpido sería.
Lentamente dí media vuelta. Ahí en sus labios quedaba todo lo bueno, todo lo humano que albergaba en mí ser.