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Leyendas Urbanas y Mitos Argentinos

“hombres-gato"


Esta extra√Īa enumeraci√≥n de apariciones de seres con un comportamiento y una morfolog√≠a que los identifica m√°s como ‚Äúelementales‚ÄĚ o producto de una actividad go√©tica que como animales o humanoides de origen y evoluci√≥n netamente natural no puede quedar completa sin la menci√≥n de lo que entonces conmocion√≥ a una populosa localidad del sur del conurbano bonaerense: la ciudad de Quilmes, extendi√©ndose hasta San Francisco Solano y Rafael Calzada. Se trata de la aparici√≥n de los que fueron llamados, en su momento, ‚Äúhombres gato‚ÄĚ.
La historia comenz√≥ en realidad en las p√°ginas policiales de los peri√≥dicos, cuando se inform√≥ de ataques sexuales a varias j√≥venes de la zona por parte de ‚Äúuno o m√°s individuos disfrazados‚ÄĚ; altos, de m√°s de ciento ochenta cent√≠metros estando, al parecer, cubiertos de pelaje oscuro, y adem√°s lo que llamaba la atenci√≥n de los investigadores era la incre√≠ble agilidad de que hac√≠an gala.
En efecto, cuando las tropelías se sucedieron en demasía, la policía comenzó a tender los cercos con vistas a capturarlos. Pero esto sólo evidenció la habilidad de que eran poseedores, pues sus escapes de redadas prácticamente perfectas eran impresionantes. En ocasiones, se afirmaba que uno de estos seres había sido rodeado en un terreno baldío, aparentemente escondido entre los matorrales, pero cuando treinta o cuarenta hombres cargaron sobre ese punto se encontraron con la sorpresa de que el ente se había esfumado.
A medida que pasaba el tiempo las apariciones se multiplicaron. Lo que dio la pauta de que se lidiaba con un n√ļmero significativo de seres ‚Äďse habl√≥ de hasta un centenar‚Äď era que en una misma noche eran m√ļltiples las observaciones en puntos muy alejados. Los vecinos, al observar la impotencia policial, comenzaron a tomar sus propios recaudos, se armaron, y la emprendieron a tiros con todo bulto que se moviera en la noche.
Algunos de estos casos son interesantes. En una ocasi√≥n, por ejemplo, una familia escuch√≥ aterrada c√≥mo algo golpeaba y ara√Īaba su ventana. Sus gritos alertaron a algunos vecinos, quienes salieron a la calle con tiempo de observar c√≥mo una delgada silueta peluda y negruzca ganaba la oscuridad. Dos de estos observadores estaban armados, por lo que se echaron en persecuci√≥n del ser, dispar√°ndole a distancias no superiores a cinco metros. Dos veces, seg√ļn los testimonios, el ente cay√≥ al suelo por el impacto de los balazos pero en ambos casos se levant√≥ y continu√≥ corriendo como si nada le hubiese afectado.
Corr√≠a 1985 y por ese entonces me encontraba yo dictando cursos para varios alumnos que ten√≠a en la zona, por lo que no pude permanecer ajeno a los hechos. Consult√© a la polic√≠a local, pero ante la imposibilidad de obtener mayor informaci√≥n (hab√≠a, seg√ļn me informaron, √≥rdenes expresas de que ning√ļn civil participara en las redadas, aun en el caso de que fuese periodista o investigador) me resign√© a enterarme de m√°s por los canales convencionales. El tiempo, sin embargo, me reservaba una sorpresa.
Un hecho sugestivo que ocurr√≠a en la zona por ese entonces era el desmesurado incremento de lo que la gente del lugar llamaba ‚Äúposesiones‚ÄĚ. Sacerdotes cat√≥licos, pastores evangelistas y oficiantes umbandistas (que en el lugar pululan) recib√≠an una media muy superior a lo normal de solicitudes diarias para exorcizar personas o viviendas.
Cre√≠a yo entonces que el fen√≥meno de los ‚Äúhombres gato‚ÄĚ se deb√≠a quiz√°s a un grupo bien organizado y entrenado de individuos que buscaban aterrorizar esos parajes con fines desconocidos. O quiz√°s no tanto: hab√≠a recibido informaciones de buena fuente de que en las cercan√≠as del epicentro del fen√≥meno se hab√≠an instalado recientemente varios ‚Äúterreiros‚ÄĚ de una nueva agrupaci√≥n de Umbanda cuyos integrantes directivos acababan de llegar de la hermana rep√ļblica del Uruguay.
Incluso se me acercaron ‚Äďatemorizados‚Äď testigos de extra√Īos ritos en bosquecillos aleda√Īos a los centros poblados como, por ejemplo, el llamado ‚ÄúMonte de los Curas‚ÄĚ en San Francisco Solano. Y como el ‚Äúexorcismo‚ÄĚ ‚Äďadecuadamente arancelado‚Äď era el negocio principal de esta gente, pensaba yo que todo muy bien pod√≠a deberse a una t√°ctica genialmente montada con miras a asegurarles dividendos por largo tiempo.
Pero entonces ocurri√≥ algo que me oblig√≥ a cambiar mis puntos de vista. Una de estas familias con ‚Äúpose√≠dos‚ÄĚ en su seno, a quienes les fui recomendado, requirieron mi opini√≥n. En este caso deb√≠a ocuparme de una ni√Īa, hija de los due√Īos de casa que todas las noches, exactamente a las dos de la ma√Īana comenzaba con sus crisis caracterizadas por gritos ininteligibles, llanto, convulsiones y taquicardia. Los m√©dicos y un psiquiatra consultados hab√≠an arriesgado los diagn√≥sticos convencionales, pero hasta ese momento hab√≠an fracasado en la terap√©utica. De all√≠, la intenci√≥n de los directos afectados en consultar a un parapsic√≥logo.
As√≠ es que una noche decid√≠ montar guardia en la vivienda de la familia "C." (guardo reserva sobre sus nombres por su expreso pedido) junto a los padres de la muchacha y otros dos hombres, t√≠os de √©sta. A las once de la noche la ni√Īa se dirigi√≥ al humilde dormitorio y concili√≥ r√°pidamente el sue√Īo. Los dem√°s, en tanto, permanecimos en la cocina, conversando, bebiendo caf√© y turn√°ndonos en vigilar a la aparente afectada.
A medida que nos acerc√°bamos a las dos de la ma√Īana la tensi√≥n, aunque disimulada en los comentarios, indudablemente iba en aumento. Exactamente a las dos, la ni√Īa comenz√≥ a gritar. Y en tropel nos dirigimos los cinco al dormitorio.
Elena (uso su nombre de pila) dorm√≠a y gritaba en sue√Īos. Pero mi atenci√≥n fue capturada en realidad por lo que ocurr√≠a fuera de la casa o, mejor dicho, sobre ella; en el techo se escuchaban pesadas pisadas como si un hombre caminara en c√≠rculos. Uno de los hombres corri√≥ a buscar un arma, mientras los dem√°s hicimos lo propio hacia la √ļnica ventana de la habitaci√≥n.
En aquel momento, ‚Äúeso‚ÄĚ (lo que fuera) aparentemente se dej√≥ caer desde el techo al suelo, frente a esa peque√Īa ventana y muy cerca de ella; tan cerca que yo mismo, circunstancialmente a la cabeza del grupo, s√≥lo vi una sombra que cubr√≠a las estrellas ‚Äďlo √ļnico visible en una noche oscura como la tinta‚Äď y un gran cuerpo peludo cubriendo la misma.
Mi reacci√≥n fue absolutamente instintiva: diez a√Īos de pr√°ctica en artes marciales hacen que muchos reflejos sean condicionados y ante el peligro el instinto de hu√≠da se transforma en un instinto de ataque: me tend√≠ hacia delante, descargando con mi pu√Īo izquierdo un golpe sobre ese torso oscuro. Hoy, en situaci√≥n de fr√≠o observador, entiendo que lo m√≠o fue una estupidez.
Lo cierto es que bajo mi mano sentí una sensación repugnante; era un cuerpo muy frío, mucho más de lo que su presunción de mamífero daba a suponer, increíblemente blando; en este sentido la imagen táctil más aproximada que puedo dar es una bolsa de cuero rellena con gelatina. Las cerdas eran duras, y casi perpendiculares a la piel, o al menos así me pareció. Sorpresivamente, el ser se desplazó hacia una esquina de la casa, de forma que al asomarnos por la ventana ya le habíamos perdido de vista.
Salimos a la carrera. Yo me asom√© por la ventana, pero el verdadero barrial que rodeaba a la vivienda ‚Äďhac√≠a varios d√≠as que llov√≠a intermitentemente‚Äď no permit√≠a distinguir huella apreciable alguna.
En ese momento comprend√≠ que, fuese lo que fuera el extra√Īo ser, estaba estrechamente ligado a los pensamientos de Elena y, qui√©n pod√≠a dudarlo, nadie pod√≠a estar tranquilo respecto de su seguridad.
Pero hay algo m√°s. En esos d√≠as, pobladores de la zona completamente aterrorizados y desilusionados por los fracasos en la investigaci√≥n policial comenzaron a solicitar en gran n√ļmero el apoyo de profesionales en parapsicolog√≠a, buena parte de ellos provenientes de localidades muy alejadas del epicentro de los hechos (lo que invalida la suposici√≥n de que los propios colegas zonales incentivaran los rumores con fines monetarios).
Me consta que muchos de ellos tambi√©n interpretaron a los ‚Äúhombres gato‚ÄĚ como subproducto o consecuencia de actividades go√©ticas (obs√©rvese que ten√≠an, morfol√≥gicamente y en cuanto a sus conductas, gran parecido a s√ļcubos, los demonios medioevales que se materializaban para atacar sexualmente o perturbar la paz espiritual de los hombres): la violenta desaparici√≥n de los fen√≥menos unos d√≠as m√°s tarde, casi tan violenta como fue su irrupci√≥n en las vidas de estas gentes sencillas, me ha convencido de que fue el esfuerzo ps√≠quico conjunto de un n√ļmero grande de entrenados expertos lo que puso fin a esta pesadilla. Leyendas Urbanas y Mitos Argentinos
La Luz Mala

Nuestro interior provinciano es muy lindo en paisajes y bellezas naturales, pero m√°s bondadosa ha sido la naturaleza con el hombre que habita en esas "soledades"; en esa eterna quietud y paz. Soledad que se convierte en compa√Ī√≠a para el esp√≠ritu, que le infunde melancol√≠a y le fortifica el alma. Pero no siempre hay tranquilidad en esos parajes; las corridas, los velorios, las fiestas religiosas y las supersticiones mantienen inquieto al hombre de cerro y de campo y le tornan divertida su mon√≥tona vida.
La riqueza cultural de nuestra gente es inimaginable; resultado de la fusi√≥n de las antiguas culturas abor√≠genes, del cristianismo, de las soledades y desventuras que en el marco geogr√°fico se desarrollaron a trav√©s de a√Īos y a√Īos. Un tesoro que el hombre de la ciudad por su vida agitada y sofocante muchas veces no conoce, y que forma parte de nuestra tradici√≥n.

Entre las supersticiones y leyendas de la gente del campo o de los cerros est√° la de la "luz mala" o "Farol de Mandinga", mito con trascendencia religiosa que se extiende por casi todo el Noroeste Argentino.
En algunas √©pocas del a√Īo (generalmente las m√°s secas) se suelen ver de entre las pedregosas y √°ridas quebradas de los cerros del oeste tucumano (Mala Mala, Nu√Īorco, Mu√Īoz, Negrito, Quilmes, etc), a la oraci√≥n - de tarde -, o cuando los √ļltimos rayos del sol iluminan las cumbres de los cerros y el intenso fr√≠o de la noche va instal√°ndose en los lugares sombreados, una luz especial, un fuego fatuo; producto de gases exhalados por cosas que se hallan enterradas conjugados con los factores clim√°ticos; a ella - con terror y morbosidad - los lugare√Īos denominan "luz mala" o el "farol del diablo".
El d√≠a de San Bartolom√© (24 de agosto) es el m√°s propicio para verlos, ya que es cuando parece estar m√°s brillante el haz de luz que se levanta del suelo y que, por creencia general, se debe a la influencia maligna, ya que popularmente estiman que es el √ļnico d√≠a en que Lucifer se ve libre de los detectives celestiales y puede hacer impunemente de las suyas (Ambrosetti, "Supersticiones y leyendas".

La luz es temida tambi√©n por que imaginan ver en ella el alma de alg√ļn difunto que no ha purgado sus penas y que, por ello, sigue de esa forma en la tierra.
Generalmente nadie cava donde sale la luz por el miedo que √©sta superstici√≥n les ha producido, los pocos que se han aventurado a ver que hay abajo de la luz siempre han encontrado objetos met√°licos o alfarer√≠a ind√≠gena - muchas veces urnas funerarias con restos humanos, lo que aument√≥ el terror- que al ser destapada despide un gas a veces mortal para el hombre, por lo que los lugare√Īos aconsejan tomar mucho aire antes de abrir o sino hacerlo con un pullo - manta gruesa de lana - o con un poncho, de suerte que el tufo no llegue a ser respirado.
Debido a la continua migración a las ciudades y centros poblados, y por constante progreso estas leyendas van quedando reservadas solo para los mayores; la juventud se preocupa por otras cosas que estima más importante.-

La Mulanima
También llamada Alma-mula, este engendro es una mujer condenada por pecados muy graves en contra del pudor. Galopa por los campos haciendo un ruido metálico estruendoso - como si arrastrara cadenas -; echa fuego por la boca, los ollares y los ojos y mata a la gente a dentelladas o a patadas. Se la ve sólo de noche y su apariencia es la de una mula envuelta en llamas..

En Tafí del Valle se ha encontrado, en la "Ruta de Birmania" (camino que lleva al Ojo de Agua y que pasa por detrás de la Loma del Pelao), una piedra con una pisada de este animal.
Se comenta que s√≥lo un hombre con mucha Fe o muy valiente puede escapar de su infalible ataque. Para repelerla o defenderse se debe repetir tres veces "Jes√ļs, Mar√≠a y Jos√©".

Algunas personas dicen que el Alma-mula es el Diablo mismo.

El Pombero

Es muy parecido al Duende, pero a diferencia de aquel, se lo ha visto muy pocas veces.
Tiene los pies al rev√©s para dificultar su b√ļsqueda. Puede tomar la forma de cualquier animal. Seg√ļn Bossi, a la distancia parece un carpincho parado en las patas traseras, sus ojos no son como los nuestros, sino chatos, como los del sapo, y con cejas de pelo largo.
Mira fijo igual que las lechuzas. Tiene la boca grande y alargada y sus dientes son muy blancos.
Se dice que es el due√Īo de los p√°jaros y del sol y se√Īor de la noche.
sale a pasear en los meses de Octubre y Noviembre, cuando empieza el calor

Cuentan que una vez, el Pombero se enoj√≥ con un hachero de la provincia de Formosa: Marco Gavasa, lo sac√≥ del rancho con cama y todo durante la noche y lo dej√≥ en medio del monte. Esto mismo se repiti√≥ durante varias noches hasta que una vuelta lo golpe√≥ y lo dej√≥ paral√≠tico. Marco Gavasa muri√≥ a los 86 a√Īos en el a√Īo 1972.
Quiere a los chicos buenos y golpea a los malos. Cuando uno le imita el grito o el silbido, éste le contesta en forma enloquecedora. Dicen que se lo ahuyenta con ajo.
Los Fantasmas del Subte

Varias historias circulan en torno a los subterráneos de la ciudad de Buenos Aires, que tienen como escenario principal las estaciones de la línea A, la primera de la red inaugurada en 1913, que actualmente une Plaza de Mayo con Primera Junta.

Una de ellas cuenta que un antiguo operario de la estaci√≥n S√°enz Pe√Īa concurri√≥ a los sanitarios en horas de servicio y encontr√≥ en ellos a un hombre degollado sobre un charco de sangre. De inmediato el atribulado empleado dio el alerta al personal de seguridad de la estaci√≥n, quien acudi√≥ r√°pidamente a inspeccionar el lugar, encontrando el sitio en perfectas condiciones y sin ning√ļn rastro de violencia. El veredicto fue un√°nime: se trataba de una alucinaci√≥n.

Al d√≠a siguiente, volvi√≥ a repetirse la situaci√≥n, aunque el protagonista fue esta vez otro empleado. Durante largo tiempo, muchos fueron los trabajadores que afirmaban haber visto al degollado en el ba√Īo de esa estaci√≥n.

Otra historia de aparecidos tiene como escenario el tramo comprendido entre las estaciones Alberti y Pasco, aunque su figura central esta vez es una extra√Īa mujer en traje de novia. Cuentan los dichos que se trata del fantasma de una joven a la que su prometido abandon√≥ ante el altar, circunstancia por la cual la muchacha habr√≠a salido intempestivamente de la iglesia y se habr√≠a arrojado a las v√≠as del tren. Otra versi√≥n, m√°s rom√°ntica a√ļn, se√Īala que la ceremonia del casamiento se realiz√≥ pero al tratarse de una uni√≥n concertada por los padres de los novios, la muchacha prefiri√≥ suicidarse al salir de la iglesia antes de contrariar su propia voluntad.

El colectivero

Una noche en Rosario (provincia Argentina), enfrente del cementerio "El Salvador", un colectivero (chofer de ómnibus) de la línea "114" iba conduciendo de noche medio dormido, de pronto, ve impotente como una chica se le cruza velozmente frente al ómnibus y este la arroya.

El colectivero asustado por lo sucedido y lo tétrico de el lugar decide retroceder, esquivar el cadáver de la chica y escapar. Luego de unos minutos de ir a toda velocidad y no detenerse en sus paradas normales, completamente histérico ve por el espejo retrovisor, que la chica que había arrollado está sentada en el ultimo asiento mirándolo fijo y llorando. tanbien esta la historia creo que era de la misma linea que subia una anciana al colectivo y despues cuando llegaban ala estacion,la anciana desaparesia


El castillo de los amantes tr√°gicos

En Campana al 3200, cerca de las v√≠as, se alza el enigm√°tico ‚ÄúCastillo de los Bichos‚ÄĚ, llamado as√≠ por las molduras con formas de animales. A principios del siglo XX perteneci√≥ a la familia italiana Giordano. Luc√≠a, la √ļnica hija, conoci√≥ a un violinista, Angel Lemos y el romance no tard√≥ en surgir. Se casaron el 1¬į de abril de 1911 y cientos de invitados disfrutaron del banquete.

Hacia la madrugada, la pareja advirtió que el auto que los debía trasladar no estaba en la puerta, sino unos pasos más allá de la casona, cruzando las vías: un detalle que se convirtió en tragedia, ya que un tren los arrolló. Isabelino Espinosa, de la Junta de Estudios Históricos de Villa del Parque, cuenta que los ocasionales ocupantes de la casona salían despavoridos, asustados por los gritos desgarradores de una joven mujer y un violinista.



Se buscan los ojos de un hombre

Por los vagones de la línea Mitre deambulaba un hombre sin párpados.

Seg√ļn dicen, siempre sub√≠a o bajaba del tren en la Estaci√≥n Coghlan y muri√≥ en circunstancias de lo m√°s raras. Para algunos, contrajo una terrible infecci√≥n en los ojos. Para otros fue v√≠ctima de un accidente o, peor a√ļn, se suicid√≥ arroj√°ndose a las v√≠as. Barrantes y Coviello cuentan que, cuando investigaron este mito, les llam√≥ la atenci√≥n encontrar que de las ocho personas que estaban en el and√©n, seis de ellas miraban los rieles, como si estuvieran buscando los ojos del hombre sin p√°rpados, a los que algunos les atribuyen poderes.

Bueno eso fue todo proximamente otro post sobre leyendas y mitos extranjeras

11 comentarios - Leyendas Urbanas y Mitos Argentinos

el_sandia +2
yo venci a todas esas criaturas durante una expedicion que hice hace 3 a√Īos. algun dia revelare los detalles de esta pero por ahora quiero guardarmelos para mi mismo.
paco_el_mariachi
la llorona se robo a mi hermanito pedro
todos los dias rezo a la virgensita santisima para que me lo devuelva
Quesocamo +1
el_sandia dijo:yo venci a todas esas criaturas durante una expedicion que hice hace 3 a√Īos. algun dia revelare los detalles de esta pero por ahora quiero guardarmelos para mi mismo.


Jaja ¬Ņrecuerdas esos d√≠as? Fue pan comido, ¬ŅTe acuerdas cuando tome por la cuenca donde deb√≠an ir los ojos al hombre sin parpados y comenc√© a golpearlo contra el suelo desaforadamente ? El √ļnico poder que llego a mostrarme fue el de hacerse en sus pantalones fantasmales jaja.Era escoria.
el_sandia +1
Quesocamo dijo:
el_sandia dijo:yo venci a todas esas criaturas durante una expedicion que hice hace 3 a√Īos. algun dia revelare los detalles de esta pero por ahora quiero guardarmelos para mi mismo.


Jaja ¬Ņrecuerdas esos d√≠as? Fue pan comido, ¬ŅTe acuerdas cuando tome por la cuenca donde deb√≠an ir los ojos al hombre sin parpados y comenc√© a golpearlo contra el suelo desaforadamente ? El √ļnico poder que llego a mostrarme fue el de hacerse en sus pantalones fantasmales jaja.Era escoria.


no fue exactamente lo que paso, pero +10
Quesocamo +1
el_sandia dijo:
Quesocamo dijo:
el_sandia dijo:yo venci a todas esas criaturas durante una expedicion que hice hace 3 a√Īos. algun dia revelare los detalles de esta pero por ahora quiero guardarmelos para mi mismo.


Jaja ¬Ņrecuerdas esos d√≠as? Fue pan comido, ¬ŅTe acuerdas cuando tome por la cuenca donde deb√≠an ir los ojos al hombre sin parpados y comenc√© a golpearlo contra el suelo desaforadamente ? El √ļnico poder que llego a mostrarme fue el de hacerse en sus pantalones fantasmales jaja.Era escoria.


ESO FUE exactamente lo que paso NO HAY OTRA HISTORIA ES LA UNICA ALTERNATIVA, EN TODOS LOS UNIVERSOS CONOCIDOS, pero EL POST ASCO DA COMO TU CARA DIARREICO DE MIERDA --1000000
xJuan10000x -1
uy que miedo al estilo de uy los alemanes
http://www.youtube.com/watch?v=snnRfpMKr-E
Quesocamo +1
el_sandia dijo:buen post +12


Ese numero dejo de usarse. Le recomendaría que se informe. Como Pluton dejo de ser planeta , el 12 dejo de ser un numero para pasar a ser escoria binaria.