Jugando en el bosque mientras las hadas están

Las Hadas de Cottingley son una serie de cinco fotografías tomadas por Elsie Wright y Frances Griffiths, dos jóvenes primas que vivían en Cottingley, cerca de Bradford (Inglaterra). Estas imágenes representaban a las dos realizando actividades con supuestas hadas. En 1981 las dos mujeres admitieron haber falsificado todas las fotografías excepto una, pero insistieron en que realmente habían visto las hadas.

LAS FOTOS



La primera fotografía fue tomada por las chicas en el Arroyo Cottingley y muestra a Frances mirando a la cámara mientras un grupo de hadas baila en una ramas en primer plano. Algunos fotógrafos de la época examinaron las fotos y las declararon verdaderas, pero los laboratorios Kodak se negaron a autentificarlas, alegando que había muchas maneras de falsificarlas.:


Las hadas existen... o existían


Esta fue la segunda foto::


fotografías



Después de la primera tanda, una vez que se despertó el interés público procedieron a realizar una nueva sesión de fotos, aunque sólo obtuvieron dos:

hadas

niñas


La quinta y última de las fotografías de las hadas se considera a menudo la más sorprendente. Conan Doyle incluyó en su libro La llegada de las Hadas una detallada descripción de la imagen:

Sentada en el lado superior izquierdo con las alas desplegadas hay un hada descubierta aparentemente considerando si es hora de levantarse. Una madrugadora de mayor edad se ve a la derecha dotada de un pelo abundante y una alas magníficas. Su cuerpo ligeramente denso se puede alcanzar a ver dentro de su traje de hada.


Conan Doyle



Una tarde de julio de 1917, dos niñas en Cottingley, un pueblo al norte de Inglaterra, vieron hadas en su jardín y las fotografiaron. O, al menos, eso es lo que ellas contaron. El mismísimo autor de Sherlock Holmes, Sir Arthur Conan Doyle, presentó aquellas fotografías al público como prueba irrefutable de que las hadas existían y aquel acontecimiento dio la vuelta al mundo.
Cottingley empezó a recibir visitantes y a conocerse como Fairyland (Tierra de las Hadas). Hasta el conductor local de autobús gritaba «¡Fairyland!» para avisar a los pasajeros de que habían llegado a su destino.
Las autoras de las misteriosas y polémicas fotografías fueron Elsie Wright, de 16 en compañía de su prima Frances, de tan solo 10 años, con la cámara de su padre. Durante casi 70 años, la historia de aquellas imágenes fue el secreto mejor guardado. A los 85 años de edad, Elsie contó la verdad. ¿O no era toda la verdad?


Todo ocurrió durante la primera Guerra Mundial. Frances había llegado de Sudáfrica con su madre para pasar una temporada con Elsie. Una tarde volvieron corriendo del jardín diciendo que habían visto hadas cerca del riachuelo y las habían fotografiado.
El padre de Elsie, Arthur Wright, al revelar las fotografías pensó desde el primer momento que eran falsas y le prohibió a su hija que hiciese más. Estaba atemorizado, pensando que podrían acusarles de fraude. En cambio, Polly, la madre, sí creía a las niñas.


Elsie tenía un gran talento para el arte, pero su padre dijo que estaba fascinado de que una persona tan inteligente como Conan Doyle se hubiese dejado engañar por su «¡Elsie, que es la última de la clase!».
Elsie había estado trabajando en un laboratorio fotográfico y en una fábrica de postales en la que creaba composiciones de los soldados fallecidos con sus seres queridos. En 1983, dos años antes de morir, Elsie explicó en un programa de la BBC que las hadas de las fotos eran papeles recortados y sostenidos con alfileres para sombreros. Sin embargo, su prima contaba algo muy distinto. Frances sostuvo siempre que algunas fotos eran reales y que ella había visto hadas y había jugado con ellas en el jardín.


En 2004, entrevistaron a Maurice Atack, el hijo de una compañera de clase de Elsie: Elsie «solía dibujar hadas por todas partes en su cuaderno de ejercicios, así que era una niña muy artística... Las recortaron y las engancharon en alfileres y en los árboles y nadie fue capaz de averiguar cómo lo habían hecho», dijo Maurice a la BBC.
Margaren Krupa, una mujer de Cottingley entrevistada en 2004, dijo: «Me gustaría pensar que hay hadas. Todos llevamos a un niño dentro, ¿no? En nuestro corazón, todavía somos niños, ¡aunque yo tengo ya más de 60 años!». Margaret, de hecho, nunca se creyó la confesión de Elsie: «Sería muy, muy difícil hacer fotos de hadas clavadas en alfileres sin que se notara»
.



---------------------------------------------
Personalmente, me parece curioso y hasta irónico que justamente hayan engañado (o se haya dejado engañar) el mismísimo padre del detective Sherlock Holmes


parece que hace falta aclarar: Obviamente que no pretendo que se lo crean... lo comparto porque me pareció una historia curiosa e interesante...