El nuevo año a punto de comenzar anticipa la particularidad de ser el último de la era humana, ya que está previsto que el 21 de diciembre de 2012 (en horario a confirmar) el mundo sea destruido por algún cataclismo que no va a dejar nada en pie. El desastre será producido por la inversión de los polos terrestres, el impacto de un meteorito de los que andan como locos por el espacio, el acercamiento del planeta Hercóbulus o algún otro incidente de similares características devastadoras.


Año nuevo ¿último año?
“Si no fuera que no va a quedar nadie para recordarlo, podría asegurarse que va a ser un año inolvidable”, aseguró el apocalíptico ecuatoriano Armagedón Silvera Méndez, quien ya predijo cinco destrucciones de mundo (que por diversas razones ajenas a su voluntad no se concretaron).
Respecto a las consecuencias del fin del mundo en la Argentina, el experto ecuatoriano sostiene que, a diferencia de lo que sucede con otras crisis, esta vez el país no va a quedar al margen de lo que ocurra. “Se trata del fin del mundo, no del fin del Primer Mundo, como piensan algunos funcionarios en la Argentina”, aseguró. En ese sentido, consideró que para tener una idea aproximada de lo que ocurriría con el cataclismo, los argentinos deberían recorrer por estos días la ciudad de Córdoba de noche, ya que la falta de alumbrado público y semáforos anticipa la “oscuridad impenetrable” y el “caos en el mundo” que anuncian los profetas. “A su manera, el ex intendente Daniel Giacomino preparó a los cordobeses para la gran tribulación; fue un adelantado, pero, como todo visionario, también fue un

incomprendido”, finalizó el ecuatoriano.

Si bien no es la primera vez que se anuncia el Apocalipsis, en este caso el vaticinio fue realizado por los mayas, que tienen fama de “ser buenos” para los cálculos, razón por la cual es totalmente lógico considerar que esta vez no zafamos.
Frente a esta certeza, por cierto compleja y perturbadora, lo principal es no desanimarse y encarar 2012 con buen espíritu y optimismo, sin pensar en la convulsionada jornada del 21 de diciembre que se preanuncia.
Por cierto que hay que tomar algunos recaudos como, por ejemplo, no lanzarse a ningún proyecto a largo plazo, ya que a la humanidad le quedan sólo 12 meses por delante. Esta recomendación está dirigida, por caso, a los directores técnicos de fútbol que, cuando asumen al frente de un equipo, sostienen que sus gestiones implican planificaciones “a largo plazo”.
Es evidente que estos entrenadores deberán optar necesariamente por el cortoplacismo, tanto para lo que resta de la temporada 2011-2012 como para lo que logre jugarse de la 2012-2013, que quedará inconclusa por la hecatombe mundial.
Del mismo modo, quienes planteen empezar a construir o ampliar sus residencias, lo más conveniente es que inviertan ese dinero en otras cuestiones. En resumidas cuentas, no vale la pena edificar ni una medianera, si se considera que va a quedar totalmente en ruinas.
El tema está, entonces, en dónde o en qué invertir. Los incorregibles argentinos optarán seguramente por refugiarse en el dólar, ya que frente a la inminencia (imaginaria o no) de una crisis siempre se sienten más seguros apostando a la moneda norteamericana, aun cuando se trate del fin de los tiempos.
Sin embargo, los asesores más sensatos recomiendan aprovechar y salir a conocer el mundo antes de que se destruya, o darse lujos como comprar autos de alta gama, un piso en Puerto Madero, una casa en un country, etcétera, todo a crédito y pagadero en los próximos 10 años. Con suerte se alcanzarán

a pagar algunas cuotas antes de que desaparezcan las deudas (junto con los deudores y los acreedores... y los bienes comprados).

Frente a este panorama, quienes aparecen a la cabeza de los sectores preocupados por el fin de los tiempos son los fabricantes de almanaques. En ese sentido, el titular de la Cámara Argentina del Calendario, José Díaz Feriado, reclamó que el Gobierno tome cartas en el asunto, porque el año 2012 se presenta “crítico para el sector”, ya que podría desaparecer “antes que el resto de la humanidad y no queremos ese dudoso honor”. “En concreto, en este momento tenemos dos problemas: primero, no sabemos si a los almanaques de 2012 los hacemos hasta el 21 o hasta el 31 de diciembre; segundo, queremos tener alguna garantía para confeccionar los de 2013”, señaló el directivo, al tiempo que puso énfasis en la angustia que vive la familia almanaquera.
Ante la inminencia del fin de los tiempos, una conocida sentencia popular recomienda entregarse a practicar sexo (de manera si se quiere desenfrenada e irresponsable) “porque se acaba el mundo”. Pero es evidente que la problemática del Apocalipsis se revela decididamente más compleja. O tal vez no