historias de terror asta morir :S part 3

bienvenidos al post donde no saldrán sin asustarse



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existe olvido para aquel que odia


Hubo una época de mi vida en la cual me sentía devastado, no tenía ánimos, no me preocupaba por mí mismo ni por los demás, no esperaba nada bueno día a día, solo me interesaba llegar y aislarme de todo.
Un día desperté y me sentí extraño, el clima, la personalidad de todos era diferente, fui a la universidad como siempre pero nada era igual, incluso escuchaba ruidos extraños, murmullos, creí que era idea mía así que no preste atención, seguí mi día como si nada y asi hasta la hora de dormir.
Desperté…
me bañe, me vestí y arregle mis cosas para la escuela pero cuando abrí la puerta de mi habitación no encontré las escaleras de mi casa, si no un pasillo oxidado, parecía un hospital o algo así, quede atónito, era irreal, voltee para volver a mi habitación pero ¡ya no lo era¡ parecía una sala de quirófano y en la camilla había un cadáver pútrido, entre sus costillas se podía observar su corazón que latía y bombeaba lo que parecía ser sangre por unos tubos transparentes atreves de las paredes de la habitación, me recargue en una pared para tomar un respiro y rogué por que fuera una pesadilla, me solté cachetadas para despertar… pero no era un sueño, estaba desesperado pero tenía que salir de ahí de alguna u otra forma así que me arme de valor y entre a la única puerta hacia el hospital , apenas había avanzado unos metros cuando empecé a escuchar un alarido desgarrador parecían lamentos o algo similar, me puse nervioso y apresure el paso sentía que me seguían y escuchaba como si algo caminara sobre las tuberías del techo, no lo resistí más puse mi espalda en la pared quería estar alerta y si había algo o alguien aparte de mi ahí no quería que me tomara por la espalda, casi al instante salto desde el techo una figura humanoide, era una criatura alargada algo jorobada con afilados colmillos y garras, estaba ensangrentado parecía un cadáver mutilado con una profunda mirada perdida, Salí corriendo por instinto y esta abominación me persiguió, corría de una forma escalofriante, sus brazos parecían estar colgados y se movían de un lugar a otro mediante se movía, era más rápido que yo alcanzo mi pierna clavándome una de sus garras, tropecé y esta criatura se abalanzo sobre mí, intento morderme pero logre cubrirme con mi brazo, su mordida fue tan dolorosa que no sentía mi extremidad, a mi costado vi un viejo pedazo oxidado de tubería suelto lo tome y lo golpeé tan fuerte que me dio tiempo de encerrarme en una habitación continua, me tranquilicé e hice un torniquete en mi brazo con un trozo de mi chamarra para evitar la pérdida de sangre apenas podía moverme gracias a la adrenalina y entre a otra habitación, era un pasillo muy largo, con cuerpos colgados en ganchos para carne, seguí avanzando y vi que cada uno de ellos era un conocido, un amigo o un familiar me llene de tristeza y horror, pero sabía que debía continuar .
Llegue al final, había una vitrina donde se encontraban conectados las tuberías de sangre que había visto en el quirófano, me acerque a ver dentro de ella y vi un corazón negro que latía gracias a toda la sangre que llegaba, junto de él había una daga con una inscripción que decía:
“Existe olvido para aquel que odia, Existe libertad al vencer tu odio”
Las luces se apagaron, segundos después prendieron de nuevo pero la sala había cambiado, ya no era un pasillo largo con cadáveres colgados, sino una habitación cuadrada con un espejo enorme frente a mí, me observe a mí mismo, observe mi rostro y me di cuenta de que yo era quien había creado mi propio olvido, mi propio dolor, había generado tanto odio en mí que me estaba matando, me arrodille con profunda tristeza, y no pude contener las lágrimas.
Levante la mirada al espejo, ahora había una silueta de una mano y escrito con sangre “¿Estas Listo?” me levante y coloque mi mano en la silueta las luces se fueron de nuevo por unos segundos y al regresar estaba la creatura frente a mí con una extraña llave incrustada en su pecho, también había otra daga en el suelo frente a mí que decía “La llave hacia la llave de tu libertad”, tome la daga y corrí contra la creatura, luche contra ella otra vez, hasta que vi mi oportunidad y logre arrancar la llave que tenía en su pecho, la criatura lazo un lastimero alarido y callo contra el suelo, corrí hacia la vitrina use la llave tome la daga dentro de ella y la clave en el corazón negro que se encontraba dentro, sonaron miles de alaridos escalofriantes no lo soporte solo caí desplomado al suelo .
Cuando desperté me encontraba en el suelo de mi habitación, corrí a abrir la puerta y estaba de vuelta en mi casa, pensé que todo había sido una pesadilla pero al revisar mi brazo tenía una cicatriz que decía “Jamás lo podrás olvidar”.
Desde ese día aprovecho todos los buenos momentos y me alegra seguir aquí y poder contarles esta historia.
Aunque quien sabe, tal vez tú seas el siguiente.


El SR.Bocon


Durante mi niñez, mi familia era como una gota de agua en un gran rio; Nunca permanecíamos en un solo lugar por mucho tiempo. Nos mudamos a Rhode Island cuando tenía 8 años, y permanecimos ahí hasta que fui a la Universidad en Colorado Springs. La mayoría de mis memorias son de cuando vivía en Rhode Island, pero hay fragmentos en mi mente de los muchos hogares en los que habite, cuando era mucho más joven.

La mayoría de estas memorias son poco claras y sin sentido – Como el perseguir a otro niño en el patio de una casa en Carolina del Norte, intentar construir una balsa detrás de un departamento en el que viví en Pennsylvania, y cosas como esas. Pero hay un puñado de memorias que permanecen tan claras como el vidrio, como si hubiesen ocurrido ayer.

Vivíamos en una casa en las afueras de la bulliciosa ciudad de New Vineyard, Maine. Era una casa grande, en especial para una familia de tres. Había una serie de cuartos que estaban totalmente desocupados, a los cuales no entre durante el tiempo en el que viví en esa casa. Supongo que era un desperdicio de espacio, pero era lo único que pudo rentar mi papa que le quedar cerca de su trabajo.


Recuerdo que, en el día después de mi cumple años, tuve una fiebre tremenda. El doctor dijo que tenía Mononucleosis lo que, para mí, significaba mas fiebre y no poder salir a jugar por al menos, tres semanas. Era un momento terrible para estar atado a la cama; Estábamos empacando para mudarnos a Pennsylvania, y la mayoría de mis cosas ya estaban dentro de cajas, dejando mi cuarto casi vacío. Mi mama me traía agua mineral y libros varias veces al día, los cuales servían como único entretenimiento durante estas semanas.

No recuerdo exactamente como conocí al Sr. Bocón. Creo que fue una semana después de que diagnosticaron la Mono. Mi primera memoria de la pequeña creatura fue de cuando le pregunte su nombre. Me dijo que lo llamara Sr. Bocón, porque tenía una boca enorme. De hecho, ahora que lo pienso, todo en su cara era enorme en comparación a su cuerpo- Su cabeza, sus ojos, sus arrugadas orejas-. Pero su boca, sin duda era lo mas grande.


“Te pareces a un Furby”, le dije mientras miraba uno de mis libros.

El Sr. Bocón se detuvo y me miro extrañado. “Furby? Que es un Furby?” – Me pregunto.

“Tu sabes… El juguete peludo con orejas enormes, lo puedes acariciar y alimentar, casi como una mascota real.”

“Oh!.. Tu no necesitas uno de esos. No es lo mismo que tener un amigo real”.

Recuerdo que el Sr. Bocón se desaparecía cada vez que mi mama iba a mi cuarto a revisarme. Se ocultaba bajo mi cama y me decía: “No quiero que tus papas me vean, tengo miedo de que ya no nos dejen jugar juntos”.

No hicimos mucho durante los primeros días. El Sr. Bocón, solo veía mis libros, fascinado con las imágenes e historias. Por ahí del tercer o cuarta noches desde que lo conocí, me despertó con una gran sonrisa en su rostro. “Vamos a jugar un nuevo juego”, me dijo. “Pero tenemos que esperar hasta después de que tu mama venga, porque es un juego secreto”.

Después de que mi mama me trajera mas libros y refresco, a la hora de siempre, el Sr. Bocón se deslizo desde debajo de la cama y tomo mi mano. “Tenemos que ir al cuarto que esta al final del pasillo”, me dijo. Me negué al principio, pero el Sr. Bocón, insistió hasta que cedí.

El cuarto en cuestión, no tenía ni muebles ni tapiz. Lo único que lo distinguía era una ventana del lado opuesto a la puerta. El Sr. Bocón corrió a través del cuarto, y le dio un firme empujón a la ventana, dejándola un poco abierta. Entonces, el, me insistió en que mirara hacia el piso, afuera.

Aunque estábamos en el segundo piso de la casa, la caída era más alta debido a que estábamos en una colina. “Me gusta jugar a fingir aquí”, me explico el Sr. Bocón. “Finjo que hay un suave y enorme trampolín allá abajo, y brinco. Si lo crees con todas tus fuerzas, vas a ver qué rebotas hasta acá arriba, como una pelota. Quiero que lo intentes!”

“Es muy alto”, le dije.

“Pero eso es lo divertido! No sería tan divertido si fuera una caída corta. De ser así, mejor si rebotaras en un trampolín real!”

Recuerdo haber jugado con la idea; Dejarme caer en el fresco aire, y rebotar en algo que mis ojos no podían ver. Pero el realista en mi, prevaleció. “Quizas en otra ocasion”, le dije. “No se si tenga tanta imaginacion. Podria lastimarme”.

La cara del Sr. Bocón se contorsiono con un gruñido, pero solo por un momento. Decepcionado, se metió debajo de mi cama, donde estuvo quieto el resto del día.

La mañana siguiente el Sr. Bocón llego con una pequeña caja. “Quiero enseñarte malabares”, me dijo. “Aquí hay algunas cosas que puedes usar como practica, antes de que te de tu primera lección”.

Mire la caja; Estaba llena de cuchillos. “Mis papas me mataran!”, le grite horrificado de que el Sr. Bocón había traído cuchillos a mi cuarto- Objetos que mis papas no me dejarían tocar nunca!


El Sr. Bocon gruño. “Es divertido jugar con esto. Quiero que lo intentes”.

Aleje la caja de mi. “No puedo. Me regeñaran. Los cuchillos no son seguros para aventarse”.

Las cejas del Sr. Bocón se cerraron, molesto. Tomo la caja con los cuchillos, y se metió debajo de la cama, otra vez durante todo el día. Me empezaba a preguntar que tan seguido se la pasaba debajo de mi.

Desde ese entonces, empecé a tener problemas para dormir. El Sr. Bocón, me despertaba en la noche diciéndome que había puesto un trampolín real debajo la ventana, uno enorme que no podía ver en la obscuridad. Siempre me negué y trataba de volver a dormir, pero el Sr. Bocón persistía. Algunas veces, se quedaba a mi lado hasta el amanecer, animándome a saltar.

Ya no era tan divertido jugar con él.


Una mañana, mi mama fue hacia mi cuarto, y me dijo que tenía permiso de ir a caminar afuera. Pensaba que el aire fresco sería bueno para mí, especialmente después de estar confinado a mi cuarto por tanto tiempo. Con emoción, corrí hacia el patio, esperando poder sentir el sol en mi cara.

El Sr. Bocón me estaba esperando. “Hay algo que quiero que veas”, me dijo. Debí darle una mirada fea, porque entonces me dijo: “Es seguro, no pasa nada, te lo prometo”.

Lo seguí hasta un viejo camino que corría a través de los bosques detrás de mi casa. “Este es un camino importante”, me explico. “Tengo muchísimos amiguitos de tu edad. Cuando estubieron listos, lo lleve por este camino. A un lugar especial. Todavía no estás listo, pero algún día, espero, lo estarás”.


Regrese a mi casa preguntándome, que tipo de lugar existía más allá de aquel camino.

Aproximadamente dos semanas después de conocer al Sr. Bocón, empacaron la última carga de cajas en el camión de mudanzas. Me fui adelante con mi papa, en un largo recorrido hacia Pennsylvania. Había considerado en decirle al Sr. Bocón que me iba, pero aun teniendo 5 años, sospechaba mucho de las intenciones de la creatura, a pesar de lo que me decía. Fue por esta razón que decidí no mencionar nada de mi mudanza.

Eran la 4:00 am cuando mi papa y yo estábamos en el camión. Mi papa esperaba llegar a Pennsylvania para la hora de la comida al día siguiente, con ayuda de una larga dotación de café y bebidas energéticas. Recuerdo que se parecía mas a un tipo que estaba a punto de correr una maratón, que un tipo que se la pasaría sentado por un par de días.

“Muy temprano para ti, verdad?”

Afirme con mi cabeza, mientras la ponía en la ventana, esperando dormir un poco antes de que saliera el sol. Sentí la mano de mi papa en mi hombro. “Esta será la última mudanza, lo prometo. Sé que es difícil para ti, especialmente estando con esa enfermedad. Una vez que obtenga mi promoción, podremos quedarnos en un solo lugar, y hacer amigos”.

Cuando el camión comenzó a moverse, vi la silueta del Sr. Bocón en la ventana de mi cuarto. Parado, inmóvil, se despidió lastimosamente con su mano. No me despedí.


Años después, regrese a New Vineyard. El terreno donde se encontraba mi casa estaba vacío, a excepción de los cimientos. Resulta que la casa se quemo algunos años después de que yo y mi familia nos fuimos. Por curiosidad, busque el camino que el Sr. Bocón me enseño, y al encontrarlo, decidí seguirlo. Una parte de mi esperaba que el Sr. Bocón saltara sobre mí de repente, y me espantara dándome un infarto, pero tenía la sensación de que el Sr. Bocón, ya no se encontraba en ese lugar, como si de alguna manera el estuviese atado a la casa que ya no existe,

El camino llevaba a uno de los cementerios de New Vineyard.

Al ver muchas de las tumbas, pude darme cuenta que la mayoría, pertenecía a niños no mayores de 9 años

Golpe


Es de noche. Te encuentras en tu cama, intentando conciliar el sueño. La televisión está encendida. Le has puesto el volumen más bajo con el fin de no despertar a tus padres, la parpadeante luz del aparato topa en algunos lugares de la habitación, cambiando las sombras que se encuentran a tu alrededor y llenando tu mente de escalofriantes pensamientos. Estúpidamente hace poco apagaste las luces, y el interruptor se encuentra del otro lado de la habitación.

Estas asustado. Imágenes de demonios y fantasmales espectros atraviesan tu mente, tu corazón palpita como un martillo golpeando un yunque. ¿Por qué? ¿Por qué tuviste que leer todas esas Creepypastas? Te reprimes a ti mismo por ser tan idiota, y te das vuelta, intentando dormir.

Entonces sucedió. Casi al mismo tiempo que cerraste los ojos. Un Golpe, suena como si viniera del final del pasillo. Abres los ojos y te incorporas cautelosamente. Probablemente tu hermano se cayó de la cama o algo así. Te das la vuelta una vez más y cierras los ojos otra vez. Otro Golpe. Esta vez sonó cerca. "Es mi hermano. O mi gato. O mis padres. O algo." Golpe. Ese fue afuera de tu habitación. Te levantas y miras la puerta desafiante. La televisión sigue encendida. La puerta permanece cerrada.

Entonces, se te ocurre una gran idea. Agarras el control remoto de la televisión y subes todo el volumen. Empiezas a sentirte mejor al escuchar voces humanas entrando por tus orejas. Te vuelves a acostar y cierras los ojos. Entonces, te das cuenta de lo estúpido que has sido. Después, y solo después te das cuenta. Por haber puesto la Televisión a todo volumen, no te has dado cuenta cuando la puerta se abrio y entro un espectro sin cara con un cuchillo a reclamar tu vida.


y eso fue todos amigos, espero que se hubieran asustaran y les aya gustado

Fuentes de Información - historias de terror asta morir :S part 3

El contenido del post es de mi autoría, y/o, es un recopilación de distintas fuentes.

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Comentarios Destacados

@LingeraCroto Hace más de 2 años +6
historias de terror asta morir :S part 3

5 comentarios - historias de terror asta morir :S part 3

@LingeraCroto Hace más de 2 años +6
historias de terror asta morir :S part 3
@DjPoWeRo8 Hace más de 2 años +4
de terror es el titulo
@CASANDRA1303 Hace más de 2 años
historias de terror asta morir :S part 3

Morí con el título... la "h" es muda pero se escribe
@tango21 Hace más de 2 años
DjPoWeRo8 dijo:de terror es el titulo

@nocturnalm Hace más de 2 años
a favs luego lo leo