Saludos, aquí va otro cuento breve, espero que les guste, no olviden comentar.




La dama de las velas.

La dama de las velas (cuento escrito por mí)



Los vecinos nuevos siempre crean incógnita en el vecindario, todos quieren saber a que se dedican, de donde vienen y como son… Vivía en un departamento que estaba en el tercer piso, eran tres torres de cinco, comunicadas por un patio central, si te tocaba una de las viviendas que daban al centro, como la mía, podías ver las demás ventanas de todos los edificios. Regresaba de trabajar al atardecer, siempre con mi rutina, nunca me he considerado una persona divertida con mucha vida social por lo que llegando a mi casa encendía siempre el televisor y la consola de videojuegos para jugar en línea. Mi cuarto de Tv estaba acomodado de tal forma que desde mi asiento podía ver por la ventana el par de edificios color hormiga con sus ventanas variadas por las cortinas. Solía echar un vistazo de vez en cuando para distraerme, y a veces, desestresarme de la intensa partida en los juegos de balazos.
Nunca pasaba nada hasta que uno de los departamentos del edificio 3, el que estaba justo enfrente de mi ventana, se desocupó, podía ver la ventana con nada más que paredes desnudas, pasaron un par de semanas y al parecer ya había alguien que había rentado.
Se mudó en un día, no parecía tener muchas pertenencias, antes de que colocara una delgada cortina color crema, alcancé a ver un poco del interior de la casa, ya había colgado máscaras extrañas en las paredes, me recordaban a todos aquellos documentales sobre el África salvaje. Quien habitaba ahora el departamento era una muchacha atractiva a distancia, siempre traía encima collares y pulseras extravagantes que las comadres de aquí no tardaron en criticar.
Pocas veces me la topaba en el patio o en el lobi, era muy callada y nunca miraba a nadie a los ojos pero no olvidaba cargar a diario con un particular maletín con adornos barrocos, muy extraña pero guapa al final. Siempre que llegaba de trabajar, ahora en lugar de prender la consola, me asomaba por la ventana para intentar verla. Pero al oscurecer simplemente la ventana se iluminaba por una luz tenue, deduje que eran velas, imaginé que era alguna clase de ecologista o le encantaban las aromaterapias para el estrés. No le presté mucha importancia.
Fue hasta la luna llena, la primera luna llena que pasó desde que se había mudado la dama. Estaba un poco nublado pero no lo suficiente como para ocultar la redonda y brillante luna. Como ya era mi costumbre, asomé a su ventana, y esta vez la luz era un poco más intensa que de costumbre provocando que se resaltara su silueta proyectada en sus cortinas que por estar dobladas provocaban que se distorsionara un poco.
Se alcanzaba a ver como si estuviera discutiendo, pero no había alguien más en la habitación, caminaba de un lado a otro manoteando al aire, se jalaba los pelos como si estuviera desesperada. Luego cogió algo, parecía ser el portafolio, pero no sabía con certeza, con esfuerzos lo colocó sobre algo, una mesa, un buró o su cama, tomó un respiro y parecía que lo intentaba a abrir. Dio unos pasos atrás. Se abrió de pronto, parecía como si una intensa ráfaga de aire saliera de él, se sacudió la cortina y hubo un cambio en la intensidad de luz pues las velas se agitaron mas no se apagaron.
Cuando la luz regresó a su intensidad y las cortinas dejaron de moverse, ya estaba una sombra enorme y deformada justo en donde había dejado el maletín. Era como un hombre jorobado, muy alto con brazos largos que los tenía encogidos hacia el pecho, caminó un par de pasos hacia ella, que apenas se veía, y luego su sombra creció y creció hasta cubrir toda la ventana de una profunda oscuridad. No volví a ver nada, me estuve despertando toda la noche para ver si había de nuevo luz, estaba aterrorizado y muy confundido, no sabía que había visto.
Al día siguiente, cuando salía de mi departamento para ir al trabajo, un policía me detuvo y me interrogó, me preguntó si había visto algo desde mi ventana pero el pánico me bloqueó, así que le dije que estaba jugando videojuegos y que no sabía nada.
Luego bajé al lobi, que estaba lleno de gente, de policías, bomberos y paramédicos, estaban llevando a alguien en una camilla, tapada por una sábana blanca de pies a cabeza. Sólo salía una mano colgando del colchón, tenía la piel negra y quemada.

Fin.


autor: Stui Dinamita

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