Introducción
Un método de autohipnosis, es un método que permite a un sujeto entrar en un estado particular, entre la vigilia y el sueño. En este estado, se intensifican los recursos psíquicos que todo individuo tiene para realizar cualquier actividad, consiguiendo exactamente lo mismo que en una sesión de hipnosis con un hipnotizador.
Ahora bien, casi siempre, la autohipnosis es producto de una sugestión creada por un hipnotizador. Me explico: Primero te hipnotizan, luego, antes de despertarte te deja una sugestión posthipnótica (dependiendo de lo que se busque con la autohipnosis. Puede ser que te digan, siempre que quieras calmarte, solo te bastara con pensar en la palabra XXXXXX. En el momento en que pienses en esta palabra, verás como todos tus nervios se calman, todo tu estrés disminuye y te sientes cada vez mejor...), entonces, se le dice al sujeto que cuando quiera relajarse, solo le bastará con pensar en la palabra XXXXXX.
Entonces... Si he entendido bien... Necesito que un hipnotizador me hipnoticé, me deje una sugestión posthipnótica parecida y una vez finalizada la sesión, me puedo autohipnotizar yo mismo. (Conseguir los efectos deseados cuando uno quiera.)
¿Es necesario la previa intervención del hipnotizador para llegar a estado de autohipnosis? -No. Lo que he comentado es lo que se hace generalmente. Existen muchos métodos de autohipnosis que se basan en ir introduciéndonos sugestiones nosotros mismos hasta que notemos los efectos deseados.
Ahora voy a comentar un método muy bueno, en el que tú mismo, puedes ir entrenándote hasta llegar al punto que, por ejemplo, si un día estás muy desanimado y quieres animarte, solo te bastará con pensar que tienes que estar más animado para notar esos efectos. Parece sorprendente, pero requiere un gran entrenamiento.
Los ejercicios propuestos deben realizarse, preferentemente, sentados en un sillón, mejor que echados en la cama. No debes pasar a un ejercicio siguiente hasta que no domines los anteriores, puesto que cada ejercicio nuevo, es la continuación de los anteriores. Una vez que domines todos los ejercicios, podrás provocarte cualquier sensación.
Primer y Segundo Ejercicio
Primer ejercicio: relajamiento muscular
Apenas el sujeto está sentado cómodamente, empezará a relajarse diciéndose a sí mismo: “Estoy completamente relajado. Mi brazo derecho (o izquierdo) pesa enormemente.”
Ésta es la primera parte de la sugestión, que debe repetirse durante un minuto o dos. En seguida deberá concentrarse en las siguientes sugestiones: (No pasar a la siguiente hasta que no notes los efectos de la sugestión en la que estás concentrándote.)
1. Mi brazo está rígido.
2. Respiro profundamente.
3. Abro bien los ojos.
Durante una o dos semanas deberían hacerse escrupulosamente algunos ejercicios al día. Primero se sentirá pesadez en el brazo; más tarde esta sensación se extenderá a todo el cuerpo.
Segundo ejercicio: percepción del calor.
Sugestiones:
1. Estoy completamente relajado.
2. Mis brazos (piernas) pesan mucho.
3. El brazo derecho (izquierdo) está caliente.
La duración del ejercicio depende del tiempo en que el sujeto logre sentir la sensación de calor. En un par de semanas debería estar capacitado para producir dicha sensación en todas sus extremidades.

Tercer ejercicio: regulación del corazón, Cuarto ejercicio: control de la respiración, Quinto ejercicio: control del abdomen, Sexto ejercicio: control de la región cerebral
Tercer ejercicio: regulación del corazón
(¡Abstenerse de realizarla cualquiera que padezca alguna enfermedad del corazón!)
Se empieza colocando la mano derecha sobre el corazón para percibir sus latidos. Luego se pasa a las autosugestiones.
1. Estoy completamente relajado.
2. Mis brazos y piernas son pesados.
3. Mis brazos y piernas están calientes.
4. Mi corazón late con calma y fuerza.
Como última fase puede llegarse al control del pulso. No se recomienda que llegue a ser muy lento!!!
Cuarto ejercicio: control de la respiración.
Se empieza con las autosugestiones de los ejercicios precedentes y luego se pasa a esta nueva:
“Respiro lentamente y con facilidad; respiro sin ningún esfuerzo.”
Quinto ejercicio: control del abdomen.
Tras haber efectuado las autosugestiones precedentes, se ordena: “Mi plexo solar está caliente.”
Cuando este ejercicio haya terminado, el sujeto está en condiciones de relajarse completamente, de respirar a fondo y con pulso regular y experimentar una agradable sensación de calor en todo el cuerpo.
Sexto ejercicio: control de la región cerebral.
El perfecto funcionamiento requiere, por lo menos, dos semanas de trabajo, que se basará, además de en las autosugestiones precedentes, en ésta:
“Mi frente está muy fresca, es muy agradable sentirla.”
Después de esto se continúa el ejercicio partiendo de la primera sugestión hasta la última. En un par o tres meses debería estarse capacitado para producir todos los fenómenos sugeridos. Además, será necesario probar los ejercicios una o dos veces al día seis meses más, hasta que todas las sensaciones se hagan verdaderamente intensas.
¿Esto es? Me he quedado...! Igual me pasó a mí. En realidad, los métodos de autohipnosis sin intervención del hipnotizador son poco prácticos, por eso, te aconsejo si deseas experimentar una inducción de autohipnosis, que escojas siempre un método práctico con asistencia del hipnotizador, que es el único que puede valorar cada caso y aconsejar o prohibir inducciones.
De todas formas, en los siguientes capítulos veremos métodos de autohipnosis con y SIN intervención de un hipnotizador. (No te preocupes, que también hay métodos de autohipnosis que no requieren la presencia de un hipnotizador.)
Técnica de Autohipnosis
En este capítulo vamos a ver una técnica de autohipnosis que cualquiera puede hacerla sin ayuda de hipnotizador. Debido a que la mayoría de vosotros os interesa la autohipnosis aplicada a los estudios, he decidido mostraros la siguiente técnica:
La indicación principal de esta técnica es para aumentar la facultad de concentración en víspera de la realización de un intenso trabajo intelectual.
Esta técnica basa su eficacia en un ejercicio respiratorio determinado, y en la relajación que procura su ejecución. Se practica generalmente de pie o sentado.
Desarrollo:
1. Con los dedos ligeramente separados, apoya la mano derecha sobre el ombligo y mantenla así durante todo el ejercicio.
2. Apoya el dedo índice izquierdo en la zona central de la frente, mientras presionas con el pulgar izquierdo la aleta nasal izquierda y respiras por la fosa nasal derecha, metiendo el vientre el inspirar y sacándolo al espirar.
3. Inspira lenta y profundamente y concéntrate en el aire que penetra en tu cuerpo a través de tu fosa nasal derecha (la izquierda permanece apretada por tu pulgar izquierdo).
4. Cuando termines de inspirar, presiona también la aleta nasal derecha con tu dedo medio izquierdo.
5. Permanece así un momento, con los pulmones llenos.
6. Levanta el dedo pulgar y espire lentamente por la fosa nasal izquierda. La otra fosa nasal permanece cerrada.
7. Permanece unos instantes con los pulmones vacíos.
8. Inspira por la fosa nasal izquierda.
9. Terminada la inspiración, presiona tu fosa nasal izquierda; repite las fases 2 a 8 unas diez veces.
Ya se trate de la fosa nasal izquierda o de la fosa nasal derecha, el esquema respiratorio es el mismo: espirar y después inspirar.
Nota: A pesar de que parece un poco complejo, este ejercicio se lleva a cabo en menos de un minuto, y acaba asimilándose perfectamente en muy poco tiempo. Pero, al principio es necesario repetirlo dos o tres veces al día; al cabo de una semana conviene practicarlo a diario por lo menos una vez, al mismo tiempo que se repite: "Me relajo... Me siento cada vez más relajado... Estoy completamente relajado". Posteriormente, cuando la práctica permita una ejecución automática, basta con emplear la palabra "relajado", mentalmente o en voz alta.
Técnica de Autohipnosis de Guyonnaud
En el capítulo anterior vimos una técnica de autohipnosis en la que no hacía falta la presencia de un hipnotizador. Este tipo de técnicas son muy difíciles de dominar porque requieren mucha práctica. Por eso, en este capítulo me gustaría mostraros una técnica de hipnosis, en la que se necesita un hipnotizador, desarrollada por el Dr. Guyonnaud en la que se le dice al sujeto que siempre que piense en una cierta palabra, entre en autohipnosis automáticamente. Vamos a verla:
1) El hipnotizador dice lo siguiente:
“Te garantizo que lograrás autohipnotizarte, y para ello me comprometo a guiarte en un entrenamiento que te satisfará plenamente. Pero es indispensable que te atengas a mis consignas.”
“Para empezar, debo señalar que no se te exige ningún esfuerzo especial para familiarizarte con la técnica que te voy a enseñar. Lo único necesario es que consigas concentrarte, aunque sólo sea durante una fracción de segundo. Una vez logrado esto, yo intervendré para ayudarte a alcanzar un estado particular, que te beneficiará extraordinariamente.”
“Quiero que sepas también que, para que llegues más fácilmente a la autohipnosis, recurriré, si fuera necesario, a algunos medios que ya han sido debidamente probados y que son absolutamente inofensivos...”
“Solo me resta agregar lo siguiente: durante la sesión, en un momento dado, experimentarás un placer real en el acto de tragar. Con esto quedará probado el éxito de la experiencia, y podrás concluir que te encuentras en un profundo estado de autohipnosis...”
2) Se invita al sujeto a adoptar una postura confortable, cómodamente sentado en un sillón o tumbado en una cama, y aflojar todos sus músculos.
3) Después de constatar que el sujeto se encuentra suficientemente relajado, el hipnotizador retoma la palabra:
“Cierra los ojos... Centra tu atención en tu saliva... Pronto tendrás ganas de tragar... En el momento en que lo hagas, estarás en estado de autohipnosis... Sigue centrando tu atención en la saliva... Dentro de poco, nada te impedirá tragarla... Tienes ganas, muchas ganas de tragarla... Voy a contar hasta quince... Cuando yo diga <quince> tendrás tantas ganas de tragar que lo vas a hacer enseguida, de una manera automática... Puede ser también que tengas ganas de tragar antes de que llegue a <quince>. De cualquier forma, eso significará que estás en estado de autohipnosis... Pronto sentirás cómo produces saliva y cómo la tragas... Esto indicará que estás a punto de alcanzar el objetivo... En cuanto tragues, quedará demostrado que has alcanzado la autohipnosis, el principio de tu nueva orientación... En cuanto comiences a salivar, a tragar, todo va a cambiar para ti... será imposible que te pongas nervioso... desaparecerá cualquier señal de fatiga, de estrés... Te encontrarás en estado de autohipnosis... Y cuanto más salives y más tragues, más profundo y agradable será tu estado de autohipnosis.”
4) Lentamente, el hipnotizador cuenta hasta quince, y, entre cada número, repite la sugestión: “Tienes cada vez más ganas de tragar... Te acercas cada vez más a la autohipnosis...”.
5) Cuando haya terminado de contar, el hipnotizador felicita al paciente si éste ha tragado, y si no, aparenta ignorar que no lo ha hecho.
6) Haya o no tragado el sujeto, el hipnotizador continúa sugestionando:
“Imagínate que tu cuerpo es blando como si fuera de goma... Quiero que pienses en la siguiente frase: <Mi cuerpo es blando como la goma>... Con los ojos cerrados, centra toda tu atención sobre la imagen mental de un muñeco de goma, muy blando... y piensa en: <Soy como ese muñeco de goma, muy blando...>. Entonces te sentirás blando... Si esto sucede, es porque tu autohipnosis aumenta... Cada ejercicio hace mas profunda tu autohipnosis.”
“Te hayas en estado de autohipnosis, te encuentras en una situación agradable, muy agradable...”
“Te espera una grata sorpresa... Dentro de unos instantes posaré mi mano sobre tu frente y eso hará que entres en un estado de autohipnosis todavía más profundo... Te sientes bien... muy bien...”
7) El hipnotizador apoya la mano sobre la frente del sujeto y afirma:
“A partir de ahora, tu estado de autohipnosis es mayor... Puedes sentirlo... relájate...”
8) El hipnotizador pasa a la sugestión de la levitación del brazo:
“Dentro de poco vas a sentir tu brazo derecho muy liviano, cada vez más liviano... Mientras yo te hablo, tu brazo seguirá aligerándose... A medida que el tiempo vaya pasando, sentirás tu brazo más y más liviano... Tan ligero como una pluma... Imagina que tienes globos atados a tu muñeca...”
9) Suavemente, el hipnotizador toca la muñeca derecha del sujeto y continúa:
“Si, globos azules, globos rosados, globos rojos, globos amarillos y globos verdes atados a tu muñeca... Una multitud de hermosos globos... y que dentro de muy poco, se echarán a volar... Dentro de poco, los globos atados a tu muñeca levantarán tu brazo derecho... Tirados por los globos, tu mano derecha y después el brazo derecho van a empezar a ascender, lentamente... Tu brazo será liviano como los globos, ligero como el aire que tienen dentro... Ya está, los globos se elevan... Azules, rojos, verdes, amarillos, los globos arrastran tu brazo derecho hacia arriba... Tu brazo sube... Los globos suben, suben... siguen subiendo... suben más todavía... Los globos se elevan... alto... siempre más alto... tu brazo derecho es liviano... liviano... liviano... Tu brazo es ligero como un globo,... como el aire... Se eleva con los globos... sube... sube... ahora notas la extraordinaria liviandad de tu brazo... Los globos vuelan... vuelan... Arrastran tu brazo... te arrastran a ti... Hasta tienes la impresión de flotar... Te sientes liberado... liviano... feliz...”
10) Si es necesario, el hipnotizador repite la sugestión sobre los globos que arrastran el brazo hacia arriba e incluso puede coger el brazo del sujeto y elevarlo él mismo. Entonces continúa:
“Ahora tu brazo derecho se va a doblar... Muy suavemente, tu brazo se va a doblar... Tu brazo va a descender... descender, hasta que pueda tocar la frente con la mano... Y, cuando la mano toque la frente, te adentrarás en un estado de autohipnosis cien veces más profundo que el actual... Tu brazo baja... baja... Tu mano se aproxima a tu frente... Tu mano se aproxima a tu frente cada vez más... Dentro de un instante tu mano tocará tu frente...”
11) Seguir dando sugestiones del mismo tipo hasta que eso suceda, entonces, hay que apresurarse a felicitar al sujeto por la ejecución correcta de la sugestión, antes de proseguir:
“... Ahora que la mano derecha descansa sobre tu frente, tu estado de autohipnosis es cien veces más profundo que hace unos instantes... Pero puedes sumergirte aún más... Ahora voy a coger tu brazo, muy suavemente, y lo voy a posar sobre el sillón... Y cuando tu brazo se encuentre sobre el sillón, tu estado de autohipnosis será todavía más profundo...”
12) Delicadamente, el hipnotizador coge el brazo derecho del sujeto y lo apoya sobre el sillón mientras explica:
“Apoyando tu brazo sobre el sillón consigo hacer más profundo tu estado de autohipnosis... lo que te permite sentirte todavía más relajado, aún más dispuesto a relajarte todavía más... Además, mientras tu brazo esté extendido junto a tu cuerpo, disfrutas de un estado hipnótico suficientemente profundo como para que podamos apelar a tu subconsciente con éxito... Si, a partir de ahora, bastará con que repitas mentalmente cinco veces seguidas la frase: <El brazo derecho es tan liviano como el aire>, para que recuperes de inmediato el estado de autohipnosis... El brazo derecho es tan liviano como el aire... El brazo derecho es tan liviano como el aire... ¡Vamos! Aprende a alcanzar el estado de autohipnosis... Repite cinco veces, mentalmente: <El brazo derecho es tan liviano como el aire...>.”
13) Después de haber dado tiempo al sujeto para cumplir la instrucción, se continúa:
“Tu brazo derecho es tan liviano como el aire y tu estás en estado de autohipnosis, liberado de las tensiones que te paralizan... Cuanto más ligero notas tu brazo, más relajado te sientes... Y, ahora, puedes constatar la relación directa que se ha establecido entre tú y tu subconsciente... Es sencillo: basta con que repitas <el brazo derecho es tan liviano como el aire>, e inmediatamente tu subconsciente te hará sentir tu brazo tan liviano como el aire... Puedes constatar que funciona... y ya estás en condiciones de alcanzar el estado de autohipnosis sin la menor dificultad... Ya puedes conseguir lo que querías... Ahora, yo mismo voy a alertar tu subconsciente para que pueda servirte de ayuda en cualquier circunstancia... Al pronunciar tu nombre y apellido (hacerlo, el hipnotizador pronuncia el nombre y apellido del sujeto) me dirijo a tu subconsciente y consigo que esté en disposición de ayudarte en cualquier momento, permitiendo así que te relajes, que te transformes en un individuo nuevo, sano, equilibrado, confiado, valiente, resuelto. (En este punto, estas palabras dependerán de las exigencias del sujeto)... Te lo aseguro, gracias a tu iniciación en la práctica de la autohipnosis, lograras desencadenar un reflejo condicionado de relajación automático en cualquier circunstancia, aun en las situaciones más estresantes... Cuando digas cinco veces mentalmente la frase <El brazo derecho es tan liviano como el aire> te encontrarás, sin falta, en un estado de autohipnosis.”
14) Se aconseja un descanso de uno o dos minutos antes de abordar la sugestión del descenso de una escalera (o subida, si el sujeto lo prefiere). Se dirá:
“Imagina que estás en lo alto de una escalera de cincuenta peldaños... Debes bajar esa escalera y, a cada peldaño, tu autohipnosis se hará aún más profunda... Vamos, comienza a descender... Desciendes el primer peldaño, te encuentras entonces en tu nivel número uno, y piensas: <Desciendo el primer peldaño, me encuentro en mi nivel número uno y, gracias a eso, profundizo en mi autohipnosis>. Ahora, el segundo peldaño, siempre diciéndote mentalmente: <Desciendo el segundo peldaño, profundizo aún más en mi autohipnosis...>.”
El hipnotizador prosigue asistiendo de esa manera al sujeto hasta que alcanza la parte baja de la escalera, nivel en que la sugestión alcanza la autohipnosis y la relajación más profundas.
15) Una vez terminada la fase de descenso de la escalera, ha llegado el momento de programar una de las etapas más importantes de los numerosos procedimientos hipnóticos: la sugestión post-hipnótica. Se dice lo siguiente:
“Ahora que has alcanzado la relajación total, ahora que te encuentras en el estado de autohipnosis más profundo posible, puedo proporcionarte la palabra clave... Esta palabra clave te permitirá entrar en autohipnosis o bien, si ya estás en ese estado, hacerlo más profundo... Te bastará repetir mentalmente tres veces seguidas la palabra clave que te voy a revelar para adentrarte de inmediato en el estado de autohipnosis; si ya estás en él, gracias a esa palabra alcanzarás un estado aún más profundo... Tu palabra clave, o si prefieres, tu código es <Fakir>. Para hacer más profunda tu autohipnosis digo <Fakir>... <Fakir>... <Fakir>...”
16) Después de haber guardado algunos instantes de silencio, el hipnotizador procede a despertar al sujeto:
“Y ahora hay que volver... Digo <uno> y la autohipnosis desaparece... Digo <dos> y dentro de poco despertarás... Digo <tres> y ya está despierto y totalmente recuperado.”
(Si el sujeto no despierta, insistir en que está despierto y puede abrir los ojos.
Puedes elegir la palabra clave que tú quieras.)
Como has podido observar, este método se basa en aplicar una técnica de hipnosis y después darle tal sujeto una sugestión posthipnótica para que entre en el mismo estado por su propia cuenta. (Este estado no será igual de profundo, el sujeto permanecerá consciente, pero se encontrará igual de relajado como si estuviera en uno muy profundo. Dentro de este estado, todas las sugestiones que el sujeto se de para él mismo, su subconsciente las hará efectivas rápidamente.)
Este método resulta útil para enseñar al sujeto a relajarse, aumentar la concentración en los estudios, etc.
Técnica del kárate sofrológico
Como en el capítulo anterior hable de una técnica de autohipnosis con ayuda del hipnotizador, ahora os mostraré una técnica que podéis hacer vosotros solos. Las técnicas de autohipnosis que no requieren ayuda de un hipnotizador requieren mucha práctica para conseguir un dominio de ellas, y por tanto, conseguir resultados.
Es una técnica elaborada por el Dr. Guyonnaud, y se parece mucho a la expuesta en capítulos anteriores. Este método acoge varias disciplinas: es a la vez un sistema de equilibrio de la energía, un deporte médico, una combinación original de ejercicios corporales y psicológicos, un procedimiento de relajamiento muscular asociado al aprovechamiento de la imaginación, una psicoterapia a partir de las artes marciales (en particular del kárate), una filosofía, una escuela de autodominio, un medio de fortalecimiento de la personalidad y del sentido de la responsabilidad, un factor de desarrollo de la facultad del individuo para “integrarse en el seno del Universo”, un acercamiento de las psicologías de Oriente y de Occidente... pero también un conjunto de recetas de autodefensa, una técnica de respiración y de automasaje de los puntos psíquicos de la acupuntura como medio para eliminar las crispaciones por vía muscular, mecánica.
En resumen, sirve de relajación y para autosugestionarte de algo, como por ejemplo:
Ya no te pondrás nervioso en fechas de exámenes.
Pondrás más atención en clase.
Tu cerebro absorbe más fácil y mejor todo lo que quieres aprender.
Desarrollo:
1) Túmbate boca arriba y repite, tantas veces como sea necesario, “estoy acostado tranquilamente”, hasta que sea una sensación real.
2) Di o repite, si es necesario: “Aflojo todos los músculos de mi cuerpo” y, sin prestar atención a otros pensamientos, abandónate a una relajación muscular generalizada.
3) Di dos veces: “Aflojo los músculos de las manos”... y hazlo.
4) Di dos veces: “Aflojo los músculos de los antebrazos”... y hazlo.
5) Di dos veces: “Aflojo los músculos de los brazos”... y hazlo.
6) Di dos veces: “Aflojo los músculos de los hombros”... y hazlo.
7) Di dos veces: “Aflojo los músculos de los pies”... y hazlo.
8) Di dos veces: “Aflojo los músculos de las pantorrillas”... y hazlo.
9) Di dos veces “Aflojo los músculos de los muslos”... y hazlo.
10) Repite cuatro o cinco veces: “Me pesan los brazos”... e imagínate que tus brazos se transforman en sacos que se van llenando de plomo.
11) Repite cuatro o cinco veces: “Me pesan las piernas”... e imagínate que también tus piernas se transforman en sacos que se van llenando de plomo.
12) Di dos veces: “Aflojo los músculos de la frente”... y hazlo.
13) Di dos veces: “Aflojo los músculos del occipucio”... y hazlo.
14) Di dos veces: “Aflojo los músculos de la boca”... y hazlo.
15) Di dos veces: “Aflojo los músculos de la nariz”... y hazlo.
16) Di dos veces: “Aflojo los músculos de los ojos”... y hazlo.
17) Di dos veces: “Aflojo los músculos de las orejas”... y hazlo.
18) Di dos veces: “Aflojo los músculos del cuello”... y hazlo.
19) Di dos veces: “Aflojo los músculos del pecho”... y hazlo.
20) Di dos veces: “Aflojo los músculos del abdomen”... y hazlo.
21) Di dos veces: “Aflojo los músculos de la nuca”... y hazlo.
22) Di dos veces: “Aflojo los músculos de la espalda”... y hazlo.
23) Di dos veces: “Aflojo los músculos de la pelvis”... y hazlo.
24) Repite tres veces: “Aflojo los músculos de todo mi cuerpo”... y hazlo.
25) Profundiza en la sensación de relajación, imaginándote en el campo (o a orillas del mar, o en la montaña, según tus preferencias), descansando o paseando, dedicándote a juegos al aire libre, etc.
Nota:
Estas veinticinco frases se deben asimilar progresivamente, en cinco etapas:
- la primera comprende los ejercicios 1 y 22;
- la segunda llega hasta el ejercicio noveno, incluido;
- la tercera etapa vuelve sobre los nueve ejercicios anteriores y añade el décimo;
- la cuarta suma a los anteriores el ejercicio undécimo;
- la quinta etapa abarca la totalidad de los 25 ejercicios.
La total familiarización de la técnica exige un dominio absoluto de los ejercicios que componen una etapa antes de pasar a la siguiente.
Una vez asimilados los veinticinco ejercicios, es necesario practicarlos todos, de manera regular, preferiblemente a diario; si ya se domina la técnica, lo normal es emplear unos cinco minutos en todos ellos.
Es aconsejable terminar repitiendo tres o cuatro veces: “Gracias a esta sesión, mi cuerpo y mi espíritu se han fortalecido”... (O cualquier otra sugestión que se desee) y convencerse profundamente de ello.
Sólo al principio resulta indispensable estar acostado. En cuanto consigas realizar todos los ejercicios sin la menor dificultad, te acostumbrarás, gradualmente, a practicarlos de forma mecánica, tanto sentado como de pie.
Técnica del "magnetismo"
Esta vez os mostraré una técnica de autohipnosis en la que es necesario la presencia de un hipnotizador.
Debido a que el estado que la mayoría de las personas puede conseguir con esta técnica, es necesario explicarle que son los estados de hipnosis, y que lo normal es que no pase del Z1, lo que quiere decir que en todo momento sentirá que está “despierto”, aunque no sea así.
El hipnotizador pide al sujeto que se siente cómodamente frente a él y después dice:
“Seguramente sabes qué es el magnetismo humano. Algunas personas pueden transmitirlo, y otras, como yo, tienen el privilegio de poseer un fluido magnético particularmente potente. Dentro de poco podrás comprobarlo... Coge mis manos entre las tuyas, y así podré transmitirte una parte de mi fluido magnético, una parte de esta energía que te revitalizará... Para lograr que te revitalices, te voy a transmitir una parte de mi fluido magnético, sin decir nada durante un minuto entero, pero concentrándome en la transmisión de esta energía revitalizadora...”
Después de guardar silencio durante un minuto, el hipnotizador reanuda su discurso:
“Ahora que estás preparado, vamos a pasar a un ejercicio... Ahora vas a apretar mis dedos, fuertemente... Apriétalos, cada vez más fuerte... Todavía más... Ya no puedes soltarlos... Por más que lo intentas, no lo consigues... Aprietas mis dedos, te resulta imposible no hacerlo y, apretándolos te sientes cada vez más fuerte, y puedes apretarlos cada vez más fuerte.”
Mientras no obtengamos un resultado, deberemos insistir hasta que el sujeto responda plenamente a la sugestión; entonces se continúa así:
“Ahora voy a retirar mi mano, lentamente... Y como no puedes soltarla, tus manos van a seguir obligatoriamente, el movimiento de la mía.”
Suavemente, el hipnotizador retira la mano y dice:
“Tus manos están pegadas a la mía... Yo retiro mi mano, pero como te resulta imposible soltarla, tus manos siguen el movimiento de la mía... Y ahora voy a contar al revés, de “tres” a “uno”... Cuando diga “uno”, no solamente podrás soltar mi mano, sino que te encontrarás en un estado particular, que te facilitará la asimilación de la autohipnosis... Sí, cuando yo diga “uno” te encontrarás en un estado que te permitirá aprender a adentrarte en la autohipnosis de manera inmediata, gracias a una palabra clave... Digo “tres”... Vas a aprender, gracias a una palabra clave, cómo entrar en estado de autohipnosis... Digo “dos”... En pocos instantes tus manos se despegarán de la mía y podrás conocer la palabra clave de tu autohipnosis... Digo “uno”... Tus manos se despegan de la mía... Sientes una sensación de relajación... Disfrútala, relájate más aún, cierra los ojos para relajarte más... Y ahora que estás bien relajado, te voy a enseñar tu palabra clave... Y cuando la repita por tercera vez, te adentrarás en un estado de autohipnosis... Sí, bastará con que yo diga tres veces la palabra clave, para que tú entres en estado de autohipnosis... Estén tus ojos cerrados o abiertos, vas a experimentar una deliciosa sensación de paz interior... Esta deliciosa sensación de paz interior te permitirá establecer el contacto con tu subconsciente...”
Si parece que el sujeto ha comprendido todo lo dicho, continuamos:
En este momento tenemos que haber pensado en una palabra cualquiera, a la que se le atribuirá el poder de conducir al sujeto al estado de autohipnosis. Y enseñarle mediante sugestiones a entrar en estado de autohipnosis (Hablado claro, decirle unas cuantas veces y de forma distinta, que cuando el propio sujeto diga esa palabra tres veces, entrará en un estado especial de autohipnosis en el que las sugestiones que se dé él mismo, sean aceptadas por su subconsciente).
Por ejemplo, con la palabra “RELAJACIÓN”
“Tu palabra clave para entrar en autohipnosis es RELAJACIÓN, siempre que digas o pienses esa palabra tres veces entrarás en un estado especial de autohipnosis en el que todo lo que pienses después será fácilmente aceptado por tu subconsciente. Por ejemplo, repites tres veces la palabra RELAJACIÓN y luego te dices: ‘Mis nervios ahora disminuyen, me calmo, me relajo, me siento bien, a partir de ahora, mis nervios se han ido.’” (Continuar dando sugestiones de este tipo).
Ahora, antes de despertar al sujeto, tienes que enseñarle a salir de ese estado especial:
“Y cuando quieras salir de el estado especial de autohipnosis en el que te encuentras, solo tendrás que decirte: ‘Voy a contar hasta tres, iré despertando poco a poco, cuando llegue a tres, estaré completamente despierto’. Vamos a probarlo, intenta salir tú mismo de este estado de autohipnosis como te acabo de decir.”
Si el sujeto no reacciona, no te preocupes, explícale otra vez todo lo que tiene que hacer para despertar y que lo haga poco a poco, es decir, le vas diciendo en lo que tiene que pensar poco a poco, y según se lo dices, que lo vaya haciendo.
AVISO: Si sigue sin reaccionar, despiértalo como si estuviera hipnotizado, con el procedimiento estándar para despertar. Si eso tampoco funciona, habrá entrado en Z3. (Despiértalo como a cualquier persona que se duerme en sueño natural)