Ojos brillantes en la selva húmeda.

Sucedió en la selva de Chablekal Yucatán, en la península de Yucatán México.

Ojos brillantes en la selva húmeda.

Estaba entusiasmado de poder conocer estos lugares tan alejados de la aburrida urbanización del Distrito Federal. El olor a selva, a humedad, el olor de mi cuerpo sudoroso me resultaban agradables pero los piquetes de zancudo y el eczema eran insoportables. Había ido con Martín, mi compañero de universidad y al parecer el estaba mas incómodo que yo, puesto que a la primera oportunidad sugirió que nos fuésemos...


niño



- ¿Seguro que no quieres pasar aquí la noche verdad?, ya esta oscureciendo y el calor se pondrá peor.

- Jaja. Que sutil eres Martín. ¡Por supuesto que voy a quedarme!, contigo o sin ti.

- Sugiero que regresemos a Mérida, mi ecsema ha empeorado además las plagas nocturnas de la selva...

- Basta Martín, si quieres, regresa tu a Mérida, yo acamparé aquí, no pienso perder tanto tiempo en ir y regresar de mérida, será mas fácil amanecer aquí, es mejor que comiences a empacar tus cosas si quieres llegar pronto.

- Como quieras José. Cuando te ataquen los zancudos gigantes te acordarás de mi.

-Jaja. Martín, Martín, cuando decidimos venir a Chablekal sabíamos que no sería un viaje de placer sino de descubrimientos. Vete Martín.

- Me iré, regresaré mañana para explorar contigo un poco mas, pero deja que te ayude a armar la casa de campaña.

Comenzamos a trabajar en silencio los dos. Habíamos hecho aquello tantas veces que no había dudas ni preguntas, clavar esto aquí, extender aquello, ajustar, parecíamos dos robots programados para armar y desarmar casas de campaña. Entonces ví aquello entre la vegetación de la selva, ya estaba un poco oscuro, así que pude notar dos pequeñas estrellitas verdes, como ojos observándonos, me quedé mirándolas, pasmado hasta que la voz de mi amigo me hizo reaccionar...

carne


-José, ¿que te pasa?

-Nada. Anda, vete o llegaras muy tarde al hotel.

Mentí, Martín era un escéptico burlon de las creencias populares en el nahual, las brujas o la llorona. Mentí para evitar sus burlas, además, cuando quise ver aquellas luces verdes de nuevo, habían desaparecido. Por lo que no le dí importancia.

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Por fin, Martín se fue cuando el sol comenzaba a declinar, pensé que podía explorar un poco más antes de que estuviera completamente oscuro. Caminé entre las hierbas, apartando las mas estorbosas con las manos.
Comenzaba a caer una lluvia tibia que me empapo en pocos minutos, seguí caminando, y de repente vi a un montón de sapos diminutos saltando a un lodazal, parecían moscas, los observe, hasta que escuché una voz:

sleep

-¡Ayúda! ¡Por favor!

Reaccione muy lento, la lluvia ahora era muy densa y el constante golpeteo del agua sobre las hierbas me ensordecía, pero podía distinguir la voz de un niño, saqué mi lampara y dirigí la luz hacía el pantano y entonces vi el cuerpo del pequeño luchando por salir de un pantano de lodo y hojas. Por la parte sobresaliente de su cuerpo pude calcular que era un niño de cinco o seis años, aunque no veía su cara pues se hallaba volteado y cubierto por el barro.

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-¡Por favor! ayúdenos, mi hermano esta mas abajo, el pantano se lo tragó.

-¡No te muevas!- grité - ¡Si te mueves te hundirás mas!

No tenía idea de si aquello que dije era cierto o no, pero lo había escuchado tantas veces que lo daba por hecho. Además tenía miedo, si, miedo de ayudarlo, una parte de mi quería salir corriendo pero pudo mas mi conciencia así que, me trepé a una palmera inclinada como quien quiere ver su reflejo en el agua, solo que esta planta quería ver su reflejo en el pantano. Logré trepar un buen tramo con mi lampara sostenida por mis dientes, casi llegaba a la punta cuando escuché un crujido que me hizo gritar y soltar la lámpara.

Cerre mis ojos un momento, después los abrí y no había diferencia, estaba completamente oscuro, cuando de repente, vi un resplandor, un resplandor de color verde...
¡Eran los ojos del niño! volteando hacia arriba, me miraba sonriente a la vez que se algo salía de su espalda, como brazos delgados unidos unidos por una membrana transparente que reflejaba la luz de esos ojos que eran como dos pequeñas bombillas verdes. Su rostro parecía cubierto de gruesas venas, era pálido y azulado su sonrisa dejaba ver unos dientes incisivos sobresaliendo de sus labios y montones de dientillos pequeños y afilados.

terror

De pronto escuché un ruido estruendoso, era el aleteo de ese monstruo, voló y se posó junto al pantano, me miraba como esperando un espectáculo a la vez que sus lamparillas verdes alumbraban el panorama. La palmera volvió a crujir, entonces voltee hacia el pantano y una enorme criatura de brazos huesudos y largos comenzaba a brotar de aquel lodazal. Intenté bajar de la palmera, pero tenía mucho miedo de que se rompiera y entonces sería mi fin, estaba sacando mi navaja, cuando sentí un dolor insoportable en uno de mis muslos.

Monstruo

La asquerosa criatura estaba devorando mi pierna entera, yo sentía como succionaba mi carne y giraba la mandíbula tratando de romper mi hueso, me sentí mareado por el dolor, por un segundo pensé en dejar que me devorara completo, en no luchar. Voltee hacia el niño-murciélago y vi como danzaba mientras hacía un ruido parecido al aullido de un perro, pero sonaba muy ronco, además reía, mientras devoraba las plantas a su alrededor, y sus ojos eran cada vez mas verdes y brillosos. Con toda la fuerza de mi brazo, empuñe mi navaja y trate de apuñalar a la criatura que me devoraba, solo conseguí provocarle cierta molestía, como el piquete de un zancudo. Sabía que había perdido gran parte de mi pierna izquierda, pero no estaba dispuesto a perder mas, así que recorde un video de National Geographic que mostraba que el punto débil de un cocodrilo eran los ojos, decidí imaginar que la criatura que me devoraba era uno de esos animales, tomé mi navaja y con todas mis fuerzas la clavé, solo logre que la criatura emitiera un agudo sonido de molestía, pero logre mi cometido, el niño murciélago paró de comer plantas y volteo alumbrándonos al cocodrilo y a mí, pude distinguír sus ojos, eran como de humano, además aquello tenía orejas, un par de membranas parecidas a las de un sabueso cubiertas de lodo y enormes fosas nasales, mi mano cabía dentro de una de ellas.


Clavé mi navaja en uno de sus ojos, sus párpados la aprisionaron y tuve que soltarla pues de otra manera hubiera caído al pantano. Decidí meter mi mano en una de sus fosas nasales, esperando desgarrar algo, romper algo, busqué y busqué, hasta que sentí algo como un cartílago, la bestia se movía de un lado a otro, por fín me soltó mientras yo escuchaba el crujir de ese hueso delgado dentro de su nariz.


chablekal

Cayó al pantano, como pude bajé de la palmera, el dolor era insoportable voltee hacia el lago, el niño- murciélago se hallaba con aquella bestia, tal vez auxiliándola, los aullidos que emitía eran aterradores. Me arrastre hasta alejarme de ahí, palpe mi pierna, y me di cuenta de que me hacía falta casi completamente toda la carne de la pantorrilla para abajo, me toqué, sentí un dolor insoportable al palpar algo duro que resultó ser mi hueso.
Me preocupaba que el niño-murciélago me siguiera, aunque pensándolo bien, algo tan pequeño no podía hacerme mucho daño, tuvo que recurrir a engaños para llevarme al pantano.


Me arrastré, en algun momento logré incorporarme en mi pierna derecha pero, supe que me desangraría mas rápido si continuaba. Por fin, encontré una casa con luz en su interior, no me arrastre hasta ahí, estaba exhausto, decidí usar mis fuerzas para gritar por ayuda. Lo último que ví antes de desvanecerme fue la silueta de un muchacho tapando la luz de un farol.


Ojos brillantes en la selva húmeda.

Cuando desperté, dos hombres me cargaban en una especie de hamaca, me llevaban hacia la carretera, el constante movimiento me mareaba, voltee hacía los lados y entre la vegetación de la selva tropical de Chablekal, pude ver dos ojos como lamparillas verdes refugiadas en la oscuridad de los matorrales, me observaban, quizás con resentimiento, quizás con ira, o quizás planeando su próxima estrategia para alimentar al amo que los esperaba en la espesura de la selva, en el pantano de barro y hojas.

niño

GO TO SLEEP



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Comentarios Destacados

zurdotaker +9
muy buena historia estaba centrado en la lectura que me dio escalofríos la imagen final xD +5

7 comentarios - Ojos brillantes en la selva húmeda.

_Danii_ +5
je... está bueno not bad
zurdotaker +9
muy buena historia estaba centrado en la lectura que me dio escalofríos la imagen final xD +5
DarkMarsh +3
Muy pero muy buena. Te doy +10 , Es tu merecido , Agradeceria si pones mas de tus experiencias.