Cuento de una noche en el hospital

Una noche en el hospital
Cuento de  una noche en el hospital



Dos conocidos, embriagados, se trenzaron en una pelea; Damián trató de separarlos, y
accidentalmente le dieron una puñalada. Dio unos pasos vacilantes y cayó sobre la vereda.
Despertó en una habitación de hospital, tras una operación de emergencia.
La primer noche durmió bajo los efectos de la anestesia. Al llegar la segunda noche estaba
Inquieto; le tenía terror a los hospitale

Una enfermera entró a revisarle el suero.

- Enfermera - dijo Damián -, me gustaría que dejara la luz prendida.
- ¿Qué? No me va a decir que tiene miedo ¡Un hombre grande! - comentó la enfermera.
- No… no es que tenga miedo, es que… no estoy acostumbrado a estar aquí.
- Pues se va a tener que acostumbrar, tiene para varios días más. ¡Buenas noches! - Y al
retirarse apagó la luz.
En la oscuridad, apenas se veía la mesita que tenía al lado de la cama; del otro lado estaba
el soporte metálico que sostenía en alto la unidad de suero, lo demás era todo penumbras.

Sintió un fuerte pinchazo en una pierna, y seguidamente otros más.

- ¡Ay! ¡Dejen de pincharme! ¡Auxilio! ¡Que alguien me ayude! - gritó Damián.

Sentía como le clavaban una aguja, pero no lograba ver quién lo hacía. Se incorporó y tiró
unos manotazos, pero sólo encontró el aire; lo que le clavaba la aguja no era una persona.
Una enfermera entró de repente y encendió la luz, y en ese instante se escuchó que algo
caía al suelo; era una jeringa metálica, de las que usaban antes.
La enfermera y un doctor que se presentó después, le dieron unas explicaciones que no lo
convencieron; mas dejó de insistir cuando lo cambiaron de habitación.
fin

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