Ocurrido en EE.UU. en 2008, aunque aún se desconoce su veracidad, es mas que llamativo.

Según relata la testigo, que aún se mantuvo en el anonimato, trajo a su casa el nuevo teléfono móvil adquirido ese mismo día.

Vivía en su casa, solamente con su hijo.

El niño de unos 10 años, al ver el telefono móvil, le pidió a su madre que se lo prestara para conocer las funcionalidades.

La madre asintió, dándole como única condición el no enviar ningun SMS, ni realizar llamadas.

Llegadas las 23:20 la madre se decidió ir a dormir.

Pasó por la habitación de su hijo y lo encontro dormido, acostado en la cama, con el móvil en las manos.

Sigilosamente y para no despertarlo, le quitó de entre las manos el teléfono y se fue a su dormitorio.

La testigo comenzó a revisar el celular y se encontró con el fondo de pantalla cambiado, algunas configuraciones mas y unas cuantas fotos que el niño había tomado.

La sorpresa llegó al ver la última foto.

En ella se lo veía a su hijo, recostado en la cama, y la mitas de un rostro delante del objetivo, con una expresión un tanto perturbadora, como si hubiese sido el autor de esa fotografía (recordando que en ese momento, ambos estaban solos en el departamento).

La imagen es la siguiente: