Primero aparecieron, otra vez, las vacas mutiladas. Pero un par de semanas después un grupo de jóvenes aseguró que vio a un duende, a quien golpearon y antes de esfumarse perdió una "mano" (fotos), que en realidad es una pata.

Si algo le faltaba a los alvearenses era la aparición de un misterioso duende. El encuentro cercano de algún tipo se registró en las cercanías del cementerio y mantuvo azorados a varias personas.

Es que después del caso de las vacas mutiladas que el ideario popular lo vinculó de inmediato al mítico chupacabras, hubo vecinos que no dudaron en identificar al extraño ser como un mágico duende. Y para probar esa teoría exhibieron una de las partes que guardaban como trofeo de guerra: una pata o mano con cinco dedos, uñas alargadas y muy peluda.

El descubrimiento lo realizaron tres jóvenes el domingo a eso de las 12 de la noche cuando transitaban por calle Martín de Irigoyen, en las inmediaciones del cementerio de ciudad.

César, Jeremías y Sebastián caminaban por el lugar y de repente vieron como una criatura desconocida, de unos 20 centímetros de alto se les venía encima.

Sin salir del asombro los chicos tomaron unos palos y respondieron el ataque dándole golpes que impactaron de lleno en "esa cosa".

Al cabo de algunos segundos la criatura quedó tendida en el piso y cuando los muchachos se acercaron para observarla “pegó un grito agudo, se levantó y huyó”, relataron.

Sin embargo algo quedó en el suelo en medio de un charco de sangre, era uno de los miembros.

Sin darle mayor trascendencia al hecho, recogieron lo que parecía una mano y regresaron a casa con lo que sería simplemente una anécdota más.

Pero lo que los jóvenes trataron con cautela y raciocinio, los adultos se encargaron de darle un giro fantástico.

Lamentablemente, la olla con monedas de oro no estaba al final del arcoíris. Lo que para algunos podía ser un duende no era más que una simple “comadreja”. Eso sí, con o sin magia, hubo sueños que se esfumaron de repente.

“Son animales muy comunes que rondan en la zona rural, generalmente cerca de gallineros porque se comen los huevos” contó Gerardo Fernández, médico veterinario.

La comadreja tiene un carácter bastante agresivo a pesar de su pequeño tamaño y siempre está dispuesto para un ataque.

“Son muy atrevidas porque si tienen que atacar lo hacen, poseen dientes muy filosos por lo que hay que tener cuidado además por la transmisión de enfermedades como la rabia”, agregó el profesional.



En General Alvear (Mza) pasan del chupacabra a duendes

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