El ser humano ha vivido desde siempre, ignorante de sus propias capacidades de auto regeneración y de
crecimiento. Por ende, dicha inconsciencia nos impide alcanzar una vida plena y llena de éxitos y de
conocimiento. Sin embargo, y de acuerdo a las leyes del Cosmos, que nos rigen inexorablemente, existen
poderes ocultos de nuestra mente, que desde siempre han estado dormidos, pero latentes dentro de nosotros. Aún si no somos conscientes de ellos.
Los principios cósmicos afectan totalmente la actividad y el desarrollo del hombre, y es sólo a través de la consciencia que es posible despertar nuestro potencial creador, para poder efectuar transformaciones en nuestras vidas que nos acerquen más al éxito y a nuestra verdadera naturaleza divina.
Capacidades dormidas tales como la visión aural, la telepatía, la dermovisión, la telekinesis, la premonición, el desdoblamiento y la autosanación, son hoy en día técnicas prácticas que desde milenios, han sido utilizadas en Oriente para elevar el estado de vibración, y por consecuencia, de la calidad de vida de quienes las practican. Me refiero a líneas alternativas de conocimiento, que son muy comunes en oriente, tales como técnicas de respiración, el manejo de la energía de autosanación y la visión a través de la piel, e inclusive técnicas telepáticas y de detección de las intenciones a través del aura, así como de su limpieza.
De esta forma, palabras como Pranayama, Reiki, Yogaterapia, Musicoterapia, Dermovisión y otras similares, se vuelven una constante en Oriente, y al mismo tiempo, una moda en Occidente, donde es hasta este tiempo cuando nos preocupamos por encontrarnos a nosotros mismos, pero por fortuna más dentro que no fuera de nosotros mismos.
Es algo innegable que el poder del pensamiento actúa directa y contundentemente sobre la materia, entendiendo con ello la responsabilidad que implica el pensar positivamente, ayudando no sólo a nuestro entorno y a nosotros mismos, sino también a nuestro planeta en su evolución cósmica. Todo es mente; el Universo es mental, reza el primer principio hermético, y en consonancia con esta Ley de la vida, nuestras potencialidades más grandes residen en nuestra mente, que debería ser la real gobernante de nuestras acciones físicas, siempre bajo la dirección del espíritu: nuestra esencia verdadera. Y una prueba científica de esto la da un experimento que se hizo con el agua.


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Existe una máxima que afirma que: “la única dificultad es creer que es difícil, y la única limitación es creer que se es limitado. De hecho, toda persona es capaz de practicar las técnicas de relajación, visualización, meditación, respiración, interiorización y canalización -pero tiene que ser una comunicación de ida y vuelta, y no ser simplemente un receptor pasivo y con ese sentimiento de inferioridad-. Para ello no existen límites de creencias, sexo, edad, pensamiento ni condición socioeconómica. Pero reitero que los únicos límites los establecemos nosotros mismos, con nuestros miedos, ansiedades y claramente con nuestra impaciencia. Existe otra máxima muy adecuada para este contexto: “la Verdad es un desafío a nuestra voluntad de admitir que podríamos no obtener las respuestas que ya creemos tener”. Y esto es debido a que, gracias a nuestros prejuicios y preconceptos, establecemos a priori las formas y los lineamientos que deberían tener las cosas, ocurriendo que cuando tenemos los hechos frente a nosotros, no los reconocemos, precisamente porque nosotros les dimos otras formas diferentes a las verdaderas. Tal es el caso de la idea falsa de Dios que tiene la mayoría. Cuando se les muestra la evidencia de que el SER HUMANO ES DIOS, no lo aceptan porque ellos ya lo han imaginado a Dios de una forma, y se engañan a si mismos pensando que de esa forma el ser humano no puede ser. Lo peor es que esas ideas que las mayorías aceptan de cómo es Dios, ni siquiera son propias, tienen miles de años. Hoy en día tenemos montones de evidencias de que Todo es Uno, que no hay nada ni nadie que no sea Dios. ¿Cuáles son estas evidencias? La célula: nuestro origen fue una sóla célula, luego empezó la diferenciación, y aunque unas y otras células sean aparentemente tan distintas, todas son iguales, y todas son sumamente importantes para la Vida del ser humano. Toda la información genética para construir al hombre o mujer estaba en esa primera célula, y también está esa misma información en todas las demás células que se formaron. O sea que no podemos decir que una célula de nuestro cuerpo no somos nosotros Aquí vemos claramente que el Todo está en la parte y en la parte está el Todo. Tal cual así es Dios. Por eso es válido considerar a Dios como Persona, tal cual es la creencia cristiana, pero no lo es que el ser humano se crea inferior a Dios. Si todo es Uno, o sea que Todo es Dios, es una obviedad que la IGUALDAD ES ABSOLUTA PARA TODO. Las diferencias son solamente circunstanciales, y aquel que haya logrado destacarse mucho por sobre el resto tiene la obligación de ayudar, de tratar siempre de elevar la consciencia de sus semejantes, de las plantas, animales y del cosmos. Uno de los valores más importantes es el Respeto.

Otra evidencia es que los científicos no han podido encontrar dónde está el yo en el cerebro, justamente porque el Yo es la Totalidad. Cuando pensamos, estamos pensando con la Totalidad de vidas de seres del pasado presente y futuro. Claro que la mayor parte de gigantesco procesamiento de información la hace el subconsciente. Ahora es clave que el pensar consciente sea de pureza, de elegir hacer el bien siempre. Y para ejemplificar, supongamos que un astronauta esta en otro planeta, y mantiene comunicación con la torre de control, que le indica, lo asesora, si se le corta la comunicación con la torre, enseguida el astronauta empezará a tener mucho miedo... Esto es exactamente lo que pasa al pensar, hablar o actuar mal, estamos cortando la comunicación con la Totalidad, nuestra Torre de Control. Y esto cualquiera lo puede entender, si maltratas a lo que sea, hay muchas probabilidades de que eso que has maltratado te abandone; te ignore; o que se vengue de ti.

Otras evidencias: los descubrimiento de la física cuántica, de que Todo está interrelacionado, que la causa de un efecto puede estar en cualquier parte sin importar la distancia o el tiempo. Y además el Holograma Cuántico, en una parte está la totalidad de la imagen del Holograma. Einstein dijo que el Universo es como un fantasma.
Pero el hombre y la mujer actual tienen tantos miedos, y enseguida al pensar si podría el hombre ser Dios, se les vienen pensamientos del tipo: "¿no estaré haciendo algo malo? ¿me estará agarrando el demonio" Cuando en verdad lo demoníaco es sostener la desigualdad de un Dios superior con sus creaciones inferiores. Acaso no piensa la gente qué clase de padre o madre puede ser quien no permite que sus hijos puedan llegar a ser adultos. .
El libro “El Secreto”, que exaltan la susodicha “Ley de Atracción”, han sido best sellers a nivel mundial, casi lamentablemente. Y digo esto porque más que ayudar, su difusión acelerada y sin una verdadera orientación, ha generado un cambio sustancial en las personas, que han cambiado sus patrones de conducta pasivos y sin mayores ambiciones, a un comportamiento más frenético, en el que se pasan la mitad del día pensando en que “quiero una casa, quiero un Rolls Royce”, olvidándose completamente de trabajar para conseguirlo, esperando que sea la Divina Providencia la que les de lo que día y noche ahora viven pidiendo. Una nueva forma de fanatismo, al final de cuentas. ¿No sería mejor pensar en la restauración del Paraíso y ser Inmortal Físicamente? Por esto es que me permito, a través de estas líneas, hacer un llamado de atención a todos quienes se interesan genuinamente por un desarrollo integral del ser humano, a fin de no querer correr para esa
búsqueda, sino recibir esos conocimientos conscientemente, y no arrebatarlos sin haberlos comprendido.
“Vale más paso que dure y no trote que canse”, dice el adagio, y en estos temas del espíritu y de desarrollo
personal, es importante dejar madurar las cosas, dejando todo al tiempo eterno del Cosmos, cualquiera que
sea la concepción que tengamos del mismo.