El asesino de San Mateo

Antes les dejo un poco de musica para la ambientacion:


link: http://www.youtube.com/watch?v=DArRMGUxcpg&feature=g-hist

Pasan ya de las seis de la mañana, es un oscuro y nublado día de principios de marzo, una espesa niebla cubre por completo los campos de maíz y cebada. Es tan densa que no permite ver mas allá de unos cuantos pasos a tu alrededor. La joven Patricia camina con paso apresurado por el viejo sendero que lleva hasta el centro del pueblo, el frío hace a sus dientes castañear y su cuerpo delgado tiembla violentamente, mantiene sus manos en los bolsillos de su chaqueta en un intento inútil de mantenerlas calientes, y esconde su rostro bajo el reboso azul que su madre le regalo en su cumpleaños pasado. Como todas las mañanas va en dirección hacia la panadería a recoger la leche y el pan fresco para el desayuno de la familia a la que sirve desde que era una niña. No es algo que le guste mucho, pero tiene que hacerlo como parte de sus obligaciones.
Todo es soledad y silencio, ni los grillos cantan con un clima tan frío, un ligero viento sopla al rededor, moviendo la hierba de los campos contiguos al sendero. Patricia trata de no prestar atención a lo que hay mas allá de lo que es capaz de ver, solo se concentra en el siguiente paso a dar. De pronto, de entre la hierba un pájaro negro salió volando, provocándole un susto que casi la hace gritar, - ¡malditas aves! – susurra en voz baja tratando de recobrar el valor de seguir adelante.
Pero algo no estaba bien, miro con más detenimiento el área de donde salió el pájaro y vio con asombro que en ese punto exacto la hierba dejaba un pedazo de tierra desierto. Contra toda lógica se adentro en el campo para ver mas de cerca lo que había ahí, conforme sus pies avanzaban su cabeza le gritaba que diera marcha atrás, pero su curiosidad era mayor a su sensatez. Se armo de valor y siguió adelante, una mancha oscura apareció frente a ella, parecía muy quieta por lo que no retrocedió, un par de pasos mas y fue capaz de distinguir lo que dedujo era un cuerpo tirado sobre la maleza. – Debe ser algún viejo borracho – pensó para sí misma.
Estaba a punto de volver al sendero y seguir su camino, pero entonces miro abajo y noto que sus zapatos estaban mojados, eran nuevos así que saco un pañuelo de su bolsillo y los limpio vigorosamente para que no se le estropearan, los ojos casi se le salen de las órbitas cuando vio que el pañuelo estaba lleno de sangre, impulsivamente lo dejo caer y fijo su atención en el cuerpo sobre la hierba. Dio un paso mas, y luego otro, pronto estaba justo a un lado del cuerpo inmóvil. Aun temblando estiro la mano derecha hasta tocar las ropas que lo cubrían, dio un ligero jalón y un grito que nació en el fondo de su alma rompió el silencio de la madrugada.
Patricia corrió con todas sus fuerzas de vuelta hasta la casa, paso de largo por el portón abierto y en su camino hacia la puerta choco con Elías, el jardinero que recién se levantaba para empezar con su trabajo.
- ¿Pero que te pasa muchacha? – pregunto Elías extrañado por la palidez de la joven.
Entre sollozos y balbuceos Patricia le explico lo que había visto, incrédulo el jardinero le pidió que le indicara exactamente dónde, la joven criada no podía dejar de temblar, pero dejando a un lado su miedo, acompaño a Elías hasta el campo lleno de sangre. Una vez que llegaron el jardinero miro a la criada que no dejaba de llorar y con cautela se abrió paso entre la hierba mojada, sus ojos no daban crédito a lo que veían. Ahí tirado sobre un charco de sangre y maleza aplastada estaba el cuerpo de una niña de no mas de quince años, sus ropas estaban rasgadas y su rostro pálido tenia signos de haber sido brutalmente golpeado, el cuerpo que yacía boca arriba tenía un enorme cuchillo plateado incrustado por encima de las costillas, a la altura del corazón. Era obvio que la niña estaba muerta, a pesar de eso el jardinero puso sus dedos fríos sobre el cuello de la joven en busca de alguna señal de vida. Un suspiro resignado rompió de nuevo el silencio sepulcral que envolvió los campos de lo que una vez fue el pacifico pueblo de San Mateo.