Algunas Historias de Terror

Algunas Historias de Terror


Acá les traigo unas historias de terror, que la verdad están muy buenas, y dan miedo, espero que las disfruten!




LAS LUCES


Esta historia me la contó una chica de unos 16 años, y no le sucedió a ella, sino a su madre, una española que emigró a Alemania para buscarse la vida, teniendo que alquilarse una casa con su joven esposo que apenas tenía comodidades.

Eso sí, tenía visitantes misteriosos.

Al principio sólo eran sonidos, rasguños en la almohada que mantenía abrazada mientras trataba de descansar después de tantas horas de trabajo. Le asustó, cierto, pero mantuvo la calma y pensó que era su propio agotamiento el que la hacía tener alucinaciones auditivas. Los rasguños en la cama no son tan inhabituales ¿no?. Muchos los hemos oído. Son visitantes que quieren comunicarnos que "están ahí también, que no estamos solos".

La joven vivió con esa extraña experiencia unos días y terminó por acostumbrarse, pero una noche ocurrió algo terrible. Estaba tumbada en la cama, descansando, su marido estaba afeitándose en el cuarto de baño, y de pronto unas lucecitas de un tamaño algo mayor que el de las canicas, blancas azuladas y brillantes, comenzaron a salir de debajo de la cama.

Subieron, ascendieron hasta ponerse encima de ella, y bailaron.

La chica las miró estupefacta, tragó saliva y respiró profundamente. ¿Qué era aquello? ¿De dónde salían? ¿Qué las producía?

Y entonces las luces comenzaron a bailar con movimientos más bruscos, y una poderosa fuerza salió de ellas. La chica notó esa fuerza en puñetazos y patadas invisibles que la golpeaban y estampaban contra las paredes... Gritó, y su marido se cortó con la gillette. Cuando él iba a salir la puerta del cuarto de baño se cerró de golpe.

La joven española emigrante sufrió una paliza que la dejó destrozada, y no pudo hacer una denuncia, porque en qué comisaría de policía iban a escuchar semejante historia sin echarse a reir.

No volvió a ocurrirle porque volvió a España entre lágrimas y terrores.

Durante años jamás contó la historia, y cuando lo hizo, fue para contárselo a su hija -mi confidente-, quien me confesó que su madre no podía hablar del tema sin echarse a llorar y a temblar.

No es para menos. Su hija también lloró al contármelo.


LA MANO INVISIBLE


Esta historia le ocurrió a una chica de unos dieciocho años que, según me confesó, apenas tuvo miedo. Y la admiro, pero yo sé que aquella no fue su única historia. Llamémosla Lorena.
Alguna vez, en la familia de Lorena ya había ocurrido que a sus hermanas les habían acariciado el pelo, la espalda o incluso empujado... La noche en que le ocurrió a Lorena este breve episodio dormía sola. Compartía habitación con su hermana pequeña, pero ella no estaba.
Se abrazó a la almohada, dejándose llevar por el sueño estirada y con el rostro hacia el techo. La almohada estaba agarrada por su brazo izquierdo, y allí permació todo el tiempo.
Cuando ya estaba empezando a dormirse ocurrió:
Un golpe seco debajo de su ombligo y encima de su pubis la despertó de golpe. Casi se levantó pero no lo hizo, tan solo permaneció quieta mirando a su alrededor y analizándolo todo: la almohada no había sido, seguía abrazada a su izquierda... estaba sola, nadie había tenido tiempo de entrar, pegarle y luego salir...
Pensó y recordó otro episodio, cuando un fin de semana se había marchado con unos amigos a celebrar un weekend en una casa de Icona en mitad de una montaña de Ayora. Todos iban a ponerse hasta arriba de tripis, pero ella no lo hizo. Tenía el suyo, pero no lo tomó, simplemente lo guardó.
La casa tenía apenas dos habitaciones: donde se dormía -un amplio cuarto donde había tirado en el suelo un colchón de matrimonio y una litera de madera-, y el salón, donde se pensaban correr la juerga.
Menos una pareja que se marchó a la habitación, el resto permaneció en el salón tomando tripis, fumando porros y bebiendo alcohol. La fiesta no acabaría hasta el día siguiente. Lorena, por algún extraño motivo, no hizo nada de eso, y decidió irse a dormir.
No era cómodo tumbarse allí con aquella pareja que -si bien no estaban haciendo nada- sí buscarían algo de intimidad, pero por algún motivo que ni ella sabía, Lorena decidió tumbarse en una esquina de la litera, con el cuerpo pegado a la madera, los brazos flexionados en dirección hacia su cabeza, sin apenas un sólo hueco por el que alguien pudiera hacer lo que hizo: tocarle el pecho.
No recordaba si era el izquierdo o el derecho cuando me lo contó, pero sí recordaba la sensación de pánico que sintió. Algo había tocado su pecho como si lo amasara, y no había espacio entre sus brazos para conseguir tal hazaña.
También en aquella ocasión, tras sentir un escalofrío en la espalda y notar cómo abría desmesuradamente los ojos por el miedo, analizó la situación. La pareja seguía tumbada en su rincón, y no había nadie más.
Su determinación fue más que sorprendente. Se dijo: si tengo que sufrir alucinaciones, al menos que sea con un tripi en el cuerpo. Curiosamente, el resto de la noche no le ocurrió nada más. Se comió su tripi, bebió alcohol y se rió con el resto de su grupo.


LA VISION


Esta experiencia le ocurrió a un joven francés y a su grupo de amigos. Me lo contó un verano y recuerdo la sensación de elevarme (¡¡¡estaba teniendo miedo!!! cuánto disfruté!)
Pero vamos a la historia:

Se habían reunido para hacer espiritismo y habían adecuado la habitación para que todo fuera más lúgubre. Les quedó bien, iluminados tan sólo por las velas encendidas, los amigos se dispusieron a practicar la ouija y durante un rato se estuvieron divirtiendo. Alguien les contestaba, aquello estaba animado.

Entonces uno de los chicos comenzó a hacer cosas raras y todos dirigieron sus miradas hacia él. El francés que me contó la historia alzó su rostro y vió algo más... algo que los demás no pudieron ver.

Dos fuertes manos aprisionaban la garganta del chico y apretaban, apretaban. La víctima abría la boca y buscaba aire pero nadie supo cómo ayudarle, tenían mucho miedo.

El chico que observaba miró hacia arriba y vió al dueño de esas manos. Tras la víctima, estaba su propio padre muerto años atrás.

El fantasma del padre que asesinaba al hijo más allá de la realidad... en forma de espíritu estrangulaba un cuello que los otros chicos veían desnudo, sin esas manos apretando y apretando...

Al final ocurrió lo impensable. La víctima se soltó de las manos y corrió en dirección a la ventana para lanzarse al vacío. Los amigos actuaron rápido esta vez y consiguieron cogerlo de las piernas salvándole la vida.

No sé qué habrá sido de aquel joven.


LA VENGANZA


Un verano de 1998 un joven al que llamaremo Alejo me pidió que le contara historias de miedo. Yo le pregunté si él tenía algo que contar y me dijo que conocía una historia que le había ocurrido el verano anterior a los padres de su novia (ella estaba en ese momento con nosotros y le horrorizaba contarlo así que dejó el relato en boca de Alejo).
Se habían reunido varios matrimonios en una terraza a pasar la noche charlando mientras las estrellas (y quizá alguien o algo más) les observaban. En un momento dado ciertas bombillas de la terraza se apagaron y encendieron como hacen las propias estrellas. Alguien bromeó echándole la culpa a los espíritus. Todo quedó ahí.
A la noche siguiente fueron a la terraza de otra casa siguiendo con la rutina veraniega habitual, y en un momento dado olieron a quemado y vieron humo. Asustados comprobaron que las llamas venían de la casa donde habían estado la noche anterior. Corrieron hacia allí y descubrieron que tan sólo ardía aquella parte en la que ellos habían estado sentados.
¿Fallo eléctrico que llegó hasta los sillones en pleno aire libre? ¿Unos espíritus cabreados porque les habían echado la culpa de algo que probablemente no habían hecho (¿o sí?).?
Aquellas parejas llegaron a pensar que aquel trozo de la casa estaba embrujado y todos miraron con respeto aquel incendio extraño que no se propagó.


ALGUIEN OBSERVANDO


A la chica protagonista de esta historia ya la conocéis, es aquella a la que hemos llamado Lorena.
Lorena solía pasar muchas horas sentadas frente a un libro o una máquina de escribir o unos folios porque le gustaba leer y escribir. Se metía en su habitación y pasaba allí el tiempo tratando de hacer algo productivo por simple placer.

En ocasiones notaba como si alguien le observase desde atrás. La sensación era tan fuerte que no podía evitar volverse, y allí solía estar su padre, en el umbral de la puerta, observándola en silencio con una sonrisa en el rostro, posiblemente orgulloso de ver a su hija tan entregada a algo.
- ¿Cuánto hace que estás ahí? -Le preguntaba.
- Un ratito. -Contestaba él.
Y así sucedió en muchas ocasiones. Lorena se acostumbró a saber que cuando notaba esa mirada en la nuca, insistente, invisible, detrás estaría su padre mirándola con cariño. Era bonito vivir una sensación así.

Un día escuchó su nombre.
- ¿Qué? -preguntó al tiempo que giraba el rostro.
Se asombró de ver que no había nadie, y entonces se preguntó si había escuchado una voz de hombre o de mujer y no supo contestarse. No le dio más importancia y siguió con sus quehaceres.

Volvió a ocurrirle, y esta vez notó que la voz estaba "pegada" a su oído. Quien hubiera dicho "Lorena" lo tenía que haber dicho en un susurro firme justo en su oreja. Pero no había nadie, estaba completamente sola en la habitación. Tampoco esta vez hubiera sabido concretar si se trataba de una voz femenina o masculina pero lo que sí tenía claro era que lo había oído lo suficientemente fuerte como para arrancarla de sus pensamientos.

Su padre murió. Alguien le dijo que aquella casa estaba llena de espíritus que desde hacía mucho tiempo esperaban la llegada de su padre, y más tarde tendría oportunidad para comprobar si aquello era cierto o no... pero esta es otra historia, no quiero desviarme.

Lorena estaba una tarde en su habitación cuando notó a su padre en el umbral de la puerta. Se giró porque sabía que estaba ahí, como siempre, y la sonrisa desapareció de su rostro cuando recordó que su padre ya no estaba porque había muerto. Sintió un escalofrío porque sabía que aquella sensación había sido tan vívida y tan fuerte como cuando el hombre estaba vivo, y no supo qué pensar.

De nuevo y durante un tiempo, siguió escuchando a alguien llamarle al oído y también la mirada clavada en la nuca, pero de nuevo y durante todo ese tiempo que duró, allí ya no había nadie.


LOS PASOS


En un complejo de apartamentos de El Saler, en las playas de la costa Valenciana, veraneaba una familia cuyos padres no pasaban casi parte del verano allí porque tenían trabajo en la ciudad. Generalmente la casa estaba a cargo de la hermana más mayor pero en aquella ocasión la madre SI estaba. Pero cansada, tanto que se marchó a dormir y lo hizo en el salón de la casa.
Mientras tanto, dos de las hijas (hermanas de nuestra querida Lorena), concretamente la mayor y la menor, estaban pasando un rato divertido abajo junto a dos invitados de la casa, un amigo de la familia de su edad, y una prima a la que llamaremos Merche (y que seguramente seguirá apareciendo por estos lares).
Se divirtieron haciendo experimentos de levitación que no resultaron y viajes astrales que sí que dieron algún que otro fruto. Ya entrada la noche la hermana pequeña se marchaba hacia casa mientras el resto quedaba abajo, ya más tranquilos, mirando las estrellas.
Entonces pasó algo: escucharon el susurro de unas pisadas, y muchos ojos atónitos descubrieron que las pisadas eran reales pero invisibles... estaban pisando el césped y se mostraban las huellas. Chillaron y corrieron hacia la entrada del edificio y entonces pasó algo más: las luces del edificio entero se apagaron y sobre él aparecieron otras luces, enormes, naranjas, casi fosforescentes, que venían en dirección al complejo desde la playa.
No soportaron el miedo y corrieron escaleras arriba hacia el hogar, donde justamente la hermana pequeña acababa de entrar. Se escondieron en la habitación agitados tratando de no despertar a la madre y hablaron de lo que habían visto.
Al día siguiente la madre les preguntó qué había pasado. Ella había presenciado algo pero no quería contarlo, antes quería escuchar las versiones de los hijos y amigos. Cuando terminaron de contar su experiencia, la madre les confesó que aquella noche entreabrió los ojos y vio, a través de la persiana no del todo cerrada y de sus agujeritos, unas enormes luces que se movían con mucha agilidad.
Este sería uno de tantos sucesos extraños que presenciarían los componentes de esa familia. En esta ocasión, Lorena tan sólo recuerda algún que otro grito. Su ventana estaba totalmente cerrada y ella no había visto nada.


EL GATO


No conozco a la persona que le ocurrió esto, ni siquiera de cerca, pero quien me lo contó fue una amiga de la víctima.

Un amigo suyo fue a la casa familiar de otro amigo, y le invitaron a pasar allí la noche. Accedió gustoso y comprobó que le habían dejado para él solo una habitación alejada, pequeña y algo fría, pero donde tendría intimidad.

La cama era algo dura y podía notar que el colchón estaba viejo y no era precisamente uno de esos modernos flex que tienen abajo un somier, pero no importaba, tan sólo iba a pasar una noche. Tampoco importaba aquel olor a viejo y a cerrado. Se recordó una vez más que tan sólo serían unas horas.

Y la noche le reparó una desagradable sorpresa.

Estaba ya dormido cuando le despertó una sensación de peso y ahogo. Abrió los ojos y sintió la presión en el esófago, una especie de peso muerto que le aprisionaba y le impedía respirar bien. De pronto ese peso cambió hacia otro lado de su cuerpo y hacia otro y hacia otro, y supo que alguien le estaba pisando...

Ahogó un grito de terror y trató de relajarse.

La experiencia terminó dejándole un miedo exacerbado en su interior que apenas le permitió conciliar el sueño de nuevo. A la mañana siguiente rememoró con escalofríos el suceso y supo que no lo había soñado, que alguien o algo había estado caminando por su cuerpo.

Preguntó a su amigo a quién perteneció la habitación y éste le contestó que a su abuela, pero que no se preocupara porque ya no estaba viva.

Indagando más descubrió que su abuela había tenido un gato que la adoraba. Y el fantasma de aquel gato, seguramente avisando al intruso que había usurpado la cama de la abuela, le había echo una visita y declarado la guerra. No hubo más guerra, por supuesto, porque el chico jamás volvió a dormir allí.


LAS RISAS DE LA BRUJA


En el complejo de verano de la playa del Saler en el que hablo en el relato de "Los pasos", ocurrió algo más. La familia de Lorena se hizo amiga de otra familia numerosa, concretamente de dos hermanos: Belén y Miki.
Belén era de la edad de la hermana mayor, y Miki salía aquel verano con Lorena.
Aquel verano era el verano en que la prima Merche y el amigo de la familia estaban pasando un mes, y en esta ocasión no había padres que vigilaran los actos de sus hijos.
Allí estaban Lorena y su hermana mayor (llamémosla Nieves), la prima Merche y el amigo de la familia (llamémosle Jorge), y los hermanos Belén y Miki (nombres también inventados).
Decidieron jugar a la ouija y como no tenían tablero, Lorena se ofreció a hacer las letras recortando trozos de las tapas de sus libretas y escribiendo las letras con un rotulador gordo.

Se pusieron alrededor de la mesa redonda rociando ésta con unas gotas de aceite para que el vaso se deslizara sin que apenas los dedos llegaran a tocarlo. Todo estaba previsto para poner las cosas fáciles al espíritu que viniera.
Comenzaron riéndose y bromeando. Entonces Nieves se puso seria y dijo que ya estaba bien.
- Concentrémonos de verdad.
Todos le hicieron caso. Ya nadie se rió con aquello de "espíritu, si estás ahí, danos una muestra".

A los pocos minutos Miki comenzó a golpear rítmicamente el vaso con su dedo. Estaba totalmente absorto con su mirada fija -aunque parecía perdida- sobre el vaso, y golpeteaba una y otra vez. Levantaba el dedo, lo dejaba caer sobre el vaso, y así repetidas veces.
Lorena tenía a Miki al lado y le pasó la mano por los ojos. Miki respondió bajando los párpados para no abrirlos durante un buen rato. Pero lo que ocurrió fue más que espeluznante.
En el mismo momento en que cerró los ojos, su dedó tocó por última vez el vaso, y acto seguido se desmayó sobre la mesa.
Como pudieron trasladaron su pesado cuerpo al sofá y lo dejaron allí preguntándose qué le ocurría. Entonces se dieron cuenta de dos detalles: Por un lado, de sus ojos cerrados se deslizaban lágrimas, y por otro, de su boca entreabierta se empezaba a escuchar una risa... una malvada risa femenina que parecía propia de una bruja.
Se asustaron sobremanera y Nieves le pidió ayuda a Merche:
- Tú tienes poderes Merche, haz que despierte, haz algo por favor.

Merche respiró hondo y salió al balcón para concentrarse en soledad. Era verdad, tenía ciertos poderes, no en vano decían que su propia madre era una bruja.
Mientras tanto Belén miraba nerviosa a su hermano, Jorge y Nieves se miraban y se preguntaban qué era esa risa que salía de su boca, y Lorena, desde los pies de Miki, miraba hacia el balcón rezando para que Merche pudiera sacarlo del trance.
Merche entró y se dirigió hacia Miki que seguía tendido en el sofá. Le cogió la mano, y con voz grave le dijo:
- Miki, despiértate.
Fue una orden. Y en un minuto los ojos de Miki estuvieron luchando por abrirse. Cuando al final lo hizo se sentía mareado y extraño.
Antes de contarle lo sucedido, Lorena le preguntó qué había sentido:
- Tenía frío y calor, todo se puso negro, y no recuerdo nada más.

Mientras trataban de tranquilizar a Miki, Lorena se dedicó a desmantelar la mesa. Todas las letras se iban a ir a la basura, pero algo llamó su atención. Una letra había salído perjudicada con el aceite, estaba manchada. Lorena la levantó, era la letra "L". Con estupor comprobó que el aceite había formado lo que desde nuestra infancia consideramos un fantasma, ese que hasta te puedes comer en helado o que aparecen en los dibujos infantiles. El fantasma tenía una especie de boca hacia abajo. Al darle la vuelta a la letra comprobó algo más: por detrás, la boca sonreía. Miki había llorado y había reído... aunque no lo recordara. Las letras mostraban ambos estados de ánimo.
Curiosamente Lorena no se percató de la relación entre estos dos detalles hasta que alguien, una amiga, lo relacionó y se lo dijo. Lorena cayó en la cuenta y desde entonces la historia le da más terror.

Pero hay una cosa más en esta historia: dicen que al terminar una sesión hay que romper el vaso para que el espíritu se marche de la habitación donde se ha hecho la ouija. Ellos tiraron el vaso desde un tercer piso... y no se rompió.


EL VISITANTE


En un apartamento de Gandía, Alicante, dos hermanas compartían habitación durante el verano. Por las noches salían hasta tarde y se acostaban antes de que amaneciera porque estaban de vacaciones y no tenían obligación de levantarse temprano. La hermana mayor se acostó y se quedó dormida en cuestión de segundos, tanto era el sueño que tenía. La otra hermana se entretuvo en el cuarto de baño unos minutos, y cuando apareció por la habitación se quedó boquiabierta durante el poco tiempo que duró el extraño suceso. Apenas quedaban unos minutos para que amaneciera, y un poquito de luz comenzaba a asomarse a través de la terraza, sin embargo la joven vio otra luz: una silueta brillante, blanquecina y alargada, que desde los pies de la cama alargaba unos brazos sin carne en dirección a su hermana dormida. Al entrar en la habitación lo que sin duda debía ser el rostro del ser se giró hacia el umbral de la puerta donde estaba ella y acto seguido la silueta se empequeñeció a pasos forzados como un fuego en movimiento y salió por la terraza. ¿Quién era aquel ser? ¿Les había pasado antes? Lo único que pude averiguar de aquella conversación que me pareció interesante era que la hermana dormida poseía en su paladar marcada en líneas la Cruz de Caravaca.


LA FAMILIA DE NANI


Nani tenía unos 16 años cuando me contó esto. Era una amiga de Lorena y por eso la conocí. Nani era una chica bajita con el pelo lleno de rizos y una melena semilarga. Era simpática y dicharachera, justo lo contrario de lo que se puede pensar en una persona que ha visto tantas cosas raras en su propio hogar.
Una de las historias tenía que ver con su madre. Estaba enferma, muy enferma, pero ningún médico le decía qué tenía. Los análisis de sangre no revelaban nada y los médicos se extrañaban de su delgadez, su rostro demacrado y su poca fuerza vital.
Un día el padre de Nani, aficionado a hacer viajes astrales, decidió que él la curaría. ¡Y lo hizo!. Sorprendeos cómo fue: mediante un viaje astral viajó hasta dentro del cuerpo de su esposa y allí reparó el mal. No contó detalles de lo que había hecho ni de lo que había "arreglado", pero lo cierto es que tras la puerta donde se encerraron se escucharon muchos gritos de dolor de la madre, y Nani puede constatar que después de aquella señal, la madre se recuperó.
En aquella casa los cuadros no se mantenían nunca en la pared, solían caer constantemente, y la familia decidió descolgarlos todos porque estaban hartos de recogerlos del suelo.
Nani, interesada por una novela de terror que había escrito Lorena, se la pidió para leerla. Era una novela sobre el demonio (entre otras cosas) y había asustado hasta la propia Lorena cuando lo escribía, tal era su intensidad. Pues bien, la novela se perdió en aquel extraño hogar.
Pocos meses después la familia se trasladaba a Barcelona. Nani puso toda su atención para ver si encontraba aquella novela sin publicar que con tanta pasión había escrito Lorena. Jamás apareció.
Unos meses más tarde Nani volvió a Valencia y Lorena volvió a preguntarle. ¿Por casualidad abriendo maletas y cajas tras la mudanza la habían encontrado?
La respuesta volvió a ser NO.
En aquella casa del terror, el terror había desaparecido.


El ASESINO de San Mateo

Pasan ya de las seis de la mañana, es un oscuro y nublado día de principios de marzo, una espesa niebla cubre por completo los campos de maíz y cebada. Es tan densa que no permite ver mas allá de unos cuantos pasos a tu alrededor. La joven Patricia camina con paso apresurado por el viejo sendero que lleva hasta el centro del pueblo, el frío hace a sus dientes castañear y su cuerpo delgado tiembla violentamente, mantiene sus manos en los bolsillos de su chaqueta en un intento inútil de mantenerlas calientes, y esconde su rostro bajo el reboso azul que su madre le regalo en su cumpleaños pasado. Como todas las mañanas va en dirección hacia la panadería a recoger la leche y el pan fresco para el desayuno de la familia a la que sirve desde que era una niña. No es algo que le guste mucho, pero tiene que hacerlo como parte de sus obligaciones.
Todo es soledad y silencio, ni los grillos cantan con un clima tan frío, un ligero viento sopla al rededor, moviendo la hierba de los campos contiguos al sendero. Patricia trata de no prestar atención a lo que hay mas allá de lo que es capaz de ver, solo se concentra en el siguiente paso a dar. De pronto, de entre la hierba un pájaro negro salió volando, provocándole un susto que casi la hace gritar, - ¡malditas aves! – susurra en voz baja tratando de recobrar el valor de seguir adelante.
Pero algo no estaba bien, miro con más detenimiento el área de donde salió el pájaro y vio con asombro que en ese punto exacto la hierba dejaba un pedazo de tierra desierto. Contra toda lógica se adentro en el campo para ver mas de cerca lo que había ahí, conforme sus pies avanzaban su cabeza le gritaba que diera marcha atrás, pero su curiosidad era mayor a su sensatez. Se armo de valor y siguió adelante, una mancha oscura apareció frente a ella, parecía muy quieta por lo que no retrocedió, un par de pasos mas y fue capaz de distinguir lo que dedujo era un cuerpo tirado sobre la maleza. – Debe ser algún viejo borracho – pensó para sí misma.
Estaba a punto de volver al sendero y seguir su camino, pero entonces miro abajo y noto que sus zapatos estaban mojados, eran nuevos así que saco un pañuelo de su bolsillo y los limpio vigorosamente para que no se le estropearan, los ojos casi se le salen de las órbitas cuando vio que el pañuelo estaba lleno de sangre, impulsivamente lo dejo caer y fijo su atención en el cuerpo sobre la hierba. Dio un paso mas, y luego otro, pronto estaba justo a un lado del cuerpo inmóvil. Aun temblando estiro la mano derecha hasta tocar las ropas que lo cubrían, dio un ligero jalón y un grito que nació en el fondo de su alma rompió el silencio de la madrugada.
Patricia corrió con todas sus fuerzas de vuelta hasta la casa, paso de largo por el portón abierto y en su camino hacia la puerta choco con Elías, el jardinero que recién se levantaba para empezar con su trabajo.
- ¿Pero que te pasa muchacha? – pregunto Elías extrañado por la palidez de la joven.
Entre sollozos y balbuceos Patricia le explico lo que había visto, incrédulo el jardinero le pidió que le indicara exactamente dónde, la joven criada no podía dejar de temblar, pero dejando a un lado su miedo, acompaño a Elías hasta el campo lleno de sangre. Una vez que llegaron el jardinero miro a la criada que no dejaba de llorar y con cautela se abrió paso entre la hierba mojada, sus ojos no daban crédito a lo que veían. Ahí tirado sobre un charco de sangre y maleza aplastada estaba el cuerpo de una niña de no mas de quince años, sus ropas estaban rasgadas y su rostro pálido tenia signos de haber sido brutalmente golpeado, el cuerpo que yacía boca arriba tenía un enorme cuchillo plateado incrustado por encima de las costillas, a la altura del corazón. Era obvio que la niña estaba muerta, a pesar de eso el jardinero puso sus dedos fríos sobre el cuello de la joven en busca de alguna señal de vida. Un suspiro resignado rompió de nuevo el silencio sepulcral que envolvió los campos de lo que una vez fue el pacifico pueblo de San Mateo.

Una noche inesperada
Una noche estábamos 4 amigas haciendo una pijamada, estábamos mirando unas películas de terror cuando se nos ocurrió ir al sótano.
Anteriormente la dueña de la casa nos había hablado que allí se aparecía un muerto y nosotras no le creimos, entonces se nos ocurrió jugar la botellita y la penitencia fue que entrara al sótano la que quedara......
La primera que quedó llevaba por nombre Maira y entro al sótano y nosotras muertas de la risa pero a la vez con un poco de miedo....... al pasar el rato se empezó a escuchar muchos ruidos que salian del sótano y un solo grito de espanto, lo llamamos así por que de verdad dio mucho miedo, y salio por la puerta una pulsera que le habíamos regalado al cumplir los 15.
Pensamos que ella estaba de broma, al esperar que ella saliera nos quedamos dormidas.. Al día siguiente no la encontramos por ningún lado y nos daba pánico entrar al sótano justamente los papas de ella estaban saliendo para la casa cuando los tuvimos que llamar urgente, se desesperaron y llamaron a la policía, la policía llego a la casa antes que ellos y se metieron al sótano con una lampara por que sabían que no había luz allí, fue cuando encontraron a nuestra amiga muerta y toda ensangrentada..
Cerraron el caso porque no encontraron una explicación de lo que pasó... después de 6 años llevamos el mismo remordimiento de lo que paso esa noche..!!!!


El hombre-lobo de Chalons

Este sastre demoniaco era originario de Francia, en el año de 1598 fue acusado de asesinato, se cree que sus crímenes eran tan impactantes que después de su juicio todo documento referente a su proceso fue destruido para que nadie conociera sus abominaciones.
Se rumorea que sobrevivió un documento clandestino que cuenta como este sastre engañaba y atraía a niños con dulces y ropa llevándolos a su sótano el cual estaba recubierto con madera y tela para aislar cualquier ruido,
Una vez dentro los desnudaba y abusaba sexualmente antes de degollar sus gargantas. Guardaba partes de los cuerpos que mas le gustaban para comerlos poco a poco mientras conseguír mas victimas, ya que esperaba a que se dejara de buscar a sus victimas para atacar de nuevo
Cuando agotaba sus reservas frecuentaba el bosque en forma de lobo para asechar hombres y niños, se cree que de esta forma llego a matar a mas de una docena. En su casa encontraron barriles llenos de huesos humanos, la mayoría de niños que parecían estar ahí desde hace mucho tiempo
Fue condenado a la hoguera, según los chisme de aquellos tiempos se le vio como su carne era atravesada por las llamas y su cabello quemado pero aun así nunca se le escuchó pedir perdón o clemencia, en lugar de ello se le oyó blasfemar y maldecir hasta la muerte, cosa que para los espectadores era señal de que su alma ya pertenecía al demonio


Accidente en la montaña


Esta es una historia también muy difundida, de la que hay versiones más o menos similares, no solo en diferentes lugares de la geografía española, sino además en muchos otros países.
En un lugar de la sierra madrileña, en una noche con mucha niebla iba un matrimonio en su coche. Regresaban de pasar un fin de semana en el campo y se dirigían a su casa por una carretera, poco transitada.
De pronto se les apareció una mujer en medio de la carretera con el cuello y la ropa llenos de sangre gritando para que parasen. La familia paró y el marido se bajó del coche. Entonces habló con la mujer que, muy alterada y llorando, le dijo que había tenido un accidente y que se había caído con el coche por un pequeño barranco. La mujer le rogó que la ayudara, que tenía un bebé y se había quedado atrapado entre los hierros del coche, que por favor bajara y lo sacara de allí.
El hombre, como buenamente pudo se puso a bajar por el barranco. Al rato subió muy nervioso con el bebé en brazos, que afortunadamente solo tenía heridas leves, y le preguntó a su esposa dónde estaba la mujer. Esta le respondió que se había sentado en una piedra grande que había allí junto a la carretera, pero cuando miraron ya no estaba. Entonces el hombre se metió rápidamente en el coche con el bebé y le dijo a su mujer que hiciera lo mismo. Arrancó el coche y se fueron. Su mujer, muy enfadada, le preguntó que por qué se iba con el bebé, que por qué no habían buscado a la mujer. El marido le dijo que se tranquilizara y que cuando llegaran a su casa le contaría.
Cuando llegaron, la mujer le pidió explicaciones a su marido. Este le contestó que cuando bajó y cogió al bebé vio a la mujer muerta en el coche, con la cabeza prácticamente cortada debido al accidente. El espíritu de la mujer era el que le había pedido ayuda para que salvaran a su hijo.




Leyenda de la Patasola


“Patasola, Patasola, lamento que vivas sola, pero si te atreves a agredirme yo te cortaré tus muletas, mejor vete y haz maletas”. Es una oración que se debe conocer si se anda de viaje por el Amazonas de Colombia. Pues habita entre la maraña espesa de la selva virgen, en las cumbres de la llanura una temida y diabólica criatura.

Desde hace mucho tiempo en las frías montañas, en los bosques misteriosos de en las selvas encantadas de Colombia. Se dice que existe un extraño ser, medio mujer, medio tronco, luce abundante cabellera de la que cuelgan serpientes de múltiples colores. En su rostro sobresalen ojos de fuego, de penetrante mirada, uno verde como una esmeralda y el otro rojo brillante e intenso como un rubí. Entre sus labios púrpura resaltan sus dientes de diamante y de oro. Sus manos las apoya en el suelo aún estando erguida, parecen muletas para sostenerse y mantener el equilibrio. La Patasola, en vez de pie tiene el casco de un toro o vaca, pie humano o pezuña de oso, siempre al revés. De agresiva actitud y su carácter es más oscuro que el carbón.
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Dicen que fue una mujer infiel a su esposo, quien al encontrarla con otro hombre, le cortó la cabeza de un solo machetazo y a la mujer le asestó tremendo peinillazo al cuadril que le bajo la pierna como si fuera la rama de un árbol, luego la tomó, la llevó al centro de la selva y allá la dejó abandonada para que muriera lentamente desangrada y pagara por su infidelidad. Pero por los “decretos del destino,” ella sobrevivió y se transformó en un espanto, su cuerpo sufrió varias mutaciones, su única pierna quedó convertida en las garras de un oso y sus manos se alargaron de una forma grotesca, aprendió a correr y a saltar en una sola pata y cuando lo hace tiembla la tierra.

Cuando un niño se pierde, La Patasola se transforma en una mujer maternal, que le da de la mano, lo arrulla para que se calme, es una gran atrapadora de niños, a los que se los lleva al monte donde los devora dejando solo los huesitos. Cuando es un hombre el que va sólo por el Amazonas, la malvada se convierte en una mujer bellísima que los llama y los atrae para enamorarlos, hasta transformarse en una fiera que le salta encima, le chupa la sangre y termina triturándolo con sus agudos colmillos. En el caso de las mujeres, Patasola imita el sonido del llanto de un bebé, así la mujer, llevada por su faceta maternal, sigue la voz del bebé hasta caer en sus garras.

Hay gente que asegura haberla visto saltando con su sola pata, por caminos, sierras, cordilleras y montes, chorreando sangre de la pata mocha, lanzando lastimeros gritos. Dicen que es el alma en pena de una mujer infiel, que vaga por los montes, valles y llanuras; mujer que deshonró a sus hijos y no respetó a sus esposo.



La venganza de Anselmo



Anselmo era un chico normal y corriente, como cualquier otro de los que vivían en el pueblo. Bueno, en realidad sí que tenía un rasgo que lo diferenciaba de los demás, y es que había heredado de su abuelo una malformación en la zona del cráneo.


No obstante, se trataba de un pueblo muy pequeño, donde su familia siempre había vivido, por lo que todo el mundo ya estaba acostumbrado y nadie reparaba en este pequeño inconveniente.

El problema llegó cuando el padre falleció y la familia se vio obligada a desplazarse a la ciudad con otros familiares, ya que de otro modo no iban a poder subsistir.

Anselmo tuvo que cambiar de colegio, y su protuberancia craneal se convirtió en motivo de mofa por parte de sus compañeros. Le hacían la vida imposible, y Anselmo ya no podía más. Dejó de ir al colegio y se empezó a cerrar en sí mismo, pero la madre se enteró y tuvo que volver a las clases. A partir de ese momento, las burlas aumentaron cada vez más, y Anselmo no sabía ya por dónde salir, hasta que un día decidió que ya no podía más y se arrojó por el puente del río. Falleció al instante, pero lo que todavía quedaba vivo era su espíritu, el cual vagó por la ciudad durante años y fue vengándose de forma macabra, uno a uno, de todos los chicos que lo despreciaron.


Leyenda del Silbón


El Silbón fue un joven caprichoso y consentido, se le había acostumbrado desde pequeño a cumplirle cualquier capricho. Estaba un poco mayor el día que se le antojó comer asadura de venado, al enterarse su padre inmediatamente salió de cacería a buscarle un venado…

Cuando el hombre regresó de la cacería lo hizo con las manos vacías, no había tenido buena suerte, el hijo entró en cólera, sin darle tiempo de huir, lo agarró del cuello, lo apuñaló y le sacó el hígado, corazón y pulmón con que se hace el asado. Después dejó el cuerpo tirado y fue a casa con las partes de su padre para que la madre comenzara a prepáralo. La mujer acabó por darse cuenta de que las partes para la asadura no se ablandaban como de costumbre, así que bajo sospechas avisó al abuelo.

Tras descubrir el crimen, el joven fue maldecido por su abuelo y su hermano, quienes después lo ataron, le pelaron la espalda a latigazos, le frotaron ají en las heridas, lo exiliaron para siempre de casa y mandaron al perro Tureco para que lo persiguiera, lanzándole la maldición de que sería errante y no tendría descanso pues oiría los ladridos del perro cada vez que se detuviera a descansar.

Se dice por allá en los llanos que El Silbador persigue a las embarazadas, que su silbido penetra los oídos e infunde frío y que, si alguien lo escucha en tono agudo, pronostica la muerte de una mujer, mientras que si suena grave pronostica la de un hombre. En cualquier caso, esa mujer u hombre es generalmente alguien conocido por parte de quien ha escuchado el silbido.

Entre más cerca se escuche el silbido más lejos esta, pero si el silbido se escucha lejos, ¡ay de aquel que lo oye!…






horror

Fuentes de Información - Algunas Historias de Terror

El contenido del post es de mi autoría, y/o, es un recopilación de distintas fuentes.

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3 comentarios - Algunas Historias de Terror

@--Loliconero-- Hace más de 1 año +1
Mejor escuchar que leer xD

link: http://www.youtube.com/watch?v=ETbXqyOyWhw
@DAJTAD Hace más de 1 año
Exitar a una mujer  5 formas para enloquecer una mujer
@unbuenloquendero Hace más de 9 meses
Alto post te dejo 10 puntos ..........