Infectados (historia zombie) cap. 4


Capitulo 4: Paciente cero


Este es el penultimo capitulo, a si que queda un solo capitulo que se dividira en dos partes, ya que es muy grande xDD


Pensé las buenas cosas que me habían pasado, conocer a Paula, estar con buenos amigos, y a pesar de que mi madre me había dejado, aun a si la extraño con toda mi alma. Mi padre había muerto antes de que naciera, a si que no sabia como era, pero me hubiera gustado saber algo de el.
De pronto reaccione al escuchar que la puerta era golpeada por los infectados, tenía que pensar rápido, ya que no quería morir comido, no de esa forma supongo.
No tenia muchas alternativas, la única salida fija, era la puerta apunto de caerse por los golpes, también estaba tirarse, pero mientras que no sepa volar, me mantendría alejado de esa idea.
Empecé a observar cuidadosamente, para poder encontrar otra salida, ya que el tiempo era oro. En cuestión de minutos los infectados entrarían y sin pensarlo me atacarían.
Di un breve suspiro de alivio al ver los ductos de ventilación, más bien era el final de estos, donde estaban las aspas que giraban para dar el aire frió o caliente. Lo bueno es que en ese momento no había luz.
Entre lo más rápido posible, ya que habían derrumbado por completo la puerta.
Cuando ya había pasado las aspas del ventilador, un infectado me jalo la pierna. Trate de resistirme, pero este era mas fuerte que yo. Estaba entrando por el mismo orificio, trate de patearle en la cara para que retrocediera, pero este seguía adelante, como si no sintiera dolor alguno.
De pronto sentí una vibración, el ventilador encendió poco a poco, despedazando al infectado que quería entrar. La luz había vuelto en el momento correcto.
A pesar de que el gran ventilador había obstruido el paso entre los infectados y yo, era cuestión de minutos antes de que enfriara todo y me matara por hipotermia.
Seguí avanzando en la fría oscuridad, ya que no tenia nada que pudiera iluminar mi camino.
<Pus> escuche un sonido de golpe delante de mí, como si otra persona estuviera recorriendo los ductos de ventilación. Cada vez los escuchaba más cerca, a si que decidí parar y esperar que no me encuentre.
Agarre mi arma y por fortuna este incluía una linterna, este estaba pegada al arma a si que no fue muy fácil moverla, ya que el lugar no era muy grande y pues yo si lo soy.
Alumbre delante de mí, para poder saber de una vez si había algo o tan solo era mi imaginación haciéndome una jugarreta.
Desee en ese instante que fuera mi imaginación, ya que al alumbrar logre ver un infectado acercándose hacia mi, se movía muy rápido a pesar de que se estuviera arrastrando por el ducto. Trate de dispararle, pero mi mano no llegaba al gatillo y no me colocaba en buena posición para atinarle.
Se acercaba más y más hacia mí, hasta que cayó por un agujero, el infectado no supo que estaba ahí y yo menos.
Seguí arrastrándome cautelosamente, no me quería topar con otro, tal vez en la próxima no corra con tanta suerte.
Llegue a un cuarto vació, no solo era un cuarto, si no una oficina. Baje para salirme de una vez de los ductos y a si poder salir a la calle.

-oye, ¿Qué haces aquí? –me dijo un señor que estaba atrás de mi.
-estoy tratando de salir –le dije, tratando de abrir la puerta.
-no te atrevas a abrir, este lugar es mío, vuelve a salir por donde entraste niño –me dijo mientras me amenazaba con una pistola.
-no quiero problemas, tan solo abriré un poco para salir y me iré –le dije abriendo la puerta de poco en poco, pero este reacciono disparando, aunque no me dio.
Salí disparado, ya que no quería que volviera a tirar y correr el riesgo de que me diera.
Salí a la calle, era todo más caótico, las personas estaban corriendo para no ser devoradas, mientras que en el cielo estaba lleno de helicópteros lanzando misiles a los edificios, provocando que las calles quedaran bloqueadas.
Corrí hacia el lado contrario de donde las personas corrían, ya que la última vez que los había seguido, me había terminado acorralando.
Trate de escabullirme lo mas posible para que los infectados no me vean pasar.
Trate de entrar en una alcantarilla para poder esconderme en la parte subterránea.
Baje con mucha precaución.
-oye, ¿por que estas aquí?, ¿no ves que las alcantarillas serán inundadas? –me dijo un soldado que me apuntaba con su arma.
-tranquilo, no estoy infectado, no hay necesidad de apuntarme, pero agradezco tu información. –Le dije dándole mi mano para saludarle –mi nombre es Sebastián pero todos me dicen Sebas. –le seguí comentando.
-mucho gusto Sebas, mi nombre es Sergio, ven te sacare de aquí –me dijo estrechando mi mano.
-¿sabes como salir de la ciudad? –le dije apresuradamente.
-si, pero nadie podrá salir hasta buscar el objetivo. –me dijo mientras que empezaba a caminar hacia una puerta que estaba a final del túnel.
-¿Qué objetivo? ¿Algún presidente o famoso? –le dije tratando de atinarle o simplemente aproximarme.
-algo a si, pero solo es una persona importante –me dijo mordiéndose la lengua.
-¿Cómo que importante? –le dije tratando de sacarle información.
-no te lo tendría que decir, pero como veo que has sobrevivido y eres fuerte te lo diré –dijo mientras me revolvía mi cabello con su mano. –buscamos al paciente cero, el que origino todo esto.
-¿pero que tiene que ver? ¿Para que lo buscan? –le dije haciéndome el curioso.
-deberías investigar mas, pues la verdad es que lo necesitamos para encontrar la cura de este virus –me dijo frenándose, ya que había escuchado algo. –sigamos.
-pues te podría ayudar a buscarlo, total no tengo nada mas que hacer, además no podré salir si no lo encontramos, ¿o me equivoco? –le dije saltando las piedras del rió subterráneo para poder pasar al otro lado.
-si tu quieres, pero te advierto que no me detendré para ayudarte si te caes, a si que ponte vivo, que esto no es un juego de niños –me dijo mientras que colocaba la llave de la puerta. –Prepárate para salir –dijo mientras que la abría.
Cuando abrió por completo la puerta, se puso inmediatamente en posición de ataque, decidí imitarlo, ya que no quería morir.
-¿me cubres y yo te cubro? –me dijo con un gesto de burla.
-me parece bien –le respondí con mucho entusiasmo.
Empezamos a dispara a cada persona que se nos acercaba con agresividad, al principio fue difícil distinguir a quien disparar, hasta que encontré algo común entre los infectados, la mayoría estaban pálidos y tenia sangre en la boca.
-ven por aquí –me dijo mientras que me indicaba el camino.
Lo seguí, pero no deje de disparar a los infectados ni por un segundo, ya que quería aniquilarlos a todos.
-entra aquí, descansaremos un poco –me dijo indicándome un edificio que parecía seguro.
Estaba agradecido por descansar, ya que afuera era muy caótica, ya que además se me habían acabado las balas.
-este es el plan –me dijo mientras que me mostraba un mapa de la ciudad. –iremos al hospital general, me han informado que se ha ocultado en ese lugar. –me dijo, mientras me indicaba el lugar en el mapa.
-¿Cómo piensas que llegaremos ahí? –le pregunte
-saldremos de aquí, yéndonos en todo derecho, hasta llegar a la biblioteca. –dijo mientras indicaba la ruta. –de ahí giramos ala derecha para encontrarnos con el supermercado, giramos a la izquierda hasta llegar a nuestro objetivo, el hospital general. –dijo sonriendo. A pesar de que cheque el mapa y había un camino mas fácil, no lo quise corregir, ya que me había caído bien.
Salimos dispuestos de cumplir con nuestro objetivo.
Como habíamos platicado nos dirigimos hacia la biblioteca, ya que era nuestro primer punto de control, por a si decirlo. Jugar demasiados videojuegos te vuelve más estupido, creo yo.
Las personas seguían corriendo, pero esta vez eran más infectados que personas normales, al principio quería ayudarles, pero no tenía más que dos cargadores. Eliminamos solamente a los que nos obstruyan o los que nos trataban de atacar.
De pronto un misil cayó cerca de nosotros, tirándonos al suelo.
Trate de levantarme, pero mis piernas me dolían por el golpe que me había dado con el suelo.
-te dije que no te levantaría –me dijo Sergio, mientras que me arrastraba para llegar a la biblioteca.
Llegamos por fortuna, me levante suavemente ya habíamos pasado por escombros, y mi espalda me dolía.
-gracias –le dije, mientras me mase ajaba mi espalda a dolorida.
-no ha sido nada, pero que sea la ultima vez, ¿Cuánto te queda de munición? –me dijo, mientras que recargaba su arma.
-dos cartuchos, creo. –le dije.
-sigamos, que el tiempo es oro –dijo abriendo de nuevo la puerta.
Entonces volvimos a salir.
Corrimos lo mas rápido que pudimos para llegar al supermercado, ya que era nuestro segundo punto de control.
Le disparaba a todas las personas, ya no reconocía quien era quien, me arrepentí después de dispararles a inocentes.
Trate de detenerme para ayudarlos, pero Sergio no me lo permitía, solo podía ver que se comían a las personas que había herido.
Seguían bombardeando los edificios, tuve problemas de ver, ya que el polvo caía como gotas de agua.


Llegamos al supermercado, pero no nos detuvimos ya que estaba repleto de infectados tratando de entrar. Pensé que tal ves habían personas ahí, a si que me separe de Sergio para ayudarles.
Empecé a matar a todos los que podía, pero la munición no me basto. Rápidamente saque mi espada, decapitando a cada infectado que se me acercaba. Hasta que me rodearon.
Solo observe que cada infectado caía de forma continua, no sabía por que, hasta que vi a Sergio llegar disparando a discreción.
-te he dicho que no te separes Sebas –me dijo enojado, casi apuntándome con el arma.
-he tenido que frenar para ayudar a estas personas –le dije, mientras que le indicaba el pequeño grupo de sobre vivientes.
No me quiso responder, solo siguió caminando.
Lo seguí ya que no lo podía dejar solo, me había salvado la vida en dos ocasiones.
Corrimos lo más rápido que pudimos, ya que nos habíamos retrasado por mi culpa. Llegamos casi muertos del cansancio.
-vamos busca en el segundo piso, ya que ahí esta su habitación –dijo enseñándome las escaleras.
Corrí para buscar la habitación, pero algo aterrador me hizo llorar.
Era la habitación de cuidados maternales. Eran cunas algunas estaban vacías, mientras que otras estaban con bebes recién nacidos, todos estaban siendo devorados sin piedad. Trate de ayudarlos, pero ya había perdido mucho tiempo. Sabía que lo correcto era entrar y matar a los desgraciados, pero si no encuentro al paciente cero, este virus se propagaría y esto pasaría en cada hospital del mundo.
Subí corriendo las escaleras con lágrimas hasta el cuello. Decapitaba más severamente desde que vi esa escena.
Llegue a su habitación, estaba seguro, ya que tenía su puerta bloqueada.
Lo derrumbe con mucho enojo. Tenía un cuchillo en la mano.
-aléjate, o te haré daño –me dijo, trate de acorralarlo, pero me daba pena, era un anciano que tenia muchas flores y regalos de sus nietos e hijos.
-señor, por favor, necesito una muestra de su sangre y lo dejare en paz. –le dije, en ese momento se bajo de la cama, camino hacia a mi y con un gesto de aceptación se dispuso a dejarse sacar sangre.
-sácame todo lo que quieras, ya que esto es mi culpa. –me dijo, mientras me extendía su brazo.
Agarre la aguja y penetre su piel lentamente, trate de sacarle sangre suficiente para que diera para al menos dos muestras de esa cura.
-gracias, no debería sentirse culpable, usted no es responsable de nada. –le dije mientras que me alejaba de el.
Ya había salido de la habitación, y cuando estaba apunto de bajar, un misil alcanzo la habitación del paciente cero causando que se destruya por completo con el hombre adentro.
Baje lentamente las escaleras, había sacado dos muestras de sangre, una la guarde en mi pantalón, mientras que la otra se la tenia que entregar a Sergio.
Pero más que los buscaba no lo encontraba.
Desgraciadamente lo encontré en la puerta principal, estaba tirado herido.
-¿Qué te ha pasado? –le dije con lagrimas en los ojos.
-me ha caído un misil cerca de mi, lanzándome a la pared. –me dijo mientras que se retorcía del dolor.
-te cargare hasta que nos vengan a rescatar, tengo la sangre –le dije con una sonrisa falsa, ya que quería llorar, pero me estaba asiendo el fuerte.
-no eres demasiado fuerte, tendrás que dejarme, toma –me dijo, mientras que colocaba en mi mano una hoja de papel. –aquí esta escrita las coordenadas del siguiente helicóptero, necesitas apurarte o si no, no llegaras. –dijo mientras que cerraba lentamente los ojos.
Me acerque a su cabeza y le susurre al oído “gracias por todo”.
Me aleje para ir al punto de evacuación. Protegiendo con mi vida la sangre que portaba adentro de mi pantalón.



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