Reflexión: Espero que les guste mi ultimo capitulo de esta increíble saga, tratare de escribir la historia, es decir, la continuación de esta, pero tomara tiempo disfrutad.


Capitulo 5:“Mas hambrientos que carne” [Parte 2]


Infectados (Historia Zombie) Capitulo 5 parte 2


Me levante agitado, ya que no encontraba la muestra de sangre, ¿a caso Nicolás me lo había robado?
Trate de ser lo mas precavido para no despertar, pero mis nervios de encontrar la muestra, hacia que tirara todo lo que había a mi alrededor.
-Sebas, ¿Qué haces? –dijo Verónica.
Pero no le respondí, solo seguía buscando la muestra. Estaba apunto de llorar, cuando recordé que no solo tenia una muestra de sangre.
-¡levántense todos! –Grite muy fuerte para que se levantara verónica.
-¿Cómo que todos? –Dijo verónica, mientras que se levantaba lentamente.
-Tenemos que irnos lo mas pronto posible –Le dije, mientras empacaba todo en pequeñas mochilas.
Trate de buscar una salida, pero la única que podíamos tomar, son las escaleras del estacionamiento, el cual esta repleto de infectados.
Agarre la mano de Verónica y me dispuse a correr el riesgo, la idea es pasar por los muros, sin ser detectados.
-¿Cuál es el plan Sebas? –Me dijo Verónica.
-Pasaremos precavidamente por los muros, tratando de no llamar la atención de los infectados. –Le dije, pero me di cuenta que la idea sonaba mas entupida que en mi cabeza.
-Eso es imposible, aun a si que no nos vieran, ¿hacia donde nos iríamos? –Me dijo verónica, mientras se ponía en posición para bajar.
Pero no respondí, solo le mostré una camioneta, pero ella aun seguía sin entender.
Bajamos suavemente, pero una gran cosa nos dificultaba, y es que la escalera estaba oxidada, cualquier tropiezo o mal paso, haría que se moviera causando un sonido muy agudo.
Ya cuando Verónica y yo bajamos de la escalera oxidada, la cual por suerte no sonó, nos dirigimos hacia la pared, pegándonos lo más que pudimos, para que la sombra nos ocultara.
Como acto de película, no me di cuenta que una lata estaba debajo de mi, provocando que la pateara accidentalmente. Seguido de eso, el sonido se escucho por el gran eco del estacionamiento.
-¡Corre! –Le grite a Verónica, pero esta ya se había adelantado hacia la camioneta.
A pesar de que los infectados eran rápidos, estos no pisaban ni siquiera mis talones. Subí lo mas rápido a la camioneta y seguido de esto, la camioneta avanzo.
-¿Cómo hiciste para que avanzara? –Le dije, pero esta estaba atrás conmigo.
-Hola Sebas, veo que tiene problemas, ¿los llevo? –Dijo Nicolás, pero antes de que sonriera, le di un golpe en la cara, provocando que nos saliéramos del camino.
-¡Que te pasa! –Me grito, pero yo solo lo agarre del cuello y lo amenace con mi cuchillo.
-¿Dónde esta la muestra de sangre Nicolás? –le dije clavando ligeramente mi cuchillo en su pecho.
-¿De que hablas? –Me dijo gritando de dolor.
-¡Ya basta Sebas le causas daño! –Grito Verónica
Empecé a apretar más fuerte para que me diera la muestra.
-¡Esta bien! Aquí esta, ten. –Me dijo, mientras que se metía su mano en su bolsillo, sacando la muestra y dándomela en la mano.
Seguido de esto lo saque del auto, esta dispuesto a dejarlo morir.
-¿Qué haces idiota? ¿A caso me dejaras aquí? –Me dijo, pero no escuchaba mucho de lo que decía, ya que se estaba alejando de nosotros.
-No lo podemos dejar aquí –Dijo Verónica mientras que volteaba hacia atrás, vigilando los pasos de Nicolás.
-Si quieres puedes ir con el –le dije mientras encendía el auto, pero esta no hizo nada y siguió sentada.
El auto arranco, había una niebla espesa, lo cual me impedía ver las calles.
Mi idea era llegar al aeropuerto que el soldado me había dicho, ya que entregándoles la muestra de sangre, estos me abrirían la puerta para que pudiera salir del maldito lugar.
De repente, escuche un sonido que me puso los pelos de punta.
-¿Qué es ese sonido Sebas? –Me dijo Verónica, tratando de acechar por la ventana.
-Agarrarte muy fuerte –Le dije, mientras que aceleraba a máxima velocidad, sabia que no tenia mucho tiempo, el sonido era de la alarma nuclear, al parecer no habían podido tomar la situación.
Ya cuando estábamos apunto de llegar, la gasolina se gasto. Nos bajamos para seguir en pie, pero la calle estaba muy silenciosa.
De repente un pedazo de piedra salio de la nada, haciendo que el auto se estrellara contra el muro. Agarre a Verónica y empezamos acorrer, pero de la nada empezaron a salir infectados de los edificios vecinos, le di mi pistola a Verónica, pero esta ya había sacado su escopeta.
Matamos a los infectados que nos estorbaban el paso, ya que si nos quedamos a matar a todos, no lo lograríamos y nos acorralarían. Pero cuando llegamos al final de la calle, nos dimos cuenta que no había mas esperanza. La calle estaba cerrada por completo, había muchos escombros que no podíamos escalar.
La tome de la mano, mire hacia arriba y el misil ya había sido lanzado.
-¿ahora que Sebas? –Me dijo Verónica, mientras me veía a los ojos, no pude soportar y empecé a llorar.
-No llores Sebas, se que nos podremos salvar de esta –Me dijo, mientras me levantaba la cara y me daba un beso en la boca.
La abrase muy fuerte y le dije –Gracias.
-¿Qué hacen dos chicos solo a esta hora del día? –dijo un soldado que estaba arriba de los escombros. De repente los infectados llegaron a nosotros, pero no nos lograron tocar, ya que hubo fuego de muchos soldados que salieron de los escombros.
-¿Qué están esperando? ¿Una invitación? ¡Suban! –Dijo el soldado tirando una escalera.
Y sin decir algo al respecto, nos subimos lo más rápido posible, pero una sensación entro a mi cuerpo, me sentía mas ligero en esos segundos, volteo hacia abajo y veo rodar al tubo que contenía la muestra de sangre.
Antes de darle mi mano al soldado para que este me suba, baje.
Baje lo mas rápido posible, al principio sentí como las balas pasaban a lado de mi, algunas hasta me dieron, pero fue leve.
Había mucho polvo, por unos instantes había perdido en frasco, pero un sonido a quebrado me hizo reaccionar, me arrastre lo mas rápido que pude, ya que mis piernas se habían hecho inútiles por las balas, y si alzaba mi cabeza, terminaría con un agujero en ella.
Después de pasar varios edificios lo encontré, pero no estaba roto, no entendía que se había roto, hasta que vi a la criatura de 3,00 metros de largo, estaba asesinando a los soldados que intentaban salvarme. Agarre la muestra, trate de pararme, pero mis energías se agotaban. En ese momento, de la nada escuche un gran silencio.
Una luz del sur me dio unos terribles escalofríos. Era tan hermosa, la mas bella luz que había visto.
De pronto solo siento que alguien me arrastra hacia una casa, y de ahí, la luz se apaga, con el resto de las cosas.

Desperté en un hospital, pero cuando abrí los ojos, y acerque mis manos para limpiarlos. Mi madre se acerco lo más rápido posible y me abrazo.
-Madre, eh soñado la peor pesadilla del mundo –le dije, en se momento estaba confundido. Pero ella no respondió, solo siguió abrazándome y llorando en mis hombros.
-¿Qué pasa?, ¿Por que estoy en esta cama? –Le dije agarrando su cabeza.
-No fue una pesadilla, has logrado salir a la ciudad, gracias a un soldado que te cubrió con su cuerpo, has recibido mucho daño, pero ahora estas bien, mami te cuidara. –Me dijo acariciándome la cara.
-¿Dónde te fuiste?, te fui a buscar y no estabas, dime, ¿Por qué me has dejado? –Le dije alejándome de ella, indignado.
-Yo nunca me fui, he mandado muchos soldados a buscarte, unos hombres vinieron a rescatarme en tu escuela, ya que intentaba buscarte, pero no estabas –Me dijo tapándose los ojos, para que no la viera llorar. En ese momento entendí, ella nunca me había dejado, me sentí estupido en ese momento.
-Perdóname, yo no sabia nada, no llores por favor –Le dije abrazándola.
-¿Dónde están mis amigos? ¿Dónde esta Verónica? –Le dije mientras que revisaba el cuarto.
-No todos lograron salir vivos por la explosión, tu amiga murió, la encontraron muerta en una casa, al parecer trataba de ocultarse. –me dijo, mientras me daba un vaso de agua, pero yo no quería nada, no podía creer que no lo había logrado Verónica.
-Hay alguien que te ha estado esperando, me iré, y haré que pase. –me dijo mientras que se levantaba.
No tenía ganas de ver a nadie, pero con el hecho que me había estado esperando un gran tiempo, eso me hizo cambiar las cosas, al principio pensé que era Paula, pero al ver que un Hombre con traje militar había pasado, eso me quito la emoción.
-Has sido muy valiente, nos has entregado lo que cientos de soldados no pudieron, la sangre mas valiosa que se pueda portar –me dijo mientras me miraba a los ojos.
-No tiene que agradecerme, yo solo lo hice para que terminara todo esto –Le dije mientras tomaba mi vaso de agua.
-¿Termine?, ¿no sabes cuanto pagarían otros países por esta sangre tan valiosa? Claro que se sacaran vacunas y curas con esta sangre, pero no todo es dulce, ¿si me entiendes no? –me dijo con una sonrisa diabólica en la cara, no pude contestarle, mi cuerpo se había quedado paralizado.
-no intentes moverte, el agua que has tomado contiene una toxina inmovilizadota, pero no culpes a tu madre, ella no a sabido lo que te a dado.
-Me dijo acariciando y revolviendo mí cabello.
-No… se… sada… com... la… la… su… Suya… –Dije tartamudeando, intentando pronunciar las palabras.
-¿Crees que no?, no estuviste en el caos, solo fue una pequeña demostración de lo que puede hacer este virus –Me dijo mientras observaba la ventana.
Entonces entendí, solo fue un estupido experimento que el gobierno había creado para comprobar si el estupido virus era tan letal como se decía.
-No extrañaras a nadie, ni a tu madre –después de esas palabras escuche un disparo en la sala, mordí mi lengua y reaccione.
-¡¡Noo!! ¡Eres un desgraciado! -le dije mientras le escupía en el uniforme.
-Estupido, ya no nos eres de utilidad –Me dijo mientras me apuntaba con el arma, al final logre escuchar el disparo, pero no sentí nada, solo unos cuantos escalofríos, alce la mirada para ver en donde me había dado, pero al verlo, me di cuenta que el no había disparado.
Solo lo vi caer al suelo, mi madre apuntaba con el arma, trate de acercarme a ella, pero esta tenia una herida de bala en el estomago.
-Nunca permitiré que te hagan daño –Me dijo mientras me daba la pistola, estaba llorando, el sangrado no se detenía.
-Mama, te amo, gracias, pero no te vayas te necesito, aquí, a mi lado –Le dije, trate de aguantarme, pero no lo logre, sentí como las lagrimas caían de mis ojos.
-No dejes que te hagan daño, cuídate, te a… aaa... Moo… –En ese momento cerro los ojos, no aguante y empecé a llorar en su pecho.
De repente escuche gritos afuera de mi cuarto, sabia que esto no había acabado. Lo único que escuche después de eso, fue mi arma cargándose, dispuesta a disparar.
Me levante, alce la mirada, coloque a mi madre en la cama y la cubrí.
Antes de salir, logre toparme con Paula, esta me sonrió, pero yo ya no sentía nada, solo dolor y furia. La agarre y la jale.
-¿Qué haces? ¿Cuál es el plan Sebas? –Me dijo mientras cargaba su arma, el cual me asombro saber que portaba.
-Sobrevivir, supongo. –Le dije con una sonrisa en mi boca.

Y así, el hospital se volvió un caos, los infectados salieron del hospital y… pues ustedes ya saben lo que pasara…


Zombies


Escritores:
Samuel Ake Tello (Escritor)
Emir Zavala Loo (Escritor)

Gracias por leer