En 1960 el profesor Ronald Bracewell de la Universidad de Stanford atribuyó la presencia de estos objetos a la intención de una supuesta inteligencia extraterrestre de observar y eventualmente comunicarse con nuestra especie a través de ondas de radio.Diez años después, llegaría una confirmación y ampliación de la teoría del profesor Bracewell, por parte del presidente de la Asociación Escocesa Para La Tecnología y La Investigación en Aeronáutica, Duncan Lunan, quien además confirmó lo que ya habían comunicado al respecto varios operadores aficionados: que las señales que emitían los objetos podían ser decodificadas y transformadas en un mapa estelar, y que el mismo correspondía a una región específica de la Constelación de Epsilon Bootes, si se lo suponía trazado desde la Tierra hace 13.000 años
Lunan fue más allá y entusiastamente creyó haber decodificado también un mensaje basándose en que las señales de radio tenían un retardo ilógico que podría haber sido manipulado intencionalmente ( el mismo largo eco de radio tardío -LDE- del cual se tomó conciencia a partir de las grabaciones realizadas en Noruega en 1927-28 por Carl Soermer, profesor de matemáticas de la Universidad de Oslo, y que hasta hoy desorientan a radioaficionados y científicos ).Según sus creencias, el mensaje decía: "Nuestra casa es Epsilon Bootes, que es una estrella doble.Vivimos en el sexto planeta de un total de siete contando hacia afuera del Sol, el sexto planeta de nuestro sistema tiene una luna, el cuarto tiene tres, el primero y el tercero tienen también una, la prueba de todo esto está en la órbita de vuestra luna y actualiza la posición de Arcturus ( la estrella más brillante de la Constelación de Bootes y del hemisferio norte celeste ) en vuestros mapas".Las afirmaciones de Lunan causaron gran revuelo mediático e incluso fueron publicadas ( con excención de responsabilidad por parte de los editores ) en la prestigiosa revista de la British Interplanetary Society
Cabe destacar que Lunan era además escritor de ciencia ficción, sin querer ser tendenciosos con la mención, y que el supuesto mensaje, que situaba a esta civilización en las inmediaciones de Arcturus, se condice con la ubicación estelar que aparece mencionada en la mitología hawaiana, donde lleva el nombre de Hokule'a, y es mencionada como "la estrella del gozo".
Siendo además la cuarta estrella más brillante del cielo luego de Sirius, Canopus, y el Sistema Alpha Centauri, está también presente en leyendas árabes, chinas y griegas y recientemente, estudiando su radiación infrarroja, se encontró vapor de agua.Arcturus actualmente se está acercando a nuestro sistema solar a toda velocidad: cinco kilómetros por segundo, y se encuentra a 36.7 años luz de distancia y por el momento, los astrónomos no han descubierto ningún sistema planetario orbitándola.
Volviendo a Lunan, cabe destacar que se desdijo de sus declaraciones en la década del 80, pero las retomó con firmeza y convicción en los noventa.
En 1998, el tema volvió a ganar cierta notoriedad cuando la Misión STS-88 trajo de vuelta a la Tierra estas fotografías ( ver abajo ) de un OONI ( Objeto Orbital Nó Identificado ).

Inteligencia extraterrestre, satélite artificial.

Luego, el asunto desapareció nuevamente de los titulares periodísticos hasta que en 1990 un científico ruso, Maskud Chernova, lo reflotó asegurando que el artefacto no sólo existe, sinó que tiene más de 50.000 años y que luego de muchas reuniones y conferencias, rusos y norteamericanos se convencieron mutuamente de no ser sus arquitectos, atribuyéndolo a un tercero desconocido, que no es ningún otro país con capacidad espacial.EE.UU.rechazó la hipótesis extraterrestre presentada por Chernova y aprovechó para aclaraer que la NASA no tenìa ni el más mínimo interés en el tema.
Pero el Dr. Chernova insistió: « es un satélite muy grande y tecnológicamente superior a sus similares terrestres, y parece tener gran capacidad para absorver información, probablemente para estudiar formas de vida, así que Rusia enviará un satélite propio para estudiarlo.» ( esto, al menos oficialmente, aún no ha ocurrido, transcurridos ya 23 años desde su afirmación ).
Un astrónomo francés, el Dr. George Milliard, coincidiendo con Chernova, lo consideró probable evidencia de inteligencia extraplanetaria.«Obviamente, viaja a una distancia considerable para no acercarse a la Tierra y mantiene una altura mayor que la mayoría de los satélites terrestres; supongo que fue diseñado para estar en el espacio por tiempo indefinido. La sola conjetura de que puede tener más de 50.000 años orbitando nuestro Planeta, nos habla de una tecnología muy avanzada en relación con nuestra ciencia»- aseguró el francés. Por su parte, el Sargento Clifford Stone, supuesto participante del Proyecto Camelot, opinó al respecto que la sonda artificial efectivamente existe, tiene unos treinta metros de diámetro, y se acerca al planeta cada quince o veinte años, sin mantener una órbita convencional, y que ha sido mal catalogada como "asteroide BG1991".
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