Hacer que alguien piense en tí


¿Existe algún hechizo que nos permita que alguien piense en tí?

Desde luego que si. Y no solo un hechizo. Muchos. Tal vez demasiados para la ambición de un simple artículo, de forma que citaremos superficialmente un par de ellos.

Claro que para lograr que alguien piense en tí, sin que actúes directamente sobre esa persona, es necesario administrar dos asuntos básicos: tiempo y paciencia.

En Egipto, por ejemplo, se creía que para lograr que alguien piense en una persona determinada había que escribir su nombre en un pequeño trozo de cuero o pergamino, y luego introducirlo en el calzado, es decir, bajo la planta del pie; y que cada vez que durante el día recordemos el nombre de la persona que queremos influenciar hay que pisar fuertemente en suelo diciendo "Maat Kroor", según Max Müller, un anagrama que significa: "¡Eres mío/a!".

El mago John Dee tenía un método peculiar para lograr que alguien piense en una persona.

Consistía en sumergir un papel con el nombre de esa persona en un vaso de agua, que durante la noche debía ser colocado debajo de la cama. Según Dee, los efectos no se hacían esperar, y la persona comenzaba a sentir una sensación de ahogo y ansiedad frente a una idea persistente acerca de alguien que hasta entonces no tenía presente.

Las brujas renacentistas manejaban otras posibilidades para hacer que alguien piense en tí.

Según se sabe, dibujaban a su objetivo en un papel o un trozo de madera, y lo colocaban en el centro de una mesa rodeado de velas y piedras con propiedades milagrosas. La bruja soplaba su aliento sobre estas piedras, y luego, día a día, las iba colocando sobre el pecho de la imagen. Con ello se creía que la persona sentiría el pecho oprimido hasta hallar a la persona que repentinamente lo obsesionaba.

Para los teósofos el hecho de instalar un pensamiento es relativamente sencillo. Para lograr que alguien piense en ti -sostenían- basta con dedicar unos minutos de intensa concentración antes de dormir, logrando así que la energía mental atraviese el espacio y llegue al objetivo con total claridad.

Annie Besant, muy ilustrativa sobre temas de proyección mental, cree que el simple acto de pensar en alguien es como una señal de radio, y que cuanto mayor sea la cantidad e intensidad de pensamientos más y mejor viajarán hasta la persona que anhelamos.

A decir verdad muchos hechizos comienzan con ejercicios que buscan captar los pensamientos de alguien y dirigirlos específicamente hacia una persona.

La mente es tanto un emisor como un receptor. Hay ideas que fluyen en el aire y son captadas casi al mismo tiempo por distintas personas. ¿Nunca has tarareado mentalmente una canción y repentinamente alguien más comienza a cantarla? Esto no es producto de una casualidad, sino de dos mentes que han "captado" algo que pasaba por allí.

Hacer que alguien piense en tí es relativamente sencillo. Retener esos pensamientos no lo es.

Antes de buscar que alguien piense en tí deberías estar seguro de lo que quieres y tienes para ofrecer.

No sería raro que logres tu objetivo, es decir, que esa persona realmente piense en tí, sin que antes le hayas dado algo en qué pensar.

De nada sirve que busques llevar adelante estas técnicas con personas que no te conocen, pues simplemente no serán concientes de que piensan en ti.

En mi experiencia la mejor forma de hacer que alguien piense en ti es tomándote cinco o seis minutos por día, tanto a la mañana como a la noche. No importa tanto el horario sino que seas regular en la práctica.

Busca un sitio cómodo en el que nadie te moleste. Concéntrate. Cierra los ojos e imagina que tienes a esa persona sentada frente a tí. Háblale. No hace falta que sea en voz alta. Puedes hablarle mentalmente.

Con un par de ejercicios comenzarás a notar que la persona que te imaginas comienza a maniferstar un comportamiento propio, independiente, incluso llegará a preguntarte cosas o a responder tus preguntas.

Si llegas a ese punto habrás logrado una conexión mental. El resto es sencillo. Recuérdale que existes y no podrá evitar pensar en ti de vez en cuando.



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