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Creepypastas: para leer si sos valiente

Creepypastas: para leer si sos valiente

Bienvenidos a mi nuevo post!!!

Espero que no tengan sueño, porque se vienen unos 4 creepys que les va a gustar. Esta vez la seleccion es corta (mis antiguos post traian de 5 a 8, o quiza mas historias, porque son bastante largas y se que a esta hora no da leer mucho.
Que lo disfruten!!


DELINCUENCIA

historias

Hace tiempo me llegó este mail, que la verdad me dejó muy mal, puesto que las cosas con la inseguridad en el país empezaban a ponerse peor de lo que estaban antes, y la violencia no ha parado de crecer. En lo personal, al momento de leerlo lo creí por completo, porque vivo en México y he escuchado testimonios de personas cercanas que no se alejan mucho de esta historia. Cuando esto alcanzó grandes proporciones algunos medios locales realizaron supuestas investigaciones, descartando la veracidad de los hechos aquí descritos. Bueno, en su momento causó mucho revuelo y especulación, y al final la gente no supo si era cierto o no, porque ¿acaso los medios no podían estar también comprados o amenazados? ¿No tendrán los medios o estas mafias la capacidad de fabricar o desaparecer evidencia y testigos?
Dejo a su criterio el creerlo o no, pero lo que sí sé es que, si las cosas no sucedieron tal cual se describen aquí, sucesos como estos sí pasan todos los días y no sólo en mi país, sino que en muchas partes del mundo. Les dejo el mail (Tiene faltas de ortografia, pero

"ALERTA CIUDAD DE PUEBLA!!!

Por medio de este e-mail queremos contar a todos los poblanos lo que nos sucedió en la FAYUCA que esta junto a la CAPU (Central de Autobuses de Puebla).
El día 18 de febrero del 2006, Miguel Ángel Montes Peralta, Mariana González Blok (novia de Miguel Ángel) y (yo) Agustín Montero de la Fuente fuimos a la fayuca con la intención de comprar un Xbox 360, pues nos habían dicho que era posible que ahí lo encontráramos mas barato.
Llegamos al primer estacionamiento de la fayuca a las 10:30 am aproximadamente y estaba lleno por lo cual nos dispusimos a pasar al segundo que esta más atrás y en un segundo piso. Nos bajamos y regresamos por un acceso a la fayuca para buscar algún puesto donde comprar el videojuego.
Mientras buscábamos, un individuo se acerco a nosotros y pregunto que estábamos buscando, a lo que le contestamos que un xbox 360, e inmediatamente nos dijo síganme yo se donde se los dan “mas vara” o sea, mas barato.
Al llegar al puesto no vimos nada fuera de lo normal (solo muchos individuos con cara de delincuentes), pero eso es normal ahí. Nos mostraron el Xbox en cuestión y si nos dieron un descuento con respecto al precio que se puede encontrar en el Palacio de Hierro, Liverpool, etc. Y Miguel Ángel cerro el trato sacando su cartera y pagando en efectivo.
Nos dispusimos a regresar al auto por medio del acceso de escaleras que hay en la parte de atrás de la fayuca, cuando de pronto 6 individuos armados nos llevaron a punta de pistola, golpes y amenazas hasta una casa de esas de tres pisos que hay atrás de la fayuca. Cuando entramos vimos infinidad de contrabando y lo que parecía ser una narco tiendita pues tenían muchas bolsitas con polvo blanco y marihuana en lo que se dice cuetes (son como grandes cigarros pero de periódico).
Me pusieron en una habitación y me amarraron en una argolla empotrada al piso (lo que me hizo suponer que lo que estaba pasando ya había pasado antes), después cerraron la puerta y pude escuchar que agarraron a Miguel Ángel y le pidieron las llaves de su camioneta, después le pegaron hasta cansarse, y no escuche mas su voz como en un lapso de 6 horas, me preguntaba, ¿que habrían hecho con Mariana?. Eso solo lo supe después, pero quiero seguir contando los acontecimientos en el orden que sucedieron.
Pasó un lapso de tiempo enorme sin saber que sería de mi y de mis amigos, solo escuchaba que esporádicamente entraba y salía gente y no se distinguía bien que decían. Había una pequeña ventana por la que entraba luz, y veía con horror como poco a poco el haz de luz que entraba por ella se iba poniendo de color azuloso, indicador de que pronto iba a obscurecer.
Mientras la angustia se apoderaba de mi, escuche como entraba un grupo de personas, que cerraba la puerta de un azotea y subían unas escaleras que pasaban por arriba del cuartito donde estaba yo.
Empecé a oír los gritos de Mariana, que angustiada decía “no por favor no!” Mezclados con risas y golpes contra el piso y las paredes. Yo no podía creer lo que nos estaba pasando, no podía ser real.
Después de aproximadamente una hora de gritos ahogados de mi amiga y risas sordas de los delincuentes hubo un lapso como de 10 minutos de silencio, de pronto se escucho como bajaban las escaleras en tumulto aquellos individuos y se abría la puerta metálica de mi pequeña prisión, dos de los individuos me empezaron a golpear en el piso con una saña que jamás había visto hasta el punto que quede inconsciente. No se cuanto tiempo habré quedado desmayado, lo único que recuerdo es que abrí los ojos y vi a Miguel Ángel a mi lado, con la cara bañada en sangre y sin ojos, estaba semiconsciente y le decía “no te preocupes wey pronto se van a cansar y nos van a tirar por ahí y vamos a ir a nuestras casas” pero yo sabia que eso no iba a ser así, Miguel Ángel angustiado me preguntaba porque no podía ver nada y le decía que el cuarto no tenia ventanas y que no había luz, yo trataba de tranquilizarlo, el saber que no tenia ojos habría acabado con su moral en esos momentos.
Pasaron, lo que yo creo, como 10 horas y no pasaba nada, hasta que escuche el sonido de aquella puerta abrirse otra vez y el tumultuoso sonido de varias pisadas acercándose al cuartito donde nos tenían encerrados, se abrió de un golpe y un individuo moreno pintado de güero me recibió con una patada en la nariz, la cual me la destrozo por completo, me desamarro y después me esculco buscando mi cartera, cuando la abrió en sus manos vio mi tarjeta de debito bital y mis tarjetas de crédito de banamex y de banorte, me pidió los NIPs, los cuales se los di sin objetar, lo único que quería era salir de ahí. Después de que le dije los números secretos me amenazo diciendo que si lo estaba engañando iba a matar a Miguel Ángel y a Mariana, que sería mi culpa si los mataban.
Le dije que no estaba jugando que sabia que esto era en serio y que lo unico que quería es que ya se acabara esta situación. Me dio un zape con la mano abierta y lanzando una sonrisita burlona y añadiendo “mas te vale pendejin, mas te vale…”. Paso aproximadamente una hora cuando regresaron, fueron directamente a buscarme enojados, porque no había saldo en la tarjeta de Banamex, les dije que no era rico que apenas tenia saldo de $30 mil pesos entre las dos tarjetas. Me pegaron hasta quedar inconsciente nuevamente. Al parecer ya era la
madrugada cuando desperté se escuchaba que había una fiesta en el interior de la casa, se escuchaba cumbia a todo volumen y risas, me acerque a la puertita y vi por debajo del quicio de la puerta a mariana amarrada en una mesa de centro de sala, estaba desnuda y parecía que estaba fuera de si, con la mirada perdida en el techo.
Todos los hombres estaban desnudos con un vaso desechable en la mano y fumaban, de ven en vez se acercaban a ella para violarla, vi a uno de ellos satisfacer sus deseos torcidos con su cuerpo y lo que se dice vulgarmente “terminar en su cara” abriéndole la boca y depositando el semen en ella.
Después le daban unas cachetadas para que tragara. Me rompió el corazón ver la manera en que la trataron. Escuche pasos cerca de la puerta y me fui a mi rincón temiendo que me descubrieran espiando.
Después de unas 3 horas regrese la puerta y vi como esos individuos estaban teniendo sexo entre ellos, al parecer estaban muy ebrios y drogados, muchos de ellos estaban tirados en el piso tocándose o durmiendo. En ese momento me di cuenta que no iba a salir de ahí con vida y que me iban a violar como a Mariana. De pronto un individuo se acerco a la puerta, corrí al rincón y me hice el dormido, abrió y con un fuete me pego en la cara (por mas dolor que sentía me hice el inconsciente), después le pego a Miguel Ángel que estaba dormido, el despertó inmediatamente, al ver que se movía, el delincuente lo tomo de los pelos, lo llevo a la sala y lo violaron entre todos, yo no sabía que hacer, no deje de llorar hasta que me quede dormido.
En la mañana siguiente, me di cuenta de que no se escuchaba ruido y me acerque de nuevo a la puerta para ver que sucedía, solo habían 3 individuos dormidos, desnudos en el piso, Mariana y Miguel Angel no estaban, supuse que ya se los habían llevado por ahí y los habían matado, tratando de ver en todas direcciones, me acerque tanto a la puerta que esta se abrio, al parecer el individuo que se llevo a Miguel Ángel estaba tan drogado que olvido cerrar la puerta. Tarde como 15 minutos en decidirme cruzar esa puerta, tenia miedo de ser descubierto y sufrir un impensable castigo, pase lentamente esquivando a los delincuentes dormidos, percatándome de la sucia escena del crimen mas atroz que ni en películas ha sido descrito. La mesa de centro donde estaba Mariana estaba llena de sangre y excremento, había toda clase de manchas producto de la orgia, se me lleno en corazón de desolación, pensando que forma tan vil y estúpida de perder la vida.
Seguí caminando sigilosamente hasta llegar a la puerta, estaba abierta, no tenia llave y me sentí aliviado, la abrí rápidamente y salí corriendo, lo primero con lo que me tope fue con el mercadito que esta atrás de la fayuca en el que tiene el estacionamiento (donde nos habíamos estacionado) en la parte de arriba. Corrí hacia la derecha con rumbo a la fayuca, pase por la tienda Sony y me introduje al primer puesto que vi, ya en el interior de la fayuca, les dije que había que llamar a la policía. Eran un hombre y una mujer, se quedaron viendo entre ellos y se dijeron, “como se salió este wey”. Me di cuenta de que esto era más grande de lo que imaginaba. Salí corriendo hasta la calle y pare un taxi de la CAPU, le dije que me llevara pero al verme ensangrentado no me quiso subir, yo sabia que era cuestión de tiempo para que me agarraran de nuevo, así que me subí en un microbús y avance dos calles, me baje coarriendo y me interne en una colonia, al ver que no me seguían, llame a mi casa con 5 pesos que tenia guardados en la bolsita del jeans, les dije que no había tiempo para explicar, les dije la calle, en la cual había un baldío y que ahí los esperaba. Pasado un rato, llegaron mi papa y mi mama por mí.
Les conté brevemente lo sucedido y fuimos directamente al MP del Blvd. Norte. Ahí, se tardaron en tomar mi declaración 3 hrs y 4 mas en que la rindiera, como no llevaba la credencial del IFE (que se había quedado el delincuente con mi cartera y tarjetas) hubo que hacer un oficio de testigos que avalaran mi personalidad. Les dije que los podía llevar en ese instante al lugar de los hechos, y me dijeron que había que seguir el orden de la averiguación, le hablamos a mi tío que es abogado y nos dijo que había que darle dinero a los judiciales para que se tomaran la molestia de ir en ese instante, así lo hicimos, pero nos dijeron que no podían que tenían diligencias que hacer en esos momentos. Nos sentimos con las manos atadas.
Posteriormente, al otro día, fuimos con el abogado amigo de mi tío a ver como iba lo de la averiguación previa pero al parecer se había extraviado el expediente. El abogado me dijo que esto es más grande de lo que nos podemos imagina.
Levantamos otra declaración y al paso de una semana esta se volvió a extraviar.
En ese lapso de una semana aparecieron los cuerpos de mis amigos, a Mariana la habían violado tantas veces que tenia desgarrados los músculos de la vagina, le habían cortado los pezones (trofeos de los narco satánicos) y también le habían sacado los ojos, murió desangrada por las lesiones de la violación. A Miguel Ángel lo habían violado de igual manera, los músculos del recto estaban desgarrados, solo que el murió por asfixia, se cree que fue provocada por uno de los delincuentes que lo violaba con el fin de hacer mas placentero el orgasmo. El forense descubrió que varias horas después de muerto lo habían picado 156 veces con un desarmador, quizás con el fin de encubrir la muerte.
Hasta hoy 5 de junio del 2006, nadie ha ido a investigar esa casa, ni todo lo sucedido en la fayuca, al parecer son bandas bien organizadas, amafiadas con la policía estatal y con los judiciales.
Desgraciadamente así es nuestro país, no hay solución y nunca la habrá. Lo único que les pido es que sean conscientes a donde se van a meter, que esos lugares son muy peligrosos y que la mayoría que trabaja o se mueve en esos ambientes son delincuentes ex convictos y reincidentes. Sean conscientes que esos lugares no son Disneylandia, que la porquería de la sociedad se mueve en esos medios.

Nota: ¿Saben por que nos eligieron? Primero porque pensaron que teníamos dinero, mucho antes de que Miguel Ángel sacara el dinero para comprar el Xbox, nos eligieron desde el estacionamiento. La camioneta en la que íbamos es una Ford Explorer 2000, ni siquiera es un carro de lujo, ya es un carro algo viejo, pero en su mentalidad pensaron que teníamos dinero, otra de las cosas por las que nos eligieron es porque salimos de los estándares del mexicano promedio, los tres éramos de tez blanca y Mariana era rubia.
¿Saben cuanto se ahorro Miguel Ángel por comprar su Xbox ahí? 450 pesos.
A la siguiente semana bajaron el precio del Xbox en Sears, podría haberle salido igual.

Mi recomendación, compren donde quieran pero fíjense que sea un lugar seguro, una empresa establecida, ¿nunca se han puesto a pensar porque en la fayuca se permite la piratería a tan gran escala?
Es porque ni la policía se atreve, no quiere, no le conviene entrar ahí.
Si les ha pasado algo en la fayuca u otro mercado sigan esta cadena alimentándola con sus experiencias. LO QUE LE HICIERON A MIS AMIGOS Y A MI, NO TIENE NOMBRE, Y NO DEBE QUEDARSE EN LA IMPUNIDAD.

(Reenvíen este mail para que cosas como estas no sigan sucediendo, el próximo podrías ser tu o un ser querido)

ATTE:
AGUSTIN MONTERO DE LA FUENTE
LIC. AGUSTIN MONTERO ROCHA
SRA. FERNANDA DE LA FUENTE DE MONTERO
LILIANA MONTERO DE LA FUENTE

MIGUEL ANGEL MONTES PERALTA (QEPD)
DR. MIGUEL ANGEL MONTES PRIETO
SRA. ADORACION PERALTA DE PRIETO
AURORA JIMENA MONTES PERALTA
DANIEL MONTES PERALTA

MARIANA GONZALEZ BLOK (QEPD)
C.P. IGNACIO GONZALEZ MARTINEZ
C.P. LUCIA BLOK DE GONZALEZ
ADRIANA GONZALEZ BLOK



Abandonado por Disney

miedo

Algunos de ustedes habrán oído que Disney es responsable de al menos un real y «vivo» pueblo fantasma.
Disney construyó el centro turístico Isla Tesoro en la Bahía de Barker en las Bahamas. ¡No comenzó como un pueblo fantasma! Los cruceros de Disney realmente llegaban al centro y dejaban turistas para que se relajaran a todo lujo.
Esto es un hecho, pueden buscarlo.
Disney invirtió $30,000,000 en el lugar… sí, treinta millones de dólares.
Luego lo abandonaron.
Disney culpó a las aguas poco profundas que «no permitían a sus barcos navegar adecuadamente», e incluso culpó a los empleados, diciendo que como eran de las Bahamas eran muy holgazanes como para trabajar en un horario preestablecido.
Ahí es donde los argumentos de su historia terminan. No fue por la arena, y obviamente no fue porque «los extranjeros son holgazanes». Ambas son excusas convenientes.
No, dudo sinceramente que esas razones fueran legítimas. ¿Por qué no creo la historia oficial?
Por el Palacio de Mowgli.
Cerca de la ciudad costera de Isla Esmeralda en California del Norte, Disney emprendió la construcción del Palacio de Mowgli a finales de la década de los noventa. El concepto del parque temático era la jungla, con un gran palacio en el centro del lugar.
Si no están familiarizados con el personaje de Mowgli, quizá deberían tratar de recordar la historia El libro de la jungla. Mowgli es un niño que fue abandonado en la jungla, en donde fue criado por animales y a la vez amenazado y perseguido por otros animales.
El Palacio de Mowgli fue un proyecto controversial desde un inicio. Disney compró una tonelada de tierra de alto valor para ello y, de hecho, hubo un escándalo circundando a algunas de las compras. El Gobierno local los acusó de querer «dominar» su territorio, y luego cambió de parecer y vendió las propiedades a Disney. En un punto, una casa que apenas había sido construida fue demolida sin que se dieran motivos.
La tierra que el Gobierno tomó estaba destinada a un proyecto ficticio de la construcción de una carretera. El pueblo, sabiendo de qué iba el asunto, comenzó a llamarla «La pista de Mickey Mouse».
Luego vino el arte conceptual. Un grupo de empleados estirados de Disney convocaron a las personas a una presentación pública. Su intención era venderles la idea de lo lucrativo que sería el proyecto para todos. Cuando mostraron el arte conceptual, ese gigantesco palacio indio rodeado de una jungla, lleno de hombres y mujeres vestidos con taparrabos y equipamiento tribal… baste con decir que todos perdieron la cabeza.
Estamos hablando de un enorme palacio indio, jungla y taparrabos no sólo en el centro de un área relativamente rica, sino también en un área del sur de los Estados Unidos un tanto xenofóbica. Era una mezcla cuestionable para ese punto de la historia.
Pero Disney se apropió de la comunidad y no había nada que se pudiera hacer o decir al respecto. Los medios de comunicación estuvieron en contra del parque desde un comienzo, pero una extraña conexión entre las holdings de los medios de comunicación de Disney y otras instancias locales entró en juego y sus opiniones fueron en dirección opuesta.
Como sea, Isla Tesoro, las Bahamas. Disney puso esos millones y luego partió. Lo mismo sucedió con el Palacio de Mowgli: las instalaciones estaban terminadas, personas realmente llegaron al parque, las comunidades cercanas se atestaron de tráfico y se produjeron los contratiempos usuales asociados a la afluencia de turistas perdidos e irritados.
Luego todo paró. Disney lo clausuró y nadie supo qué demonios pensar. Pero estaban felices por ello. La pérdida de Disney fue muy hilarante para un enorme grupo de ciudadanos que no querían nada de eso para empezar.
Honestamente, no volví a pensar en ese lugar desde que escuché que cerró hace más de una década. Vivía quizá a cuatro horas de Isla Esmeralda, así que en realidad sólo escuché los rumores y nunca experimenté nada de primera mano.
Entonces leí este artículo de alguien que había explorado Isla Tesoro y publicado todo un blog sobre las cosas extrañas que encontró ahí. Cosas… que simplemente abandonaron. Cosas rotas, inutilizables, probablemente arruinadas por los disconformes empleados que habían perdido su trabajo. Hombre, seguramente los habitantes de todo el lugar colaboraron en destruir el centro. Esas personas se debieron de sentir tan enojadas con Isla Tesoro como se sintieron aquí con el Palacio de Mowgli.
Bueno, a lo que trato de llegar es que ese blog sobre Isla Tesoro me puso a pensar. Aun cuando habían pasado muchos años desde que cerró, supuse que sería interesante hacer una expedición al Palacio de Mowgli. Tomar algunas fotos, escribir sobre mi experiencia y probablemente ver si hay algo que me podía llevar a casa como recuerdo.
No voy a decir que no perdí tiempo en llegar ahí, porque sinceramente me tomó un mes desde que encontré ese blog sobre Isla Tesoro animarme a ir a Isla Esmeralda. En el curso de ese mes, por supuesto, investigué mucho sobre el parque temático… o mejor dicho, lo intenté. Naturalmente, ningún sitio oficial de Disney hacía ninguna mención de él.
Aún más extraño, sin embargo, era que aparentemente nadie antes que yo había pensaba en publicar algo acerca del lugar o siquiera subir una fotografía. Ninguno de los programas de televisión local o sitios web de periódicos había dicho nada sobre el parque, aunque eso era lo esperado, puesto que habían decidido seguir el mismo camino que Disney. No iban a estar exhibiendo sus fracasos, ¿saben?
Recientemente aprendí que las organizaciones pueden pedirle a Google, por ejemplo, que remueva enlaces de los resultados de búsqueda… básicamente por ningún motivo. Pensándolo bien, probablemente no era que nadie habló del lugar, sino que sus palabras se hicieron inaccesibles.
Así que en conclusión apenas y podía encontrar el parque. Los lugareños no me ayudaron en nada, pues la mayoría eran inmigrantes que se habían mudado a la playa en años recientes… o antiguos residentes que sólo me hicieron mala cara al momento que empecé preguntar, «¿sabe a dónde puedo encontrar el Palacio de…?».
El viaje en auto me llevó a un excesivamente largo camino de maleza. Plantas tropicales habían crecido descontroladamente y saturado el área junto con las especies de flora nativas que realmente pertenecían ahí, e intentaban reclamar su tierra.
Estaba asombrado cuando llegué a la entrada principal del parque. Era una inmensa puerta monolítica de madera, cuyos soportes en ambos lados parecía como que si se hubiesen extraído directamente de secoyas gigantes. La puerta en sí había sido agujerada en varios lugares por pájaros carpinteros y carcomida desde la base por insectos excavadores.
Colgando en la puerta estaba una lámina de metal con letras garabateadas con pintura negra: «ABANDONADO POR DISNEY». Claramente la obra de algún antiguo residente o empleado que quería hacer una pequeña protesta. La puerta estaba lo suficientemente abierta como para entrar caminado, pero no en auto, así que agarrando mi cámara digital, seguí mi camino a pie.
Los adentros del lugar estaban tan llenos de vegetación como la entrada. Palmeras descuidadas sobre pilas de sus propios cocos; matas de plátano en un estado similar, recubiertas de su propio desecho apestoso y plagado de insectos. Había cierto choque entre orden y caos, ya que plantas perennes sembradas cuidadosamente se mezclaban con la maleza y pestilentes hongos ennegrecidos.
Todo lo que quedaba de la estructura exterior estaba arruinado, sólo era madera podrida y varios trozos carbonizados de materiales inidentificables. Lo más interesante era una estatua de Baloo, el oso amistoso de El libro de la Jungla, que se encontraba en una especie de patio enfrente del edificio principal. Estaba esculpido en una posición jovial con los brazos extendidos hacia uno, viendo a la nada con una sonrisa infantil, con mierda de ave cubriéndole su «pelaje» y enredaderas por toda su plataforma.
Me acerqué al edificio principal, el palacio, encontrándome con que la fachada estaba llena de grafiti en donde la pintura original aún no se había descarapelado. Las puertas de la entrada no sólo estaban abiertas, sino que habían sido separadas de sus bisagras y robadas.
Por encima de las puertas, o el amplio espacio en donde una vez habían estado, alguien pintó una vez más la frase «ABANDONADO POR DISNEY».
Me gustaría poder contarles sobre todas las cosas increíbles que encontré dentro del palacio. Estatuas olvidadas, cajas registradoras abandonadas, una súper secreta sociedad de vagabundos… pero no. El interior del edificio estaba tan escueto, tan vacío, que creo que incluso se robaron la moldura de las paredes. Todo lo que era demasiado grande como para ser robado, mostradores, mesas, árboles artificiales gigantes, se encontraban reposando entre ese espacio deshabitado que amplificaba el sonido de cada paso que daba.
Revisé todos los lugares que podrían parecer interesantes de alguna forma. La cocina era como se imaginarían, un área para preparar alimentos industriales con todos los utensilios y el espacio, sin escatimar gastos. Cada superficie de vidrio estaba rota, cada puerta colgaba de sus bisagras, cada superficie de mental abollada y dentada. Todo el lugar olía a orina. El enorme congelador, ahora ni siquiera remotamente helado, tenía estante tras estante vacío. Había ganchos adheridos al techo, probablemente para colgar carne. Los baños se encontraban en el mismo estado que el resto del lugar. Había una capa como de dos centímetros de agua estancada en el suelo, así que no me quedé mucho tiempo. Lo raro era que los inodoros y lavados (y los bidés en el baño de mujeres, sí fui ahí) goteaban o estaban húmedos, cuando lo lógico era que tuvieron que deshabilitar el servicio de agua desde hace demasiado tiempo.
Había muchos cuartos en el parque, pero naturalmente no tenía tiempo para revisarlos todos. Los pocos que sí revisé estaban igualmente destruidos, y no esperaba encontrar nada en ellos. Pero pensé que había un televisor o radio en una habitación, porque me parece haber escuchado una conversación silenciosa viniendo de ella; aunque eran más como susurros, tal vez el eco de mi respiración o sólo otro caso del sonido de agua fluyendo engañando a mi mente… pero sonó como esto:

1: «No lo creía».

2: (respuesta corta, desconocida).

1: «No lo sabía. No lo sabía».

2: «Tu padre te lo dijo».

1: (respuesta desconocida, o posiblemente sólo sollozos).

Lo sé, lo sé, suena ridículo. Solamente les estoy contando lo que vivencié, por qué creí que podría haber alguien en esa habitación —o peor, unos maleantes que se habían ocultado ahí y probablemente me habrían acuchillado—.
Cuando había vuelto a la entrada del palacio supuse que no había encontrado nada que valiera la pena y había perdido mi tiempo.
Mientras miraba fuera de la puerta, noté algo interesante en el patio, que aparentemente había pasado por alto. Algo que podría darme al menos una cosa que mostrar y que me retribuyera lo que invertí en el viaje, aun si se trataba de una fotografía.
Había una estatua realista de una pitón, quizá de 20 metros, enrollada y «asoleándose» en el pedestal ubicado en el centro de la zona. Ya casi era tiempo para que el sol se metiera, así que la luz caía sobre el objeto en el ángulo perfecto para una fotografía.
Me acerqué a la pitón y le tomé la foto. Luego me puse de puntillas y le tomé otra. Me acerqué un poco más para ver los detalles de su rostro.
Lentamente, casualmente, la pintón levantó su cabeza, miró directamente hacia mis ojos, se giró y bajó del pedestal, yendo hacia los árboles.
Todos los 20 metros. Su cabeza desapareció entre el bosque antes de que su cola siquiera abandonara el pedestal. Estaba atontado, completamente estupefacto. Mi boca debió de estar abierta una eternidad antes de que volviera en sí y la cerrara. Parpadeé un par de veces y retrocedí de donde había estado la serpiente, hacia el palacio. Aunque ya se había ido, no me iba a exponer a nada y regresé al edificio.
Di un respiro y me abofeteé la cara para recobrar la noción de dónde estaba. Busqué un lugar para sentarme, ya que mis piernas se sentían como gelatina en ese momento. Por supuesto, no había ningún lugar para sentarse, a menos que quisiera reclinarme en las esquirlas de vidrio y la alfombra de plantas muertas o apoyarme sobre la mesa de fiabilidad cuestionable.
Había visto unas escaleras cerca del vestíbulo del palacio, y decidí ir ahí para sentarme hasta que me sintiera mejor. Las escaleras estaban lo suficientemente lejos de la parte anterior del edificio como para estar relativamente limpias, aparte de una ligera concentración de polvo. Tomé una lámina de metal de la pared con el mismo lema de «ABANDONADO POR DISNEY» al que ya me había acostumbrado. Puse la lámina sobre el escalón y me senté en ella para mantenerme un tanto limpio.
La escalera conducía hacia abajo, por debajo del nivel del suelo. Usando el flash de mi cámara como una linterna improvisa, pude ver que los escalones terminaban en una puerta de malla metálica con un candado. Había un letrero en la puerta, un letrero real, que decía, «¡SÓLO MASCOTAS! ¡GRACIAS!».
Esto me levantó un poco los ánimos, por dos razones. Primero, porque un área de «sólo mascotas» definitivamente tuvo que tener cosas interesantes en sus días. Segundo, porque el candado seguía en su lugar; nadie había ido ahí abajo, ni vagos, ni maleantes, nadie.
Ese podría ser el único lugar «explorable», y tal vez encontraría algo para fotografiar o robar —había ido al palacio mentalizado de que estaba bien llevarme cualquier cosa, porque, hey, «abandonado»—.
No me llevó mucho romper el candado, el tiempo había hecho la mayor parte del trabajo. El área fue un cambio agradable del resto del edificio. Para empezar, cada dos o tres lámparas de techo había una que sí funcionaba, aunque parpadeaba y se apagaba de un momento a otro. Tampoco había sido robado o roto nada aún.
Las mesas tenían libretas y bolígrafos, había relojes, las sillas estaban regadas y había un pequeño cuarto de recreo con un viejo televisor en estática y comida y bebidas caducadas en los mostradores. Parecía una de esas películas post-apocalípticas en las que todo permanece como se encontraba para el momento de evacuación.
Mientras caminaba por los corredores de ese sub-sótano, los escenarios se volvían más y más interesantes. Las mesas y escritorios estaban caídos, había papeles en el suelo hechos una masa en el piso mojado, y una larga capa de moho estaba cubriendo el originalmente rojo tapiz del suelo.
Todo estaba severamente humedecido. Los productos de madera se desintegraban cuando le aplicaba la más mínima fuerza, y las vestimentas colgadas en ganchos en una de las habitaciones simplemente se deshilaban cuando trataba de descolgarlas.
Algo que me molestó fue que las luces se volvían cada vez más escasas en tanto me adentraba en los acuosos y sofocantes interiores de ese lugar.
Eventualmente, llegué a una puerta pintada de negro y amarillo, con las palabras «ARREGLO DE PERSONAJES 1» pintadas en la parte superior. Supuse que era probablemente en donde guardaban los disfraces, y definitivamente quería una foto de ese desastre lúgubre y apestoso.
Dentro, el cuarto era exactamente como me lo imaginaba. Varios disfraces de Disney colgados en las paredes como extraños cadáveres de caricatura colgando de lazos invisibles. Había todo un estante de taparrabos y vestimentas «nativas» al final.
Lo que encontré extraño, y lo que quería fotografiar de inmediato, era un disfraz de Mickey Mouse en el centro del cuarto. A diferencia de los demás disfraces, éste estaba recostado sobre su espalda en el centro como la víctima de un asesinato. El pelaje del disfraz estaba raída y descosiéndose, resultando en varios agujeros en la tela.
Lo que era aún más extraño, sin embargo, eran los colores del disfraz. Se veía como el negativo de una fotografía del Mickey Mouse real. Negro donde debería ser blanco y blanco donde debería ser negro. Su overol rojo era azul claro.
La escena me desconcertó lo suficiente como para que decidiera fotografiarlo de último. Le tomé fotos a los disfraces colgando de las paredes. Ángulos hacia arriba, ángulos hacia abajo, tomas laterales para mostrar una entera fila de rostros de caricatura congelados y pútridos, a algunos faltándole un ojo de plástico.
Luego decidí armar una escena. Sólo una de las cabezas de esos personajes desaliñados en el resbaloso y mugriento piso. Me acerqué a la cabeza del disfraz del Pato Donald y la retiré cuidadosamente para que no se fuera a deshacer en mis manos.
En lo que miraba a la mohosa cabeza de ojos grandes, un fuerte sonido de algo cayendo me hizo sobresaltarme.
Vi hacia mis pies, y entre mis zapatas había un cráneo humano. Había caído de la cabeza de la mascota y se había hecho añicos en el suelo; sólo quedaban el rostro vacío y la mandíbula inferior, viendo hacia mí.
Solté la cabeza del pato inmediatamente, como se esperaría, y me moví hacia la puerta. Mientras estaba parado en la entrada, volteé a ver al cráneo en el suelo.
Le tenía que tomar una foto, ¿saben? Tenía que, por un sin número de razones que pueden sonar tontas, pero sólo si no lo piensan a fondo.
Iba a necesitar pruebas de que esto pasó, especialmente si Disney iba a hacerlo desaparecer de alguna manera. No tenía ninguna duda en mi cabeza, desde el comienzo, de que aun si sólo se trataba de negligencia grave, Disney era responsable de esto.
Ahí fue cuando Mickey, esa versión en negativo de él a la mitad del cuarto, se empezó a levantar. Primero sentándose, luego apoyándose sobre sus rodillas. Ese disfraz de Mickey Mouse… o lo que estaba dentro de él, se puso de pie, viéndome fijamente con su rostro falso mientras yo murmuraba «No…» una y otra vez.
Con mis manos temblándome, mi corazón palpitando violentamente y piernas que de nuevo se habían convertido en gelatina, alcancé a levantar la cámara y apuntarla a la criatura que ahora me estudiaba.
La pantalla de la cámara digital mostraba sólo pixeles muertos en la forma de esa cosa. Era una silueta perfecta del disfraz de Mickey. Cuando la cámara se movía por mi pulso tembloroso, los pixeles se dispersaban, alterando la pantalla a donde quisiera que la silueta de Mickey se moviese.
Luego la cámara murió. La pantalla se tornó negra y silenciosa… e inservible.
Alcé la vista de nuevo hacia el disfraz de Mickey.
«Oye», dijo con una voz débil y distorsionada, pero que remedaba perfectamente a la de Mickey Mouse, «¿quieres ver cómo me quito la cabeza?».
Comenzó a tirar de su propia cabeza, posando sus torpes dedos enguantados alrededor de su cuello con movimientos impacientes, como un herido que trata de liberarse de las mandíbulas de su depredador.
Mientras empujaba con sus manos desde su cuello… tanta sangre…
Me di la vuelta, escuchando el enfermizo sonido de prendas y carne siendo rasgadas… sólo me interesa salir. Arriba de la entrada del cuarto, vi el último mensaje tallado en el metal:

«ABANDONADO POR DIOS».

Nunca logré sacar las fotos de la cámara. Nunca hice la entrada de blog sobre ello. Luego de que hui de aquel lugar, de que hui por mi cordura, si no es que por mi vida, comprendí por qué Disney no quería que nadie se enterara de su existencia.
No querían que nadie como yo entrase.
No querían que nada como eso saliese.


No lo vuelvas a hacer (Deep Web)

terror

Esta historia no tiene nada de irreal. No hay fantasmas, demonios, monstruos, ni fenómenos paranormales de ningún tipo. Sólo hay personas de carne y hueso, tan reales como tú o como yo y, probablemente, eso sea lo que la hace tan difícil de digerir.
Internet es un submundo virtual, tan lleno de información y tan grande como el real. En él, la gente puede relacionarse, jugar, trabajar, dispersarse, informarse, estudiar, exponer sus ideas y hasta se puede comprar y vender. Pero como todo lugar vasto, tiene sus callejones oscuros, y con ello me refiero a prácticas mucho más indecentes que usarlo para masturbarse: me refiero a la Deep Web.
Deep Web, o para los de habla hispana, Web profunda, es la cara oculta de internet, y aunque las grandes masas ignoran completamente su existencia, ésta comprende más del noventa por ciento de la información que circula de manera virtualmente interconectada.
Desde que me enteré de la existencia de la Deep Web, quise conocerla, hurgar en ella. Tenía miedo, por supuesto, pero la curiosidad era mucho más grande, y después de pensarlo lo suficiente decidí que no habría problema en curiosear sólo un poco más allá de la web normal.
Ésta es mi historia en la Deep Web. Pero antes de que les cuente mi experiencia personal, permítanme darles una breve introducción de cómo está dividida la web y qué encontré en cada peldaño.
Internet se divide en niveles:
El nivel 0, el más superficial de todos, constituido por un pequeño número de páginas que todos conocemos y que actualmente dominan el mundo internauta, tales como Google, YouTube y similares.
El Nivel 1, en donde se encuentran sitios un poco menos conocidos pero de fácil acceso. Son, en su mayoría, foros, páginas pornográficas y pequeñas páginas independientes de interés no tan común, como en el nivel anterior.
El Nivel 2 está compuesto por dominios aún menos conocidos y por los buscadores independientes, tales como Ares y Emule. El material que se puede obtener en este nivel es de moralidad dudosa y no apto para estómagos débiles. El morbo suele ser un tema recurrente.
Hasta aquí hemos tocado sólo la parte superficial del cíber-mundo. Es a partir de aquí donde está lo realmente «interesante». Es ahora cuando se da el primer paso dentro de la Deep Web.
Nivel 3. Las páginas que se rigen en este oscuro mundo suelen tener dominios compuestos por caracteres dejados caer de manera totalmente aleatoria. En ellas no hay publicidad, ni color, y lo más significativo es que no se relacionan entre ellas como las páginas superficiales; de hecho, ni siquiera aparecen en buscadores como Google, ni aunque copies su enlace e intentes buscarlo.
Aquí hay muchas cosas raras, muchas cosas perturbadoras, muchas inútiles —tales como las webs abandonadas, algunas por más de 25 años—, pero también muchas cosas útiles. En este sector quizá encuentres ese libro que tanto buscabas y que no encontrabas porque cerraron Megaupload, o esa película de antaño que ya nadie se molesta en subir, e incluso hay algunos foros interesantes. Pero la verdad es que la mayoría de lo que hay aquí tiene fines mucho más macabros y desagradables, en su mayoría pornografía infantil, pequeños mercados de drogas y armas, instructivos de cómo hacer bombas, fotografías de gente siendo torturada o desmembrada, entre otros.
En los foros que visité se hablan temas bastante perturbadores, a veces en broma y otras ni tanto. La verdad, llega un punto en el que todo es tan raro que te es difícil discernir entre una broma y un verdadero homicida relatando como violó y mató a su víctima.
Nivel 4. Los niveles anteriores eran peligrosos, pero con un proxy y un buen detector de intrusos era suficiente, pero aquí no. El cuarto nivel y lo que está por delante están plagados de hackers. Y por hackers no me refiero a chiquillos tontos cuyo único pasatiempo es infectar computadoras, me refiero a verdaderos piratas informáticos, lo mejor de lo mejor cuando a robo y malversación de datos se refiere.
Por supuesto, el hecho de que esta gente esté aquí significa que hay algo realmente bueno escondido en algún lugar, y la verdad es que lo hay. En este nivel, además de todo lo que hay en los otros niveles, se puede ver snuff en vivo o grabaciones y, además, se encuentra el «Mercado negro»; una página de ventas online como Mercadolibre, sólo que aquí se venden artilugios de los más macabros, además de drogas, armas, órganos, trata de blancas e incluso puedes contratar sicarios. Todo pagado con una moneda llamada BitCoin, famosa (entre los que recurrimos este espacio) por ser la más cara y difícil de conseguir en el mundo.
Lo que más llamó mi atención fue una lámpara de escritorio valuada en 5.000 BitCoins. Databa de la década de los cuarenta, era de procedencia alemana, más específicamente de la Alemania nazi, y estaba confeccionada íntegramente con huesos y la piel de un pobre hombre de sus campos de concentración.
Pero los hackers no están aquí de compras o para ver morbosidades varias, sino para trabajar. En este nivel se encuentran páginas encriptadas de numerosos gobiernos, en las cuales se puede hallar información sobre a qué va realmente destinado el dinero de esos países, leyes que piensan ser aprobadas y secretos de los estados, tales como expedientes sobre experimentos con humanos que datan de las últimas cuatro décadas.
Llegados a este punto, estoy seguro de que le he picado la curiosidad a más de uno. ¿Quieren saber cómo entrar a la Deep Web? ¿Quieren que les pase los enlaces de algunas páginas? Lo siento, pero no voy a hacerlo. Sólo les diré que el que busca encuentra; pero cuidado, no vaya a ser que encuentren más de lo que buscaban, como me pasó mí.
Nivel 5. Aquí se exponen los secretos militares y de estado más horrorosos de todos, y es donde se aprueban estos mismos y se controla su progreso. También se cree que la entidad que realmente domina el mundo intercambia información entre sus contrapartes por aquí.
Finalmente, sólo los mejores hackers logran acceder al sexto nivel, y el riesgo nunca es menor que fatal. El objetivo es la Database. La Database es la sección donde toda la información de la web deja de ser sólo un código binario y comienza a tener sentido. Quien logre descifrar la clave del sistema —que tiene una extensión de kilómetro y medio de tipeo numérico— será capaz de manipular cualquier dato de internet, desde el título de un foro, hasta valores de cuentas bancarias. Sencilla y llanamente, quien logre acceder a la Database tendrá al mundo en la palma de su mano.
Yo quería verlo, no hackearlo, pero sí verlo. Quería ver el sexto nivel con mis propios ojos, y me confié… me atraparon. A mártir de entonces, mi vida cambió para siempre. Acababa de entrar al sexto nivel, y ni bien ingresé mi computadora se reinició por sí sola. Insulté por todo lo alto creyendo había sido un bajón de corriente, pero grande fue mi sorpresa cuando mi ordenador terminó de iniciar sesión y vi que el disco duro había sido totalmente limpiado. Sólo había un archivo de bloc de notas en el medio del escritorio. Lo abrí y el cuadro de texto se posicionó en el centro de la pantalla, con un mensaje corto y directo:

«No lo vuelvas a hacer».

Pasé un par de días sin entrar a la Deep Web, instalé de nuevo mis archivos importantes desde mi copia de seguridad y finalmente decidí volver a entrar. A mi pensar, lo peor posible había ocurrido, habían detectado mi computadora y borrado todos mis archivos.
Poco después de que inicie sesión en Tor y entré al primer foro de la Deep Web, mi ordenador volvió a reiniciare y todos mis datos volvieron a ser borrados; pero esta vez no había ningún mensaje. Veinte minutos después, más o menos, mientras reinstalaba otra vez todo en mi ordenador, sonó el timbre de mi apartamento.
—¿Hola? —pregunté desde el teléfono del portero, pero nadie contestó.
Bajé hasta la puerta principal del edificio, pero no había nadie, sólo un sobre de papel madera que habían colado por debajo de la puerta. No tenía remitente ni destinatario, tampoco tenía ningún escrito, pero yo sabía que era para mí.
Una vez que llegué a mi apartamento, sentado sobre la alfombra de mi habitación, me decidí a abrirlo. Las lágrimas salieron por sí solas, pero sin ningún llanto, mientras revisaba el contenido del sobre. Era una carta:

«Dante, esto no es un juego. No lo vuelvas a hacer, no nos obligues a ir por ti».

Quien quiera que sea, sabía mi nombre, dónde vivía, qué hacía y cuándo. Y para empeorar las cosas, en el sobre también había una foto, una foto mía tomada desde mi cámara web.
En el transcurso de la semana solicité un traslado en mi trabajo a otra ciudad, vendí esa computadora y destruí el disco duro. Jamás he vuelto a entrar a la Deep Web y no creo que vuelva a hacerlo. El destino no fue nada benévolo conmigo, y aun así se podría decir que tuve mucha suerte.
Si después de escuchar mi historia todavía les quedan ganas de entrar a la Deep Web, tápense de proxys y antihackers y, sólo por si acaso, cubran con algo sus cámaras web.


Timido ante la camara

creepypasta

Trabajo en un centro de tránsito y zona de aparcamiento que fue construido recientemente, y cuando se hace tarde es mi trabajo cerrar todo hasta la mañana siguiente, y patrullar la oscura instalación con sólo el apoyo de una radio conectada al departamento de policía local. Es un procedimiento bastante sencillo, tomándome alrededor de diez minutos cerrar todo y de quince a veinte minutos la ronda de patrullaje, que hago cada hora.
A eso de las tres de la madrugada, estoy exhausto por mi jornada de ocho horas, pero aún me quedan otras cuatro horas para terminar mi turno. Me dirigí al centro de operaciones (una manera sofisticada de llamar a una habitación con una silla y varios monitores) y comencé mi asenso por las rampas. Escuchaba el eco de mis pisadas, y me di cuenta de que el ambiente estaba más tranquilo de lo normal. Podía oler el típico hedor de las heces en los basureros, que los vagabundos del área utilizan como sanitarios. Tuvimos que clausurar los baños públicos para prevenir daños, robos, vandalismo y, principalmente, las muertes por sobredosis a la mitad de la noche.
Finalmente llegué al último piso y llamé al elevador. Pegué mi frente contra la puerta, sintiendo el aire helado que manaba del hueco del ascensor mientras éste subía hasta mi piso. Cuando llegó, entré y fui a la planta baja, y de ahí a mi oficina, usando mi tarjeta de empleado para abrir la puerta.
Generalmente la puerta se queda a medio cerrar, así que le di una patadita para que reaccionara y me dirigí a mi escritorio. La computadora que conecta a las cámaras es digna de ser llamada prehistórica… estoy bastante seguro de que ni siquiera las siguen fabricando; esto sin mencionar que el internet es tan lento que la transmisión toma una eternidad en actualizarse. Así que me siento ahí a hacer mi nuevo pasatiempo: verme caminar con un retraso enorme en la imagen.
Me senté a verme ser agredido por el ridículamente cálido clima. Me reí de mí mismo al verme descansar la cabeza en el frío metal de la puerta del elevador. Cuando la puerta se abrió y el área a mi alrededor se iluminó, se me congeló la sangre.
Había un hombre parado a no más de dos metros de distancia, observándome.
Mientras entraba al elevador, él corrió hacia las escaleras, de inmediato subiendo los escalones. Mi corazón se aceleró al ver que llegaba al siguiente piso a la misma velocidad que yo lo hacía… al cuarto… al tercero… sin la mayor dificultad estaba llevando el mismo ritmo que el elevador. Mis orejas empezaron a arder cuando sentí que toda la sangre se me iba a la cabeza, me empezaba a costar respirar… Vi la puerta del elevador cerrarse y él me seguía el paso de nuevo, acercándose más y más tras cada esquina. Vi cómo me alcanzó al abrir la puerta, queriendo entrar después de mí.
Estaba DENTRO del edificio…
Seguí viendo, sabiendo que debía dejar de hacerlo. No lo podía encontrar… luego entendí por qué: había cerrado la puerta en su cara, lo que significada que…
Mientras revisaba la habitación, eventualmente comprendí que estaba solo. Me puse en contacto con algunos oficiales para que vinieran. Ellos revisaron todo el edificio, me sermonearon por «no prestar atención», y se fueron. El resto de la noche lo pasé en esa habitación. Revisé cada video meticulosamente, pero nunca lo volví a ver. Ahora cada vez que voy a trabajar, sigo teniendo la sensación de que estoy siendo observado…


DULCES SUEÑOS

Gracias por pasar y hasta la proxima!

2 comentarios - Creepypastas: para leer si sos valiente

Parcerit0 +1
Ponele un poco de color a esto... facukiller debe estar revolcandose en su tumba