Testimonios no faltan. Mucha gente los ha visto en diferentes formas y tamaños pero cuando vamos a buscarlos para obtener las pruebas, no están. Hablo de los monstruos que se salen de las pesadillas y habitan nuestro mundo, nuestro espacio y nos llenan de terror.
Personalmente he visto monstruos dos veces. Son tan reales como la pantalla en la que estás leyendo este post pero su naturaleza es más interesante que la de cualquier "cosa real" que se puede mostrar a otros. Los monstruos son personales, aunque a veces también pueden verse en colectividad, cuando la energía generada o compartida es suficientemente fuerte y concentrada para tomar forma. Pero, ¿a qué energía me refiero? Al miedo, uno de los sentimientos más antiguos y vitales de la humanidad y que tiene el mayor control de nuestra imaginación y de nuestros sentidos.
Desde el principio de la humanidad, nuestras acciones y respuestas han sido manejadas por nuestro sistema nervioso simpático y el desarrollo de la respuesta instintiva conocida como lucha o huida. Nuestra imaginación hace muy bien su trabajo y por lo tanto nos predispone a huir de las situaciones que nos pueden causar daño. Pero y, ¿qué pasa si simplemente no podemos escapar de la situación que nos pone en peligro? Entre la energía generada por la concentración de nuestro miedo a un desenlace catastrófico y el poder de nuestra imaginación para impulsarnos a evadir el peligro, las condiciones son ideales para el encuentro con un monstruo.
Si nos guiamos por la sabiduría de la película The Matrix, el principio es el siguiente: los sentidos son nuestra conexión con la realidad, por lo tanto si estamos experimentando algo a través de nuestros sentidos, el fenómeno es inevitablemente real.
Mis encuentros personales han sido reales 100%, como se que lo han sido muchos otros de los que he escuchado relatos.
Monstruos: La realidad supera a la fantasía
El testimonio de Barbara y Cameron, quienes tuvieron un encuentro con zombis en un antiguo campo de batalla de la guerra civil americana, sucedió en medio de grandes conflictos internos en su relación. Bárbara se había escapado con Cameron y temía a la reacción de su padre cuando se enterara. Cameron se sentía culpable por haberse llevado a Barbara sabiendo que no sentía por ella lo que ella sentía por él. Viniendo ambos de un pueblo pequeño, conocían las consecuencias de sus decisiones y el peso que la crítica de la sociedad tendría en su conciencia. Cuando se cansaron de conducir en medio de la noche, se detuvieron y estacionaron en Brownsville, Texas, junto al antiguo campo de batalla. Los quejidos, los pasos y los golpes en las puertas del camión de Cameron los despertaron en la madrugada. Petrificados por el terror, Barbara y Cameron vieron soldados de mitad de siglo, descompuestos y misteriosamente vueltos a la vida, acosándolos con sus miradas vacías y aterrorizándolos con su hambre de carne humana. A diferencia de las películas de terror, Cameron logró encender el camión al primer intento y la pareja escapó sin mayores consecuencias, más que las fuertes secuelas en su memoria. Aquí hay una reseña audiovisual contando su historia. http://america.discovery.com/tv-shows/monsters-and-mysteries-in-america/videos/zombie-soldiers.htm

En este relato es fácil discernir el motivo del encuentro cercano. Lo que nos aterroriza de los zombis, más que su poder individual es la cantidad de ellos que aparecen. Son un reflejo de la sociedad y de la capacidad que tiene el juicio general mayoritario de causarnos daño. Según el testimonio, el camión de Cameron quedó cubierto con marcas sangrientas, lo que indica que la materialización de este encuentro no sólo fue real para los implicados, si no también simbólico. Las marcas que dejó este encuentro desangraron la relación que terminó poco después.

Aquí no hay misterio, más que el de la fascinante naturaleza del la psiquis humana y de los poderes ocultos de nuestra imaginación en relación con el insospechado mundo en que vivimos.
Mi historia, sin embargo, tiene un misterio más profundo, más antiguo. En mi próximo post lo describiré aún más en detalle, mientras analizo otro de los relatos de encuentros con monstruos que he descubierto durante mi estudio.