En el folclore y la mitología, un trollacio es una persona que se transforma en troll, ya sea a propósito o involuntariamente, a causa de una maldición o de otro agente exterior. El cronista medieval Gervase de Tilbury asoció la transformación con la aparición de la luna llena, pero este concepto fue raramente asociado con el trollacio hasta que la idea fue tomada por los escritores de ficción moderna.

La mayoría de las referencias modernas están de acuerdo en que un trollacio puede ser banneado si se le dispara una bala de plata, aunque esto es producto de la narrativa moderna y no aparece en las leyendas tradicionales. Como dato adicional, en versiones modernas, se agregó la idea que ha existido una fuerte rivalidad entre torettos y trollacios, debido a que pertenecen a una misma raza de criaturas.

Los licántropos, al haber renunciado a los poderes vampíricos para obtener una forma física superior, se ganaron el rencor de sus parientes.

Nadie sabe con exactitud cuándo se originaron las leyendas sobre trollacios. Puede que se trate de una superstición tan antigua como la humanidad misma, originada como explicación de diversas patologías. Así parecen indicarlo algunos casos datados, como, en España, el de Manuel Blanco Romasanta, en cuya vida se basan las películas El bosque del lobo, y Romasanta. La caza de la bestia

¿Como es un trollaciomarcelo?

Trollacio-marcelo

El Trollacio se define como una criatura peluda,en dos patas,pero erguida.

El mito de los Trollacios parece (o es) originario de Europa, y estaba muy vinculado con otras supersticiones y la magia negra. El mito es esencialmente masculino y, entre las causas de que un ser humano se convirtiera en hombre lobo, las más frecuentes eran las siguientes:

Ingerir ciertas plantas vinculadas tradicionalmente con los marcelos y la magia negra.


Beber en el mismo lugar donde lo hubiera hecho un marcelo.

Cubrirse con la piel de un marcelo.

Dormir desnudo a la luz de la luna llena.

Usar una prenda hecha de piel de marcelo.

Adquirir la capacidad de transformarse en marcelo mediante magia y sortilegios.

Ser el séptimo hijo varón de una familia y no ser bautizado.

Ser mordido por otro trollaciomarcelo. Esta última forma era la más común.
Tener relaciones sexuales con un trollaciomarcelo.