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7 experiencias paranormales de la vida real

7 experiencias paranormales de la vida real

Visitante nocturno.

Cuando tenía unos siete años, desperté a mitad de la noche con un fuerte dolor de oído. Decidí ir hasta la habitación de mi madre y mi padrastro para contarles. Había alguien sentado sobre una silla en la sala de estar (más o menos a 1 metro de distancia de la puerta de mi habitación). Esta persona tenía un aspecto sumamente extraño, su rostro parecía distorsionado y, como estaba oscuro, no pude distinguir bien.

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“¿Mamá?”, le pregunté.

La persona negó con la cabeza y empecé a entrar en pánico.

“¿Mike?”

Este ser volvió a negar con la cabeza. En ese momento decidí que lo mejor era regresar a mi cama, así no tendría que pasar por donde estaba esta persona. Me subí a la cama y cerré los ojos apenas un segundo.

Cuando los abrí, pude verla parada junto a la puerta de mi habitación, sonriendo como un demente y agitándose con violencia. Grité con todas mis fuerzas y cerré los ojos. Mi padrastro fue hasta mi habitación con un bate de béisbol. No había nada allí, pero la ropa que mamá había doblado y puesto sobre la silla donde estaba este ser ya no se encontraba allí, alguien la había esparcido por toda la sala.

Durante mucho tiempo me convencí a mí misma de que mi gato fue el que estaba sentado en la silla.

Pasillo de noche.

Cuando era niño solía dormir con la puerta abierta. Pasé por una etapa en la que todas las noches, sin excepción, despertaba entre las 3 y las 4 de la madrugada, y recuerdo que a esa hora solía escuchar pasos de personas subiendo por las escaleras próximas a mi habitación, en el comedor, en la cocina y también en los pasillos.

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Los pasos siempre se detenían cerca de mi habitación, después se daban la vuelta y se dirigían al sótano. Sin embargo, una noche los pasos no se detuvieron y pude ver la sombra de una niña (o niño, la verdad es que no pude distinguir) caminando frente a mi cuarto. La sombra me miró durante algunos segundos y después se fue en dirección a las escaleras.

Sí, soy hijo único.

Aplicación para dormir.

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Hace unos meses descargué una aplicación – Sleep. Y compré la versión Premium que registra los sonidos de la habitación durante la noche cuando el ruido alcanza cierto límite. Normalmente se activa cuando estoy roncando o me muevo. Y solía escuchar los sonidos de la noche anterior. Todo era muy normal hasta que noté algo.

La app empezó a grabar mis ronquidos, después me estremecí cuando escuché la perilla de la puerta moviéndose. Momentos después se puede escuchar la puerta abriéndose lentamente. Me quedé preocupado y totalmente confundido. Todo estaba bien asegurado, no había nadie más en la casa y el seguro de la puerta principal aún estaba puesto.

Ya no uso más la aplicación.

La niña misteriosa.

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Desde los 3 y hasta los 13 años de edad viví en una casa cerca del Parque nacional de Yosemite. No era nada súper espectacular: 4 habitaciones, sala, comedor, etc. Y descendiendo se llegaba hasta un camino de terracería, a kilómetros de distancia de la civilización.

Toda mi infancia fui visitado por una niña vestida de blanco. Nunca dije nada, pero siempre que despertaba la veía o sentía cerca.

Después de algún tiempo pregunté a mi padre qué podía ser eso, y él me dijo que los hombres de nuestra familia podían ver a los fantasmas. Soy y siempre fui un escéptico. En realidad creo que mi familia padece algún tipo de esquizofrenia, pero esta historia siempre hace que me lo cuestione.

Ella no me perturbaba, ni siquiera se parecía a las demás personas. Había algo en relación a esta niña. Después de la muerte de mi padre, mamá decidió vender la casa y le encomendó la tarea a un agente inmobiliario. Jamás tuve contacto con los compradores, solo los conocía por el nombre.

Los compradores tuvieron un hijo que asistió a la misma escuela que nuestros antiguos vecinos, hasta hoy amigos de nuestra familia. Nos contaron que el niño dejó de ir a la escuela varias veces quejándose de que había una niña observándolo durante la noche y que tenía que irse de allí.

El sótano.

De tres hermanos yo soy el mayor, y siempre que nos cambiábamos de casa solía elegir la habitación del sótano. Nunca me importó demasiado pues siempre me ha gustado tener privacidad. En la última casa donde vivimos, pasé casi 5 años viviendo en el sótano.

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Durante ese tiempo experimenté algunas noches de terror y parálisis del sueño en dosis muy frecuentes. Hubo algunas veces en que me desperté y el armario estaba entreabierto. Lo miraba sabiendo que había dejado la puerta completamente cerrada, pero siempre estaba un poco más abierta. Durante horas y horas escuchaba el sonido de la puerta abriéndose cada vez más, lentamente.

En dos noches específicas me desperté, no de repente, sino por qué algo pareció haberse tropezado sobre mí y rodado bajo mi cama. Cuando vi a mis pies pude ver una niña al lado de la cama. Parecía muy pequeña, cabello negro, vestido oscuro, no se movía ni hacía ruido, no expresaba ninguna reacción. En esas dos noches sentí como si volviera a tener cinco años de edad, escondiéndome bajo las sábanas con el corazón acelerado. Cuando sentía que se había ido, salía de mi escondite.

Mis padres nunca creyeron en estas cosas y tampoco les dije nada pues creerían que estaba loco. Cuando me mudé de casa, mi hermano del medio se quedó con el codiciado cuarto del sótano y la vida siguió su curso.

En algunas visitas durante Navidad recuerdo ir hasta aquella habitación a tomar una silla y ver el armario arañado por la parte de afuera. No me cuestioné si tenía que ver con mis experiencias. No mucho tiempo después regresé a visitarlos y verifiqué la puerta del armario. Las marcas de arañazos habían desaparecido, pero en su lugar había un candado y un poco de hierba encima del mueble que se había colado por la única ventana de la habitación.

Me armé de valor y terminé preguntándole a mamá cuál era el misterio del sótano y ella lo negó, pero después de insistir un poco me dijo que mi hermano también había visto “cosas” entrando y saliendo del armario, y que una niña se había aparecido al lado de su cama aterrorizándolo en múltiples ocasiones.

La pequeña caja negra.

Cuando tenía unos 10 años de edad, cierta noche desperté con la puerta de mi habitación abierta y alguien sentado sobre mi cama. Sentí algo helado en el pie y la cama hizo ruido mientras la “persona” se movía.

Pensando que era mamá, abrí los ojos y vi a un individuo sumamente pálido, sin ojos. Un niño que parecía de mi edad, sentado al pie de la cama con las piernas cruzadas, con el rostro en mi dirección. Entonces extendió sus manos hacia mí al momento que sostenía una caja negra. En ese momento estaba aterrorizado, pero levanté la mano para tomarla. Él vaciló e intentó recoger la caja. Yo tiré con más fuerza y le dije que la soltara. Parpadeé y, como en un truco de magia, apenas abrí los ojos ya había desaparecido. Lo más terrorífico es que las marcas de alguien sentado sobre mi cama aún estaban allí.

Le conté la historia a mamá y se asustó un poco, pero me aseguró que no había sido más que un sueño. Cinco años después, tenía una novia que estaba en casa haciendo la tarea de la escuela conmigo. Después de algún tiempo decidió tomar una siesta y esperar a que su papá fuera a buscarla.

Cuando su padre llegó intenté despertarla. La moví y cuando abrió los ojos veía fijamente hacia el pasillo, en dirección al techo, y apuntando con el dedo. Cuando volvió en sí le pregunté a qué le estaba apuntando, y me dijo que creyó que se trataba de un sueño. Ella vio a un niño sin ojos colgando del techo, como el hombre araña. No dejé que siguiera y le relaté mi encuentro con este ser cinco años atrás.

Y nuevamente, cinco años después, con la misma novia y ahora con una hija de dos años. Estábamos viviendo en mi antigua habitación en casa de mis padres. Mi hija solía despertar todas las noches a la misma hora y empezaba a decir cosas sin sentido.

Durante un tiempo creímos que era algo normal para un bebé, hasta que notamos que siempre repetía lo mismo todas las noches. “Un niño, habla conmigo, busca a su mamá”. Le conté a mamá lo que había pasado y recordó lo que sucedió conmigo. Mi esposa y yo nunca más llegamos a ver al niño nuevamente, pero mi hija siguió con los mismos episodios hasta que compramos nuestra casa un año después.

La otra madre.

Cuando tenía 16 años me encontraba sentada al lado de mi madre conversando sobre la vida, la vida después de la muerte y la reencarnación. Empecé a reír y le dije “sabes, casi estoy segura de que recuerdo mi vida pasada”. Fue en ese momento que ella se puso completamente pálida y le pregunté el motivo.

Después ella empezó a listar todos los detalles de mi “vida pasada”, la cual siempre vi como un sueño tonto que tenía de forma repetitiva. Me contó que yo era la hija menor en una familia de migrantes pobres. Que mi cuna había sido el primer cajón de una cómoda y que mi madre era alta, delgada, de mirada irritada, siempre con el cabello recogido y un vestido largo. Todos los detalles de mi sueño, que estaba a punto de contar en lo que creí era la primera vez, ella los sabía de memoria.

Fue entonces que le pregunté cómo sabía todo eso si nunca le había contado nada. Ella me dijo:

“No es la primera vez que me cuentas esto. Me has contado esta historia muchas veces antes, cuando aún eras una bebé, así fue que aprendiste a hablar”.

“No te creo”.

“Y lo peor… siempre que jugaba contigo me decías que tu otra madre estaba atrás de mí”.

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13 comentarios - 7 experiencias paranormales de la vida real

JACKSON2
Una vez senti ruidos en la puerta y era el pomberito paso y nos tomamos unos mates,después se armo un nevadito y se fue re loco
kunchatuma2 +1
Dudo que un monstruito sea tan estúpido de drogarse.
1234kid321 +1

link: https://www.youtube.com/watch?v=rhjCcQVr_FQ
SnakeSnaaaaaaake +1
7 experiencias paranormales de la vida real
MateoRex
jajajajaj re enfermo el wachin