Alimentos que energizan

Si se siente cansado a media jornada, pruebe modificar su dieta. En esta nota descubrirá cuáles son los alimentos que dan vigor al organismo.

Sentirse cansado es uno de los síntomas más comunes de la vida moderna. Las causas pueden ser varias: cambios de estación, estrés, no respetar los horarios de las comidas y de sueños, dormir poco o seguir una dieta rica en grasas. Si usted se identifica con algunas de estos síntomas, entonces es hora de modificar su dieta.

Esto implica desayunar todas las mañanas sin falta, recargar combustible con una comida cada cuatro o cinco horas (recuerde que “los alimentos son a nuestro cuerpo lo que la gasolina es a un automóvil”) y elegir alimentos idóneos. Por eso, haga la prueba de probar estos alimentos que brindan energía y dan de vigor al organismo.

Alimentos que aportan excelentes niveles de energía.

Espinacas, brócolis, espárragos, repollitos de Bruselas, hongos, zanahorias, coliflor, alcachofas: Son abundante fuente de magnesio, ideal para satisfacer las necesidades del organismo. Las frutas y hortalizas son alimentos que aportan vitalidad principalmente por su contenido de agua, diversas vitaminas y sales minerales. Ambos nutrientes influyen de forma importante sobre el estado de ánimo. Por lo tanto, si la dieta es deficiente en estos nutrientes, va a influir negativamente en el estado de ánimo haciendo que el cuerpo se sienta más débil.
Pescado (atún, salmón): Se considera el alimento del cerebro. Todos los pescados son ricos en proteínas y el atún, en particular, aporta una buena cantidad de aminoácidos tiroxina, que el organismo utiliza para sintetizar dos neurotransmisores: la noradrenalina y la dopamina. Ambas son estimulantes naturales del sistema nervioso, que favorecen funciones mentales como la atención y la concentración, aúnen situaciones de estrés. Las proteínas son también necesarias para mantener en forma los músculos.
Legumbres y carne: La deficiencia de hierro es una causa frecuente de debilidad y cansancio, además de estar asociado con los estados depresivos. La carne es la mejor fuente de hierro, sin embargo 2 o 3 porciones de legumbres (porotos, habas, garbanzos, lentejas, semillas de girasol) son un buen sustitutivo. El hierro cumple la función de transportar oxígeno, y con él energía a todos los órganos del cuerpo, incluidos los músculos.
Frutillas, frambuesas: Son muy ricas en vitamina C, y ayuda al organismo a asimilar el hierro.
Plátanos: Son buenos refrigerios energéticos y proporcionan una gran cantidad de potasio, mineral que contribuye al funcionamiento normal de músculos y nervios. Es importante destacar que: la deficiencia de potasio puede manifestarse con calambres, arritmia, lentitud de reflejos y confusión.
Pan, arroz integral y avena: Son carbohidratos más complejos y constituyen la base de la energía.
A la hora de practicar deportes de montaña, los expertos en el tema de la nutrición, recomiendan la ingesta de alimentos ricos en vitamina C (kiwi, jugo de naranja, etc.) y frutos secos, ideales para la práctica deportiva de larga duración.

Factores Claves

El orden de las comidas: Llevar un orden con las comidas es fundamental para alcanzar los niveles más óptimos de energía.
Desayuno: Saltearse el desayuno repercute en falta de energía y concentración durante la mañana. Un desayuno completo debe incluir frutas enteras o en jugo, además de alimentos con hidratos de carbono como pan o cereales.
Almuerzo: Al mediodía el organismo necesita una dosis de hidratos de carbono complejos que le aporten energía para el resto del día: pastas, arroz, legumbres, papas y pan. Es importante consumir alguna porción de carne, que aporta hierro, y verduras y frutas.
Cena: Debe ser ligera para no interferir con la calidad del sueño y debemos comer al menos dos horas antes de irnos a dormir. Una buena cena la constituye una ensalada completa que incluya alimentos vegetales y alimentos proteicos (queso fresco, jamón, fiambre de pavo, huevo, atún).


La malnutrición se produce cuando consumimos excesos de grasas (lácteos enteros, helados de crema, carnes grasas, frituras, comidas rápidas, etc.), azúcares (golosinas, bebidas azucaradas, etc.) y alcohol. También, cuando no incorporamos los alimentos antes mencionados.

Si bien es cierto que el ritmo de vida nos lleva a olvidarnos del cuidado del organismo, siempre hay opciones para mejorar nuestra dieta y así alcanzar la energía y el vigor necesarios.


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