Cuises, no tienen idea lo ricos que son

Mandarán comida para que dejen de comer cuises

24CON habló con el ministro de Desarrollo Social bonaerense Daniel Arroyo sobre la alarmante situación de los asentamientos del Camino Negro. Un informe de Revista 23 reveló que familias cazan roedores para alimentarse. "Haremos un abordaje alimentario de emergencia" adelantó.

El informe fue escrito por un periodista que vivio toda su vida en la Capital Federal, y que como todo porteño DESCONOCE LAS RIQUEZAS DEL CAMPO. Vamos a desaznar a esa pobre gente que tiene como limite Puerto Madero pero opina como un Lo Se Todo

El cuis (Microcavia australis), también conocido como cuy, cuye o apereá, es una especie de roedor de la familia Caviidae que habita extensas áreas de la Argentina. (fuente Wikipedia)
Los machos adultos pesan entre 200 y 330 gramos y miden entre 170 y 250 mm. Tienen pelaje corto de color gris amarillento, con abdomen pálido, y grandes ojos rodeados por un anillo de pelo blancuzco, orejas redondeadas y una cola desnuda muy corta.
Se alimentan con hojas, retoños, frutas y flores. Pueden trepar árboles hasta 4 m de altura, para comer las hojas y brotes. Se ha observado que en épocas de extrema sequía, pueden llegar a comer la corteza de árboles y arbustos como el chañar y la jarilla, afectando la supervivencia de estas especies vegetales.


Si, parecen ratas sin cola, pero cuando los cuereas, tienen UNA CARNE BLANCA RIQUISIMA, gracias a su plan de alimentacion (Y Cormillot no tiene nada que ver en esto).

Si alguna vez comiste Vizcacha o Peludo sabras a lo que me refiero. Son manjares que pocos conocemos, no llegan a las grandes ciudades y por eso los que no conocen hablan al pedo, como todo "buen periodista" de 23.

¿Comiste Lechon o Pollo ultimamente?. ¿Sabes como los alimentan?. Si no te da asco y te parecen ricos, los cuises, peludos y vizcachas te pareceran caviar.

En Playa Los Lobos hace 30 años estabamos invadidos de cuises. Matabamos de a 30 por dia y nos compraban a $ 1 por cabeza, ahi aprendimos a cuerearlos, curarlos, estacionarlos y cocinarlos. En escabeche, es un manjar de dioses

Si Marley come cucarachas y hormigas, no se de que se asombran con este tema. Pero claro, a lo mejor encontraron algunos funcionarios alguna excusa para hacerce el negocito de verano


Cuises, no tienen idea lo ricos que son

info EBPI.com.ar (Sociedad)
http://www.ebpi.com.ar/sociedad/sociedad_20090216_cuises.html

7 comentarios - Cuises, no tienen idea lo ricos que son

@chus3ma +1
APORTO AL TEMA

Los olvidados. Los que no aparecen en los diarios salvo que se muevan de a multitudes, o maten a alguien. Los que quedaron al margen, sin los niveles mínimos de confort que –se supone– la sociedad ofrece a sus integrantes. Ellos están protagonizando la toma de tierras más significativa de la que tenga recuerdo el país en los últimos años.
Esta historia tiene lugar en un descampado al sur del conurbano bonaerense, donde la pobreza extrema es una postal del presente. Donde casi no quedan esperanzas, 15 mil personas crearon un barrio, el “17 de Noviembre”, por la fecha del 2008 en la que decidieron entrar a un enorme campo inundable, casi sin árboles, lleno de escombros y basura, para abrir camino al sueño de la vivienda propia. Es una multitud que sufre la miseria. Grandes y chicos que, para alimentarse, concurren a un comedor popular o cazan un cuis para ingerir algo de carne en el país de las vacas. Veintitrés recorrió el lugar, a media hora del Obelisco de la ciudad de Buenos Aires, la urbe más rica del cono sur.
Al salir de Capital y cruzar el Puente La Noria, se encuentra la famosa Feria de La Salada. Hay que seguir por la autopista Presidente Perón, conocida como Camino Negro por su histórica falta de iluminación. Diez minutos después, en la localidad de Ingeniero Budge, Lomas de Zamora, se ve a un costado de la ruta el interminable conjunto de ranchos precarios.
La toma abarca 107 hectáreas, una superficie equivalente al tradicional San Telmo o a la mitad del novedoso Puerto Madero. Hasta hace poco, allí se producían todo tipo de delitos, desde transacciones non sanctas hasta robos y violaciones. “Esto era tierra de nadie”, dicen los vecinos, aunque en los papeles pertenece a una familia de la zona que no le da uso. En la madrugada del 17 de noviembre pasado, una multitud de habitantes de los barrios linderos se metió en el terreno con una motivación: convertir el predio en un barrio. “Vivir hacinados, pagando alquileres impagables y con riesgo de quedar en la calle es una situación desesperante”, grafica uno de los pobladores., que siempre veían el enorme campo vacío y se preguntaban si no podrían construir allí casas para vivir. Se asentaron 4.000 familias necesitadas de todo: madres solteras, hombres subocupados o desocupados y muchísimos niños. Una parte de los casi cinco millones de pobres que admitió el último estudio del Indec, aunque para los críticos del organismo hay el doble de personas debajo de la línea de pobreza.
“Si el Estado se preocupa por los más débiles, acá estamos”, dice uno de los delegados de la toma, que se produjo de manera espontánea: un grupo tomó la iniciativa y la idea se expandió como reguero de pólvora. A medida que pasaba el día, cada vez más gente se enteraba y se apuraba por tomar su pedazo de terreno. Los lotes fueron repartiéndose por orden de llegada. “Los ocupantes son vecinos de la zona que pagaban 600 u 800 pesos de alquiler o vivían de prestado en la piecita de un familiar. No discriminamos: acá tenemos bolivianos, paraguayos, algunos peruanos y chilenos. El único requisito es tener la necesidad de vivienda”, asegura Walter González, otro delegado, mientras camina junto a un grupo de pobladores.
El 19 de noviembre se produjo el desalojo, llevado a cabo por la infantería y la montada de la Policía Bonaerense. “Quemaron las casitas y carpas, lastimaron niños y detuvieron a varios compañeros. Por eso cortamos Camino Negro”, cuenta González. “Habíamos acordado que, si nos sacaban, volvíamos a los mismos lugares –agrega un compañero–. Y ocurrió así. Esta vez, es definitivo.”
La mayoría no tiene luz ni agua. A veces, de una cañería precaria sale un chorrito de agua recalentada por el sol, que usan los que viven junto a escombros. Y unas conexiones autogestionadas dan algo de electricidad a algunos ranchos. En el terreno no hay zanjas. Una laguna en la que cazan patos garantiza la proliferación de mosquitos, además de otros insectos. Cuando llueve, se inunda. Las casas son de chapa, nailon y, en el mejor de los casos, de madera. De a poco, algunos le van metiendo algo de material. Hay quienes lograron elevar un poco sus construcciones, para que el agua no entre.
Los problemas no son sólo habitacionales: hay chicos y grandes con deficiencias alimentarias. Muchos comen salteado o asisten a un comedor popular improvisado en base a donaciones de pequeños comercios barriales y al aporte de organizaciones sociales. El cuis es un alimento común. En la pampa húmeda, una de los lugares de mayor producción de alimentos del planeta, hay gente que tiene que alimentarse comiendo roedores (ver recuadro).
Lejos, muy lejos de la proclama peronista de que “los únicos privilegiados son los niños”, a algunos chicos se les nota a simple vista los efectos de la subalimentación y la desnutrición.
Según Pablo Daniel Torres, de la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud (CICOP) de Lomas de Zamora, la situación en el distrito es crítica: “Fue uno de los lugares donde más aumentó la tasa de mortalidad infantil: de un 11,5 en el 2005 se pasó a un 16 en el 2007”, de acuerdo con el Ministerio de Salud bonaerense.
“Soy madre soltera y no tengo trabajo –se presenta Lorena Méndez, de 33 años–. Tengo seis chicos, la mayor de 13. Si no fuese por la ayuda de los vecinos, no sé qué haría.” Lorena lleva un bebé en los brazos que no para de llorar. El calor se hace insoportable. Y las chapas de su rancho hacen que la temperatura sea mayor adentro que afuera: “Ni una sombrita tenemos acá para resguardarnos del sol. Se me hace muy difícil todo, hay muchos mosquitos y mi casita es muy chiquita. Sé que esto va a ser así por ahora, el refrán dice que lo que cuesta vale. Ahora está costando muchísimo para todos, pero va a valer un montón”.
A su lado, una vecina agrega: “Hay familias que tienen diez u once chicos que no tienen para comer ni un pedacito de pan, chicos de siete u ocho años que no comen. Uno los ve corriendo bajo los rayos del sol, descalzos porque no tienen ni una zapatilla. Y uno les lleva un sachet de leche o algo. Pero el de afuera no lo ve: tenés que estar acá para verlo”.
Un cuis correteando por la laguna seca o un pato que la sobrevuela son un bocado tentador. “Ahora está más difícil cazar cuises. No bien entramos había más, pero los fuimos comiendo. Si tenés la suerte de agarrar alguno, le cortás la cabeza, le sacás la piel y lo trozás para meterlo al guiso”, dice Ramón Palavecino, un chaqueño con experiencia en cazar animales. Aunque no sean como los cuises de campo, “mejor que no comer nada es comerse un cuis, aunque haya estado en la basura o nadando en agua podrida”, reflexiona otra vecina.
Bajo el sol abrasante, se percibe la desolación de la miseria. La asistencia a los más necesitados no proviene del Estado. La organización de los pobladores se está preocupando por que no se pierdan más vidas por causas evitables. “Los más pequeños son los que más están sufriendo –dice González–. Queremos que el gobierno municipal de Carlos Rossi actúe y no espere a que haya muertos, como en el incendio de La Boca, para solucionar el tema de la vivienda.” El pedido es claro: “Que nos den el título de la tierra, que el Estado compre los terrenos a los propietarios, que son los hermanos Tronconi. Queremos llevar a cabo un proyecto de autoconstrucción para todas las familias, generando puestos de trabajo”, explica el delegado, que a su paso convoca a la gente para la asamblea del domingo siguiente: más de 300 personas se juntan cada semana para discutir los pasos a seguir. “Todos esos edificios de oficinas que se ven por el centro los construye gente como la que vive acá. ¿Por qué no construir la casa nuestra?”, pregunta Daniel Chamorro, padre de seis chicos, mientras trata de apaciguar el calor con un tereré.
Ante la inmensidad de la ocupación, y gracias a la presión ejercida por los piquetes y su repercusión mediática, los pobladores accedieron a dialogar con funcionarios municipales y nacionales. Las autoridades prometieron que comprarían el predio para destinarlo a viviendas. “Estamos realizando un censo para que se le otorgue una parcela a cada núcleo familiar y que no vengan algunos vivos a ocupar uno por persona –remarca el delegado–. Queremos todos los terrenos de la misma superficie para que no haya disputas.”
El drama de la pobreza tiene otras derivaciones. “Tenemos casos de chicos y padres con sida, discapacitados, chicos con diabetes a los once años, pibes con desnutrición, enfermedades crónicas a causa de la pobreza y la miseria”, se lamenta un vecino. La salita más próxima está a dos cuadras, pero “es chica y está desbordada. Recibís la receta pero no los remedios, que para los que no tienen recursos es lo mismo que nada”, plantea González.
Algunos chicos asisten a la Escuela 12, en los límites del barrio. “Pero la enseñanza es muy complicada cuando los chicos no morfan. En vez de pensar en resolver los problemas de matemática, el chico está pensando en resolver los problemas de la supervivencia primaria”, dice Olegario Chamorro, un habitante histórico. Esta no es la primera toma que realiza: “Al principio de la década del setenta tomamos las tierras y le pusimos San José Obrero. En ese entonces, unos rematadores le vendían un boleto de compraventa a la gente que venía del interior del país a trabajar. Era una estafa, porque ellos no eran los dueños. Entonces empezamos a tomar todos los terrenos Ese grupo de rematadores estaba encabezado por Eduardo Duhalde. A la noche nos mandaba la policía, los tipos venían a las dos de la mañana y te cagaban a palos. Nosotros los cagábamos a garrotazos. Una vez salimos 400 vecinos a la calle. Después del golpe militar, fue más difícil, porque venía el Ejército con tanques. Y secuestraron al compañero presidente de la junta vecinal, Ramón Pinto, y a su hijo. La resistencia se desorganizó, pero la experiencia está. Hay una continuidad histórica de las luchas”.
La inseguridad es otro drama que sufren los más pobres. Existe un sentido común, promovido por ciertos medios, que asocia las tomas con la comisión de delitos. “Antes de que entremos nosotros, en este predio aparecieron cadáveres y hubo violaciones. Hace tres meses, por la falta de iluminación, atropellaron a una mamá y a su hijo. Acá aterrizaban aviones clandestinamente con mercadería dudosa. También se juntaban transas a vender paco. Todo esto se acabó”, se enorgullece González.
Una mujer que se suma a la caminata cuenta que “hace un mes trajeron un coche robado desde Banfield, pero enseguida los mismos vecinos lo denunciaron”.
“Lo que queremos construir acá no es la famosa villa, como dicen algunos medios que nos descalifican. Es un barrio con mucha dignidad, incluso superior a lo que se ha venido haciendo hasta ahora.”
Al fin y al cabo, se trata de la tan mentada redistribución de la riqueza. Y de cómo miles de personas buscan subsanar la deuda interna por sus propios medios. Son los que se cayeron del sistema. Los que, con suerte, en el país del trigo y la carne, comen un guiso de cuis. Pese a todo, hay quienes se atreven a soñar con una sociedad distinta.

http://www.elargentino.com/nota-28386-Otra-vez-cuis-mama.html
@chus3ma
ME ENGANCHÉ....

APORTO RECETA COLOMBIANA

ave los cuis muy bien por dentro y por fuera. Pele las cebollas y los ajos y píquelos muy menudos.


Mezcle en un recipiente las cebollas, los ajos, el azafrán, el aceite, la sal y la pimienta. Embadurne los cuis muy bien por dentro y por fuera con el adobo anteriormente preparado y deje reposar durante 1 hora como mínimo.


Finalmente, ase los cuis en las brasas o en el horno hasta que estén bien tostados. Sírvalos troceados, acompañados de papas cocidas y ají con maní.

comida
@chus3ma
sigo!!!!!!!!!!!

y ya casi que hice un post en los comentarios



Cui

8 porciones

• 8 cuis
• 6 limones
• sal y pimienta al gusto
• 1 cebolla larga, gruesa
• aceite

Sacrificar los cuis mediante una incisión en la garganta y ponerlos a desangrar colgados durante 1 hora.

Pasarlos por agua hirviendo, quitarles los pelos con la mano y pelarlos con un cuchillo hasta que queden completamente limpios, abrirlos y eviscerarlos, lavarlos con agua y limón y frotarlos fuertemente para sacarles el almizcle.

Hacer una pequeña incisión en la piel del vientre, introducir con cuidado un dedo para separar la piel de la carne y echarle sal. Dejar reposar una hora, lavar bien con agua y secar.

Hay varias posibilidades para su preparación:

Tradicionalmente se ensartan a lo largo en un palo delgado que se apoya en dos horquetas enterradas. Debajo se prepara un fuego sobre el que se asan, aproximadamente por 1 hora, mientras se les da vuelta lentamente y con una cebolla larga se bañan con aceite.

También se pueden preparar al horno: untar con suficiente aceite y asar en una bandeja engrasada en el horno precalentado a 400† F durante 40 minutos. Untar de aceite con la cebolla y voltear de vez en cuando para que se asen parejo.

10 minutos antes de terminar la cocción rociarlos con jugo de limón.

Otra forma es guisarlos despresados, conservándolos por 15 minutos a fuego lento en una salsa de hogao y agua que los cubra, para luego sacarlos y asarlos en la brasa o freirlos en aceite caliente hasta dorar.

@Liky26
Se venden chanchitos de la india para crianza de mascota y para consumo personal , pero tienes que saber muy bien como matarlos , y tratar de no acostumbrarte a ellos por que sino , no te animaras D:
@kingrues
yo soy de Entre Rios, los fines de semanas salimos de caceria y siempre nos traemos un par de apereas o cuis como le dicen en las manos.. y es muy común comerlas por aca, hay en abundancia al igual que tucu tucus..