Historia del Mantecol (solo para quienes tengan este vicio)

Don Nomikos, el creador del Mantecol que cumplió su sueño en Mendoza
Llegó a la Argentina con sus primos e idearon el turrón en base a un dulce griego. Hace 50 años se mudó a la provincia.


Historia del Mantecol (solo para quienes tengan este vicio)


La historia de Miguel Nomikos Georgalos (79) encierra la fascinación de las historias que todos conocemos sobre los inmigrantes europeos. De la nada construyeron empresas y obtuvieron poder económico, cuando en su juventud padecieron frustraciones y necesidades.

Nomikos, el tranquilo abuelo que casi a diario camina por la avenida San Martín y que habita a la vuelta de la comisaría 2ª, en Capital, es nada menos que uno de los inventores del popular Mantecol, un dulce de origen árabe que impuso en la década de 1950 en Buenos Aires, junto con sus primos Georgalos.

Radicado en Mendoza hace medio siglo, este helénico que nunca pudo quedarse quieto, fue un empresario de mucho empuje en la actividad de las golosinas y luego en el negocio olivícola, lo que le valió ser premiado más de una vez.

Nacido en una isla del Mar Egeo, Chios, ubicada más cerca de Turquía que de Atenas, pertenecía a un hogar humilde de labriegos. A su hermano Antonio le tocó estudiar, y él debió trabajar, hasta que invitado por su primo Miguel Georgalos partió a la Argentina, un lugar del que casi no había escuchado hablar. Tenía 26 años. Habían quedado atrás la Segunda Guerra Mundial, el servicio militar y cuatro años de duros conflictos civiles en su país.

Una idea que pegó

Con sus parientes Georgalos, empezó a fabricar un dulce, a base del "halva" o "halvah", que es la materia prima de lo que todos conocen acá como Mantecol, y que la hacían traer del país natal.

La primera planta de elaboración estuvo en la calle Segurola al 1.700, en el barrio de Floresta, donde se encontraba cancha de All Boys, y que hoy es sede de un supermercado.

Combinando algunas palabras en griego, que sus hijos o su esposa traducen diligentes, Miguel evoca la experiencia de los años de tarea artesanal. "En Segurola trabajábamos todos los primos, nos divertíamos mucho, en especial porque de entrada nos fue bien, ya que el turrón fue muy bien aceptado por el porteño". Los primos (cinco Georgalos y él, Nomikos) hacían dos clases de producto: el fino, con pasta de sésamo, y el más económico, que era de maní. La elaboración, durante años, fue a mano y luego al crecer las ventas, vino la versión industrial. Este dulce, que también se conoce como "halawa", es un alimento habitual en suelo helénico, que consumen todos, aunque con mayor frecuencia los más humildes.

Pero la marca Mantecol tuvo tanto suceso que cuando fue vendida; el inglés que la adquirió pagó 25 millones de dólares. Para entonces, don Nomikos ya no estaba en el grupo.

La firma, que al comienzo se llamó la "Greco-Argentina", pasó a denominarse Georgalos Hnos SRL. Cuando ocurrió esto hacía tiempo que la materia prima se había dejado de traer de Grecia y se producía localmente, utilizando, por un tema de costos y de similitud de sabores, pasta de maní.

La sociedad se expande y abre sucursales, como la de Córdoba, lugar ideal para sembrar y cosechar maní. Cuando los socios se enteran de que un árabe quería establecerse en Mendoza con una producción similar en golosinas y turrones, Miguel Nomikos es comisionado para que tome la delantera y habilite una planta en la provincia , a la que arriba en 1955. "Recuerdo que ha ya habían derrocado a Perón", dice.

La fábrica original en Mendoza, que hacía turrones y garrapiñadas (el Mantecol se lo mandaban de Buenos Aires), estaba en Serú 49, la misma dirección donde ahora vive el jubilado empresario y su esposa Antigoni. Su historia de amor empezó en Grecia: sus familias eran vecinas en el pueblito de Nénita y se conocen desde chicos.

"Lo que pasa es que después nos ampliamos a otros negocios, siempre dentro de Georgalos, e incorporé las aceitunas, el aceite y compramos fincas. Llegué a manejar una fábrica de aceite de oliva con una capacidad de 12 millones de kilos, lo que hoy es Olivícola Matas y que por entonces se llamaba AgroGeo. Con los años surgieron otras visiones, otra forma de ver las cosas, y me retiré de Georgalos, en 1983".

-¿Está contento de haber tomado la decisión de venir a la Argentina?

-Sí, yo quería salir, porque la actividad agrícola que hacíamos en mi pueblo era muy reducida, tenía otras metas. Además yo casi no tenía instrucción, apenas fui a la primaria. Mi hermano Antonio, el primogénito, tuvo esa posibilidad. Cuando me vino a visitar por 1966, él no sabía que estaba consolidado y creía que andaba en problemas; se sorprendió mucho al verme en buena posición. Yo, en mi terruño, ambicionaba ser un gran agricultor y en Mendoza pude concretar mi sueño, aunque en el medio, y por suerte, tuve la gran experiencia de los dulces y las golosinas.

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Fuente: Diario los Andes, autor: Miguel Títiro titiro@lanet.com.ar

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4 comentarios - Historia del Mantecol (solo para quienes tengan este vicio)

@yosoypelu Hace más de 3 años
@pepriix Hace más de 4 meses
en este momento me estoy comiendo uno y me surgio la duda de su origen... gracias!
+10
@juan364 Hace más de 3 meses