Top 10: Los Mejores FPS


Esta nota no fue hecha por mi, sino por uno de los críticos de la revista de videojuegos Loaded. Es una opinión personal y pueden estar en desacuerdo sin ningún problema



Desde la creación de este popular género -allá por 1992-, han desfilado por el mismo muchísimos títulos. A la hora de elegir éstos, los mejores de todos los tiempos, me basé en un precepto fundamental: elegí a aquellos que, de una forma u otra, han revolucionado al género, ya sea en términos de jugabilidad, multijugador, gráficos, historia, o una combinación de estos factores.

Desde luego, esta lista no pretende convertirse en la verdad absoluta. Ni siquiera en la opinión generalizada de quienes hacemos Loaded. Muy por el contrario, es una lista personal -de hecho, su confección me valió más de un desacuerdo con Rockman, Largo Embargo y Fichinescu-, pero representa la legítima opinión de quien suscribe: en ella no hay concesiones, ni benevolencia, ni compromisos tomados con otros redactores. Es una lista honesta, que refleja fielmente el pensamiento de un fan que vio nacer al género, hace casi 20 años, de la mano de un título llamado Wolfenstein 3D, y que ha jugado hasta su conclusión a cada uno de los títulos que la componen.

Desde la creación de este popular género -allá por 1992-, han desfilado por el mismo muchísimos títulos. A la hora de elegir éstos, los mejores de todos los tiempos, me basé en un precepto fundamental: elegí a aquellos que, de una forma u otra, han revolucionado al género, ya sea en términos de jugabilidad, multijugador, gráficos, historia, o una combinación de estos factores.

Desde luego, esta lista no pretende convertirse en la verdad absoluta. Ni siquiera en la opinión generalizada de quienes hacemos Loaded. Muy por el contrario, es una lista personal -de hecho, su confección me valió más de un desacuerdo con Rockman, Largo Embargo y Fichinescu-, pero representa la legítima opinión de quien suscribe: en ella no hay concesiones, ni benevolencia, ni compromisos tomados con otros redactores. Es una lista honesta, que refleja fielmente el pensamiento de un fan que vio nacer al género, hace casi 20 años, de la mano de un título llamado Wolfenstein 3D, y que ha jugado hasta su conclusión a cada uno de los títulos que la componen.


Top 10: Los Mejores FPS

10. Duke Nukem 3D

Un título que pasó a la historia gracias a su personaje, uno de los más memorables de la historia de los videojuegos. El argumento, que nos contaba que una invasión de aliens se robaba a todas las mujeres y Duke se había propuesto rescatarlas, era lo más berreta que podamos imaginar. Sin embargo, el mismo era tan sólo una excusa para encarnar a nuestro héroe, el más grasa y machista que se puedan imaginar, y dedicarnos a destripar alienígenas con cara de cerdito. Algunas de las armas del juego han pasado a la historia como las más imaginativas y máa satisfactorias de utilizar, como el rayo empequeñecedor -que nos permitía aplastar a los enemigos a pisotones- o el rayo congelante, que gracias al cual podíamos romperlos en mil pedazos de una patada.


FPS

9. Unreal Tournament

El gran competidor de Quake III: Arena, este título de Epic Games incorporaba la misma tecnología de Unreal, pero estaba centrado en la competencia multijugador: de hecho, su "campaña para un jugador", era una sucesión de arenas en las que nos enfrentábamos a bots (jugadores controlados por la inteligencia artificial). Los gráficos, la jugabilidad, el multijugador, y la inteligencia artificial eran de primerísimo nivel.


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8. Call of Duty

La debacle de la serie Medal of Honor propició la aparición de este título -creado por muchos ex-EA- que presentaba una campaña sencillamente majestuosa, plagada de momentos cumbre, y que mostró a la Segunda Guerra Mundial como nunca antes la habíamos presenciado en un FPS.

Creado en base al motor de Quake III: Arena, este título de Infinity Ward dió comienzo a una saga hoy líder en el género de los FPS, y que le ha reportado a Activision ventas en el orden de los 4 billones de dólares.


juegos

7. Halo

El título de lanzamiento de Xbox -más tarde porteado a PC- convirtió a esta consola en "el sistema de entrega de Halo", esto es, en un mero dispositivo para poder jugar al título de Bungie Software. Tal el poder de esta obra maestra, que dió el puntapié inicial a una franquicia amada por millones de usuarios, y que constituye uno de los puntales en los que se basa la comunidad en línea de Xbox Live.

Halo presentaba unos gráficos absolutamente increíbles para la época, una historia épica, un personaje heroico como el que más, un enemigo carismático, combate vehicular, excelente inteligencia artificial -con aliados que se subían a nuestro vehículo y luchaban junto a nosotros- y un soporte multijugador sencillamente genial.


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6. Medal of Honor: Allied Assault

Aparecido en 2002, este título marca el comienzo de la era de los "FPS modernos", basados en una jugabilidad que, en vez de ofrecer escenarios amplios y darnos la posibilidad de que los recorramos a nuestras anchas, nos lleva de la mano por un camino angosto, matizado por escenas intermedias (cutscenes) en las cuales se nos va contando la trama.

La acción de este título, que comienza con el desembarco aliado en Normandía en 1944, está fuertemente basado en la secuencia del desembarco del film "Saving Private Ryan" -de hecho, el juego contó con la colaboración de Steven Spielberg-.


Loaded

5. Half-Life

Sindicado como uno de los mejores juegos de la historia independientemente de su género, y el mejor FPS desde Doom, el título debut de Valve Software proponía al jugador una jugabilidad que mezclaba combate con resolución de puzles para avanzar en la historia.

Esta última nos hacía asumir el papel de Gordon Freeman, un científico que luchaba por sobrevivir en una base de investigación secreta en la que los experimentos de teleportación habían salido horriblemente mal, abriendo un portal interdimensional a través del cual una invasión de horribles bichos había desatado el infierno. Aunque el argumento no era original -se parece bastante al de Doom-, la forma de contarlo que empleaba Half-Life, de la mano de secuencias "scripteadas" -algo enormemente novedoso en esa época- influenció enormemente a los juegos del género que le siguieron.


Top 10: Los Mejores FPS

4. Battlefield 1942


En vez de presentar una campaña para un jugador y un soporte multijugador aparte, el título de Digital Illusions CE de 2002 fue concebido como un juego puramente multijugador, popularizando el sub-género de los FPS tácticos basados en LAN o Internet.

En Battlefield 1942, hasta 64 jugadores competían en un sistema de jugabilidad por equipos, enfrentando a dos bandos, Aliados y el Eje (Axis), por el control de puntos clave del mapa, los cuales otorgaban "tickets" a quienes los controlaban restándoselos al contrario.

Controlar los puntos de regeneración de jugadores reforzaba al bando que lo hacía, permitiéndole regenerar a los jugadores caídos y a los vehículos en ese punto, y negándole de esta forma al contrario esa capacidad.

El juego planteaba combate a pie y vehicular en tierra, mar y aire, ofreciendo cazas y bombarderos, portaviones, lanchas, camiones y jeeps, tanques, y posiciones artilleras fijas, así como experiencias de juego diferentes dependiendo de la "clase" de soldado que eligiéramos antes de empezar, un componente que hoy es estándar en los juegos del género.

Los componentes multijugador de títulos popularísimos como los de la serie Call of Duty y Halo le deben todo a Battlefield.


FPS

3. Quake


Lanzado en 1996, la tercera obra maestra de id Software ha pasado a la historia merced a los avances tecnológicos de los que hacía gala su motor, el famoso Quake Engine: nada menos que modelos poligonales en vez de sprites pre-rendereados, y diseño de niveles completamente tridimensional en vez de un mapa 2.5D. Quake fue el juego que redefinió el género, obligándonos a aprender a apuntar con el mouse, ya que ahora los enemigos no sólo podían estar adelante, atrás y a los costados, sino también arriba y abajo.

A su vez, Quake popularizó la habilidad de darle a los usuarios un control parcial del motor de juego, lo cual permitió la creación de MODs. Finalmente, GLQuake, el parche para habilitar el soporte de 3DFx y otras placas aceleradoras 3D compatibles con Mini-GL, propició el boom de las tarjetas aceleradoras de gráficos, y la consecuente guerra entre los dos titanes de la época: 3DFx y nVidia.


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2. Wolfenstein 3D

Hoy día, el género de los FPS es sin duda uno de los más populares del mercado, tanto en PC como en consolas. Alimentado por franquicias como Half-Life, Doom, Quake, Call of Duty, Medal of Honor, Battlefield, Halo, Crysis, y mods que generan un enorme fanatismo como Counter-Strike y Day of Defeat, el mismo cuenta con una enorme base de usuarios. Pero ¿Cuántos recuerdan cómo comenzó todo?

Probablemente, al pensar en cuál fue el primer fichín de tiros en primera persona, muchos piensen en Doom, el título original de la serie de id Software que fue el responsable de popularizar este género, y del invento más glorioso de la historia de los videojuegos, el multiplayer. Pero el juego que efectivamente dio el puntapié inicial al género fue otro, también creado por ese por entonces pequeño grupo de desarrolladores con base en Dallas, Texas. Todo comenzó allá por Mayo de 1992, cuando John Romero y Tom Hall, tomando su inspiración de Castle Wolfenstein y Beyond Castle Wolfenstein -dos juegos de acción stealth ambientados en la Segunda Guerra Mundial, y lanzados por Muse Software en 1981 y 1984 respectivamente, inicialmente para Apple II y después porteados a DOS y Commodore 64-, dieron forma a un nuevo título que presentaba esta misma idea, pero con mucha más acción, y en un rudimentario 3-D, el cual fuera publicado por Apogee Software. Nacía así el legendario Wolfenstein 3-D, el abuelito de todos los FPS, que nos introdujo por primera vez al concepto de un shooter en primera persona, algo nunca visto antes. Sí, por primera vez en la historia de los videjouegos teníamos un título en el cual podíamos tomar un arma, y llenar de agujeros a nuestros enemigos, todo “visto desde nuestros ojos”, como decíamos en esa época en que el apelativo FPS o “first person shooter”, aún no existía.

Wolfenstein 3-D nos ponía en el rol de BJ Blaskowicz, un espía aliado que se encuentra prisionero en Castle Wolfenstein, una fortaleza alemana. Sabiendo que lo único que puede esperar allí es que tarde o temprano algun oficial de la Gestapo le obsequie un balazo en la cabeza, el mismo decide intentar la fuga, atacando a su guardiacárcel, y obteniendo así la llave que abre su celda, un puñal, y una pistola. Y es así como comienza nuestro recorrido por las entrañas de la fortaleza nazi, en una desesperada y desigual lucha contra la guarnición de la misma, compuesta de cientos de guardias, perros de ataque, Waffen SS, oficiales, e incluso zombis mutantes -producto de los inconfesables “experimentos científicos” de los nazis- hasta el enfrentamiento con el jefe final, el guardiacárcel Hans Grosse.

La edición comercial del juego incluía seis episodios, en el siguiente orden: “Escape from Castle Wolfenstein”, “Operation: Eisenfaust”, y “Die, Führer, Die”, que constituían la trilogía original, más un pack de tres episodios adicionales, conocidos como las “Nocturnal Missions”, que incluían “A Dark Secret”, “Trail of the Madman”, y “Confrontation”. Cada uno de estos episodios estaba compuesto de 10 niveles, dando el juego completo un total de 60 niveles. Más allá de su gran calidad y de lo revolucionario de su jugabilidad, uno de los motivos del enorme éxito de Wolfenstein 3-D, fue el hecho de que su primer episodio, Escape from Castle Wolfenstein, fue lanzado como shareware, lo cual permitió que el mismo fuera copiado libremente, y ayudó a que su popularidad se extendiera rápidamente. Y, realmente, tras haber terminado este primer episodio, todos queríamos más, mucho más Wolfenstein.

Técnicamente, el juego era maravilloso. El diseño de los niveles era excelente, con las cantidades justas de armas, munición y medikits, y situadas de forma tal que el progreso en el juego no se veía obstaculizado por un nivel de dificultad demencial, pese a lo cual el mismo no era nada fácil. Es difícil explicar el nivel de adrenalina que generaba este juego, y las sensaciones que uno experimentaba en el momento previo a abrir una de esas puertas corredizas de acero -las cuales lo hacían con un sonoro golpe metálico-, y escuchar un coro de gritos y maldiciones en alemán al ingresar a la habitación, o la carrera desesperada en busca de un medikit o un cargador para la pistola, cuando nos habíamos quedado sin balas para el MP-40 o la chaingun, y estábamos siendo literalmente cazados por un grupo de nazis con perros, que nos perseguía habitación por habitación, o el bebernos los charcos de sangre del piso para recuperar un mísero 1% de energía, tras un tiroteo en el que casi no la contamos, o la sensación de alivio al encontrar una habitación secreta llena de municiones, una vida extra, y en el centro de la cual se hallaba la maravillosa chaingun. Las confrontaciones con los bosses finales eran enormemente climáticas, y cualquier gamer de PC con más de 30 años en su haber y que recuerde con cariño este excepcional título, sin duda dejará correr un lagrimón de nostalgia al evocar el final del tercer episodio, “Die, Füher, Die” ¡En el cual enfrentábamos al mismísimo Hitler!

Wolf 3D, como cariñosamente lo llamábamos, dio lugar a varias secuelas: Spear of Destiny, Return to Castle Wolfenstein, y Wolfenstein: Enemy Territory. Pero su legado va mucho más allá: hablamos no solo del primer verdadero FPS que existió, sino además del primer FPS basado en la Segunda Guerra Mundial. Si aman este género, ya saben a cual juego agradecérselo...


juegos

1. DOOM

Cada vez que escucho ese nombre, mi mente se ve asaltada por una multitud de gratos recuerdos. No sería exacto -o justo- decir que Doom fué el primer FPS que existió, pero sí lo es decir que sin duda fué el más importante, y que por derecho propio se ha ganado un lugar entre los mejores juegos de la historia.

Si bien fue otro título de iD Software -el legendario Wolfenstein 3D, el abuelito de todos los FPS, del cual hablamos más arriba- el que en 1992 introdujo por primera vez a los amantes de los fichines al concepto de un shooter en primera persona, fue Doom, con su acción visceral, el que marcó a fuego el nacimiento de un género, el cual no sería lo que hoy es sin su decisiva influencia. Para darnos una idea de la importancia de este fichín, basta decir que fue el que dio nacimiento al término “deathmatch”: creo que eso lo dice todo.

Con su aparición en Diciembre de 1993, el Doom original se encargó de revelar el enorme potencial de los FPS, y lo enormemente divertidos y adictivos que los mismos pueden ser. El argumento era sencillo: una corporación operante en Phobos, una de las lunas marcianas, experimentando con la teleportación, accidentalmente abre un portal al infierno, liberando de esta forma una horda de criaturas malévolas que destruyen la base, a excepción de nosotros, el más duro Space Marine del cuerpo de seguridad de la misma, por lo cual nos correspondía manotear el primer chumbo a mano y abrirnos paso a través de una marea de bichos para cerrar el portal y neutralizar la amenaza. Hoy día, este argumento recontra usado suena a peli barata -de hecho, la peli se terminó haciendo, y es casi clase B-. Pero en esa época, el mismo daba lugar a un juego de acción intensa, ininterrumpida y visceral, sangre a baldes, y criaturas horrendas que provocaban en nosotros una enorme satisfacción cuando dábamos cuenta de ellas con todo el arsenal a nuestro alcance, que incluía una pistola, ametralladora, escopeta, lanzacohetes, una motosierra, un plasma rifle, y la legendaria B.F.G.-9000. Sí, la Big Fucking Gun, cuya descarga de energía desgarraba el aire con un siseo, mientras todos los enemigos que abarcaba nuestro campo visual se convertían en un montón de tripas desparramadas por el suelo.

A su vez, Doom incorporaba un diseño de niveles impresionante -una obra de la que sí le permitimos jactarse a John Romero-, con diferentes alturas a las que se encontraba el techo, elevadores, escaleras y plataformas, todos elementos enormemente novedosos, así como un inmejorable uso de los contrastes luz/oscuridad, y criaturas que nos hacían ensuciar los pantalones: a cada vuelta de la esquina, un bicho más horrible que el anterior, y más duro de matar. Habitaciones vacías con un switch que era necesario activar en su centro, y que antes de hacerlo, ya nos hacían sentir una corriente helada en la espalda, sabiendo que era una trampa, y que al momento de accionar el switch, todo tipo de cosas feas iban a suceder. Sencillamente, una obra maestra, un juego novedoso y vanguardista como los ha habido pocos.

Y encima, el multiplayer: la invención más gloriosa del mundo de los fichines. Ya desde Wolfenstein 3D nos preguntábamos unos a otros ¿Sabés lo que sería esto si en vez de jugar contra la máquina y matar nazis pudiéramos “hacer duelos” entre nosotros? La gente de iD Software ya lo había pensado: se pueden jactar de haber inventado el concepto de un grupo de chabones matándose unos a otros simultáneamente, en un festín de sangre en el que la sesión de juego de cada uno se engancha con las de los demás, sobre una LAN: el hoy archiconocido Deathmatch.

En esa época, el engine de Doom permitía partidas de hasta cuatro jugadores, solamente en red (Internet no existía), bajo software Novell o Lantastic. Hoy día esto parece prehistórico, pero en esa época –se los digo por experiencia propia- no existía absolutamente NADA que se pudiera equiparar a un Deathmatch de Doom de a cuatro personas un sábado a la noche, con una buena provisión de pizzas y Coca Colas. Era algo inigualable. Doom fue un juego que influyó tanto en la historia de los fichines, que superó el paso del tiempo, y sus conceptos se pueden ver hoy aplicados en todo tipo de juegos y servicios online, ya sea Xbox Live!, o una partida online de Call of Duty.

FUENTE: http://www.loaded.vg