ITALIAN STALLION

La pelicula porno de Stallone antes de la fama


Nombre Italian Stallion / The Party at Kitty and Stud's
Dirigida por________Morton Lewis
Producida por______Morton Lewis
Escrita por_________Morton Lewis
Protagonistas______Sylvester Stallone
Henrietta Holm
Fecha de estreno___Febrero 10, 1970
Duracion___________71 min.
Pais_______________Estados Unidos
Idioma____________Ingles
Presupuesto_______US$ 5,000
ha sido subastada en eBay por US$ 412.000.


Una de las leyendas urbanas recurrentes en torno al mundo del cine tiene que ver con la presencia de actores famosos en películas pornográficas. Me refiero, obviamente, a la época previa a la llegada de parásitos como Kim Kardashian o Paris Hilton, antes que los videos porno caseros se convirtieran en una herramienta para alcanzar la fama. Sí, mis niños, todavía hace un par de décadas los famosos se esforzaban por cuidar su imagen y por eso los rumores que indicaban su participación en cintas XXX podían generar cierto morbo. Hasta la fecha algunos periódicos siguen publicando, de vez en cuando, notas intrascendentes sobre “la película porno de Marilyn Monroe”, patraña que ha sido desmentida una y otra vez.

La lista de actores famosos a los que se les atribuye un pasado porno incluye a Barbra Streisand, Xuxa, la esposa desesperada Teri Hatcher, Marina Sirtis (de la serie Star Trek: The Next Generation), Linda Blair, Lucy Lawless, Fran Drescher, etc. En casi todos los casos se trata de chismes sin fundamento (Lawless, Streisand), equivocaciones no muy comprensibles (Drescher, a quien algunos le encuentran cierto parecido con Kandi Barbour, estrella porno de los 70) o mera incapacidad para distinguir entre cine erótico y pornográfico (Xuxa, Hatcher y Blair han salido desnudas en algunas cintas, pero nunca en situaciones de sexo explícito). Sylvester Stallone, quién iba a decirlo, es la excepción que confirma la regla, aunque no en el sentido que pudiera pensarse.

Stallone ha reconocido que su debut cinematográfico fue en 1970, cuando contaba con 24 años, en The Party at Kitty and Stud’s, papel por el recibió la fabulosa cantidad de 200 dólares. La cuestión es que, usando los parámetros actuales, es difícil clasificar esa cinta como pornográfica, al menos en la forma en que la mayoría de la gente usa el término: para referirse a una película donde las escenas de sexo no fueron simuladas. El dato crucial es el año en que se filmó The Party at Kitty and Stud’s. En 1970 el proceso de legalización del cine XXX ya estaba en curso, como mencioné al hablar de Mona, the Virgin Nymph. No obstante, en el género aún predominaba lo que hoy llamaríamos softcore. La mayoría de las películas “para adultos de amplio criterio” consistían en desnudos y escenas donde los actores fingían coitos pero en donde realmente no pasaba nada.


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Sylvester Stallone y Henrietta Holm en Party at Kitty and Stud’s


En algunos títulos softcore de 1972, como Please Don’t Eat My Mother! o The Pigkeeper’s Daughter, los close-ups empleados por los camarógrafos aprovechando las nuevas libertades paradójicamente muestran que no había penetración y que los actores ni siquiera estaban erectos. La confusión con respecto a si Party at Kitty and Stud’s fue originalmente hardcore o softcore se debe a que en 1978 un productor listillo, tomando nota de de la fama que Stallone había adquirido con Rocky, reeditó la película, cambiándole el título a Italian Stallion, modificando la banda sonora y añadiendo un prólogo en el que se afirma que por cuestiones legales habían tenido que eliminar las escenas de sexo explícito. Bob Rimmer, autor de The X-Rated Videotape Guide, y los editores de snopes.com, sitio especializado en leyendas urbanas, dan por buena esta versión. Yo no lo creo.

Conociendo las mañas de los productores y distribuidores del cine exploitation, subgénero donde se han empleado todo tipo de artimañas para darle gato por liebre al espectador, así como la historia del porno, me parece que la explicación más lógica es que The Party at Kitty and Stud’s fuera una película softcore de las que se estaban haciendo por montones en el Nueva York de 1970 y que lo de las escenas hardcore haya sido una invención de los productores de Italian Stallion para hacer que su película sonara más sensacional de lo que realmente es. Hay muuuchas cintas eróticas y de terror cuya publicidad ha prometido imágenes insólitas, por su audacia o su crudeza, que a la hora buena se quedan en los mismos desnudos y efectos gore que ya hemos visto hasta el cansancio. Los editores de snopes señalan como indicio de que la película fue mutilada lo incoherente de su argumento, cuando cualquier fanático del cine softcore podría decirles que eso es normal para el género y la época, como puede apreciarse en títulos como Indian Raid, Indian Made (1969) o The Toy Box (1971).


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Sylvester Stallone como usted lo quería ver



De no ser por la presencia de Stallone la verdad es que The Party at Kitty and Stud’s habría quedado en el olvido. Nada la distingue de los cientos de subproductos pornográficos, o eróticos si es que se prefiere la terminología actual, que se hicieron en aquel año. Eran películas filmadas a toda prisa, con presupuestos míseros, elencos muy reducidos, locaciones comunes y corrientes, cuyo principal atractivo, al menos para la época, eran sus frecuentes desnudos. En este caso la historia, por llamarle de algún modo, gira en torno a Kitty (Henrietta Holm) y su relación con Stud (Stallone). Los primeros treinta y cinco minutos de proyección, más o menos, se enfocan en la rutina de la pareja, que gira en torno al sexo y a la mota, mietras que la segunda mitad narra una fiesta que ellos organizan con la ayuda de unos cuantos amigos igual de cachondos y mariguanos.

De manufactura prácticamente amateur, en Italian Stallion se pasa de un evento a otro sin ningún sentido dramático. Primero vemos a Stallone jugando en un parque nevado, mientras la banda sonora se esfuerza por recordar la música de Rocky cuidándose de no infringir las leyes de copyright. Cuando Stud levanta la vista un corte mal realizado nos indica que está viendo la ventana de un edificio cercano, que supuestamente aloja el departamento que comparte con su novia Kitty. Una voz en off, que según esto corresponde a Henrietta Holm pero que evidentemente le pertenece a otra mujer, nos cuenta lo mucho que Kitty admira a Stud, poniendo especial atención en sus músculos, a pesar de que en ese entonces Stallone no tenía el físico que le conocemos.

Apenas van unos cuantos minutos de iniciada la película y ya tenemos la primera escena de sexo, con Kitty y Stud bañándose juntos en la tina y pasando de ahí directamente a la cama, siempre en tomas abiertas que corresponden al estilo softcore. A esto le sigue una escena donde Stud se mira en el espejo mientras imagina que un par de mujeres desnudas, una rubia y una negra, lo esperan sobre la misma cama donde acostumbra merendarse a Kitty. En lo que será el primer intento del director por ponerse “artístico” Stallone mueve las manos frente al espejo de manera que su reflejo acaricie a las dos mujeres. A continuación Stud se va a jugar poker con sus amigotes, Kitty se queda en casa meditando pero esto la pone tan caliente que mejor se pone a bailar desnuda (con la cámara en contrapicado, por supuesto), cuando Stud regresa es porque perdió todo su dinero y esto lo pone de tan mal humor que le da un puñetazo a la ventana y se corta la mano, Kitty lo atiende lamiendo la sangre que brota de la herida.


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En un giro inesperado, Stallone descubre que su novia ¡es un vampiro!


Más adelante, Stud se enoja porque Kitty no se bajó al río correctamente y la situación desemboca en un episodio de violencia doméstica, con Stallone simulando (muy mal, por cierto) que le está dando de cinturonazos a su compañera de reparto. Además de lo que ya he mencionado hay algunos detalles adicionales, como cuando Kitty pone la mesa o forja un churro, que con toda seguridad fueron añadidos para hacer tiempo. Los diálogos son pésimos (“I’ll be velvet-mouthed on your shank of love!“) y sólo llaman la atención en los breves momentos cuando los productores los modificaron para justificar el título nuevo (“One day you’ll be known as the Italian Stallion“). Otros toques artísticos: al subirse a un taxi Stud nota a una mujer que sin decir palabra se abre el abrigo y se le muestra desnuda, los personajes en plena orgifiesta miran su reflejo distorsionado en un espejo, una pareja admira un cuadro espantoso de corte surrealista.

The Party at Kitty and Stud’s mantiene el mismo estilo monótono e inconexo en la que probablemente sea la orgía menos excitante jamás filmada. Además de la pareja protagónica la fiesta incluye sólo a otras cuatro personas: la rubia y la negra que ya habíamos visto antes y una pareja recién llegada. Cabe señalar que ninguno de ellos es particularmente atractivo. Lo mejor es cuando la negra baila encuerada frente a los demás, a esto le siguen largos minutos donde el reducido elenco se retuerce en la alfombra formando una masa de torsos y piernas, actividad que sólo se interrumpe cuando los festejantes se reúnen en el baño para fumar mota. Como todas las orgías, ésta concluye cuando los participantes se toman de las manos y se ponen a bailar en círculo (¿o ustedes cómo terminan sus orgías?).

Pero la historia del debut porno de Stallone no termina ahí. Hubo otro productor que tuvo la ocurrencia de inventar una nueva versión hardcore de la película, tomando una cinta XXX ya existente (White Fire, dirigida en 1976 por Roger Colmont) e intercalando escenas de Party at Kitty and Stud’s sin preocuparse por la obvia diferencia en fotografía, calidad del material, etc. Esta variante de la película circula doblada al alemán bajo el título Bocky – Ein Mann steckt einen weg y sólo vale la pena por Lisa Marks, atractiva mujer que participó en unas cuantas películas porno de mediados de los 70.




Un fragmento del film.

















FELICES FIESTAS.


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