Kid Icarus Uprising [Review] [Analisis]
Después de unos comienzos complicados, por fin el catálogo de 3DS comienza a tomar cuerpo y forma. El último en sumarse es Kid Icarus: Uprising. Seguramente a la gran mayoría de los que estén leyendo esto el nombre no les sonará de nada pero hace mucho, mucho tiempo el Kid Icarus original vio la luz en la NES (Family para los amigos) y llegó a convertirse en uno de los juegos más populares e importantes de esa época. Es muy raro entonces que Nintendo nunca más sacara una secuela. Hasta ahora, 20 años después, cuando el pequeño ángel Pit llega a la pantalla doble de nuestras 3DS.
¿Pero de qué se trata precisamente Kid Icarus: Uprising? Como dije al principio, a gran parte del mundo el nombre le será totalmente nuevo porque nunca llegaron a jugar al original. Nintendo, consciente de esto, decidió entonces hacer un completo reboot de la saga. Pero sin olvidarse la historia y los sucesos del original. Pero pará…. ¿de qué historia estamos hablando si ese juego apenas tenía el típico guión de todo videojuego de 8-bits? Bueno, precisamente una de las cosas más copadas que tiene la historia de Uprising es que todo el tiempo el juego atraviesa lo que se conoce como la “cuarta barrera”. Esto quiere decir que los personajes son conscientes que se encuentran dentro de un videojuego y se la pasan tirando chistes haciendo referencia a miles de cosas frikis (ya sea con el primer juego, a otros juegos, animes, películas, etc) que nos sacarán más de una sonrisa.
Lo que nos cuenta la historia es que luego de 20 años Medusa, diosa de la destrucción y enemiga final del primer juego, resucita y trae consigo a todas sus huestes del inframundo para intentar conquistar el mundo de los humanos. Al enterarse de esto Palutena, diosa de la luz, revive al ángel Pit para que nuevamente vuelva a hacer frente a este antiguo mal. Pit, a pesar de ser un ángel, no puede volar por sí mismo (flojo pete) y solo puede mantenerse en los cielos gracias a la luz celestial de la diosa y por tan sólo 5 minutos sino sus alas se prenden fuego. Esta es la base de la historia, que a lo largo de sus 25 capitulos y 15 horas que dura, dará mil millones de giros inesperados casi constantemente. De hecho todo el desarrollo de la misma es muy parecido a lo que hace NIS con su saga Disgaea: tenemos un guión simple que nunca se toma en serio a sí mismo, con personajes muy carismáticos que se la pasan haciendo chistes bizarros, y en el cual suceden miles de cosas todo el tiempo. Una vez los créditos pasan por la pantalla nos queda una sensación de que no presenciamos una historia de película (como nos tienen acostumbrados la mayoría de juegos) con una problemática y su desarrollo hasta solucionarla; sino algo más parecido a una serie de anime, en la cual vivimos muchas aventuras a través de distintas “sagas” o arcos argumentales.
Los personajes son geniales, tanto en diseño como en personalidad y voice-acting (aunque por la onda del juego me hubiera encantado contar con el doblaje japonés). Más de una vez solté una carcajada gracias a los chistes y a los CONSTANTES diálogos. Y esto es algo que puede llegar a molestar a alguno: los personajes no se callan nunca. NUNCA. Másomenos el 80% del tiempo que nos la pasamos jugando hay personajes hablando encima nuestro (gracias a los poderes telepáticos de los dioses). Y si bien como dije los diálogos me parecen muy divertidos, muchas veces se usa a estas mismas conversaciones para contar cosas importantes de la historia y, que en medio de todo el caos que es la acción de este juego, se nos puede llegar a perder algún que otro detalle importante. Y no solo por tener que centrar la atención para leer los subtítulos sino por el mismo sonido de los disparos y monstruos nos van a tapar a veces las voces (para los que la tengan muy clara con el inglés).
Gráficamente el juego es de lo mejor que pasó por la nueva portátil de Nintendo y es otra muestra más del potencial que tiene esta máquina. Todos los personajes están muy bien modelados, los escenarios son grandes y detallados; y todo el tiempo la pantalla va a estar llena de efectos de luz y explosiones sin sufrir nunca una caída de frames. Donde más se aprecia toda la espectacularidad del conjunto es en las secciones de vuelo donde los juegos de cámara van a buscar siempre ser lo más deslumbrantes posibles. El efecto 3D también está muy logrado y puedo decir que quizás sea hasta el momento el juego de 3DS que mejor lo utiliza junto al Mario Land 3D.
Igualmente en lo visual lo que más brilla son los diseños de absolutamente todo. Desde personajes, escenarios, enemigos, armas…. Pareciera que la gente de Team Sora perseguían la filosofía de “mientras más, mejor”. Cada nivel es totalmente distinto al anterior y pasaremos por todo tipo de lugares que van desde verdes llanuras, ciudades antiguas, templos de dioses, el interior de un volcán hasta el mismísimo espacio exterior. Lo mismo se aplica para los enemigos, Kid Icarus tiene 80 tipos de monstruos distintos (sin contar jefes finales) todos con su forma propia de moverse y atacar y algunos con habilidades muy variadas como congelarte, transformarte en piedra, envenenarnos, crear un agujero negro que nos absorbe, transformar a Pit en una berenjena gigante, etc. No recuerdo la verdad ningún otro juego de acción que ofreciera tanta variedad en este aspecto. Esto hace que el juego nunca llegue a hacérsenos repetitivo por más que todos los capítulos sigan una estructura similar y nos la pasemos disparando.
El sonido merece un párrafo aparte porque la verdad es que es impresionante el laburo que tiene. Ya dije que los actores de doblaje hicieron un excelente trabajo pero lo mismo hay que aplicarlo a Yuzo Koshiro, el compositor de la banda sonora. Estamos hablando de un tipo que es un místico de la industria, entre sus laburos tenemos Batman Returns, Streets of Rage, Shenmue, Super Smash Bros. Brawl; y sin embargo es probable que lo que logró en Kid Icarus: Uprising sea su mejor trabajo hasta la fecha. La banda sonora tiene una cantidad de temas enorme y está llena de canciones épicas y main themes que se nos van a quedar pegados en la cabeza durante mucho tiempo.

Ahora sí pasemos finalmente a hablar del gameplay. La gran mayoría de los 25 capítulos que componen esta aventura se pueden dividir en 3 fases distintas. La primera de ellas son las escenas de vuelo. Se desarrollan de forma muy parecida a la saga Starfox. Pit avanza sobre un camino prefijado, con muchos juegos de cámara, y nosotros podemos moverlo a través de la pantalla con el analógico para evitar los ataques enemigos. Con L disparamos y movemos la mira arrastrando el stylus sobre la pantalla táctil. Y he aquí el mayor (y quizás el único) problema del juego. Este esquema de control no es para todo el mundo. Los que vengan de tener una DS se van a sentir como peces en el agua y no les va a molestar en lo más mínimo (ya que es el mismo esquema que se usa en todos los shooters de esa consola). Al resto les va a costar un rato acostumbrarse y va a hacer que en sesiones largas de juego se les canse un toque la mano pero tampoco es que el juego es injugable (aunque siempre va a haber alguno que no pueda acostumbrarse) y de hecho el stylus es un método de apuntado muchísimo más rápido y preciso que un analógico lo cual se ajusta muy bien al ritmo altísimo que tienen las partidas de este juego. Si de todas formas no te sentís satisfecho se ofrece distintos esquemas de control para que pruebes, la posibilidad de usar el Circled Pad Pro (el periférico del 2° analógico) e incluso el juego viene gratis con una pequeña base de soporte que nos permitirá jugar totalmente cómodos siempre y cuando tengamos una superficie donde apoyarla.
Una vez terminemos las partes de vuelo, Pit aterriza en el suelo y comienzan las escenas a pie que se juegan como un third person shooter. Ahora podemos movernos con total libertad por el escenario y tenemos 2 grandes agregados: el dash y los poderes divinos. El primero es un movimiento de esquiva que se realiza moviendo el stick hacia cualquier dirección y que de usarse en el momento justo nos va a permitir salir ilesos de cualquier peligro (aprender a dominarlo es esencial durante las partidas multiplayer). Los poderes divinos no son otra cosa que distintas magias que tendremos a nuestra disposición y que se activan seleccionándolas desde la pantalla táctil. El sistema para equipárnoslas es muy original, tendremos una grilla de un tamaño fijo y cada una de estas magias tienen una forma determinada y ocupan cierta cantidad de espacios dentro de ella, por lo que deberemos buscar la manera de acomodarlas para formar nuestro mejor arsenal posible (como si fueran piezas de Tetris). Son casi 50 magias en total con los efectos más diversos y muchas de ellas con la posibilidad de subirlas de nivel (con lo cual van a ser más poderosas pero van a ocupar más espacio en el tablero). Pero magias no son lo único que vamos a poder equiparnos ya que Kid Icarus posee cientos de armas con atributos y habilidades distintas ordenadas en 9 clases: arcos, garras, espadas, cañones, brazales, garrotes, orbitales, palmas y báculos. Estas armas a su vez pueden fusionarse entre sí para crear nuevas con habilidades distintas, intercambiarse con otros jugadores o venderse a cambio de corazones. Al llegar al final de cada pantalla tendremos casi siempre un enfrentamiento contra algun jefe final. Estas batallas son realmente épicas y estan muy bien logradas. Si bien al principio van a parecer cortas, esto es por la dificultad en la que estamos jugando (vuelvan a pelear contra Cerberos, el boss del primer nivel, en dificultad 6 para arriba y vean lo distinto que es).
Los corazones son la moneda del juego, con ellos no solo compramos las armas sino que nos permiten hacer uso del peculiar selector de dificultad. Al arrancar un nivel podemos elegir entre una dificultad que va de 0.0 a 9.0 (con decimales), para poder aumentar la dificultad debemos tener cierta cantidad de corazones en nuestro poder. Al subir la dificultad los niveles cambian considerablemente, no solo los enemigos serán más complicados sino que aparecerán nuevos que antes no habíamos visto en ese lugar y utilizando distintos patrones de ataque. Obviamente mientras más alta la dificultad, mayor será la recompensa que obtendremos al derrotar a los enemigos e incluso se abrirán ciertas puertas que están distribuidas por el escenario y que solo podemos atravesar si estamos jugando en la dificultad que nos dicen. El tema es que si perdemos (1 sola vida) el juego automáticamente nos va a reducir la dificultad en 1 y vamos a perder gran parte de los corazones que tenemos. Por lo cual tendremos que pensar bien en qué nivel vamos a ponerlo para ver si nos la bancamos para ganar más corazones o tendremos que esperar a tener mucho mejor equipamiento.

Viniendo de los creadores del Smash Bros Brawl ya nos podemos imaginar que el juego tiene una cantidad de contenido ridículamente enorme. Sumado a las 15 horas de la campaña, la rejugabilidad que tenemos para conseguir todas las armas, magias y el selector de dificultad; tendremos un total de 360 logros que nos van a ir desbloqueando distinto contenido para el juego (pueden ser trofeos, magias, armas o temas de la banda sonora). Por lo cual si queremos llegar a ver el 100% en nuestras estadísticas tenemos muuuucho juego por delante (al terminar la historia el contador me marcaba solo el 70%).
Y por si todo esto no fuera poco tenemos también el modo multiplayer de hasta 8 jugadores que podemos jugar tanto con amigos en ad-hoc como por Wi-Fi. Tenemos 2 modos distintos: Luces contra Sombras y Supervivencia. El segundo es un simple todos contra todos pero el primero requiere un poco más de explicación. Cada equipo compuesto por 4 jugadores tiene una barra de vida y el objetivo es vaciar la barra del rival. Si morimos nuestra barra se reduce conforme al nivel del equipamiento que tengamos encima. Cuando finalmente se vacía, el último jugador en morir se convierte en un ángel (Pit en un equipo y Dark Pit en otro) y el objetivo se vuelve acabar con él. Gana el equipo que mate primero al ángel rival. Gracias al ritmo veloz que tiene y a que por cada partida jugada ganamos corazones, armas y magias nuevas y podemos desbloquear logros; el multiplayer es terriblemente adictivo. Además funciona muy bien, en todas las partidas que jugué muy pocas veces llegué a tener un lag que me resultara molesto.
Conclusiones….
Kid Icarus no es un juego perfecto. Pero sí es el juego perfecto para demostrar el potencial que tiene la 3DS. Es un juego largo, con una historia muy divertida, altos valores de producción, apto para cualquier tipo de jugador gracias a su original sistema de dificultad, que puede ser usado tanto para partidas cortas como largas sesiones de juego y que aprovecha al máximo todas las características de la consola en la que corre. Si los controles no te resultan molestos, es una compra obligada. Es uno de esos juegos que vas a jugar durante meses y meses hasta completarlo al 100% y a los que cada cierto tiempo vas a querer volver.
NOTA ASPEB: 9.0
German “Afro” Leal
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