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Efecto tóxico de los carbohidratos y alimentos refinados

Ahora nos estamos enfrentando a un gran desafío: Mejorar la salud y la calidad de vida

Triste e irónicamente, a pesar de que contamos con conocimientos para evitarlo, demasiada gente sufre de malestares y enfermedades que podrían prevenirse y controlarse con la dieta y estilo de vida. Muchos malestares y enfermedades degenerativas como obesidad, hipoglucemia, diabetes, cardiopatías, cáncer y artritis y otras muchas otras enfermedades degenerativas y de origen infeccioso podrían evitarse comiendo de manera saludable, manteniendo un peso normal y haciendo ejercicio durante toda la vida. (Asamblea Mundial de la Salud; OMS; OPS; FAO; UNICEF.)
Efecto tóxico de los carbohidratos y alimentos refinados

COMENTARIO PRELIMINAR

Existen suficientes evidencias científicas que permiten determina el volumen ideal de azúcar en la sangre para lograr un desempeño metabólico óptimo. La certeza científica actual indica que el volumen ideal y óptimo de glucosa sanguínea para la mayoría de personas, ronda alrededor de los 90 miligramos por decilitro de sangre, con ligeras variaciones dentro de un rango muy estrecho cercano a esa cifra. Siendo este el volumen necesario para lograr una máxima eficiencia metabólica.

La máxima eficiencia metabólica obtenida al lograr ese volumen ideal de 90 miligramos de glucosa por decilitro de sangre, es una condición indispensable para alcanzar un máximo rendimiento físico y psíquico, acompañado por un inmejorable estado de salud, calidad de vida y desarrollo humano.

Estado óptimo de salud que haría irradiar a cualquiera una vibrante y bella personalidad, vitalidad, alegría y amabilidad, manifestaciones que se acompañarían por una óptima capacidad de atención, concentración mental y para solución de problemas tanto de la vida cotidiana, como de trabajo y estudio.

Así mismo, en los rangos ideales el volumen de glucosa en la sangre, elevaría al máximo la capacidad del sistema inmune para combatir microorganismos y neutralizar las sustancias extrañas que habitualmente invaden al cuerpo, lo cual permitiría disminuir a su mínima expresión la propensión a todo tipo de enfermedades. Eso permitiría que el organismo humano estuviera en perfectas condiciones para afrontar cualquier eventualidad y carga de estrés físico y mental.
salud

Es muy importante aclarar, ya que este es un medio dirigido a profesionales y técnicos de la salud y la belleza, que ese estado ideal de vitalidad y belleza física y mental, manifiesto en las personas que logran acceder a ese estado de máxima eficiencia metabólica, solo puede ser fruto de procedimientos dietéticos, siendo este un estado bioquímico resultado de una nutrición correcta, que ningún otro método sea médico, estético o cosmético puede igualar. Ningún medicamento, droga, cosmético, aparato o algún otro procedimiento quirúrgico, plástico, terapéutico físico o psíquico, puede igualar en ningún aspecto el resultado de una nutrición óptima.

En consecuencia resulta indispensable e insustituible en todas las ramas de le medicina general, antienvejecimiento, estética y para toda la industria de la belleza y el bienestar, velar porque los pacientes o clientes practiquen un régimen alimentario racional y saludable que les permita alcanzar una máxima eficiencia metabólica. Estado identificado y descrito por diversos expertos en nutriología entre quienes cabe destacar a Adelle Davis quien acuñó el nombre y concepto de máxima eficiencia metabólica, y el Dr. Barry Sears quien denominó a este estado y lo describió como estar en la “Zona”. Refiriéndose Sears a la zona metabólica que permite a una persona entrar a un estado de máxima eficiencia bioquímica.

Ahora bien, actualmente hemos acumulado una enorme cantidad de conocimientos sobre la nutrición humana, al aplicarse correcta y rutinariamente, permitirían a una mayoría de personas lograr esa máxima eficiencia metabólica necesaria para alcanzar un estado óptimo de vigor, salud, bienestar, calidad de vida y desarrollo humano. Entonces ¿Por qué paradójicamente, la mayoría de personas se encuentran bastante lejos de ese estado ideal y viven crónicamente cansadas, desvitalizadas y deprimidas, afectadas por una plaga de malestares y enfermedades físicas y mentales?

¿Por qué desde niños, una proporción mayoritaria de seres humanos salvados de nacer con alguno de los trastornos congénitos físicos o mentales característicos de nuestra época, sufren sin embargo, problemas de inadaptación social, hiperactividad, agresividad, ira, déficit de atención y de memoria, trastornos del comportamiento, depresión, cansancio patológico, depresión inmunitaria con acompañada de infecciones recurrentes, o bien hiperactividad inmunitaria origen de un sinnúmero de alergias? ¿Por qué continúa implacable el aumento en niños de casos de hiperactividad, déficit de atención, trastornos de la personalidad, obesidad, diabetes, cardiopatías, cáncer, artritis, asma, alergias, trastornos digestivos, y enfermedades mentales como autismo y esquizofrenia?

¿Por qué una gran cantidad de personas, desde niños hasta adultos mayores, sufren una severa incapacidad para manejar metabólicamente los hidratos de carbono suministrados por nuestra típica dieta occidental? Incapacidad manifestada en una variedad de trastornos relacionados en una primera fase con la hipoglucemia reactiva o relativa y en una segunda fase tardía en obesidad, diabetes, cardiopatías y otras enfermedades, trastornos todos ellos relacionados al consumo de alimentos refinados

La respuesta a esta problemática es bastante compleja pues involucra una diversidad de aspectos científicos, y sobre todo un entramado de intereses económicos y políticos, por lo que iremos respondiendo en partes.
alimento

INTRODUCCIÓN

Durante los últimos 100, de manera involuntaria, los seres humanos hemos sido sometidos a un "experimento de escala planetaria”, obligados a comer alimentos artificiales. (Kollath).

La implementación de nuevas tecnologías para la obtención de alimentos, aumentó y abarató su producción, pero creó una nueva clase de productos comestibles con características muy distintas a las naturales, con una elevada carga de nutrientes energéticos en forma de carbohidratos y grasas molecularmente alteradas, aditivos químicos y residuos tóxicos, junto a un empobrecimiento de su contenido de aminoácidos, micronutrientes, nutriente accesorios, fitonutrientes, enzimas y fibras.

La mayor producción de alimentos redujo el hambre, la desnutrición y la mortandad infantil, acrecentando espectacularmente el periodo promedio de vida de la gente. Sin embargo, el consumo “alimentos artificiales” originó una progresiva degradación de la salud y la calidad de vida, que afectó a todas las poblaciones del mundo que los adoptaron como componentes de sus dietas, que produjo una epidemia de enfermedades degenerativas e infecciosas, con una elevada secuela de morbilidad, discapacidad, muerte y una significativa disminución de la calidad de vida y desarrollo humano.

En ninguna época anterior a la nuestra, hubo cultura alguna que consumiera ni tan siquiera una fracción del azúcar, almidones refinados y grasas alteradas, que componen la dieta estándar del hombre moderno. Fenómeno dietario que produjo una disociación entre el incremento en la esperanza promedio de vida, la calidad y la esperanza de vida activa.

El impacto que sobre la salud humana trajo el consumo de alimentos refinados y la consecuente malnutrición por exceso de calorías e insuficiencia de todos los demás nutrientes de los que se despojó al consumidor, ha definido como “mesotrofia” o "mala salud vertical": estado en que se encuentra una gran parte de seres humanos, que no están suficientemente enfermos como para acostarse y hospitalizarse (en cuyo caso se convertirían en "horizontalmente enfermos", pero padecen de múltiples dolencias y enfermedades crónicas que les impide llevar una vida satisfactoria. (Bland).

La investigación ha señalado este tipo específico de malnutrición moderna como responsable del progresivo declive de la salud y la vitalidad humana y de la pandemia moderna de padecimientos denominados “enfermedades de la civilización”: hipoglucemia, obesidad, diabetes, cardiopatías, cáncer, artritis, caries, diverticulitis, síndrome de cansancio crónico, síndrome de colon irritable y varias otras más.

De acuerdo con pronósticos oficiales la tendencia de estas enfermedades continuará en aumento y se prevé la saturación de los sistemas de salud que se tornarán incapaces de atender a tantos enfermos, originando con ello un colapso de los sistemas económicos y de sanidad en todos los países del mundo.

Las cifras oficiales muestran la magnitud de esta tragedia que está impactando dramáticamente la salud y la vida humana a escala planetaria, demostrando tardíamente que la dieta moderna es sumamente perjudicial.

Obesidad
En tan solo los últimos 10 años la obesidad se ha triplicado y distribuido en todas las poblaciones, afectando a casi dos tercios de las personas de todo el mundo, 25% de todas las personas se encuentran excedidas de peso lo que se ha constituido en una de las principales causas de muerte y en una amenaza para la humanidad.

En Estados Unidos 65 por ciento de la población padece sobrepeso y 31 por ciento obesidad. (Institutos Nacionales de Salud. 24 de agosto del 2004). En México la obesidad ha alcanzado a 32 millones de adultos de los cuales cinco millones están en riesgo de convertirse en diabéticos en los próximos cinco años. 62 por ciento de los mexicanos mayores de 20 años tienen sobrepeso. (OMS).

El número de niños con sobrepeso se ha triplicado en todo el mundo en los últimos 10 años. 155 millones de infantes padecen sobrepeso u obesidad (30 % de niños tienen sobrepeso y 10 % con edades entre 5 y 17 años tienen obesidad). A medida que aumenta la obesidad, los niños corren mayor riesgo de contraer diabetes tipo II, enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares, y ciertos tipos de cáncer. (Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos).
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Diabetes
Paralelamente a la obesidad, en los últimos 50 años, la diabetes tuvo un incremento de 1800 % en todo el mundo. El número de diabéticos tipo 2 se duplicó en tan sólo diez años en casi todos los países. Existiendo una elevada proporción de casos subclínicos no diagnosticados. (OMS).

Existen en todo el mundo más de 143 millones de diabéticos. 300 millones de personas están próximos a convertirse en diabéticos. Se pronostica que su número aumentará de 117 millones a 370 millones en el año 2030, alcanzando a un mayor número de niños y adolescentes.

En Estados Unidos se prevé que una de cada 3 personas sufrirá diabetes próximamente. (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. CDC). (OMS).

Obesidad y diabetes predisponen fuertemente a las demás enfermedades degenerativas que se han convertido en una gran carga de discapacidad y muerte prematura en todo el mundo.


ANTECEDENTES DE LAS PRIMERAS INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS

Durante el siglo XX diversos investigadores pusieron de relieve que los alimentos industrializados portadores de elevadas concentraciones de azucares, almidones y grasas refinadas, y pobres en aminoácidos, ácidos grasos esenciales, micronutrientes, nutrientes accesorios, fitonutrientes y fibras, presentan una relación causal, directa y proporcional, a la incidencia de patologías denominadas “enfermedades de la civilización”.

Clasificación que comprende una diversidad de padecimientos como: hipoglucemia reactiva y relativa, sobrepeso, obesidad, diabetes, caries, ciertos tipos de cáncer de colon, artritis, diverticulitis, apendicitis, dislipidemias, aterosclerosis, enfermedades cardiovasculares, entre otras

FRANCIS POTTENGER
Entre los años de 1932 y 1942, Francis Pottenger, M. D, llevó a cabo un experimento sin parangón en la bibliografía de investigación médica. Con una duración de 10 años sometió a estudio a 900 gatos durante varias generaciones, a los que proporcionó una dieta controlada. Los felinos fueron divididos al azar en dos grupos.

A un grupo se le suministraron alimentos naturales: Carne y leche crudas y aceite de hígado de bacalao. Los gatos de este grupo mantuvieron la anchura del rostro y la regularidad de sus dientes mostrando una notable uniformidad de tamaño y desarrollo de su esqueleto a través de las sucesivas generaciones. Presentaron una piel lustrosa, poca pérdida de pelo, resistencia a las infecciones, parásitos y alergias, se mostraron sociables y amistosos y su comportamiento fue predecible. Los abortos fueron escasos y las hembras alimentaban sin dificultad a sus crías, teniéndolas sanas de generación en generación.

Los miembros del otro grupo al que se le proporcionó comida sobrante del Sanatorio Pottenger (la típica dieta occidental), diferían muchísimo entre sí después de solo una generación. Pasadas tres generaciones el estrechamiento del cráneo y de la mandíbula dejaba ver los dientes amontonados. Se produjeron diversos cambios esqueléticos incluyendo niveles inferiores de calcio, originando huesos más largaos, delgados y una mayor estreches de la pelvis. Su piel resultó más áspera y presentaron numerosos problemas epiteliales.

Pottenger escribió: “Muestran toda clase de alergias. Estornudan, tienen respiración sibilante y rasguñan. Son irritables y nerviosos, y no ronronean”. Una primera generación de gatos sanos, alimentados con residuos del hospital, produjo una segunda generación de gatitos con alergias, cuya incidencia en la tercera generación, se elevó a casi el 100 %. Los parásitos y las infecciones se generalizaron, lo mismo que los problemas cardiacos, miopía, presbicia, artritis e hipotiroidismo. (Francis M. Pottenger. Potenger’s Cats. Publicado por la Price-Pottenger Nutrition, PO Box 2614, La Mesa, CA 92044-2614, USA. Se puede pedir por correo o comprar el libro por Internet.).

En las hembras preñadas, los abortos fueron frecuentes y los partos difíciles, con muchas muertes durante el trabajo del parto. Los gatitos pesaban casi un 20 por ciento menos que los del grupo sano, mostrando una elevada mortalidad infantil. En cuanto a su disposición, las hembras eran irritables, algunas hasta el punto de ser peligrosas de manejar, en tanto que los machos eran más pasivos y mostraban una actividad sexual anormal.

Este grupo de gatos mantenido con sobrantes de los alimentos que en su hospital se proporcionaba a los enfermos internos, desarrolló las mismas enfermedades que hoy consideramos como normales entre los humanos: Artritis, trastornos cardiovasculares, hepáticos, de la tiroides, pulmonía, parálisis, perdida de dientes, caída anormal de pelo, disminución de la densidad ósea, disminución o anormalidad en el comportamiento sexual, diarrea e irritabilidad. Su excremento era tan tóxico que mataba a las hierbas cercanas a donde defecaban. La primera generación de gatitos resultó ser enfermiza y anormal. En la segunda generación frecuentemente nacieron muertos o enfermos. En los sobrevivientes de la tercera generación, las hembras eran estériles.

Sir Robert McCarrison
En 1904 cuando los ingleses colonizaron la India, Sir Robert McCarrison, médico ingles-escocés fue nombrado médico de estado y enviado durante 14 años, a evaluar las condiciones de higiene y salud de numerosas poblaciones autónomas de las regiones fronterizas al norte de Cachemira entre las que se encontraban los hunzas, que vivían en un elevado valle de los montes Himalayas.

McCarrison recibió una profunda impresión por la gran longevidad, hermosa conformación física, elevada salud, capacidad para el trabajo, ausencia de enfermedades degenerativas, mentales y delincuencia.

Años después, dedicado a la investigación científica, preguntándose a sí mismo qué es la salud, recordó a los hunzas y se dedicó a investigar las razones de su extraordinaria vitalidad, fortaleza y longevidad. Su estudio lo llevó a confirmar lo que años antes había observado, concluyendo que los hunzas representan el ideal de salud humana: exentos de enfermedades degenerativas, la vejez no los debilita ni inhabilita, sus músculos y corazones continúan siendo capaces de grandes esfuerzos hasta una edad avanzada. Su vida se prolonga a los 120 años, a los 75 todavía labran sus campos, recorren las montañas con cargas pesadas y algunos procrean.

Tras un concienzudo estudio de las variables capaces de influir y determinar el estado de salud y longevidad, concluyó que el factor determinante de ese estado era su dieta. Sus alimentos eran limitados, pero sus tierras se encontraban abonadas con estiércol, humus y desperdicios orgánicos naturales e irrigadas con agua de glaciares ricas en minerales de rocas molidas por otras rocas de las montañas.

Otros investigadores (como David Lorimer) estudiaron a los hunzas y describieron su amabilidad, alegre estado de ánimo y gran resistencia física. Como guías, los hunzas recorrían y trepaban los despeñaderos llevando pesadas cargas a cuestas, riendo y cantando durante todo el tiempo.

De regreso a Inglaterra, se dedicó a verificar sus conclusiones por medio de vastos experimentos realizados con ratas a través de muchos años. Dio a 1200 de éstas la alimentación típica de los barrios bajos de Londres. Pan blanco, platillos dulces elaborados con harina blanca, confituras, carnes conservadas, arenques, conservas, golosinas y de vez en cuando un poco de legumbres cocidas. Después de un plazo determinado, encontró en estas ratas, casi todas las enfermedades existentes en el hombre “civilizado”. Los animales sometidos a la influencia de un régimen urbano se volvían irritables, agitados y agresivos. Algunos de ellos terminaron por devorarse entre sí.
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A otro grupo de ratas McCarrison les suministró una alimentación muy similar a la de los hunzas. Estas ratas se mantuvieron exentas de enfermedades y entre ellas reinaba la paz y la cordialidad.

Contemporáneo de Pottenger, publicó en 1932 su ensayo titulado: Nutrition and Physical Degeneration: A Comparison of Primitive and modern Diets and Their Effects.

Price recorrió el mundo entero examinando exhaustivamente a miles de personas a las que no hubiese afectado lo que llamamos civilización. Examinó grupos de personas en lo que entonces era una parte aislada de los Alpes Suizos, en el Norte de Italia, en la isla de Man, en las Nuevas Hébridas, Australia, nueva Zelanda, África Central, las Selvas de América del Sur, el Norte de Canadá y Alaska y en diversas islas del Sur del Pacífico.

Analizó las dietas de catorce culturas primitivas de todo el mundo, entre ellas indios norte, sudamericanos y suizos que vivían aislados en las montañas, celtas, esquimales, melanesios, polinesios, malayos, maoríes y miembros de tribus de África oriental y central. El resultado de sus análisis corroboró que esas dietas primitivas eran mucho más nutritivas que las dietas “civilizadas” de su época.

Algunas características variaban entre las diferentes culturas, en algunos lugares se encontraban compuestas en su mayor parte de pescado o carne, sin hortalizas ni cereales; en otras, de hortalizas o granos, sin carne ni pescado; parecían no tener nada en común. Sin embargo, detecto como características comunes: sobriedad, ausencia absoluta de alimentos refinados e industrializados, ausencia de sustancias químicas artificiales y tóxicas y un elevado valor nutritivo de los alimentos.

En todos los grupos de culturas primitivas encontró un elevado grado de salud, vigor y dentaduras virtualmente perfectas, aspectos asociados a sus dietas tradicionales. Tal como sucedió con los gatos de Pottenger, la amplitud característica de los arcos dentales, otorgaba a cada uno de estos grupos un rostro ancho, que daba a esas gentes una apariencia similar, como si todos fueran miembros de una misma familia.

También tuvo tiempo de constatar que tan pronto como esas personas emigraban “al mundo civilizado” o adoptaban una dieta de alimentos refinados, adquirían caries y dolores de bucales tan intensos que se convertían en motivo de suicidio. Con el tiempo, el rostro se les fue estrechando, los dientes amontonando más y más en cada sucesiva generación, la apariencia individual se tornaba muy diversa.

Adquirieron problemas en los senos faciales, respiración por la boca, estrechez de las fosas nasales, visión disminuida, problemas con muelas del juicio y, cosa extraordinaria, escasez de buenas voces para el canto. En sus viajes, Price quedó asombrado de la cantidad de magníficos tenores en potencia que encontró entre los pueblos de hábitos de vida tradicionales.

Las estadísticas de Weston Price y McCarrison aplicadas a culturas primitivas fueron similares: ausencia total de todas las enfermedades comunes en occidente. No pudo encontrar úlceras, canceres enfermedades cardiacas o renales, polio, diabetes, etc. Tampoco encontró cárceles, institutos pare enfermos mentales, delincuencia infantil o adulta, desviaciones sexuales, infertilidad e inadaptación social.

Entre las variables analizadas, concluyeron que: El factor determinante de su salud y longevidad, es su dieta compuesta de alimentos sin procesar, producidos con abonos orgánicos, agua de glaciares y libre de productos químicos.

Como sucedió con los gatos de Pottenger y las ratas de McCarrison, Weston Price encontró que cuando las razas primitivas adoptan una dieta de alimentos refinados, ven alterada su inmunidad, incrementadas sus tendencias antisociales, y cambiada su apariencia física. También observó que los individuos más jóvenes se vuelven adictos a los alimentos refinados.

En su ensayo Nutrition and Physical Degeneration Price relata: “Mientras viajaba entre los miembros de razas primitivas de varias partes del mundo, me impresionó profundamente la belleza de su personalidad y la fuerza de su carácter”. Describió a la gente de costumbres primitivas como personas con postura erguida, gran resistencia física, carácter animado y siempre estable. Encontró personas con una excelente estructura ósea, rostros y maxilares tan anchos y bien desarrollados (que no tenían los dientes hacinados unos con otros como sucede en la actualidad) y libres de caries, del mismo modo su cuerpo se encontraba libre de enfermedades degenerativas.

Las estadísticas referentes a la incidencia del cáncer, úlceras, hipertensión arterial, tuberculosis, cardiopatías, trastornos renales, poliomielitis, distrofia pulmonar, esclerosis múltiple y parálisis cerebral eran cero en todos los casos. (Weston A. Price. Nutrition and Physical Degeneration. Los Ángeles California. American Academy of Nutrition. 1950).

En todas esas culturas Price encontró que sus alimentos eran producidos con métodos agropecuarios que hoy conocemos como orgánicos. En su agricultura utilizaban abonos naturales y ningún producto químico artificial. Varias culturas utilizaban como alimentos pescado, mariscos, vísceras y productos lácteos de animales alimentados con hierba verde y fresca libre de químicos. En algunas partes se alimentaban con hueva de pescado y algas kelp.

En todas esas culturas no contó nombres para enfermedades degenerativas, ni eran necesarios por ser inexistentes. Priceno encontró médicos, cirujanos, siquiatras, prisiones, instituciones para enfermos mentales, delincuencia infantil ni desviaciones sexuales. Todas las madres amamantaban a sus hijos; no se había oído jamás de un pecho que no funcionase. La salud mental, moral y emocional acompañaba a la salud física.

Burkitt Denis Parsons
Cirujano Británico, originario de Enniskillen, Irlanda del Norte, educado en Dublín y Edimburgo.

Habiendo sido rechazado por el gobierno inglés para ocupar una posición como médico de las colonias británicas en África, Denis Burkitt aceptó una oferta del gobierno alemán y fue enviado entre 1943-1945 a Kenia, Somalia y Uganda. En 1946 fue trasladado a Kampala, Uganda en donde se incorporó al ministerio de salud.

Descubridor del linfoma de Burkitt en 1957 en Kampala, durante su trabajo en África, despertó su interés en medicina y epidemiología geográficas. Burkitt observó que las dietas autóctonas altas en fibra previenen muchas de las dolencias modernas, tales como apendicitis y cáncer del intestino, enfermedades comunes en el occidente, pero casi ausentes entre los nativos de África y otras regiones que conservan sus costumbres y dietas originales.

Durante su estancia en África, Denis Burkitt y Cols observaron entre la población nativa un patrón de enfermedades que difería al de los países occidentales y lo relacionaron a sus hábitos alimenticios. El efecto más notorio de la dieta autóctona consistía en producir una gran cantidad de masa fecal. El peso de las heces producidas por los campesinos de Uganda era aproximadamente el doble del de las producidas en los países “civilizados”.

A raíz de estas observaciones se estableció una relación entre ingesta de fibra dietética y su implicación en la función y patología intestinal: las diferencias en el patrón de enfermedades aparecidas se debían concluyeron, a la proporción de fibra de la dieta.

Burkitt y Hugh Trowell conjeturaronque el consumo de carbohidratos refinados con bajo contenido de nutrientes y fibra era la principal causa del cuadro de patologías que denominó “enfermedad occidental”, incluyendo apendicitis, diverticulitis, diabetes, enfermedad cardiaca y ciertos cánceres.

Consideraron que muchas de esas enfermedades presentes en occidente, pero ausentes en el tercer mundo tienen su causa común en nuestro patrón dietético compuesto de alimentos refinados. Sobre la base de esas convicciones, lanzaron una cruzada mundial para aumentar el consumo de fibras vegetales.

En 1992 La Real Universidad de Médicos Cirujanos de Canadá reconoció a Burkitt, concediéndole un título honorífico, resumiendo y publicando sus investigaciones.

T L Cleave
En 1974 T. L. Cleave brillante médico cirujano británico, director de investigaciones médicas del Instituto de Medicina Naval (Institute of Naval Medicie), publicó los resultados de un exhaustivo estudio epidemiológico denominado “La Enfermedad Provocada por el Consumo de Sacarosa” (The Saccharine Disease).

Cleave realizó una cuidadosa revisión de los registros de hospitales en naciones del tercer mundo, principalmente África, corroborando que ningún nativo que conservara su dieta primitiva original, había sido afectado por las enfermedades comunes de occidente, incluidas obesidad, diabetes, cáncer de colon, cálculos biliares, diverticulitis y enfermedades del corazón, padecimientos que no solo fueron menos frecuentes, sino inexistentes.

A diferencia de su colega Denis Burkitt, quien revisó la misma información señalando el elevado consumo de fibra como el elemento preventivo de las enfermedades, Cleave concluyendo que la protección era ejercida por la ausencia en su dieta de alimentos elaborados con carbohidratos refinados como azúcar y harina blancas.

Cleave estableció con cuidadosos estudios que casi exactamente veinte años después de la incorporación de alimentos refinados a la dieta, (desplazando a los alimentos de las dietas originales), se inicia un estado de degeneración física y mental al que denominó “enfermedad de sacarosa” dando surgimiento a la proliferación de hipoglucemia, obesidad, diabetes, enfermedad cardiaca y cáncer. Cleave llamó a este fenómeno la Regla de los Veinte Años, misma que ha sido corroborada una y otra vez a través del tiempo por numerosos y prestigiados investigadores.

La regla de los veinte años ha quedado confirmada en casos cómo de: los Judíos Yemenitas cuando fueron trasladados a Israel, los Indios Pima de Arizona, poblaciones de Arabia Saudita, Japón, India y México, que abandonaron su dieta tradicional y la sustituyeron por un régimen de alimentos refinados, toda vez que alcanzando los niveles de carbohidratos refinados promedio de la dieta occidental, dieron origen a las enfermedades asociadas a la Enfermedad de Sacarosa tornándose epidémicas.

Definió a la Enfermedad de Sacarosa como la enfermedad maestra de la que derivan los trastornos degenerativos como la obesidad, diabetes, enfermedad cardiovascular, úlcera péptica, colitis, síndrome de colon irritable, cansancio crónico, estreñimiento, hemorroides, venas varicosas; enfermedades infecciosas por escherichia coli, como apendicitis, colecistitis, pielitis, diverticulosis, diverticulitis; también cálculos renales, caries y diversas enfermedades de la piel.

El mecanismo patológico principal y subyacente a este conjunto de enfermedades fue identificado y descrito por eminente investigadores como una exagerada respuesta insulínica producida por un páncreas sobreestimulado por el consumo de carbohidratos refinados. Manifestación inequívoca de intolerancia a los carbohidratos refinados, descrita más adelante como un shock insulínico producido por los alimentos industrializados y similar al shock insulínico inducido por la administración de una sobredosis de insulina administrada a un diabético. Este estado de sobre-estimulación pancreática da origen a una desproporcionada elevación en la secreción de insulina, generando bruscas caídas de glucosa en la sangre, como respuesta a la hiperglicemia generada después de consumir carbohidratos refinados.

Este estado de sobre-estimulación pancreática que bien puede considerarse como un estado prediabético se caracteriza por bruscos altibajos de glucosa en la sangre, lo que en una primera fase produce hipoglucemia (reactiva o relativa) cursada con depresiones, cansancio crónico, y de leves a severos trastornos del carácter y de la conducta con un característico cuadro de síntomas físicos y mentales.
Alimentación

La hipoglucemia reactiva ha sido definida como una caída del volumen de glucosa por abajo de los 80 miligramos por decilitro de sangre, media hora después de ingerir alimentos; o hipoglucemia relativa como una brusca elevación de la glucosa sanguínea seguida por una igual de abrupta caída de 20 miligramos desde su nivel máximo, media hora después de ingerir alimentos. Aun cuando el volumen de glucosa se conserve dentro de los rangos considerados normales, esta disminución brusca, produce el mismo síndrome de la hipoglucemia reactiva.

La continua repetición de estos ciclos de altibajos de insulina y glucosa en la sangre, desemboca en el conjunto de manifestaciones físicas y mentales que Cleave define como Enfermedad de Sacarosa.

Roger Williams
Uno de los más prestigiados bioquímicos del mundo contemporáneo relacionados con la nutrición, considerado por Linus Pauling como “su maestro”, realizó un exhaustivo y fecundo trabajo de investigación iniciado en 1950. Constató que la vida no es posible sin la desigualdad. La herencia genética interactuando con el entorno biofísico y psicosocial, contribuye a dicha desigual individualidad en la misma proporción, afirmó Williams.

En los seres humanos la expresión de sus genes es modulada por un conjunto de factores biofísicos y psicosociales: Alimentación, aire, temperatura, sustancias químicas naturales, otras de carácter tóxico como microorganismos, radiaciones, luz; traumas y diversas influencias psíquicos.

Williams demostró que los genes interactúan dinámicamente con el medio ambiente desde el desarrollo fetal hasta la primera infancia, asegurado que cada individuo resulte bioquímicamente único. Por este mecanismo, cada ser humano resulta anatómico, fisiológica y bioquímicamente único y distinto a los demás.

Williams demostró con exhaustivos y detallados análisis que cada persona tiene órganos con diferentes formas y tamaños, distintos niveles de aminoácidos, vitaminas, minerales y enzimas. Comprobó que aunque los niveles de vitaminas y otros nutrimentos en la sangre permanecen extraordinariamente constantes, los requerimientos de cada individuo varían de forma considerable.

La individualidad anatómica-bioquímica origina un abanico muy amplio de necesidades de nutrientes que pueden alcanzar niveles muy altos en algunas personas. Pueden elevarse a una proporción un mil por ciento arriba de las dosis mínimas recomendadas. Si esa necesidad acrecentada no es satisfecha, la insuficiencia originará estragos en el metabolismo y la gente enfermará. En personas enfermas el porcentaje puede ser aun mayor. Sobre esa base, formuló el Principio de Individualidad Bioquímica. Expuesto en su ensayo Biochemical Individuality.

Creando las bases del nuevo paradigma del origen molecular de la enfermedad explicó que las continuas y aleatorias mutaciones de los genes y la modulación de su expresión por diversos factores ambientales, crean un "ambiente molecular modificado" que altera la anatomía y fisiología celular, modificación asociada a enfermedades específicas.

Formuló el concepto de Polimorfismo Genético para describir esta variación funcional que rodea los rasgos genéticos específicos, incluso entre gemelos idénticos. Aunque gemelos idénticos comparten los mismos genes, como resultado de diversos ambientes dentro del útero, una distinta alimentación y un distinto ambiente de desarrollo, pueden manifestar una diferente expresión genética que los desigualará más, mientras más edad alcancen, y hará que sus necesidades nutrimentales para alcanzar una función óptima sea distinta.

De gran importancia resulta que el estado de nutrición influye de forma determinante en la expresión de los genes. Ahora sabemos que el genotipo se transforma en un determinado fenotipo como resultado de factores ambientales y la alimentación, factores que determinan el estado de salud y la longevidad. Estos factores funcionan como golpes de un escultor que modelan una roca para formar una escultura. (Dr. Williams).

Identificó la relación entre "individualidad bioquímica", requerimientos nutrimentales individuales y función metabólica óptima.

Formuló el principio de sinergia entre los nutrientes, según el cual, estos trabajan en sincronía, como lo hace una orquesta. Para lograr una salud óptima, todos los nutrientes deben de estar presentes en la cantidad y proporción óptimas a un mismo tiempo cubriendo las necesidades individuales.

Los alimentos naturales producidos resguardando su integridad molecular natural, sin manipulaciones químicas, tienen cantidades y proporciones de nutrientes que cubren de manera óptima una amplia gama de necesidades. El metabolismo humano no tiene capacidad para utilizar los alimentos artificiales, elaborados para ser más duraderos y agradables al paladar, más no para nutrirnos. “Los fabricantes de alimentos ignoran el principio esencial de la sinergia que Williams sugiere”...“La comida industrializada genera una discordancia en la armonía del metabolismo: la ausencia de un nutriente es comparable a un violín con una cuerda rota” (Abraham Hoffer & Morton Walker), siendo esta la objeción más importante a la comida sintética de la dieta moderna.

Los alimentos sintéticos no contienen los micronutrientes, fitonutrientes y nutrientes accesorios identificados recientemente y otros que probablemente aun no se han identificado y que influyen de manera importante en el estado de salud. (Abraham Hoffer & Morton Walker).

En consecuencia, para lograr una salud óptima, cada persona deberá recibir una nutrición óptima, adecuada a sus necesidades individuales, refutando de ese modo los mitos de la necesidad mínima diaria (MDR) y de la ingesta diaria recomendada (RDA) de nutrientes. También encontró que algunas personas enferman gravemente al ingerir ciertos alimentos los cuales resultan muy saludables para otras.

Kollath
Dr. Kollath del Instituto de Anatomía Patológica de la Universidad de Munich, denominó mesotrofia a la situación en la que asegura, se encuentra actualmente la humanidad, a la que definió como un estado en el se puede vivir con una apariencia más o menos normal y estar aparentemente bien nutrido, pero con un nivel degradado de salud.

La mesotrofia es una epidemia moderna de falta de salud que coexiste con una gran diversidad de molestias de difícil definición, padecida cada día por un número mayor de personas.

Las personas mesotróficas no están enfermas de acuerdo a los estándares y criterios médicos oficiales, pero tampoco se encuentran sanas, carecen de una salud y calidad de vida óptimas. Estas personas disfrutan de una salud "imaginaria"(Gortner): piensan que están bien, pero no lo están debido a que nunca han sabido lo que es una salud óptima. Se consideran normales ya que la mayoría de las personas a quienes conocen tienen la misma falta de salud.

Kollath analizó a más de 7 mil ratas a las que alimentó con la típica dieta occidentalizada, y observó en éstas, síntomas de degeneración con caries dentales, caída del pelo, estreñimiento crónico y otros similares que presentan los humanos mesotróficos. Las ratas fallecían de infartos, cáncer, diabetes y derrames cerebrales (ACV), igual que los hombres civilizados.

Reprodujo los mismos resultados obtenidos por Pottenger con gatos y por McCarrison con ratas, animales a los que con la misma dieta, produjeron un gradual deterioro de su salud, el cual se acentúa con el transcurrir del tiempo.

Como sucede con los humanos con su dieta moderna, los animales de experimentación desarrollaron dientes apiñados, huesos más largos, delgados y frágiles, piel más áspera, dermatitis, alergias, parásitos, infecciones, problemas cardíacos, miopía, presbicia, artritis, hipotiroidismo, abortos frecuentes, partos difíciles, elevada mortalidad infantil, hembras irritables, respiración sibilante y machos con actividad sexual anormal.

En 1974 Cheraskin y Ringsdorf, llegaron a la conclusión de que cuerpo humano no se encuentra capacitado para el consumo de azúcar y harina refinada, ingredientes que nunca antes en toda la historia y prehistoria humana habían formado parte de nuestra dieta, sino solo hasta hace un siglo. Nuestra maquinaria metabólica –aseguran- no cuenta con la capacidad para controlar y aprovechar los carbohidratos refinados que consume el hombre moderno. Son un alimento que no nos nutre, desplaza a otros alimentos nutritivos, funcionan como antinutrientes y crean necesidades artificiales de otros nutrientes (deuda de nutrientes). Son la principal causa de hipoglucemia, diabetes, cáncer y cardiopatías.

La sacarosa es particularmente insidiosa, ya que cuenta con un poder adictivo, destructivo y perjudicial similar al de la heroína, solo que su adquisición es legal y su consumo no se considera antisocial.
dieta

Por término medio cada persona (niños, mujeres y adultos) de cualquier país consume 56 kilos de azúcar refinado por año, además de otros carbohidratos refinados. Se asimila y se vierte en la sangre con demasiada rapidez y sin compañía de los demás nutrientes, resulta sumamente tóxica. Su consumo es muy perjudicial para la salud, envenena el organismo, se infiltra hacia el corazón y hacia el cerebro causando estragos.

Lo cierto es que un gran número de enfermedades físicas, así como depresiones, estados de ansiedad, alcoholismo y otras adicciones son el resultado final de la ingestión de sacarosa.

Campbell después de años de estudios, en 1966 concluyó que el azúcar refinado, crea adicción y estableció tres reglas respecto los efectos de su consumo en seres humanos:

1) Regla de los 20 años. Un individuo puede resistir los efectos perjudiciales del azúcar refinado durante 20 años; a partir de ese momento aparece la diabetes.
2) Regla de las 70 libras (31.5 kilos). Una población puede consumir hasta 70 libras de azúcar por persona y año antes de que afloren enfermedades graves.
3) Regla del 20 %. En poblaciones con presencia de diabetes, el consumo de sacarosa será superior al 20 % del consumo total de calorías.

Yudkin
Entre 1969 y 1972 Yudkin estableció que el consumo de sacarosa es una de las principales causas de ateroesclerosis y trastornos coronarios. Aumenta la aparición de caries, dispepsia y dermatitis seborreica. Y agrega: “Sorprendentemente, no se han realizado experimentos de laboratorio para comprobar su potencial cancerígeno”.

Conclusiones y sugerencias.
De acuerdo a los hallazgos de los investigadores que hemos mencionado, los cuales nos muestran que el mecanismo más importante para lograr una Longevidad Activa, satisfactoria y Saludable, con una Elevada Calidad de Vida, consiste en revertir la tendencia de este último siglo: Una progresiva degradación del estado de salud y vitalidad humana, producida por la incorporación a la dieta de alimentos artificiales elaborados con ingredientes refinados ricos en energía y aditivos químicos, pero pobres o casi nulos en cuanto a su contenido de vitaminas, minerales, oligoelementos, aminoácidos, nutrientes accesorios, fitonutrientes protectores, enzimas y fibras; y con concentraciones y proporciones de macronutrientes muy distintas a las naturales.

Para lo cual sugerimos que independientemente de cualquier otro método utilizado por profesionales y técnicos de la salud con fines profilácticos, terapéuticos o estéticos, de acuerdo también a la premisa fundamental del Instituto Linus Pauling de la Ciencia y la Medicina: de una dieta óptima es la llave para una salud óptima:

1. Supresión absoluta y total y absoluta de alimentos artificiales elaborados con ingredientes refinados y aditivos químicos que funcionan como antinutrientes, tales como azúcar, harina refinada, aceite refinado, margarina y todo tipo de aditivos químicos.
2. Supresión total y absoluta de alimentos en cuyo proceso de producción se han utilizado abonos químicos, plaguicidas, pesticidas, funguicidas, insecticidas, hormonas y otras sustancias químicas utilizadas por la industria agroalimentaria.
3. Incorporación a la dieta de alimentos orgánicos, más nutritivos y libres de insecticidas y pesticidas.
4. Selección de alimentos orgánicos, naturales, integrales, sin refinar, ricos en nutrientes, fitonutrientes, nutrientes accesorios, enzimas, fibras y libres de aditivos químicos.
5. Incorporación a la dieta diaria de alimentos crudos (ricos en vitaminas y enzimas) en una proporción aproximada de entre un 60 a 80 % del total de alimentos comidos diariamente.


Para lograr una larga vida junto a un elevado estado de salud, vitalidad, condición física y belleza, es igualmente necesario habituar un régimen alimentario moderadamente bajo en hidratos de carbono, suficiente en proteínas y ácidos grasos esenciales, compuesto exclusivamente de alimentos orgánicos, naturales e integrales e incluir complementos alimenticios de acuerdo a la individualidad bioquímica de cada persona determinando su necesidad óptima.

La prescripción de dietas y de complementos nutritivos deberá tener presente la necesidad y tolerancia individual de carbohidratos, aminoácidos, ácidos grasos esenciales, fitonutrientes, nutrientes accesorios, oligoelementos, enzimas y fibras.

2 comentarios - Efecto tóxico de los carbohidratos y alimentos refinados

caniete
muchas gracias @lynxce
muy bueno y completo tu post,+10