Aunque a veces nos pueda parecer gracioso tenemos que prestar atención a que nuestro hijo o hija, empiece a hablar bien desde el primer momento; vamos a comentar sobre los posibles problemas de articulación que podrían aparecer en nuestros hijos, así como unas pautas de actuación.

¿Tiene tu hijo problemas para hablar?

Los trastornos en la articulación de las palabras constituyen un problema o una dificultad muy común en los niños y niñas entre los 5 y 8 años. Es básico tener presente que para su detección no siempre es necesario un profesional en lenguaje, ya que basta con escuchar a los niños, sin embargo, es necesario prestar atención a otros componentes del lenguaje como lo son la sintaxis, la semántica, y a la pragmática.

Estas dificultades articulatorias no constituyen un grave problema, pero sí son aspectos muy válidos a tomar en cuenta, porque, si se establecen los mecanismos erróneos de pronunciación defectuosa, el defecto se automatiza y pasa a formar parte del habla cotidiana del niño, reflejándose también en el código escrito (lenguaje escrito), lo cual contribuye a aumentar sus dificultades en el área del lenguaje, según explica Natalia Calderón, especialista en dificultades del Aprendizaje y terapeuta de lenguaje oral y escrito.

Las causas de las dificultades de pronunciación, en su gran mayoría, corresponden a una alteración funcional de los órganos que intervienen en el habla; malas posiciones en la lengua, fugas de aire por la boca, nariz, dientes y otros (dislexia). Con frecuencia los padres y madres comienzan a gestar su preocupación, cuando un niño de 3, 4 ó 5 años no pronuncia correctamente.

Puede ser que la lengua no haya aprendido a vibrar (caso de la r) y otro tipo de causas, tales como la existencia de modelos a imitar en el contexto familiar o social. Estos problemas también pueden producirse por errores en su articulación (pronunciación) y entre ellos encontramos la sustitución de un fonema por otro.

También se producen omisiones, lo que implica que no se articula el fonema que no se domina, como teléfono por tefono. Otro error muy frecuente es la distorsión, lo que significa que produce un sonido de forma distorsionada o incorrecta, generalmente el aproximado al sonido correcto. Ante esta problemática, es aconsejable que se tome en cuenta y que se le preste la debida atención con el propósito de enseñarle a pronunciar correctamente cada uno de los sonidos de las letras, así como de las sílabas y las palabras.

Además al iniciar el aprendizaje formal de la lecto -escritura el niño dislálico presenta una serie de dificultades, que serían difíciles de solucionar sin la intervención de un profesional en lenguaje-. Si los padres– madres, somos consecuentes en observar a nuestros niños y niñas, podríamos contribuir en su tratamiento cambiando en unos casos de actitud; mirándole a la cara cuando le hablamos, estimulando su lenguaje y proporcionándole algunos ejercicios de masticación y de soplo, a manera de juego.