CARNES ROJAS

La importancia de consumir carne

Es importante que en nuestra dieta, incluyamos este tipo de carnes de vez en cuando (aunque está claro que, como todo, no hay que abusar demasiado)

Las carnes rojas tienen muchas proteínas y además, vitaminas del complejo B, muy beneficiosas para el cuerpo: tiamina, rivoflavina, niacina… Todos ellos son nutrientes muy necesarios para el crecimiento y en el proceso de liberación de energía.

En concreto, la vitamina B12 ayuda a la formación de los glóbulos rojos, y la B1 tiene un papel destacado en el buen funcionamiento del sistema nervioso. Además, se diferencian de las carnes blancas en que tienen un aporte de hierro más elevado, algo muy importante para evitar la anemia (que se manifiesta la mayoría de las veces en forma de debilidad y fatiga)


CARNES BLANCAS

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La importancia que tiene el estudio es que ha cogido a una muestra bastante amplia de población, todos mayores de 50 años, donde los hábitos alimentarios comienzan a ser cruciales para alargar o mejorar la calidad de la vida de una persona. Sin entrar en números y estádisticas se viene a decir que un consumo excesivo y continuado de carne roja o procesada incrementa el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares o cáncer, que se traduce en muerte.

Como siempre decimos, este tipo de estudios no hay que tomárselos al pie de la letra. Podemos ver en el artículo que los grandes consumidores de carne roja también eran habituales del tabaco. Pero lo que es más importante, no tanto la cantidad de carne roja que se consuma, sino cómo se cocine y de qué esté acompañada esa carne (patatas, salsas…), que en definitiva es lo que aumenta las tasas de colesterol y ácidos grasos libres en la sangre.

Estoy seguro que una persona que coma carne roja todos los días pero acompañada de verduras y hortalizas y que siga un plan de actividad física saludable, no se correspondería con los datos de este estudio.

Los expertos aconsejan no pasar de 3-4 raciones de carne roja al mes, pero que es necesaria, ya que aporta gran cantidad de hierro, proteínas, zinc, creatina y vitamina B12. La combinación con las carnes blancas (carne de ave) es la mejor opción para crear un equilibrio nutricional, ya que este tipo de carnes no contiene purinas y su contenido en grasas es menor.

Así que podemos planificar la semana con 3 raciones de carne blanca y una de carne roja, pero si una semana nos pasamos no va a ocurrir nada, los alimentos no son ni totalmente buenos ni mortales, simplemente hay que saber cuánto y con qué consumirlos.



ALGUNAS CARNES Y SUS APORTES AL CUERPO HUMANO

Sardina:

no

• Es una fuente de ácido graso omega 3, beneficioso para disminuir los niveles de colesterol y de triglicéridos,
además, hacen más liquida la sangre, lo que disminuye el riesgo de padecer aterosclerosis o trombosis.
• Dos raciones de pescado azul a la semana ayudarán a nuestro cerebro y se recomiendan frescas (a la
plancha o al horno) pero también en lata porque siguen manteniendo sus propiedades.


Salmon:

vitaminas

• Al igual que la sardina, este pescado es rico en omega-3 que, entre otras bondades, eleva la tasa del
colesterol bueno.
• El consumo de pescado azul a la semana debe ser de dos raciones.


Merluza:

carnes

• Pertenece al grupo de pescados blancos, con un porcentaje de grasa inferior al 2 por ciento y con una
importante cantidad (15 g/100g) de proteínas de alta calidad.
• Aporta cantidades importantes de yodo, magnesio y fósforo.
• Al ser fácil de digerir, se aconseja para personas con problemas gástricos y para niños.


Pavo:

consumir

• Si le quitamos la piel, es la carne más magra que se puede encontrar.
• Además, es rica en proteínas, vitamina B6 y B12, así como, niacina, riboflavina y otros nutrientes.


Conejo:

proteinas

• Su carne también es baja en grasas e incluso aporta menos calorías que el pollo con piel.
• Tiene múltiples beneficios cardiovasculares, ya que tiene poca grasa intramuscular ni saturada y tiene
menos colesterol que otras carnes.
• Es rico en magnesio, vitamina B12 y ácido fólico.
• Es bajo en sodio y no tiene ácido úrico.



LA IMPORTANCIA DEL CONSUMO DE CARNE DURANTE LA NIÑEZ

La importancia de consumir carne

Las carnes son fuentes de proteínas que ayudarán al pequeño a crecer lo máximo de sus posibilidades, a construir tejidos y a desarrollarse, por ello la importancia de su consumo en la infancia, señalo a Salud en RPP, Sara Abu – Sabbah, nutricionista y conductora del programa.

Como se encuentran en una etapa de crecimiento, los niños y las niñas pueden comer – excepto si hay obesidad o sobrepeso – cualquier variedad de carnes, incluso aquellas que tienen grasas, porque estas aportarán las energías necesarias debido a que los pequeños se encuentran siempre en constante actividad.

No solo carnes rojas
Las carnes, explicó la nutricionista, tienen proteínas, zinc (para la maduración del sistema nervioso) y hierro, especialmente las de color rojo. El pavo, siendo una carne blanca, tiene una buena concentración de hierro necesaria en la infancia.

Pollo, pescado, cuy, conejo, cabrito, cordero, alpaca, avestruz, son las carnes que deben comer los niños en su etapa de crecimiento. Todos los tipos de carne son fuente de proteínas, algunas en mayor o en menor concentración, pero todas son fuentes de proteínas.



Carnes que dan más calorias: carnero y pato.

Carnes con menos calorías: pechuga de pollo y alpaca (indicadas para personas con triglicéridos o sobre peso).

Carnes con proteínas: todas, pero las que mayor concentración de proteínas tienen son las de alpaca y res.

Carne con fósforo: cuy, con poca concentración de proteínas, baja en grasa y con mucho fósforo.



Respecto a las carnes de caballo, gato e incluso rata, advirtió que pese a que en algunos lugares las consumen, no están consideradas como parte de la dieta del ser humano.

Incluir todo tipo de carnes en la dieta del infante, como la del pescado, necesaria en su alimentación, es la manera adecuada de vigilar su buen crecimiento y desarrollo físico y mental.

El consumo de carnes no sólo suministra gran cantidad de proteína imprescindible para el cuerpo, sino que ésta se acompaña de aminoácidos esenciales necesarios. El 20% de la carne es pura proteína. Estas sustancias son indispensables para el crecimiento, las defensas y la regeneración de los tejidos.



VALOR NUTRICIONAL DE LA CARNE

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La Grasa

La grasa, la mayor parte de ella saturada, representa entre un 10 y un 20% de la carne, y el resto, es agua. La carne contiene vitaminas y minerales de vital importancia para el crecimiento y el desarrollo, así como para el correcto funcionamiento del organismo, especialmente las vitaminas B, sobre todo la B12, y minerales como el zinc, el yodo, el selenio y el fósforo.

La vitamina B12 sólo se obtiene de los alimentos de origen animal y el vacuno es una buena fuente de ella. Es fundamental para acabar con la anemia y en la generación de la hemoglobina. Por otra parte, la carne de vacuno joven tiene mayor cantidad de vitamina B2, elemento primordial como fuente energética y protectora de la piel, el sistema nervioso y los ojos.

La carne de vacuno es menos grasa que la del cordero y el cerdo, y por eso, se le denomina 'carne magra', junto con la del pollo y el conejo. La carne magra contiene menos del 10% de la materia grasa. También es menos grasa y tiene más agua que la carne de ternera. También dependiendo de la parte del animal existen diferencias nutricionales: por ejemplo, las chuletas son más grasas que el solomillo.

La Clasificación de la Carne

La clasificación de la carne de vacuno suele establecerse con numeración: de primera, de segunda... y extra, que sería la primera en el ranking. No hay grandes variaciones respecto al aporte nutricional y las categorías se refieren fundamentalmente a los usos para los que está destinada la carne. Las primeras clases son ideales para plancha, las inferiores, para guisos y cocciones más lentas.

Aunque el cocinado de la carne suele destruir parte de las vitaminas, la carne de vacuno bien preparada no sólo mejora el sabor, también favorece el aprovechamiento proteico y del hierro.

Para hacernos una idea, por cada 100 gramos de carne de ternera rebozada y frita, obtenemos 215 calorías, 31,4 gramos de proteína, 4,4 gramos de glúcidos y 8,1 de lípidos. 100 gramos de buey magro asado aporta menos valor energético: 192 calorías.

¿Es la Carne Inprescindible?

De hecho, en muchas ocasiones, utilizamos el consumo de carne como barómetro para medir la calidad de la alimentación de una determinada sociedad. Pero ¿es realmente una alimento tan imprescindible para nuestra nutrición?, ¿su consumo en exceso es verdaderamente perjudicial?, ¿qué tipo de carne es la más beneficios para nuestra salud? ... Desde Corporación Dermoestética vamos a intentar desvelar estos interrogantes.

Proteinas en la Carne

Las carnes son una de las fuentes más importantes de proteínas que podemos encontrar dentro de los diferentes tipos de alimentos. Por este motivo, se las considera uno de los pilares fundamentales de la nutrición en muchos de los países desarrollados. La importancia viene dada no sólo por la cantidad de proteínas que contienen, sino también por la alta calidad de éstas.

Las proteínas están formadas por aminoácidos, que son imprescindibles para la vida, y algunos de ellos únicamente podemos obtenerlos a través de la comida. Cuando una proteína tiene todos los aminoácidos esenciales en cantidad suficiente, y en la proporción adecuada, se denominan proteínas “completas” o “de buena calidad”. Y éstas son precisamente las que encontramos en los alimentos de origen animal como la leche, la carne, el pescado y los huevos.

Carne a la Moda

La carne, como cualquier otro grupo alimenticio, no se ha visto libre de las “modas” dietéticas. Así, existen escuelas de nutrición y corrientes culturales que las rechazan, mientras que otras, por el contrario, las ensalzan. Nosotros, en Corporación Dermoestética, como siempre, nos quedamos en el justo medio, mantener un equilibrio es lo aconsejado, por lo que no es conveniente ni prescindir ni abusar de ellas.

Quizá el mayor inconveniente de la carne desde el punto de vista nutricional, y de las dietas de adelgazamiento, es la cantidad de grasa que aporta. En principio, aunque ya veremos que no siempre es así, estas grasas son saturadas, y por lo tanto no demasiado recomendables. Por otro lado, la gran variedad de contenido graso hace que las diferentes carnes, tengan una carga calórica también muy variable, y no sólo entre los distintos tipos de carnes, sino incluso entre diferentes “cortes” de la misma.

Algunos ejemplos que tal vez nos sorprendan

La carne de pollo sin piel tiene sólo de 4 a 5 por ciento de grasa, la de ternera magra oscila entre un 10 a un 12 por ciento, y en cambio la de buey puede llegar al 25, al igual que la de cordero y cerdo. Todo ello hablando de promedio, pero ¿se imaginaba que la carne magra de cerdo, por ejemplo el lomo o el solomillo, puede tener sólo un 3% de grasa y por lo tanto “engordar” bastante menos que la misma cantidad de carne de ternera? Además, hay que hacer una salvedad con el cerdo, la grasa de éste es rica en ácido oleico, una grasa poli-insaturada, lo que, por ejemplo, la convierte en más cardiosaludable que el cordero.

El “color” no importa demasiado a la hora de “hacer dieta”, olvídese de carnes rojas y blancas, lo que importa es su contenido graso. Sería más adecuado hablar de carnes grasas y magras, aquellas que tienen menos de un 10% de grasa, mientras que las que superan dicha cantidad son las consideradas carnes grasas. Cuanto más contenido graso tenga una carne menos adecuada será para su dieta.

Carnes Exoticas

Desde hace unos años disponemos de carnes “exóticas” como el avestruz o el canguro, muy adecuadas para regímenes de adelgazamiento, (aunque no más que la humilde pechuga de pollo o la caza) pues son carnes magras, con muy bajo contenido en grasa y alto en proteínas. No obstante, presentan algunos inconvenientes, son tremendamente caras y requieren una preparación culinaria muy cuidadosa, ya que si se sobrepasa el tiempo de cocinado ésta queda seca y fibrosa. Además, existen también barreras culturales que limitan su uso habitual.


En resumen, las carnes, todas, son una buena fuente de proteínas, hierro y vitaminas del grupo B. Esta fuente no debe ser exclusiva, lo ideal es alternar el consumo de carne con otros alimentos: frutas, legumbres, verdura, pescado, para tener una dieta saludable. No elimine de su dieta ningún alimento, puesto que todos son beneficiosos si se toman con moderación. La variedad es la clave para que su alimentación sea equilibrada y racional.