1. ¿En qué consiste el Alzheimer?

Es una enfermedad neurodegenerativa cuyas causas se desconocen. A día de hoy, no tiene ni cura ni prevención.

2. ¿Cuál es la edad de riesgo?

Cuanto mayor es uno, más probabilidad hay de que se manifieste. No es exclusiva de los ancianos, ya que hay también enfermos jóvenes con demencias a partir de los 30 años, aunque son pocos.

3. ¿Cuántas personas afectadas hay?

800.000 enfermos, sólo en España. La tendencia es creciente en los países envejecidos como el nuestro.

4. ¿Es hereditaria?

No lo es, salvo en un 2% de los casos, donde hay un gen determinante. Esto es, que si el padre o la madre lo tiene, el hijo tiene un 50% de posibilidades. El otro 98% son casos esporádicos donde se encuentra un gen predisponente, si bien es cierto que la presencia de este gen no basta. Tienen que confluir otros factores.

5. ¿Cuáles son los signos de alerta?

No es hereditario salvo en un 2% de los casos

La persona sufre alteraciones en la conducta, no desempeña bien las tareas habituales (apraxia), no reconoce bien a sus familiares, así como los lugares y el tiempo en el que está (agnosia), no encuentra las palabras para comunicarse (afasia)... No interpreta bien lo que le entra por los sentidos porque el cerebro no procesa bien. Sufre amnesia, problemas en la memoria. Cuando hay problemas en varios de ellos hay que ir al médico. No es sólo que se olvida las llaves, es que no se sabe vestir, acusa de que se le está robando...

6. ¿Existe algún tratamiento?

Existen fármacos que son útiles para que la enfermedad avance algo menos deprisa en un período de tiempo, un año o dos, a lo sumo. La psiquiatría se encarga de atender las alteraciones de la conducta que pueden surgir, ya que puede causar trastornos psicóticos.

7. ¿En qué estado se encuentra la medicina con respecto a la enfermedad?

Mientras no se conozcan las causas no va a haber ni curación ni prevención, pero para poder avanzar hace falta más apoyo a la investigación. Hace falta dinero, pero debe ser público o altruista. Es la única manera.

8. ¿Es mejor tener al enfermo en casa o internarlo en un centro?

Cuando muere el enfermo no acaban los problemas

No hay una solución que sea mejor. Depende también de la familia, porque esta enfermedad no afecta sólo al enfermo. Hay que multiplicar por cuatro el número de enfermos para descubrir el número de afectados, porque la familia también sufre las consecuencias. Por ello, cada familia debe estudiarlo y planificarlo. Cuando la enfermedad es leve hay veces que se les lleva a un centro de día, pero se resisten a la residencia. Cuando el cuidador claudica, porque la enfermedad le supera y ya no es que no quiera, es que no sabe cómo afrontarla, se opta por internarle. Hoy por hoy, con la ayuda a domicilio y los centros de día se sobrelleva.



9. ¿Qué puede hacer la familia?

Lo primero es aceptarlo, que no siempre es fácil. Debe aceptarse que la persona ya no es lo que era, que no puede evitar las reacciones porque su cerebro ya no procesa bien. Es imprescindible encontrar el sentido del humor, buscarlo allá donde esté para poder sobrevivir. También es fundamental acercarse a la asociación de familiares de enfermos de Alzheimer y otras demencias más cercana.

10. ¿Qué papel tienen estas asociaciones?

Te ofrecen información completa. Es una enfermedad con muchos aspectos y ahí te enseñan cómo cuidar bien al enfermo, cómo hacerlo mejor. Te apoyan con programas de ayuda psicológica y te ves representado en un colectivo de muchas personas unido en la reclamación de mejoras. Según avanza la enfermedad se forma a la familia y es que cuando muere el enfermo no acaban los problemas. El cuidador se ha pegado tanto a él, lo ha convertido tanto en la razón de su vida que se queda en blanco. Por ello también hay programas de apoyo al cuidador tras la muerte del enfermo.


¿Una cura contra el alzhéimer que hace efecto en tan sólo diez minutos?

Un medicamento contra la artritis podría ser la solución.
Un paciente mejoró diez minutos después de recibir la inyección



Los equipos científicos siguen con su particular lucha contra reloj para conseguir la cura del alzhéimer, que hasta el momento no tiene ni cura ni prevención.
Aún es preciso confirmar los resultados

El último atisbo de esperanza reside en un medicamento contra la artritis llamado Etanercept que, tras ser inyectado en un paciente, logró revertir en diez minutos algunos síntomas de la enfermedad, según escribe María Elena Navas en BBC Mundo.

El estudio ha sido publicado en la revista especializada Journal of Neuroinflammation, aunque aún es preciso confirmar los resultados así como observar sus efectos a largo plazo para determinar la duración del beneficio.

Investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles y la Universidad del Sur de California ya habían hecho un estudio piloto con 15 pacientes de esta enfermedad y comprobaron que existía una mejora de los síntomas seis meses después de inyectar el Etanercept en diez de los pacientes.

Efecto inmediato

La prueba más reciente tuvo lugar con un médico de jubilado de 81 años que empezaba a sufrir alzhéimer. Antes de inyectarle el medicamento no era capaz de recordar el nombre de su médico, la fecha, ni el Estado en el que vivía y no sabía realizar operaciones aritméticas simples o nombrar más de dos animales.

Diez minutos después de recibir la dosis, pudo responder que vivía en California, la fecha del día, la semana y el mes, fue capaz de nombrar cinco animales y mejoró su capacidad aritmética.

El por qué de este efecto tan rápido reside en que "estamos actuando sobre la transmisión nerviosa en el cerebro" lo que "puede provocar que se conecten zonas que estaban desconectadas", según confirma el doctor español Antón Álvarez, del Centro de Investigación Biomédica EuroEspes.


Una cura contra el alzhéimer que hace efecto en