La recolección de plantas medicinales


Si deseas tener tu propia reserva de plantas medicinales, es conveniente que puedas recolectar las que se hallan en la zona donde vives. Aunque comprarlas en herboristerías siempre es una posibilidad, estudios comparativos han demostrado que las plantas medicinales cultivadas son menos activas que las que crecen silvestres. Así que ¡a recolectar!

La recolección de las plantas debe realizarse en el momento del ciclo de cultivo en que los aceites volátiles se hallan en su máxima concentración, que es la época que precede a la fructificación.

También debes tener en cuenta las circunstancias climáticas del día en que las recolectas: mejor hacerlo en un día seco y después de que se haya evaporado el rocío, pero nunca cuando el sol ya esté alto.
Conviene saber que las hojas tienen más aceites volátiles y aromas antes de que se abra la flor. Recoge las flores cuando comienzan a abrirse o una vez abiertas del todo, según la planta de que se trate. Recolecta las semillas cuando estén maduras. Para facilitar la recolección, ata una tela fina alrededor de la planta, donde irán cayendo las semillas. Nunca uses bolsas de plástico ya que la semilla se pudriría.

En el caso de los frutos, se cosecharán cuando hayan alcanzado su desarrollo. Sin embargo, en ocasiones se deben recoger los frutos con fines terapéuticos antes de que adquieran su madurez.

Los tallos se cosechan en función del ciclo de la planta: los de tipo herbáceo en primavera-verano (antes de la floración) y los leñosos en otoño-invierno. Las cortezas se cosechan al terminar el ciclo de la planta o antes de su floración: la de los árboles en primavera y las de los arbustos en otoño. Las raíces también se recogen según el ciclo de la planta: algunas en primavera y la gran mayoría en otoño.

Recoge la parte de la planta que te interese, ya que no todas las partes de una misma planta tienen los mismos efectos. Pero no olvides que debes recoger sólo las plantas que reconozcas, ya que un error en la identificación de una planta puede tener consecuencias no deseadas en tu salud o la de tu familia. Ten presente realizar la recolección en lugares apartados de la contaminación.

Las plantas recolectadas conviene renovarlas cada año pues, salvo casos excepcionales, con el tiempo van perdiendo sus virtudes. Recuerda que las plantas se almacenan, una vez limpias de insectos, de hojas y flores en mal estado, en un lugar seco y oscuro.