Aspirina, su reivindicación y sus diferencias

El ácido acetilsalicílico ( más comúnmente, la aspirina ) ha estado presente en toda nuestra infancia y temprana juventud, con sus diferentes tropiezos. Hasta hace poco tiempo sus propiedades antifebriles y analgésicas, además de su bajo costo, hicieron de ella uno de los medicamentos más usados. La reciente aparición y uso de fármacos más potentes y seguros ha producido su desplazamiento en las aplicaciones antes referidas, además de su formal proscripción en cuadros febriles pediátricos por el peligro de graves efectos colaterales.
Es así que hoy su empleo más difundido se debe a su propiedad de anti-agregante plaquetario, es decir su característica de evitar la aglomeración de las plaquetas ( tercer elemento de la sangre, junto a los glóbulos rojos y los blancos ) y por consiguiente el inicio de la cascada que culmina en la formación del trombo oclusivo arterial y la génesis del infarto ( sea éste cardíaco, cerebral o de otros territorios ) por carencia de irrigación.
Se calcula que en los Estados Unidos de Norteamérica la consumen con este criterio más de 40.000.000 de personas y casi la mitad de la población mayor de 65 años. Sin embargo, siendo indiscutible su utilización obligada en la Prevención Secundaria Cardiovascular ( esto es en la prevención de la repetición de eventos ya padecidos, ejemplo del Infarto Agudo de Miocardio ), su uso en Prevención Primaria ( cuando se quiere evitar el primer episodio en pacientes de riesgo ) es particularmente más controvertido.
Más aún, en muchas ocasiones es indicado ( o auto-prescripto ) sin tener previamente en consideración la valoración de riesgo individual del sujeto que la va a recibir.
Lo que hemos anteriormente citado, para lo cuál existen Tablas especiales que consideran varias variables ( como ser edad, sexo, Presión Arterial, nivel de Colesterol sanguíneo, Tabaquismo etc ), es de trascendental importancia ya que su uso en sujetos de bajo riesgo no está indicado, pudiendo sus no probados beneficios en este contexto ser sobrepasados por los riesgos de efectos colaterales serios como ser hemorragia digestiva o, más excepcionalmente, sangrado cerebral.
En el mes de abril del corriente año (2011), en una prestigiosa Revista científica ( el American Journal of Cardiology ) se han publicado unas muy interesantes conclusiones que resume ( lo que se denomina, en lenguaje estadístico, un Meta-análisis ) los hallazgos de nueve trabajos anteriores sobre esta temática, tan discutida, de la eficacia de la Aspirina en la Prevención Primaria.
Así, en la actualidad se puede afirmar que la Aspirina, en individuos de riesgo sin antecedentes de eventos previos, podría prevenir la aparición del primer Infarto de Miocardio no fatal. Pero esta afirmación optimista contrasta con la siguiente evidencia.
La Aspirina no disminuiría la cantidad de primeros Ataques Cerebrovasculares y de Muertes de causa Cardiovascular, tal vez uno de los marcadores más fuertes de eficacia de una terapéutica. Y acá surge otro hallazgo importante de los estudios.
La Aspirina parece ser eficaz, sin embargo, en prevenir el primer Ataque Cerebrovascular Isquémico ( lo que venimos mencionando como Infarto Cerebral ) sólo en Mujeres de riesgo, sobre todo mayores de 55 años.
Las recomendaciones actuales indican, con firmes evidencias científicas, el uso de éste interesante fármaco en Hombres de riesgo vascular aumentado, sobre todo para prevención de Infarto de Miocardio y en Mujeres de riesgo, sobre todo para prevención de Ataque Cerebrovascular Isquémico.
Una vez más la evidencia en Medicina nos señala, al igual que en otros variados campos de la Ciencia y de la Vida, lo maravillosamente diferentes que somos ambos sexos.