Mujer que agrandó su trasero ahora se arrepiente


Vanity Wonder, la mujer estadounidense de 30 años que se hizo popularmente conocida por haber gastado millonarias sumas de dinero en agrandar su trasero con productos de dudosa reputación, reconoció que se sentía “como una tonta”, por haberse vuelto adicta a las inyecciones de silicona.
La mujer, fue invitada al programa de televisión “This Morning”, donde confesó que su adicción casi termina con tu vida. Esta mujer de Detroit y madre de dos hijos, ha gastado 15.000 dólares en aumentarse de forma exagerada el trasero.

La autora del libro, “Shot Girl” en el que desenmascara el mercado negro de la cosmética, confesó que su adicción comenzó cuando trabajaba como bailarina. Resulta que la rivalidad entre las mujeres que trabajan con ella afectó su autoestima, por lo que se dejó llevar por la cirugía estética para “mejorar” su aspecto, llegando a gastar 15 mil dólares para aumentar sus glúteos.

"La primera vez que fui para inyectarme no sabía qué utilizaban. Me dijeron que era aceite de soja, pero después de hacer mi investigación, ya no le creo”, indicó en el programa.
Cada tratamiento de inyecciones ilegales constaba de 9 pinchazos por glúteo, lo que derivó en la deformación total del aspecto de su trasero, tanto, que en un momento parecía un verdadero saco de limones, por lo que decidió cambiar lo que tenía por implantes.

"La verdad es que me gustaría tener un trasero más pequeño, pero estoy feliz de no haber muerto y seguir aquí por mis hijos. Hice cosas tontas con mi cuerpo pero tengo la suerte de que todavía estoy viviendo. Cuando me miro en el espejo me gustaría tener un tamaño menor, es difícil ir de compras, pero estoy feliz porque que aún estoy aquí. "

Además habló sobre su libro y el mensaje que desea entregarle a las demás mujeres que piensan someterse a ese tipo de intervenciones clandestinas. "Quería contar la verdad al 100 por ciento, que la gente supiera lo que realmente es el mercado negro de las inyecciones. Usted puede obtener los implantes, pero las inyecciones realizadas libremente en el trasero no es legal en ningún sentido de la palabra”, concluyó.