El pensamiento positivo creativo puede abordarse desde muchos aspectos. El chamanismo forma parte de una arcaica cultura (por antigua), que en síntesis utiliza principios similares al pensamiento positivo creativo. El fin justifica los medios también vale para la superación personal y la autoayuda. Veámoslo:

El pasado puede ser tu peor enemigo. Si no lo aceptas, puedes crear una carga que lastre tu vida. Asumirlo te ayuda en la superación personal, mejorando tu vida. Los humanos hemos llegado a esa conclusión desde antes que existieran las civilizaciones. Por ejemplo, los chamanes. Un tema apasionante.


link: http://www.youtube.com/watch?v=cpno-rVVABM

En “El espejo del mar”, Conrad dice que el viaje no empieza hasta que se deja de ver tierra firme, “cuando el puerto deja de ser una referencia”. Solo entonces se abandona lo que queda atrás y se puede enfocar el horizonte, lo por venir. Ahí comienza el viaje, “no parte el barco, parte el marino”.

Es una metáfora válida para entender que nuestro pasado nos puede mantener anclados, e impedir emprender la singladura que nos llevará a surcar los mares de la existencia en toda su plenitud. ¡Olé mi niño!

Este concepto tan sencillo, la necesidad de limpiar lo que nos obstruye desde el pasado, para poder disfrutar el presente, se puede explicar de muy diversos modos. Para hacerlo comprensible cualquier método puede servirnos. La aplicación del principio del pensamiento positivo creativo no tiene fronteras, ¿Y por qué no desde la visión chamánica del toltequismo o nahualismo? Nada perdemos. Y al menos, promete ser divertido. Hala pues.

Según este ancestral conocimiento, lo que llamamos realidad, el mundo que conocemos, no es más que la interpretación que hacemos de todo lo que podemos percibir. Como personas “civilizadas”, tenemos la creencia de que nuestros sentidos y nuestra razón son los límites de esta percepción. Que la superación personal por medio del pensamiento positivo creativo queda restringida entre esos conceptos. Sin embargo, el chamanismo nos dice que todo cuanto hay en el universo no es más que energía que fluye infinita e incesantemente.

Lo saben por medio de su “ver”, que no es otra cosa que aprehender energía directamente, sin el filtro de la interpretación. Una hazaña que se consigue tras una vida de extraordinaria disciplina llamada “el camino del guerrero”. Nada tiene que ver con los ojos, es una manera de hacer accesible dicho concepto. Y que los humanos, como forma de vida autoconsciente, somos receptáculos que solo podemos captar una ínfima parte de energía.

Esa microscópica porción es la que interpretamos y transformamos en la “realidad”. Por ello, nuestros sentidos y nuestra razón, no son más que parte de esas interpretaciones. No son reales en sí, lo son mientras así las enfoquemos. Aunque suene a física cuántica, esos brujos lo vislumbraron y experimentaron en profundidad muchos miles de años antes. Ya conocían el pensamiento positivo creativo sin la ayuda de la civilización occidental.

Siguen diciendo, que al nacer, no vemos el mundo del mismo modo, sino que por un proceso de socialización, vamos adaptando nuestra percepción a lo que ellos llaman “el centro de la razón”. Vamos cambiando el punto desde el que captamos la energía recibida, recogiendo “emanaciones de racimos” diferentes, y por ende la interpretación subsiguiente.

Esto ocurre, dicen, porque todas nuestras vivencias son interrelaciones energéticas, y que por el proceso de aprendizaje, esta energía que fluye en cada momento de la vida, va quedando atorada en las nuevas experiencias. Van atando y fijando el nuevo punto de percepción, al que llaman “punto de encaje”, por ser donde encaja la percepción. Al cabo de los años, por el continuo anclaje energético vital, este punto está firmemente inmóvil en la nueva posición, excepto cuando soñamos, o algún suceso excepcional nos afecta (miedo, fiebre, drogas, etc.). Nuestra realidad ya es completa. El mundo racional se ha convertido en omnipresente. Pero no para ellos.

Desbloquear esa energía para poder desplazar el punto de encaje, y así poder cambiar la visión del mundo hasta límites inconcebibles para nosotros, es una parte de su disciplina. La llaman “recapitulación”. Literalmente, reviven su existencia, en un proceso que ahora no viene al caso, pero que deshace esa obturación, y les permite, por un lado, liberar el punto encaje, y por otro, con la energía recuperada, desplazarlo a voluntad. Es una especie de psicoanálisis (de magnitud brutal, y sofisticación abrumadora), pero sin ninguna connotación psicológica, siendo un acto pragmático, orientado hacia una consecución meramente práctica en el campo energético.

Ese reordenamiento energético que consigue zafar una obcecada visión antropocéntrica del mundo, es muy similar en el fondo a otras muchas formas de metodología humana. Visualizar el pasado para liberar traumas por medio de hipnosis, reprogramar el subconsciente con mensajes subliminales, eliminando creencias negativas anquilosadas en la mente subconsciente, perdonar los viejos pecados para estar bien con Dios, psicoanalizarse buscando somatizar momentos angustiosos lejanos, y muchos más. En fin, ya se sabe, “si no haces las paces con tu pasado, te puede arruinar el presente”.

Resumiendo, la ciencia, la psicología, las religiones, o el chamanismo, todos acaban diciendo cosas muy parecidas. Cambia la forma, pero no tanto el fondo: Debemos eliminar el lastre innecesario de nuestro equipaje, y a ser posible, cambiarlo por elementos útiles que nos ayuden a continuar la superación personal. El método que utilicemos no es la clave, siempre que sirva a nuestros fines. Como dijo Arístides de Aquenalusa, “no importa el problema, importa la solución” (no lo busques, no existe, pero queda bonito, y si cuela, cuela). Cada uno, cada naturaleza, escoge el suyo. No sirve lo mismo para todos. Pero, ¡Rediós!, hagamos algo, que son cuatro días y luego se acaba.

Siempre hay un camino, sólo depende de tu actitud. Siempre puedes hacer algo mejorando tu vida. Y si crees encontrarte en un callejón sin salida… sal por la entrada ¡Por favor! O sea, que a ser buenos y acabárselo todo, o vendrá el pensamiento positivo creativo y te meterá en el saco de la superación personal... ¿O esto era bueno? Con tanta historia y tanto cuento ya no estoy seguro. Lo repaso y te digo cosas.

Xavier Arriarán

El Pensamiento Positivo