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Dios: Corriendo por la vida


Corriendo por la vida
Enrique Monterroza

Dios: Corriendo por la vida

Una de las cosas que más disfruto de mi vida es mi etapa como padre, tengo dos hijos, Uziel de cuatro años y Valentina de un año, verlos crecer me llena de emoción y saber que cada vez me queda menos para disfrutar de sus ocurrencias de infancia me hace preocuparme más por disfrutar cada momento.
Los dos regalos que Dios me dio son parte de mi vida, de mi día a día, no hay mañana o tarde que no me saquen una sonrisa o que no saquen de mi esa parte cariñosa o tierna que llevo dentro, y es que una de las cosas que siempre quise en la vida es ser padre y por lo tanto trato de ser un buen padre para ellos.
Mi hija Valentina ya esta caminando sola y me da un miedo grandísimo verla como va y sale corriendo, hasta la fecha nunca se ha caído, a veces me dan ganas de ponerle casco protector, rodilleras, coderas y colocar en el piso muchas esponjas por si se llegase a caer, pero se que no es posible, que es algo exagerado y que lejos de ayudarle a caminar, le será un obstáculo, pero a pesar que no puedo hacer todo eso, tratamos con mi esposa Yamita de estar muy pendientes de ella y en más de una ocasión nos ha sacado los colores y carreras tras de ella por tal que no se golpee.
Reflexionando en esto, me ponía a pensar que lo mismo hace Dios con nosotros, su amor inmenso hacia nuestra vida trata de protegernos cuando por la vida decidimos salir corriendo sin tener el cuidado de que podemos tropezarnos.
Y es que algunos de nosotros somos como Valentina, nos ponemos de pie y cuando venimos a darnos cuenta vamos lejos corriendo como que si nos fueran siguiendo, sin darnos cuenta que en esas carreras nos podemos tropezar y golpear, quizá porque no tenemos la conciencia de los resultados que pueden causar esas caídas.
A veces el Señor anda tras de nosotros siguiéndonos a todos lados, cuidándonos de nos recibir ningún golpe que nos pueda dañar, pero nosotros no hacemos nada por evitar el riegos sino que al contrario, lo buscamos.
¿Cuántas veces el Señor te ha hecho sentir que hacia donde vas no es el camino correcto?, ¿Cuántas veces sin pensar en los malos resultados que podría traerte esa decisión has ido corriendo a tomarla?
Sé que mi hija se caerá en algún momento (Como quisiera que no), porque es parte de la vida, es parte del aprendizaje, pues si no tropieza no aprenderá a levantarse después de esos tropiezos y es allí en donde también pienso que a veces nuestra insistencia por salir corriendo a buscar peligro hace que Dios permita que tropecemos, para que nos demos cuenta el dolor que causa y para que aprendamos a levantarnos, lo lindo de todo esto es que Dios con su amor incomparable siempre esta dispuesto a extendernos su mano para ayudarnos a levantar.
Quizá los últimos días, semanas o meses has ido corriendo por la vida sin ninguna clase de precaución. Me imagino a Dios detrás de ti cuidándote en cada momento por lo que quizá no has recibido golpes duros, pero también pueda que algunos en su insistencia por salir corriendo se tropezaron y ahora adolecen sus caídas, para cada uno de ellos hoy quiero decirte que Dios esta allí mismo contigo, para extenderte su mano y decirte: ¡Vamos Levántate, Yo estoy aquí!
A veces el salir corriendo por la vida nos causar mucho dolor, pero es hermoso saber que Dios esta para sanar ese dolor con sus manos cariñosas y para cargarnos si es necesario, cual Padre Amoroso lo hará, porque a pesar que tropieces Él estará allí para enseñarte y ayudarte a levantarte.
Mi hermosa hija tiene un nombre muy apropiado a su personalidad, Valentina que significa Valiente, la hace muy fuerte, sé que ella tropezara muchas veces y quizá caerá, pero allí estaré yo para enseñarle a levantarse, para extender mis manos hacia ella y si es posible cargarla en mis brazos para decirle: ¡Inténtalo nuevamente!
El amor de Dios es mucho mas grande que cualquier amor humano de padre, por lo tanto debemos tener la seguridad de que Él nos cuidará, nos guardara y sobre todo nos enseñara a caminar por la vida como corresponde, solo necesita que te dejes enseñar, que sometas tu voluntad a la suya y entonces las cosas se facilitaran.

¡Dios es quien te cuida en la vida!

“Dios jamás permitirá que sufras daño alguno. Dios te cuida y nunca duerme. ¡Dios cuida de Israel, y nunca duerme! Dios te cuida y te protege; Dios está siempre a tu lado. Durante el día, el sol no te quemará; durante la noche, no te dañará la luna. Dios te protegerá y te pondrá a salvo de todos los peligros. Dios te cuidará ahora y siempre por dondequiera que vayas”.

Salmos 121:3-8 (Traducción en lenguaje actual)

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